agosto 13, 2005

Esto de convencer a la gente

Coartada recurrente de los charlatanes es suponer que sus creencias delirantes (y allí contamos tanto a las creencias que realmente tienen como a las creencias que saben que son absolutamente prepósteras pero que defienden porque llevan agua a su molino o arriman al ascua su sardina) son similares de alguna forma al conocimiento obtenido por medio de la ciencia. Así, los sitios chupaflautísticos están llenos de frases como: "el cientificismo es una religión más", o "los científicos creen que sólo ellos tienen la verdad, igual que los curas", o cosas aún más delirantes.

La moneda falsa que quieren pasar de contrabando con esto es que sus orateces son semejanets al conocimiento de verdad.

La diferencia, sin embargo, es bastante clara.

Convencer a los científicos: el secreto


Vamos a suponer por un momento que existe realmente alguna de las veinte mil propuestas de la paranormalología, digamos una que no contravenga gravemente a todo el conocimiento acumulado hasta la fecha y que no ofenda descaradamente al más elemental sentido común.

Supongamos, pues, que mañana un extraterrestre llama a la puerta de su enigmatólogo favorito y se pone enteramente a su disposición para poner en su sitio a quienes dicen neciamente que, hasta hoy, no hay ninguna prueba que nos haga suponer que hay seres inteligentes de otros planetas visitándonos nada más para que el club de los monopolizadores paranormales de los medios de comunicación puedan vender más basura.

¿Qué debería hacer este enigmatólogo para convencer a los científicos de que tiene en su sala a un extraterrestre genuino, verídico y mucho más vivo que cualquier muñequito de goma autopsiado fraudulentamente?

Bueno, el enigmatólogo (llamémoslo Juanjo para sentirnos en confianza) empieza por llamar a los científicos. Los insulta un rato en su inimitable estilo y luego los invita a tomarse un café con el ET que lo hará más rico que Bill Gates.

Los científicos llegan, profundamente escépticos. Entrevistan al ET, toman muestras de sus tejidos, revisan la nave que dejó aparcada a un lado de la piscina olímpica de Juanjo, lo observan acuciosamente y se van muy poco convencidos.

Ahora supongamos que las muestras de tejido (tomadas siguiendo un protocolo claro y reproducible, no como se arrancan cachos de piso de una casita de Bélmez para que los estudien unos laboratorios secretos que no consiguen resultado alguno en ocho meses) indican que el personaje que toma brandy en la elegante sala de Juanjo no tiene una estructura celular similar a la de los seres evolucionados en nuestro planeta. Mientras tanto, los que lo entrevistaron confirman que, efectivamente, los datos que dio para descifrar la escritura de los Moches peruanos realmente parecen tener sentido y, además, la nave espacial parece al menos ser de verdad.

A partir de allí se desarrollarían algunas llamadas telefónicas o correos electrónicos muy peculiares, del tipo: "Oye Pacorro, no vayas a pensar que ya me volví orate, pero hay algo que quiero que veas, tú que eres un bioquímico de Premier League" o "Tráete a todos los antropólogos que conoces".

Bueno, supongamos que las pruebas se multiplican, se afinan protocolos, se repiten independientemente y resulta que sin lugar a dudas el eté de Juanjo no es de este planeta, y tiene conocimientos históricos y técnicos que no se podrían explicar de ninguna forma como no fuera admitiendo que es un eté realmente y que ha visitado nuestro planeta en el pasado.

¿Qué cree usted que harían los científicos?

Pues lo mismo que hicieron cuando les mandaron el primer ornitorrinco disecado desde Australia: al principio creyeron que era una broma, pero al tener más datos y pruebas (repito porque aquí está el meollo del asunto: DATOS Y PRUEBAS) fueron dudando y, finalmente, después de examinar a uno de estos alucinantes monotremas vivo y coleando, aceptaron su existencia.

(Imagínense ahora qué poco serio y menos creíble resultaría cualquier científico al que le mandan algo tan raro como un ornitorrinco y lo aceptara acríticamente, sin estudiarlo, sin dudar y sin pedir, sí, datos ypruebas.)

Es decir, sí hay una forma de convencer a los científicos: datos y pruebas.

Eso además les daría trabajo para muchísimos años, investigando (pero de verdad) a los etés, estableciendo comunicación efectiva y aprendiendo sobre los alcances de la vida, de la física y de la historia humana.

