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julio 09, 2005

Un poco de Leonardo

Leonardo da Vinci es el ejemplo al que todo mundo acude como el clásico "hombre del Renacimiento", generalmente sin ver que fuera de Leonardo mismo no hay otro "hombre del Renacimiento" real, que abarcara cuanto abarcó el florentino.

Leonardo llama la atención no sólo por su genio artístico en el dibujo y la pintura, su dedicación a la anatomía o su habilidad como ingeniero diseñador (que nunca hizo realidad sus diseños), sino por numerosas intuiciones afortunadas que parecen revelar un conocimiento, o al menos una actitud, muy por delante de sus coetáneos.

No por eso, sin embargo, dejaba de ser un hombre de su tiempo. Más allá de los conocimientos que produjo y esas intuiciones, era un hombre de fines del siglo XV y principios del XVI y compartía muchas creencias no demostradas, como la teoría de los humores o la idea del "horror al vacío" para explicar el movimiento.

Leonardo tampoco fue del todo original, ya que adoptó con entusiasmo ideas ajenas que le parecían correctas y lógicamente defendibles. Algunos críticos usan esto como arma, cuando resulta en realidad especialmente asombroso no sólo que dijera cualquiera de las cosas que dijo, sino que dijera tantas, que tuviera una cosmovisión ordenada y razonada del universo a su alrededor, formada (como todas) de ideas propias y ajenas, y que reuniera muchas ideas, interpretaciones y datos en un cuerpo de obra imponente aunque desestructurado precisamente por su multiplicidad de intereses estéticos, científicos, tecnológicos y morales.

Evidentemente, no deja de llamar la atención que más de 550 años después de su muerte siga provocando envidias, que los más diversos grupos quieran afirmar su cercanía con Leonardo para participar de su inmenso prestigio, que sea pasto de bestsellers cuestionables y que, pese a todo, siga siendo un desconocido en lo que se refiere a su pensamiento y opiniones, los expresados en sus numerosos cuadernos de notas (en los cuales, habría que aclarar, no se hace mención a ningún grial, ningún "priorato", sea o no de Sión, ni ninguna fumada esotericoide).

Hablando de lógica y de intuiciones notables, vale la pena resaltar algunas de las afirmaciones de Leonardo, tomadas tanto de la edición de sus Cuadernos de notas de Edimat, 1999 como de los Aforismos publicados recientemente por Círculo de Lectores.

Leonardo intuye las relaciones filogenéticas de los primates:

En la descripción del hombre deben comprenderse los animales de la especie, tales como el mono, el babuino y muchos otros similares.

Sobre el autoengaño:

Más vale una pequeña certeza que un gran engaño.

Neurofisiología y ontología:

El alma no está toda en todo el cuerpo, como muchos han creído, sino toda ella en el cerebro, porque si estuviera desparramada en todas partes o toda en cada parte, los instrumentos de los sentidos no necesitarían concurrir a un solo lugar, antes bin bastaría que el ojo llenara el oficio de la sensación sobre su propia superficie, sin tener que mandar por la vía de los nervios ópticos, hasta el cerebro, la representación de las cosas vistas, pues el alma, por las razones dichas, podría sentirlas en la superficie del ojo.

Más neurofisiología:

Los músculos con sus tendones obedecen a los nervios...

Nota para los "himbestigadores" paranormales:

El que se enamora de la práctica sin ciencia es como el marino que sube al navío sin timón ni brújula, sin saber con certeza hacia dónde va.

La primera Ley de Newton:

Todo movimiento tiende a mantenerse.

Geología para principiantes, la erosión:

Los cursos subterráneos del agua, asó como los que se deslizan entre el aire y la tierra, desgastan y profundizan constantemente sus lechos.

Astronomía, primera lección:

La gran distancia que nos separa de (las estrellas) es realmente la causa de su proporcional disminución, por más que muchas de esas estrellas sean de magnitud infinitamente superior a nuestra Tierra.

Zoología marina:

Los mariscos son animales cuyo esqueleto es exterior.

Mecánica de fluidos:

Para exponer la verdadera ciencia del movimiento de los pájaros en el aire hay que empezar por exponer la ciencia de los vientos, la cual se demuestra mediante el estudio de los movimientos del agua en sí misma...

Cómo volar un ala delta:

El hombre, en su aparato volador, tendrá libertad de movimiento de la cintura para arriba, para poder balancearse como en un bote, de manera que el centro de gravedad de su cuerpo y el de su aparato puedan oscilar y cambiar de lugar cuando lo exija la alteración de su centro de resistencia.

Escepticismo en tres movimientos:

1
Circulan libros llenos de afirmaciones referentes a la acción de los encantamientos y de los espíritus que hablan sin lengua y sin aquellos instrumentos orgánicos indispensables para la palabra; y no sólo afirman que los tales espíritus hablan, sino que les atribuyen la capacidad de transportar grandísimos pesos, de provocar lluvias y tempestades, y de convertir a los hombres en gatos, lobos y otras bestias, ¡por más que en calidad de bestias deberían, en primer lugar, contarse los que semejantes cosas afirman!

2
No me ocuparé de la fisiognomía ni de la quiromancia porque no hay verdad en ellas, simples quimeras sin fundamentos científicos.

3
¡Oh, investigadores del movimiento perpetuo, cuántos vanos proyectos fraguásteis en su búsqueda! Idos en compañía de los inventores de la fabricación del oro.

Método experimental:

Un experimento debe repetirse muchas veces para que no pueda ocurrir accidente alguho que obstruya o falsifique la prueba, ya que el experimento puede estar falseado tanto si el investigador trató de engañar como si no.

Alquimia y química:

Los antiguos alquimistas, que nunca han conseguido, ni por casualidad ni por ensayo, crear elemento alguno de los que pueden ser producidos por la naturaleza, son mis testigos. Por el contrario, los inventores de compuestos químicos merecen unmensa alabanza por la utilidad de las cosas que han inventado para uso del hombre...

Espiritismo avanzado:

No puede haber voz donde no hay moción o percusión del aire; no puede haber percusión del aire donde no hay instrumento; no puede haber instrumento sin un cuerpo. Siendo esto así, un espíritu no puede tener ni voz, ni forma, ni fuerza.

Por supuesto, a muchos les falta llegar a donde empezó Leonardo...