mayo 02, 2004

Cuentos chinos II: ignorancia tradicional, ignorancia alternativa

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Cada tantos años, occidente "descubre" oriente y abre la bocota admirado, confundiendo lo "distinto" con lo "mejor".

Hacia fines del siglo XIX, por ejemplo, una señora sabia en asuntos de dinero, Madame Helena Petrovna Blavatsky, luego de haber trabajado en un circo y como asistente de una médium fraudulenta en "sesiones espiritistas" chapuceras, tuvo la genial idea de inventar que la "sabiduría de oriente" (en particular del Tibet) resumía todo el conocimiento mundial y todas las religiones del planeta y percibió, con extrasensorial claridad, que eso, bien comercializado, podía ser un negocio fantástico. Con esa convicción, declaró que había sido "elegida" para llevar a occidente las maravillas de la sabiduría de oriente a tantos dolarucos la botella. Inteligente, doña Helena se fue directamente a Estados Unidos, país siempre dispuesto a consumir cualquier pavada y pagar por ella con dólares de verdad.

El resto es historia: Helenita fundó la Sociedad Teosófica en Nueva York en 1875, embaucó cantidades prodigiosas de pazguatos, amasó una saludable fortuna y vivió en la opulencia hasta que pasó "al otro lado del velo" en 1891. La manchita en todo el tema ocurrió cuando doña Helena se fue a fundar una sucursal de su empresita en la India, a ver si podía embaucar a los hindús con sus propios cuentos, pero tuvo que salir del país luego de que la acusaron de hacer trampa en las "materializaciones" que eran parte de su repertorio de ilusionista.

La herencia de Madame Blavatsky para los impostores que la siguieron fueron sus fantasías sobre el "cuerpo astral" y su estúpida convicción de que la hipnosis era una disciplina ocultista (tontería que siguen ordeñando numerosos farsantes).

EL yoga llegó a Estados Unidos por esos años, para morir y renacer varias veces, la más reciente en la última década,

En las décadas de 1950-60, hizo su fortunita un fascineroso que firmaba libros delirantes con el seudónimo de Lobsang Rampa, apelativo mamarrachesco que, juraba, era el nombre que tenía en el Tibet antes de transmogrificarse en estupenda metempsicosis al cuerpo del insignificante fontanero irlandés que ocupaba, un tal Cyril Henry Hoskins, que nunca fue a los Himalayas y que, según los budistas, no sabía un carajo partido por la mitad de budismo tibetano.

Por supuesto, las almas crédulas que se sintieron arrebatadas por las ficciones vertidas en libros como El tercer ojo y El cordón de plata no están para dejar que los budistas tibetanos les vengan a joder el invento, y se tragan completita la rueda de molino con la que les ha hecho comulgar un irlandés vivaracho.

China ha sido redescubierta una y otra vez por occidente desde el primer viaje de Marco Polo.

La más reciente oleada de supercherías chinas vino de la mano de un personaje tan inteligente y confiable como Richard M. Nixon, Tricky Dick. Cuando decidió hacer su acercamiento a China, hizo que el tirano de aquél entonces, el salvaje, ignorante pero listísimo Mao Zedong (que por entonces llamábamos Mao Tse Tung) pusiera en marcha a todo su equipo de propaganda para asombrar al yanqui con las maravillas del comunismo chino.

Antes de relatar las triquiñuelas con las que embaucaron a Ricardito Triquiñuelas, hay que entender la esquizofrenia que marcó la relación entre el Camarada Mao y las tradiciones chinas. Apenas termnada la revolución china, decidió que su especial marca de comunismo estaba refundando la historia desde cero, y que todo lo viejo y anterior era repelente, desagradable, ignorante y "burgués". Esta filosofía gubernamental se mantuvo hasta la masacre organizada llamada, no sin sorna, la "Revolución Cultural", en la cual hordas de fanáticos, en su mayoría jóvenes y que en su miserable vida habían visto a un burgués de verdad como los que votan al PP en España y al PAN en México, procedieron a destruir la riqueza cultural china y a apalear a sus científicos y artistas, poniéndolos a hacer labores campesinas para "reeducarlos" pues eran, se supone, "decadentes y burgueses". Esto representó un salto hacia atrás para China del cual tardaría mucho en reponerse.

Pero antes de la visita de Nixon, Mao, que era un salvaje ignorante (y que nunca se lavaba los dientes, según su médico personal) pero muy listo, se dio cuenta de que no había logrado derogar las tradiciones chinas y que, para remate, su inepto manejo de la economía, que en 1959-1961 mató a millones de hambre, dejaba en el desamparo médico y consecuentemente encabronados a grandes sectores de su populoso país, razón por la cual, con la elegancia propia del sincero chaquetero, maromero y acomodaticio, decretó que la antigüedad china era, de repente, un legado cultural valiosísimo que había que rescatar, preservar y honrar estruendosamente.

En este entorno, la "medicina" tradicional china volvió por sus fueros, no porque sirviera para un carajo, sino porque era la opción ante la incapacidad del maoísmo de dotar de médicos a mil millones de habitantes. En otras palabras, se le permitió a la gente hacerse tonta con remedios inútiles para que se murieran sin protestar más que lo justo.

Y entonces, Richard Nixon, el señor Watergate en persona, decide visitar China. Y la enorme máquina de propaganda china (máquima eficientísima, como era indispensable para mantener el control sobre mil millones de súbditos del camarada) se puso en marcha. Una de las brillantes ideas fue promover la antigua superstición de la acupuntura como "anestesia", para lo cual se anelgesió químicamente a una serie de pacientes (según lo relata el médico personal de Mao, Li Zhisui, que por supuesto era médico de verdad, ¿a poco creía alguien que el Gran Hombre chino se iba a curar con agujitas y tés?) se les pusieron agujas y se les hicieron operaciones asombrosas mientras Nixon dejaba escapar babas de metro cuarenta de largo.

No pasaron días antes de que los estadounidenses se interesaran por aprender acupuntura y usarla no para anestesiar nada, sino para curarlo todo cobrando montones de dólares. Porque la acupuntura, como todas las disciplinas de curanderismo silvestre, asegura que puede curarlotodo, absolutamente todo, sin excepciones y con mínima incomodidad para el paciente.

(Uno de los rasgos distintivos de la magia es la afirmación de que se puede obtener algo a cambio de nada, o algo grande a cambio de muy poco. Las leyes que funcionan en el universo, en particular las de la termodinámica dicen, si las desnudamos de fórmulas, que no se puede sacar de un sistema más energía de la que se depositó previamente en él. Por eso son imposibles las máquinas de movimiento perpetuo, aunque de cuando en cuando aparezcan desvergonzados en la televisión jurando que han conseguido esta quimera. En el caso de la medicina, por decir algo, la magia promete cura total sin problemas, cuando la medicina seria y con bases científicas apenas puede ofrecer tratamientos que pueden ser largos, incómodos, molestos, con posibles secuelas indeseables y que no van a funcionar con un 100% de seguridad.)