De hecho, los científicos serían enormemente felices, mientras que a Juanjo se le habría secado el pozo de los billetes.

Convencer a un creyente: misión imposible


Vamos ahora al otro extremo. Supongamos que uno intenta convencer a un creyente (en este caso a un genuino convencido, no un simple mercachifle de fumadas para consumo de personas de las que se burla cuando está de copas con los amigotes).

¿Cómo lo haría?

En serio, ¿cómo?

¿Existe alguna forma de convencer a algún creyente de que su creencia irracional, sincera pero sin bases, es falsa?

Pensemos en una verdaderamente evidente: el supuesto "rostro marciano".

El orbitador Viking envió en 1976 una serie de interesantes fotografías de la superficie marciana. Pese a su baja resolución, los científicos aprendieron mucho sobre el planeta rojo.

Pero los misteriópatas se lanzaron como lobos sobre una foto en particular que parecía mostrar algo parecido a un rostro más o menos humanoide.

A partir de allí, todo era escribir loqueras, y los creyentes en lo que sea empezaron a engarzar las gemas de la estupidez en largos collares de necedades. Para empezar, bautizaron a la formación en cuestión como "La esfinge de Cidonia" (los más mamertos escriben "Cydonia"), decidiendo que era una esfinge como las egipcias porque... bueno, realmente nada más porque se veía bonito decirlo y porque cerca del rostro hay unas sombras que con algo de buena voluntad y medio cerrando los ojos parecen pirámides. Y todo el mundo sabe que las pirámides llevan acoplada una esfinge, como se puede ver en la cultura Maya... ah no, en la Mexica... bueno, tampoco... pero es que los egipcios eran marcianos y a ver, chistosito, demuéstrame que no es cierto.

Todo lo que a usted se le ocurra, lo dijeron, escribieron y vendieron los misteriólogos. Veinte años de pendejadas hubimos de escuchar y leer. Premio especial del jurado lleva, por cierto, la afirmación de que una de las "pirámides" era, ni más ni menos, un generador de energía alimentado con hidrógeno. (El autor de esta barbaridad vio el hidrógeno en la foto, casi seguro.)

Algunas sectas procedieron a invocar la "cara de Marte" para pedir dinero con objeto de intensificar sus contactos telepáticos con Marte.

Pero finalmente pasó lo que tenía que pasar. Mejores naves con mejores cámaras volvieron a Marte y, algo más de 20 años después, el 5 de abril de 1996, se dieron a conocer imágenes tomadas por el Mars Surveyor en la misma zona, dejando claro que la cara era una ilusión óptica o pareidolia, en esta imagen, la foto de baja resolución de la Viking está a la izquierda, y a la derecha la foto del Mars Surveyor en positivo y en negativo.

(Actualización: Aquí hay una fotografía muy grande (casi un mega) de la montaña que parecía una cara, fotografiada pro el Mars Surveyor. Juzguen la lectora y el lector.)

Asunto terminado, ¿o no?

Pues no.

Los mismos que consagraron las imágenes del Viking como "la prueba de vida inteligente en Marte aportada ni más ni menos que por la respetadísima NASA" pasaron a considerar las segundas fotos "un intento de manipulación de los perversos miserables de la isignificante y engañosa NASA", y escribieron nuevos libros y artículos repitiendo lo mismo de antes pero añadiéndole la teoría de la conspiración que tanto los hace ronronear. Los "malos" que van a Marte nos quieren ocultar algo que sabemos con certeza los "buenos" que no podemos ni tirar un cohete o volador sin perder cuatro dedos.

El máximo embustero de México, Jaime Maussán, sigue haciendo y vendiendo programas este mismo 2005 dándole a "la cara de Marte" y pase usted a caja a pagar.

Los que se divirtieron tantos años con la "esfinge de Cydonia" no se conforman con ser "loquitos que ven caras en Marte y borrequitos en las nubes", nonono... son (agárrese de la silla) "¡marsfasciólogos!!" (etimología papanatas: del latín "mars", marte; "fascies", cara y "logos" que significa "estudio" o bien "sufijo que se le sorraja a cualquier tontería para hacerla parecer respetable").

¿Cómo se convence a estos creyentes y a tales negociantes de que su afirmación es falsa?

Pues no se puede.

Si los lleva uno a Marte, siempre podrán decir que los "malos" conspiradores han "borrado" la cara de Marte para ocultarnos el conocimiento. O que los marcianos la borraron para no quedar a merced de la NASA. Puestos a inventar coartadas, no tienen límite.