Éste es el cuento de la medicina tradicional china.

Parafraseando al Skeptic's Dictionary: la medicina "tradicional" china no se basa en conocimientos de fisiología, bioquímica, nutrición, anatomía ni los métodos que sabemos que efectivamente curan enfermedades; tampoco sabe, ni le importa un pepino saber, de química celular, circulación sanguínea, funciones nerviosas, hormonas, enzimas, cromosomas, genes, endorfinas y demás cosas con nombres raros. Los "meridianos" por los que "corre" el "chi" (véase en este blog Cuentos chinos I) no se relacionan ni con el sistema nervioso ni con el aparato linfático ni el circulatorio, ni mucho menos con los órganos.

Lo más interesante es que en China, actualmente, se publican 46 revistas médicas profesionales a cargo de la Asociación Médica China... y por supuesto que en ninguna de ellas se trata ni la acupuntura ni la herbolaria tradicional china, porque esas patrañas son para consumo de memos, y los médicos chinos lo saben.

Porque, y éste es el quid del asunto, la "maravillosa medicina tradicional china" consiguió, en sus miles de años, que cientos de millones de personas murieran, jóvenes y en medio de atroces sufrimientos, a causa de enfermedades que hoy, en la medicina con bases científicas, son curables, tratables o incluso prevenibles.

En 1949, un año después del triunfo de la revolución china, la tasa de mortalidad era de 40 por mil, pese a todos los hongos, los tés y las agujitas mágicas. En los últimos años se ha reinstalado la inteligencia en China y esto se ha traducido en un mayor acceso de la gente a la medicina de verdad, la que no puede asegurar nada, pero nos da probabilidades infinitamente mejores. Hoy, esa cifra de 40 por mil se ha reducido a 6.7 por mil, coincidiendo exactamente con la difusión de medicina real entre la población china. La mortalidad infantil se ha bajado hasta 25/1000 (para comparar, las tasas actuales son: EE.UU.-6.8, Japón-3.3, México-23.7, España-4.5, India-59.6 y Mozambique-199). La expectativa de vida en 1948 era de 36 años, hoy es de más de 71.

Eso es lo que ha logrado la medicina con bases científicas en China. Evidentemente, ha conseguido lo que miles de años de supersticiones ignorantes y de aproximaciones empíricas no consiguieron resolver. China ha pasado de la medicina tradicional o alternativa a la medicina de verdad, con resultados demostrables.

Y es en este punto donde algunos ingenuos decididos a pasmarse con cualquier cuento, deciden que quizá su mejor apuesta para vivir vidas más largas, más sanas y más felices es... abandonar la medicina de verdad para pasarse a la medicina tradicional china.

Mayor imbecilidad es difícil encontrar.

Cada quién tiene derecho a optar por la medicina tradicional o alternativa, por rendirse como un australopiteco a las creencias más idiotas y abrazar la ignorancia tradicional o alternativa.

Lo que debería ser considerado un delito es que esas mismas personas lleven a sus hijos a que subnormales con diplomitas que no valen el papel en el que están impresos les claven agujitas o les receten tés de yerbajos con polvos serenados. Eso viola el esencial derecho de todo ser humano a una correcta atención a la salud. Y también violan esos derechos fundamentales los distintos centros de "medicina tradicional china" que se dejan cobrar hasta 132 euros por una "hidroterapia del colon" que no es sino una simple lavativa (inútil), y 90 euros por "consulta" (para que quede claro que le sale más barato un médico de verdad) anunciando curas que no pueden proporcionar en modo alguno.

Publicidad engañosa, violación de derechos fundamentales, cuentos chinos que ni los chinos se creen y una constelación de miserables buitres del dolor humano. Bonita colección para que las judicaturas le echen una ojeada, si los dejan las querellas que se ponen los famosos, famosillos, famosuelos y famosejos que nos plagan.

abril 28, 2004

El castillo de las mentes desastrosas 6: misericordioso fin

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Nota bene: al final de esta crónica, vea cómo el ganador de este concurso de mentecatos prodigiosos ya, desde el momento mismo en que acabó el programa, si no es que desde antes, ordeña la ubre del triunfo sin valor alguno que consiguió, buscando aprovecharlo para hundir sus garras en las cuentas bancarias de más inocentes.

Llega el final. Llega apresurado, acelerado, como dos meses antes de lo programado. Llega el final porque los embaucadores no son divertidos individualmente, pero en piara resultan abominables. Llega el final porque es más entretenido cualquiera de los demás clones de Gran Hermano. Pero sobre todo llega el final porque los anunciantes y Antena 3 han descubierto que hicieron la peor inversión de su vida suponiendo que realmente había más en estos papanatas que lo que se ve a primera vista.

Su profundidad es la de un plato llano, sus alcances son lo que le cabe a una cucharilla de café, su estulticia es cósmica (es lo único cósmico que tienen), su incapacidad para la convivencia es definitiva. En fin, que las "mentes prodigiosas" del castillo ése demostraron cuán limitados son los profesionales de la engañifa y qué tan poco interesantes son para el público en general.

Así llega la última emisión del peor programa imaginable. Y, para cerrar con broche de oro, nada mejor que darle un horario estelar: la 1:30 de la mañana en una noche de martes a miércoles, cuando la mayoría de la gente honrada y trabajadora ya plancha oreja y babea almohada, razonamiento que hace casi heroico el quedarse despierto para reseñar la final stupidity.

Ojalá que, al menos, la gente normal que haya pasado algún minuto o dos de su vida viendo a los protagonistas hacer sus desfiguros se haya alejado así sea mínimamente del riesgo de caer en las pezuñas de tan distinguidos miserables.

Pero antes, la respuesta a nuestra última pregunta de la vez pasada, que era: ¿Quién es el desahogao que ofrece, además de la colección habitual de boberías místicas, "consultas de sexología" por Internet a 42 euros la preguntita?

El pillastre en cuestión (que es tan sexólogo como vidente) es, ni más ni menos, el fracasado guitarrista y fallido compositor Manuel Carabantes, disfrazado para sus tropelías misticoideas bajo el alias de "Profesor Mercury".

Pero, ¿cuál (nos preguntamos mientras pasa la primera, larguísima tanda de anuncios que se agradecen porque posponen el momento de ver y oir a los abanderados de la asnalidad) es la diferencia entre Paco Porras y J JB con hielo? ¿En qué se distinguen el "Divino" Otelma y Pedro Amorós? ¿Qué distancia separa a Santi Molezún de Javier Sierra? ¿Cómo sabe uno quién es la bruja Lola y quién Fernando Jiménez del Oso?

En realidad, no hay diferencia más que de grado. Quizá fingen mejor o se saben expresar con más decencia en cuanto al uso del idioma, o cobran más (mucho más) pero en el fondo son los mismos. La diferencia que hay entre las parejas propuestas es la que hay entre un carterista callejero o un especialista en el "tirón" para despojar de sus bolsos a ancianas y los delincuentes de más "categoría" que se ocupan en robar joyerías o despojar accionistas de su dinero con emisioes fraudulentas. Es cosa de alcance y de la marca de los trajes. Nada más.