Ni necesidad de dar datos, pruebas o algo más que fantasías envueltas en papel atractivo.

Así, resulta mucho más fácil convencer a los "científicos oficiales académicos" de que Juanjo tiene un eté en casa que hacer entender a los más sinceros convencidos de que realmente no existen cosas tan evidentemente falsas como la cara de Marte, el bigfoot o "pie grande", o los círculos de las cosechas realizados por platillos voladores (aunque puede usted hacerse el suyo contratando a los verdaderos expertos que los hacen, quienes, por cierto, no hace mucho crearon un verdadero "pie grande" para Nike).

Es la diferencia entre creer y saber. Para saber hay que cuestionar, dudar y estar dispuesto a aceptar algo en lo que no creemos de entrada. Para creer basta aceptar algo que nos gusta y negarnos a admitir que se cuestione o que se ponga en duda.

Promover la fe, por tanto, sólo se puede confundir con promover el conocimiento y el pensamiento crítico desde el interés y el fanatismo. Lo demás es lírica.

julio 09, 2005

Un poco de Leonardo

Leonardo da Vinci es el ejemplo al que todo mundo acude como el clásico "hombre del Renacimiento", generalmente sin ver que fuera de Leonardo mismo no hay otro "hombre del Renacimiento" real, que abarcara cuanto abarcó el florentino.

Leonardo llama la atención no sólo por su genio artístico en el dibujo y la pintura, su dedicación a la anatomía o su habilidad como ingeniero diseñador (que nunca hizo realidad sus diseños), sino por numerosas intuiciones afortunadas que parecen revelar un conocimiento, o al menos una actitud, muy por delante de sus coetáneos.

No por eso, sin embargo, dejaba de ser un hombre de su tiempo. Más allá de los conocimientos que produjo y esas intuiciones, era un hombre de fines del siglo XV y principios del XVI y compartía muchas creencias no demostradas, como la teoría de los humores o la idea del "horror al vacío" para explicar el movimiento.

Leonardo tampoco fue del todo original, ya que adoptó con entusiasmo ideas ajenas que le parecían correctas y lógicamente defendibles. Algunos críticos usan esto como arma, cuando resulta en realidad especialmente asombroso no sólo que dijera cualquiera de las cosas que dijo, sino que dijera tantas, que tuviera una cosmovisión ordenada y razonada del universo a su alrededor, formada (como todas) de ideas propias y ajenas, y que reuniera muchas ideas, interpretaciones y datos en un cuerpo de obra imponente aunque desestructurado precisamente por su multiplicidad de intereses estéticos, científicos, tecnológicos y morales.

Evidentemente, no deja de llamar la atención que más de 550 años después de su muerte siga provocando envidias, que los más diversos grupos quieran afirmar su cercanía con Leonardo para participar de su inmenso prestigio, que sea pasto de bestsellers cuestionables y que, pese a todo, siga siendo un desconocido en lo que se refiere a su pensamiento y opiniones, los expresados en sus numerosos cuadernos de notas (en los cuales, habría que aclarar, no se hace mención a ningún grial, ningún "priorato", sea o no de Sión, ni ninguna fumada esotericoide).

Hablando de lógica y de intuiciones notables, vale la pena resaltar algunas de las afirmaciones de Leonardo, tomadas tanto de la edición de sus Cuadernos de notas de Edimat, 1999 como de los Aforismos publicados recientemente por Círculo de Lectores.

Leonardo intuye las relaciones filogenéticas de los primates:

En la descripción del hombre deben comprenderse los animales de la especie, tales como el mono, el babuino y muchos otros similares.

Sobre el autoengaño:

Más vale una pequeña certeza que un gran engaño.

Neurofisiología y ontología:

El alma no está toda en todo el cuerpo, como muchos han creído, sino toda ella en el cerebro, porque si estuviera desparramada en todas partes o toda en cada parte, los instrumentos de los sentidos no necesitarían concurrir a un solo lugar, antes bin bastaría que el ojo llenara el oficio de la sensación sobre su propia superficie, sin tener que mandar por la vía de los nervios ópticos, hasta el cerebro, la representación de las cosas vistas, pues el alma, por las razones dichas, podría sentirlas en la superficie del ojo.

Más neurofisiología:

Los músculos con sus tendones obedecen a los nervios...