Quedan como residuos de la batalla de leperadas, bajezas y ruindades cuatro bichitos.

Primero resumen la participación del mexicano Jorge Astyaro, mentalista de escenario que finge que no es tal, sino poseedor de poderes preternaturales. Dado que sí es ilusionista, es al único al que le salen los trucos, incluyendo varios de mentalismo y uno de hipnosis de escenario, cosas que puede hacer cualquier mago que valga su smoking, pero que este descarado disfraza bajo el lema "la magia existe", cosa que tampoco significa nada.

Sigue la argentina Leevon "Kennedy", con su cuento de ser hija de John F. Kennedy y Marilyn Monroe. Resumen sus paparruchas, que se basan en pelearse con el Divino Otelma y lo que ya hemos reseñado aquí: un conjuro idiota, predicciones a voleo, "lecturas" de famosos españoles e internacionales y acusaciones a los demás de ser "farsantes"... nada.

Se nota la falta total del "tribunal". Ahora no están ni Apeles ni la Fúster ni el barbitas que se regodeaba encantado con los "aciertos" de los macacos que han sido los únicos beneficiados del programa (se presume que, como es costumbre en estos programas, además de pagarles sus gastos a los honorables huéspedes se les asignó un salario por día de desfiguro).

Está de finalista la bruja Lola Montero, que en su bastedad y rusticidad encuentra su redención, pues es probablemente la única que se cree realmente que es bruja y que todo su rollo tiene relación con la realidad. No sabe que lo suyo es falso, pero eso no lo hace verdadero, sólo honrada ignorancia. En su ingenuidad (no exenta de crueldad, la crueldad de quien se siente poderoso y los demás se lo hacen creer) hay, al menos, sabiduría popular y menos manipuleo.

Queda Santi Molezún, el atrabiliario modisto metido a médium que se ocupa de la innecesaria tarea de desprestigiar a la comunidad gay y que, para hacerlo con más brutalidad, se presenta afeitado y con una peluca rubia tal que no se sabe si personifica a Hedi Lamarr o al baterista de Queen en tiempos de A day at the opera. Repiten sus "lecturas" de tarot (alguien recuérdeme que algún día hablemos del cuentazo del tarot), sus broncas, y jura que en las noches "chateaba por Internet", cuando en realidad desplumaba congéneres en su ciberoráculo, del que se dice inventor. Y espera que esta experiencia le abra "más oportunidades", suponemos que de hacerse de euros sin ganárselos.

Alicia Senovilla trata de llenar el vacío televisual patente con el escote más pronunciado que ha usado en los programas. El espectáculo es, sin duda, tonificante, pero esto no se salva ni con un desnudo colectivo de las playmates de Playboy acompañadas, para no ser sexistas, de sus equivalentes masculinos.

¿Alguien estará viendo esto aparte de este sufrido blogger?

Leevon Kennedy al menos ofrece un nuevo dato sobre las patrañas de uno de los locales: Paco Porras, que, dice ella, la perseguía sin cesar con propósitos nada castos. En primer lugar, el tal Porras debe padecer unas urgencias entrepiernales verdaderamente añejas y potentes. En segundo lugar, habrá que recordar que el último cuento de Porras era que había descubierto que era "homosexual" (para vergüenza de los homosexuales honrados y dignos de este mundo) y contó la trola de que se había "casado" con un soldadito que se encontró en la calle, con el cual se paseó (cobrando, claro, por supuesto, ¿había duda?) por las televisiones.

Así son los cuentos de los cófrades de "El castillo de las mentes prodigiosas".

Quizá las escenas más fantásticas se disfrutan cuando este hato de irrefrenables mentirosos es conducido a una casa del horror llamada "El castillo de las tinieblas" donde en una escenografía a modo trabajan varios actores honrados y decentes disfrazados de momias, muertos poco frescos, monjes orates, vampirillos, caballeros medievales y demás, con objeto de asustar a los visitantes.

Las "mentes prodigiosas" que se llevan de tú con los espíritus de los muertos, que invocan demonios, que enfrentan a las fuerzas del mal y que se conectan sin necesidad de hacer tierra con todas las energías positivas y negativas del universo... se cagan de miedo a coro con los actores, se horrorizan como quinceañeras, gritan cual histéricas virginales y uno se pregunta cómo aguantan, entonces, sus rituales mágicos.

Y por fin, misericordiosamente, nos enteramos de que "los espectadores" (los cinco o seis, excepto yo), dejan en tercer lugar a Santi Molezún, en segundo a la bruja Lola, y en primero a Jorge Astyaro, suponemos que por guapo, lo cual es un termómetro del tipo de público que, aunque escaso, ha seguido la emisión.

Le ponen capa, le dan un mazo a modo de cetro, lo hacen elegir una llave para ver si se puede regresar a chupar sangre en México 18 mil euros más rico. Predecimos que acertará.

Para elegir, pone las manos sobre los cofres. Igual que hacía Uri Geller para encontrar la lata de película llena de agua entre varias que se le ofrecían. O usa ese truco o lo sabe desde antes.

Elige y, "sorprendentemente", acierta. Consigue poner cara de sorpresa (vaya mierda de vidente; en cambio yo debo ser la repera como tal).

El caso es que vaya usted a saber cuándo se vino grabando la "gran final" de este soporífero programa, pero algo nos dirá el saber que al parecer antes de que terminara, la página Web del desvergonzado Astyaro nos ofrecía la siguiente reseña modesta, que copiamos con todo y sus errores y patadas a la gramática:

Increíble, impresionante, indescriptible, emocionante, mágico, fabuloso, alucinante, espectacular, asombroso, casi inefable....

JORGE ASTYARO SE HA PROCLAMADO VENCEDOR DEL CASTILLO DE LAS MENTES PRODIGIOSAS!!!!!

El mentalista mexicano, de 32 años, el coleccionista de misterios, el estudioso de lo oculto, lo ha conseguido.

Tras una vibrante y emocionante final, se ha impuesto al resto de compañeros demostrando así que posee la mante más prodigiosa del mundo.

Puruebas de afecto, de cariño, de amor, de apoyo, de entusiasmo, de compañerismo, de amistad, de reconocimiento, de ayuda, de admiración, han llegado a la pantalla, a las terminales de sms, de teléfono, a su web, a su e-mail.....


Para hacerse publicidad es bueno, no cabe duda, jugando a que nadie en México se enterará realmente de la clase de pifia y fracaso estrepitoso que fue la emisión, ni, para el caso, de la calaña de los "compañeros" de Jorgito.

Despiden el programa corriendo, que se ha colgado seis minutos y ya vienen las noticias y luego la teletienda, para reponer los fondos tirados por la cadena a la basura (humana).

Las noticias nos hablan de cosas importantes, de soldados que salen de Irak, de soldados que se quedan en Irak atacando a los pobladores, de debates parlamentarios, de ataques terroristas y de todas esas cosas para las que sí serviría tener un vidente si los videntes existieran. En realidad, hay una ligera decepción al descubrir que tales poderes no son más reales que los unicornios, los reyes magos o la caperucita roja. Sería fascinante tener un mundo con esas maravillas, pero a falta de ellas tenemos el mundo como es y debemos encontrar en él las maravillas que sí tiene.

Y tiene muchas.

Si no me cree, saque la cabeza por la ventana y mire hacia arriba: las luces que hay en el cielo, parafraseando al escritor Fredric Brown, no son dioses, no son influencias mágicas, no son fríos acidentes, no son expresiones de fuerzas ignotas... son estrellas, soles. Allá debemos ir, como especie y como individuos. Nuestro futuro es el universo, si así lo decidimos. Podemos conocerlo, entenderlo, describirlo, emocionarnos con él y arrancarnos la venda que nos ponen en los ojos las creencias más salvajes, groseras e indignas.

La opción es revolcarnos en el lodo abrazados a sujetos sin escrúpulos que se fingen prodigiosos cuando no son sino sanguijuelas de la credibilidad humana, que se aprovechan de quienes no tienen acceso a la riqueza del conocimiento para pasarles la moneda falsificada de sus "poderes".

abril 25, 2004

La maravillosa verdad sobre la meditación

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La meditación funciona.

Antes de que usted proceda a llamar a los servicios de salud informando que el autor de este blog ha perdido la chaveta completamente y ahora chupa de la pipa de hachís de los infelices orates, permítanos la posibilidad de dar nuestros argumentos.

Primero, no se confunda "meditación" con la "Meditación Trascendental (Marca Registrada)" del insigne embaucador y conocido enfermo sexual Maharishi Mahesh Yogui. Lo que hace ese gordito infeliz es un asunto de sectas peligrosas debidamente tratado en sitios más serios que éste (merece seriedad por el daño psicológico atroz que le inflige a sus víctimas en su búsqueda de poder, sexo y dinero, por no decir que además ha dejado en la pobreza a más de cuatro "fieles creyentes").

Segundo, no se confunda "meditación" con el rollo misticoide con el que se ha rodeado esta palabra por parte de casi todos los charlatanes, ya que casi todos acuden a esta práctica.

Tercero: entiéndase "meditación" como lo que uno hace cuando "medita", es decir, aislarse sensorialmente del mundo a su alrededor y del trajín cotidiano, relajar sus músculos, tratar de no pensar en las preocupaciones cotidianas y concentrarse en cosas agradables. (Es lo mismo que uno hace si, en vez de mirarse el ombligo, da tranquilos paseos solitarios por el campo o navega con brisa leve en un velero, o se sienta a escuchar música suave tranquilamente en su sofá [en lugar de escuchar música potindustrial salsero-heavy en un walkman mientras corre, viaja en autobús, come apresuradamente algún alimento basura o espera con impaciencia].)

Hecho esto, entiéndase: cuando uno hace esas cosas (aislarse, relajarse, desconectar, pensar en cosas agradables) se siente bien.

Ese sentirse bien es lo que funciona en las prácticas meditativas.

De hecho, es lo único que funciona.

Dado que la reacción que provoca es notable y observable, numerosísimas disciplinas esotericonas la usan de forma depredadora dándole todo tipo de extrañas, maravillosas y siempre contradictorias implicaciones. Desde las prácticas orientalistas que aseguran que la meditación lleva a la iluminación nihilista del buda hasta los newagers esquizoides de California que meditan antes de iniciar una sesión de channeling, que es como le llaman al espiritismo reciclado.

Bueno, pues meditando no se llega a ser el buda, ni se entiende mejor el universo ni se comunica uno con los espíritus.

Pero se siente bien.

Esto no debería sorprendernos. Mientras más vivimos en una sociedad occidental moderna, menos tiempo tenemos para nosotros mismos, más acelerados vamos, menos descanso tenemos, no sólo físico, sino mental. Nuestros ratos libres los ocupan formas del ocio más o menos bruscas y adrenalínicas, diseñadas para cobrarnos por disfrutarlas o para inducirnos al consumo ocupando toda nuestra atención. Y ocupan las 18 horas del día que solemos estar despiertos.

En ese tornado de actividad y estímulos intensos y permanentes, tomarse diez minutos para no hacer nada, para concentrarse en cosas "intrascendentes" según la visión de la sociedad neoliberal de consumo, nos provoca una sensación de paz, tranquilidad y bienestar. Y no por motivos astrales, por la influencia de una deidad ni por energías imaginarias supuestas por impostores a prueba de bombas, sino porque nuestro cuerpo y mente agradecen ese paréntesis.

Se llama "descanso". Le dicen "meditación".

Y entonces, luego de esos diez minutos, nos sentimos bien o, para no exagerar, nos sentimos mejor que antes de esos diez minutos.

No nos sentiremos mucho mejor si meditamos seis horas seguidas, y es probable que nos dé un calambre en el espinazo, como nadie aguanta paseos de seis horas por el campo todos los días ni seis horas de conciertos a diario.

Pero los diez minutos de "desconectar" son algo agradable y, según algunos médicos, sano y recomendable.

Y la maravillosa verdad sobre el tema es que puede hacerse sin comulgar con ruedas de molino administradas por algún gurú con la cabeza rapada o un astrologuillo pillo disfrazado de Harry Potter.

Pero usted no lo sabe.

Y de allí se agarran los vendedores de disparates.

Usted se acerca a un grupo, club, asociación, sociedad, hermandad, cábala, junta, conspiración, iglesia, secta, sectita,sectota, agrupación, asamblea, corporación, red u lo que se les ocurra llamarla (incluso una marca registrada) y no pasa mucho tiempo antes de que lo pongan a meditar para "demostrarle" que su "filosofía" (y hay que tener la cara de acero al alto carbono para llamarle filosofía a las extravagancias que afirman estos psicotiquillos) guarda "misteriosísimos secretos" que ellos pueden develarle. Y usted sigue las indicaciones, se relaja y "medita". Diez minutos, no más.

Usted, poco acostumbrado a no hacer nada, descubre que esos diez minutos le sientan de maravilla, como una siesta de media hora, pues.

Y en ese momento, usted está adobado para que le injerten el cuento de que ese bienestar puede verse aumentado, ampliado, magnificado, potenciado y desarrollado si usted adquiere el curso, el libro, el casete, el vídeo, la conferencia, la clase, el diplomado, la membresía, etc., etc. que le ofrecen a precio de regalo. Y está listo para que le digan que ese bienestar procede de energías supuestas, de interacciones indemostrables o de una "sabiduría ancestral" que nunca sirvió para que nuestros ancestros vivieran vidas más largas, más sanas, más sabias y más felices.

Caramba, piensa uno que ha vivido los últimos diez o quince años a velocidad de fórmula uno, si eso pueden hacer en diez minutos y gratis, ¿qué no podrán hacer en tres meses y soltándoles unos billetucos?

La verdad es que no pueden hacer nada, y que usted puede disfrutar el ratito de bienestar de la "meditación" sin tener que comprar las demás historias que le cuenten estos desvergonzados. La "meditación" es su principal truco, cuando no el único, para el reclutamiento de corderitos para su matadero. Tienen algo que funciona y sobre eso levantan un enorme edificio de demencias imposibles de demostrar, explicaciones psicodislépticas y "filosofías" afiladas para extirparle la cartera.

Pero dado que esto no es del conocimiento común, usted sigue sin saberlo.

Y muerde el cebo.

La meditación para sentirse bien funciona, sin importar que usted la haga según sus depredadores para "volar" como los discípulos de Sexy Sadie (nombre que John Lennon le dio al Maharishi), para "iluminarse", para "contactar" con espiritus o extraterrestres, para "captar energía vital", para "alinear sus chacras", para "cargar el aura", para "percibir el cuerpo astral", para "desfloccinipaucificar las nerenias del discombuto místico" o cualquier mercadería que le estén ofertando.

Por supuesto, una vez habiendo picado, descubrirá que no conseguirá ni volar ni iluminarse ni nada por el estilo, simplemente se sentirá mejor por motivos eminentemente fisiológicos del funcionamiento normal (no paranormal) del cuerpo y la mente humanos. Pero para entonces ya pueden haberle hecho un bonito lavado de cerebro para dejárselo con consistencia de arroz con leche, como cualquier invitado de Javier Sierra en "Crónicas Marcianas".

El desconocimiento generalizado de que este "descanso" funciona como "meditación" sin explicaciones descabelladas lo aprovecha un amplio surtido de oligofrénicos para ofrecerle "algo más" a las personas a las que les arrancan algo (dignidad, dinero, sexo, poder, admiración o libertad de pensamiento).

Ahora usted lo sabe: la "meditación" funciona. Pero no por los cuentos que relatan simuladores diversos.

Así que relájese, respire hondo y tranquilícese. A eso le llaman "meditación" y cobran por ello, cuando usted lo puede tener de manera gratuita y sin regalarle el alma a los comerciantes de la ignorancia humana.

abril 23, 2004

La cabaña de las cabecitas locas 5: el fracaso

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Ya sé que algunos esperaban con ansias la reseña del circo del martes pasado en Antena 3, pero resulta que mi máquina sufrió un colapso y hubo de pasar por una profunda reparación dejándome en la inopia informático-computacional.

Pero estamos de vuelta. Dora la computadora está en su versión número 10 desde la primera que tuve hace un montonal de años, y yo reviso las notas del desfiguro del martes.

Lo más notable: el gloriosísimo programa se va a la mierda depués de fracasar estrepitosamente en términos de audiencia, dejando a Antena 3 con un agujero en el bolsillo que no será pequeño, sobre todo si contamos cómo comen y cómo beben (y qué beben, que lo menos que se ve por ahí son botellas de Johnny Walker etiqueta negra) los cabezas de chorlito que están haciéndose tontos en "El castillo de las mentes prodigiosas". Pues les queda esta semanuca para rellenarse como morcillas porque el martes próximo vuelven a su casa y a su tarea de separar a gente de buena fe de sus euros.

Una de nuestras preguntas de la semana pasada fue: Adivina, adivinador: ¿quién es el distinguido y millonario insolente del "castillo" de las "mentes" "prodigiosas" que se ha dedicado, además de esquilmar incautos con su "brujería", a la política, primero de la mano de un insigne militar acusado públicamente de torturador y de responsable de desapariciones de personas, y luego haciendo su propio partidito político?

La respuesta es: don Carlos Luconi, argentino que se disfraza de italiano y de conde para asombrar almas cándidas. La información es la siguiente, con sus respectivas fuentes ("fuentes", palabra que desconocen del todo los arañaparedes del charlatanaje mundial).

Hasta uno de los mas conspicuos parasicologos, Carlos Luconi, formo su propio partido luego de militar en la UCeDe y Bandera Blanca (Bussi) nos cuenta G.Gimenez de Castro en su sitio Web.

El tal Bussi es Antonio Bussi, uno de los encargados de la represión en Argentina durante la feroz dictadura que padeció ese país. Una de sus víctimas relata con detalles la clase de hijo de puta que es el mentor político de Carlos Luconi diciendo, entre otras muchas cosas: En noviembre de 1998, Baltasar Garzón ordenó la captura internacional de el ex general acusándolo del secuestro y desaparición de descendientes y ciudadanos españoles en Tucumán. Pero también lo procesó por "enriquecimiento ilícito", hecho que estaría directamente vinculado con estos delitos de lesa humanidad.

Casi nada.

El prestigiado diario Página 12 de Argentina nos informa además: Carlos Luconi, "mentalista" que "hace trabajos" y "destraba problemas" (desfaze entuertos y endereza agravios al decir del Ingenioso Hidalgo) desde hace tiempo se dedica a la politica. Sus primeros pasos los dio en el partido del Gral. Antonio Bussi, ex gobernador del Proceso de la pcia de Tucuman y fundador del partido Bandera Blanca. Luconi intento organizarle el partido a nivel nacional hasta que se peleo con el Gral. Ahora esta decidido a hacer carrera con su propio partido y la ayuda de las fuerzas de Lucifer con el partido Confederacion Alianza Popular de neto corte conservador. Sus primeras declaraciones fueron "siempre dijeron que este pais necesita un brujo para salvarse. Bueno aqui estoy."

Por su parte, Nicolás Pablo Gasparotto nos ofrece este interesante retrato del mencionado pilluelo: Carlos Luconi se publicitaba como el "mayor humanista de América". En 1994, se presentó en convocatoria de acreedores y se fue del país, violando la resolución impuesta por el Juzgado Comercial Número 23 Sección 45 que le prohibió "abandonar el territorio argentino", ya que tiene un impedimento por quiebra. En pocas palabras, está prófugo. Luconi ganaba más de 2 millones de dólares anuales, atendía a 300 pacientes por día, tenía institutos de parapsicología en Córdoba, Rosario y La Plata. El cuarto, el de la Capital Federal, hoy lo utiliza su hermana Teresita. Era dueño de un canal de televisión en Avellaneda, vivía en un dúplex de la calle Callao al 1600 y viajaba en un Mercedes Benz 380. Ahora se encuentra en Italia y atiende un consultorio a metros del Vaticano. Su frase preferida: "Yo saco radiografías del alma". Gastaba 100 mil pesos mensuales en notas y columnas periodísticas paga.

La segunda pregunta la dejamos para el final.

Pues así por el estilo son los muchos bufones de ese castillo sin monarca. Aunque Luconi ya no vino porque no es tonto y porque sabe que en Inglaterra está más seguro que en España, donde sigue vigente una orden de detención contra su guía político.

El martes lo que hicieron es lo que saben hacer: insultarse a gritos, descalificarse, ofenderse, gritarse improperios y comportarse como mentes de barrio bajísimo antes que prodigiosas. Y en la casa casi se aventaron los platos. Al menos esa personaja asombrosa que es Leevon "Kennedy" (que para cantar se llamaba "Lee Von Fitzner" y que seguramente se llama Juana Pérez en realidad, suponemos) llegó a tirarle de las manos unos papeluchos al Divino Pelma, digo, Otelma, el "dios" italiano. Ella gritaba pidiendo que producción le llevara un abogado, él pedía que producción le trajera alguien de seguridad. Producción, en un desliz inteligente, no trajo a nadie y los dejó cocerse en su salsa de odios y vanidades.

Notable también es que no estén en el "tribunal" ni Gabriel Carrión ni Javier Armentia, las dos voces de la razón y la inteligencia ante el tinglado de taradeces estofadas que sirve el programa. ¿Se les acabó el contrato? ¿Eran demasiado inconvenientes señalando los trucos del tal Astyaro? Pues no hay información al respecto, pero ahora el tribunal lo domina "Aramís Fuster", disfrazada de algodón de azúcar de feria y flanqueada por la plasta sacerdotal llamada "Padre Apeles" y por un tipo que vive asombradísimo de los "poderes" de los babuinos que saltan ante él.

Hacen el truco más viejo del mundo: la Ouija. Ciertamente se ha demostrado más allá de toda duda posible que la planchette o tablita de la Ouija la mueven las personas que la tocan, ya sea voluntaria o involuntariamente, pero la mueven ellos y no el espíritu de "Gascón", como dicen. Les da igual. Hacen preguntas que se responden solos y luego no falta quien llora. El chaparrito del "tribunal" confirma asombrado que hubo un Gascón al que se le murió un hijo. Vaya mierda de videntes. Van a una excursión a un antiguo castillo de verdad y "ven" muertos y vuelven a gritar y a desmayarse. Espectáculo patético a más no poder.

El paripé alcanza su clímax sinfónico cuando Leevon "Kennedy" hacer "fotovidencia" (práctica que consiste en ver la foto de alguien y decir tonterías "adivinatorias"). Le dan fotos de personajes del "corazón" de España, como Carmina Ordóñez, David Beckham y Rocío Jurado. Y la Leevon jura que no conoce a estas personas (ni siquiera porque Rocío Jurado es ídolo de masas en Argentina), pero misteriosamente "le atina" en todo a lo que dicen las revistas del corazón.

Increíblemente, suponemos que alguien le creerá.

Mientras se pasan estas lamentables escenas en las que se hacen patos en los ratos en los que no están entregados a la manduca y al consumo de caldos de buena crianza, los agarrones siguen, la Leevon contra el Divino (apenas le llama "estafador, hijo de puta, vagabundo de mierda y puto reprimido"), Josefina contra Lola (que viene vestida con un brocado como de sofá de funeraria). Leevon contra Miguelina (a la que acusa de cobrar 3 mil euros por "trabajito").

Se descubre que Paco Porras estuvo tocando las ánforas para ver cuál tenía los dineros. ¿Pues cómo creen que han atinado las tres semanas anteriores, chiquillos? ¿Por sus inexistentes "poderes" o por sus trampas? Pero como esta vez les caen en la trampa, de modo que cambian los lzos de colores de las ánforas. Yo, audaz, "adivino" que esta vez fallan.

Y fallaron (debo ser la repera como vidente).

El hecho es que le dan puerta al "Profesor Mercury" (el tal Carabantes, ahora con un smoking blanco que hace que uo quiera pedirle no ya un whisky, sino un café), a Josefina Valero, a Paco Porras, al "Divino" Otelma (vaya mierda de dios, habría que decir) y a la "Santera" Miguelina, todos los cuales ya estarán dando consulta y cobrando sus buenos billetes, porque la semana que entra es la "Gran final", apresuradísima seguramente al verse que en este remake del Gran Hermano había de todo menos prodigios, adivinaciones, poderes, mentes ni cosa remotamente similar.

Nos queda entonces la segunda pregunta de la semana pasada: Adivina, adivinador: ¿Quién es el caradura que por suministrar mentiras en consultas por correo se pedía, ya en 1996, el equivalente a más de cuatro mil cien euros, pagaderos en 10 cómodas mensualidades con un pequeño recargo del 22%?

La respuesta es: el "Divino" Otelma, megafarsante de altos vuelos. El asunto está relatado aquí en italiano para que nos demos una idea de cómo llegan a cobrar estos despojos humanos por las patrañas que entregan con todo desparpajo a cambio de dinero de verdad.

Por cierto, el caballeruco aficionado a las túnicas carnavalescas ya ha sido al menos puesto en su sitio al menos una vez por un tribunal italiano que le prohibió en noviembre de 2002 difundir sus anuncios charlatanescos por considerar que eran publicidad engañosa. Queda constancia, así sea en italiano, del veredicto de este juicio, a ver si los jueces españoles espabilan.

Y nos despedimos con otra bonita pregunta:

¿Quién es el desahogao que ofrece, además de la colección habitual de boberías místicas, "consultas de sexología" por Internet a 42 euros la preguntita?

Y el martes próximo: adiós al programa más malo que alguien pudo jamás imaginar.

abril 19, 2004

El fanatismo del creyente y la cautela del sentido común

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Una y otra vez, a lo largo de los años, hemos constatado que es imposible convencer a los verdaderos creyentes acerca de la falsedad de su religión.

Esto únicamente sirve para demostrar que tales homínidos son inmunes a la razón, a los datos, a las pruebas y a la evidencia real. Por eso no discutimos con ellos, a menos que hacerlo tenga algún valor didáctico para sus posibles víctimas.

El ovni de Puebla

Pongamos un caso que fue ciertamente famoso, el del "Ovni de Puebla", de México, el 29 de Julio de 1977, visto por decenas de miles de personas, filmado varias veces, incluso profesionalmente (por un equipo que trabajaba en una película sobre el cual pasó el objeto), y que cayó finalmente en la Sierra Norte de Puebla.

Mientras los loquetes de siempre deliraban por la "visita extraterrestre", dos investigadores, Héctor Chavarría y Pablo Latapí, llegaron al lugar, entrevistaron a los pobladores e incluso obtuvieron un trozo de lo que se estrelló en el asoleadero de café de un campesino severamente perjudicado por todo el meneo. El objeto fue analizado y se determinó que era acero similar a una aleación al cromo silicio usada, entre otras cosas, para hacer resortes.

Los años pasaron mientras los ufólogos creyentes bordaban una tontería tras otra sobre el "Caso Puebla".

En 1990, amparado en el Acta de Libertad de Información, el ufólogo escéptico Héctor Escobar consiguió datos del Comando de Defensa Estratégica de los EE.UU., que probaban que la trayectoria, velocidad y hora de entrada del "ovni" a la atmósfera coincidían con los de la tercera etapa del cohete soviético que había puesto en órbita al satélite Cosmos 929.

El objeto venía de los cielos, habiendo sido lanzado previamente desde Baikonur. Misterio resuelto. Ovni convertido en ovi.

¿Alguien en el mundo de la ovnilogía o ufología charlatanescas quedó convencido de la prueba y archivó el caso Puebla? Pues no.

La historia completa la escribieron Héctor Chavarría (uno de los primeros investigadores) y Héctor Escobar (que resolvió el caso) en en el boletín de la ARP-SAPC y en muchos otros lugares.

El mundo de la ovnilatría sinvergüenza no tuvo interés en investigar el hecho. Tenían lo que llamaron "un caso perfecto" y no iban a permitir que se los viniera a joder la realidad. La investigación de verdad tuvo que ser hecha por quienes no comparten los dogmas de fe de estos acólitos de la baba.

Pero los fanaticazos fundamentalocos siguen citando el caso y, antes de acudir a esta información, prefieren citar párrafos de franca alucinación, pergeñados por tipos que nunca vieron los restos pero aseguran que tienen "un brillo azul que nos llena de paz" y sofritos mentales de este tipo. (He tenido en mis manos varias veces el trozo que guarda Héctor Chavarría, y es acero sin ningún brillo mamón ni efectos esotéricos.)

"Los hechos nos importan un carajo"

¿Se demostró que las "investigaciones" sobre Uri Geller en la universidad de Colgate estuvieron malhechas y no son válidas al no evitar que el vivaracho israelí hiciera trampa? Ni lo mencionan. ¿Se encontraron modelos de "naves extraterrestres" adecuados para trucos fotográficos en la casa del demencial "Billy" Meier? Eso no demuestra nada, según ellos. ¿La psicología ha demostrado que las "regresiones" son memorias falsas introducidas por hipnotistas imbéciles o interesados? No hay una sola mención en los documentos públicos de los hipnotizadores que ofrecen tales "regresiones". ¿Una investigación demuestra las falsedades de distintos curanderoides? No importa, la consulta sigue llena. ¿Las pruebas estadísticas demuestran que las predicciones astrológicas no funcionan para un carajo? Es que la ciencia no nos quiere, es mala con nosotros (y se sueltan a llorar). ¿El caso de las hermanas Fox hace ciento y tantos años fue un fraude confesado por una de ellas, Margaret? Lo ocultan avergonzados.

Nada, absolutamente nada de lo que se diga a estos fanáticos los mueve de sus convicciones. Lo suyo, aunque lo disfracen con palabras extravagantes como "investigaciones" es cosa de fe, asumida de manera fundamentalista, en la que el no creyente es, cuando menos, un hereje, y el que los critica se vuelve blanco de todo tipo de ataques.

Como los talibanes, pues.

Nunca han aceptado las pruebas que se les dan, por sólidas que sean (y pocas cosas más sólidas que un trozo de acero) y a cambio exigen que se acepten "evidencias" frágiles, cuando no meramente simples decires de personas, que habitualmente hacen negocio con sus afirmaciones.

Los escépticos ya han visto que su aproximación a los hechos no tiene efecto sobre estos cerebros de planaria y su buena fe inexistente. La mentalidad científica no tiene ningún problema en cambiar de opinión, pues ni tiene ni cree tener a La Verdad agarrada por el pescuezo, sino que se concibe como un proceso de acercamiento continuo a hechos y datos certeros y certificables por cualquiera para obtener explicaciones válidas y que se integren a todo un enorme cuerpo de conocimientos (esto último quiere decir que lo que ocurre en la química no contradice a la física, y que la anatomía del aparato digestivo no contradice a la química, el conocimiento está sistematizado y es coherente, a diferencia de los jirones patéticos que hilan los paranormalólogos).

¿Cómo funciona la ciencia? Dice que hay nueve planetas en el sistema solar porque conoce nueve, pero se demuestra la existencia de Sedna y entonces, en vez de "defender" su posición previa, acepta las pruebas, dice que hay diez planetas y se pone a estudiar. Supone que los dinosaurios eran reptiles hasta que se demuestra que no, que tienen un antepasado común con los reptiles pero pertenecen a otro orden, y la ciencia lo acepta y sigue avanzando. Contaba con las leyes de la gravitación de Newton para explicar la dinámica del universo, pero al demostrarse que tales leyes no eran aplicables a nivel microcósmico y macrocósmico, la ciencia aceptó la relitivdad de Einstein y la mecánica cuántica de Planck.

Igualmente, la ciencia se autocorrige. Al funcionar con investigaciones repetibles y contrastables, lo que dice un investigador puede ser comprobado por otros en las mismas condiciones, si no se replica, se analiza todo de nuevo. Eso impide que los charlatanazos sobrevivan mucho en el mundo de la ciencia real.

¿Que en la ciencia hay reticencias y a veces no se puede avanzar tan rápido como se pudiera? Pues sí, pero los científicos son humanos y se comportan como tales. Pero, a la larga, los hechos demostrables se imponen sobre las opiniones y resulta que conocemos mejor nuestro universo y podemos operar sobre él de manera predecible (algo que ninguna forma de la charlatanería nos permite hacer, mire a su alrededor y constátelo).

Por tanto, quien tiene un pensamiento crítico y científico, que sabe dudar de su propia visión de la realidad, supone ingenuamente (y tontamente, los años lo demuestran) que los embusteros de oficio piensan igual, y que bastarán las pruebas y una argumentación racional impecable para que muden de parecer.

Nunca van a cambiar de opinión porque tienen la respuesta antes de enfrentar los hechos, porque prefieren creer antes que saber y porque tienen intereses creados enormes.

Siete formas de ser como el tío Lolo, que se hacía tonto solo

Primero: tratar de trasladar el peso de la prueba a los escépticos. Esto es falaz, porque quien presenta una hipótesis es quien debe demostrarla, no al revés. Si alguien dice que Fulanito Descerebradito puede hacer algo maravilloso (doblar metales con la mente, predecir el futuro, conversar con extraterrestres, teletransportarse) debe demostrarlo satisfactoriamente. El que afirma, debe probar, el que afirma cosas maravillosas (fantasmas, extraterrestres, visión del futuro) debe dar pruebas igualmente maravillosas, no fotos y grabaciones dudosas, relatos lisérgicos y "predicciones" simplotas que cualquiera puede hacer.

Segundo: acudir a que los fenómenos "no los pueden reproducir los escépticos". Este argumento es especialmente bobo. Yo no sé cómo hace el mago Yunke su ilusión de cortarle la cabeza a la nena que lo ayuda, pero no porque yo no pueda reproducirlo voy a creer que "hace magia de verdad".

Tercero: saltarse a la torera la demostración de los hechos para tratar de discutir su "explicación" de manera delirante. Basta echar un ojo a cualquier manual de los especialistas en dar gato por liebre para encontrar docenas de explicaciones de cada taradez suya, haciendo que el lector (víctima) olvide que nadie ha podido demostrar la existencia del fenómeno en cuestión. Es como debatir el tipo sanguíneo de las hadas o el nombre del sastre de Astérix.

Cuarto: hacer el blanco móvil. Si alguien ofrece un misterio y se pone en duda, se apresura a ofrecer otro y otro, y otro, complicando el escenario para que nadie se dé cuenta de que todavía sigue sin demostrarse que el primer "misterio" no fuera un embuste. Así, un sacaplata superprofesional como el supuesto "contactado" Billy Meier empezó diciendo que tomaba fotos de platos volantes (se encontraron los modelos en su garaje), luego de extraterrestres (lástima que una "extraterrestre" fotografiada era una cantante conocida, por mucho que la desafocó), luego los filmaba (colgados de un palito), luego resultó que además viajaba en los platillos volantes y, lo último, ahora viaja en el tiempo (como prueba ofrece una foto de San Francisco después de un ataque nuclear, lástima que es la foto de un dibujo de un artista para ilustrar un artículo sobre el tema en la revista Geo años antes de la "foto" de Meier). Y entonces, en vez de centrarnos en que sus fotos no son pruebas de nada, se nos cuenta algo tan oriental como que le ha tomado una foto a Cristo cuando viajó en el tiempo.

Quinto: diversificarse (variación del 4). Habiendo dinero y "prestigio" (por fraudulento que fuere) en tantas áreas, los charlatanes surgen de una especialidad y al cabo de pocos años están metidos en muchas de las demás formas de desplumamiento de incautos. Con esto, además, pueden mover el blanco con más eficacia, por ejemplo, al ser cuestionados sobre sus fantasmas salir con un rollete sobre ovnis que hace todo diálogo imposible.

Sexto: desprestigiar al crítico. Quienes han tenido la mínima formación en lógica saben que ésta es una falacia de argumentación llamada argumento ad hominem, y que demuestra una mente poco ducha en la discusión racional (descubrimiento asombroso).

Séptimo: el insulto, la ofensa y acusaciones más o menos veladas. Cuando pierden los estribos y asumen su personalidad real (la de fanáticos babeantes, acefálicos y desprovistos de toda ética) resultan sumamente divertidos. Quedan totalmente desnudos en su ruin bajeza, la que antes de ese momento ocultaban bajo un manto de "espiritualidad", "iluminación", "sabiduría ancestral (o extraterrestre, o astral)" , "desarrollo mental", "relación con energías preternaturales maravillosas" y demás inventos engañabobos. (Por cierto, es cuando llegan a esto cuando los irracionales vendedores de abono disfrazado de alimento kármico acaban ante un juez explicando sus acciones y afirmaciones difamatorias.)

La bala mágica: el sentido común

El sentido común (que, como todo el mundo sabe, es el menos común de los sentidos) es, por ello, el arma ideal para enfrentar a los farsantes (y en cierta medida a los defraudadores, aunque sería mejor que éstos estuvieran más seguido ante los tribunales por vender curas falsas, cursos imbéciles, "lecturas" adivinatorias mendaces, "contactos con espíritus" imaginarios y todo tipo de imposturas dañinas, perjudiciales y, en última instancia, delictivas).

Pero no se trata de enfrentarlos para "convencerlos", sino para exhibir su miseria humana, moral, intelectual y científica ante sus posibles víctimas, quitándoles así a los charlatanes la posibilidad de seguir obteniendo beneficios de su oferta de ignorancia y ayudando a sus víctimas a escapar de la trampa.

¿Hay datos que puedan demostrar que los muertos gustan de hablarle al micrófono especialmente a Pedro Amorós en sus psicóticas psicofonías? No los hay ni les interesa ofrecerlos, que muy ocupados están vendiendo cursetes mamertos y cobrando publicidad de sitios igualmente desavenidos con la verdad. ¿Hay forma de demostrar que, efectivamente, las "miles" de cintas con las que pretende apabullar a sus presas sean falsas? Pues menos, porque nadie ha controlado cómo manufactura sus cuentos de muertitos durante tantos años. No se deja.

Sólo hay dos formas de enfrentar seriamente tales estupideces. La primera sería que, en aras de la "investigación" con la que se llenan la boca falsamente, Pedro Amorós o alguno de sus compinches aceptara realizar sus milagretes bajo condiciones de laboratorio con variables controladas y un protocolo experimental debidamente establecido por científicos y magos de escenario (expertos en las artes de engañar al público, pero de manera honrada). A esto no se someten estos pavorreales inútiles ni bajo amenaza de muerte. (Bueno, en contadas ocasiones sí, y cuando se someten y fracasan, siempre tienen pretextos. Lo que nunca tienen es éxito.)

La otra forma es poner en palabras claras lo que venden estos descerebrados para que sus presas lo vean con claridad. Decir en lenguaje llano lo que ellos revisten de imaginación enfermiza y verborrea deesaforada y demencial (demencial porque pretenden confundirla con la realidad; como todo el mundo sabe, sólo los niños y los locos son incapaces de distinguir entre lo real y lo imaginario), acudir a la lógica, a lo simplemente obvio:

¿Realmente las mentes superiores de este universo vienen desde el grupo de estrellas de Las Pléyades a 400 años luz sólo para las vea un chalado llamado Billy Meier y se forre de dinero vendiendo el cuento? ¿Es lógico pensar que las estrellas influyen en nosotros sin importar su distancia de nosotros y luego creer que su posición sí importa? ¿Cómo es que los estudios de sonido de todo el mundo borran cintas en magnetófonos sin micrófono y a nadie le aparecen las voces que persiguen a un puñado de selectos lamesuelos? ¿En verdad alguien puede aceptar que un pelmazo como los de "El castillo de las mentes prodigiosas" sea un sujeto "superior" cuando se comporta como cualquier delincuente menor?

Lo importante es que usted, que no está tan seguro de si tantas afirmaciones extravagantes son o no verdad, aprenda a dudar y preguntar con agudeza ante las barbaridades que pretenden que crea y compre.

Y que recuerde que más allá de los cuentos de estos viles orates, el universo real está lleno de maravillas reales y asombrosas que éstos quieren ocultarle; ellos se dedican a evitar que usted levante la cabeza y mire de frente a su realidad y la entienda, su meta es conseguir que usted se deje manipular, que eso siempre conviene a los poderosos, en lugar de entender su mundo y disfrutar del conocimiento real y de todo lo que ofrece.

Lógica, sentido común, razón elemental, pensamiento simple. Son como los Cuatro Jinetes del Apocalipsis para esos vividores que sólo pueden prosperar si reclutan incautos.

A ellos no los convence nadie, y precisamente por eso es peligroso que usted se deje convencer por ellos sin dudar sistemáticamente.