Nota para los "himbestigadores" paranormales:

El que se enamora de la práctica sin ciencia es como el marino que sube al navío sin timón ni brújula, sin saber con certeza hacia dónde va.

La primera Ley de Newton:

Todo movimiento tiende a mantenerse.

Geología para principiantes, la erosión:

Los cursos subterráneos del agua, asó como los que se deslizan entre el aire y la tierra, desgastan y profundizan constantemente sus lechos.

Astronomía, primera lección:

La gran distancia que nos separa de (las estrellas) es realmente la causa de su proporcional disminución, por más que muchas de esas estrellas sean de magnitud infinitamente superior a nuestra Tierra.

Zoología marina:

Los mariscos son animales cuyo esqueleto es exterior.

Mecánica de fluidos:

Para exponer la verdadera ciencia del movimiento de los pájaros en el aire hay que empezar por exponer la ciencia de los vientos, la cual se demuestra mediante el estudio de los movimientos del agua en sí misma...

Cómo volar un ala delta:

El hombre, en su aparato volador, tendrá libertad de movimiento de la cintura para arriba, para poder balancearse como en un bote, de manera que el centro de gravedad de su cuerpo y el de su aparato puedan oscilar y cambiar de lugar cuando lo exija la alteración de su centro de resistencia.

Escepticismo en tres movimientos:

1
Circulan libros llenos de afirmaciones referentes a la acción de los encantamientos y de los espíritus que hablan sin lengua y sin aquellos instrumentos orgánicos indispensables para la palabra; y no sólo afirman que los tales espíritus hablan, sino que les atribuyen la capacidad de transportar grandísimos pesos, de provocar lluvias y tempestades, y de convertir a los hombres en gatos, lobos y otras bestias, ¡por más que en calidad de bestias deberían, en primer lugar, contarse los que semejantes cosas afirman!

2
No me ocuparé de la fisiognomía ni de la quiromancia porque no hay verdad en ellas, simples quimeras sin fundamentos científicos.

3
¡Oh, investigadores del movimiento perpetuo, cuántos vanos proyectos fraguásteis en su búsqueda! Idos en compañía de los inventores de la fabricación del oro.

Método experimental:

Un experimento debe repetirse muchas veces para que no pueda ocurrir accidente alguho que obstruya o falsifique la prueba, ya que el experimento puede estar falseado tanto si el investigador trató de engañar como si no.

Alquimia y química:

Los antiguos alquimistas, que nunca han conseguido, ni por casualidad ni por ensayo, crear elemento alguno de los que pueden ser producidos por la naturaleza, son mis testigos. Por el contrario, los inventores de compuestos químicos merecen unmensa alabanza por la utilidad de las cosas que han inventado para uso del hombre...

Espiritismo avanzado:

No puede haber voz donde no hay moción o percusión del aire; no puede haber percusión del aire donde no hay instrumento; no puede haber instrumento sin un cuerpo. Siendo esto así, un espíritu no puede tener ni voz, ni forma, ni fuerza.

Por supuesto, a muchos les falta llegar a donde empezó Leonardo...

junio 17, 2005

Tarot universitario

(Nota actualizada al 21 de junio, primeros minutos del día:
Acuso recibo del siguiente correo electrónico proveniente del ITESO respecto a la carta enviada:

Mauricio José Schwarz:

Agradezco la contribución que nos hace,su mensaje lo haré llegar a la Oficina de Educación Continua.

Sin más por el momento quedo a sus órdenes.
Atentamente
Adriana Aguilar Robles

--
Egresados ITESO
Edificio A 1er piso
Campus ITESO
Tel. 3669-3415
http://www.egresados.iteso.mx/


Esperemos qué más nos saben decir.)

Un miembro de la lista "Charlatanes" nos ha hecho llegar una URL que sería digna de burla, befa, mofa y pitorreo si no fuera tan grave, la de un curso llamado La sabiduría curativa del tarot y que se impartirá en la ITESO, universidad mexicana del clero.

Obviamente, el tarot no es ninguna fuente de sabiduría, curativa o no, como se ha demostrado cuando al cabo de casi 600 años de existir no ha servido para nada que no sea forrarle el bolsillo a una tropa interminable de desvergonzados.

No vamos a repetir aquí lo que ya contamos sobre el tarot en la entrada Tarotimos y tarotaradeces, por el contrario, invito a los lectores a vamos a ver a la luz de esa entrada el "plan de estudios" que nos ofrece la "facilitadora" Dra. Ma. Elena Contreras P., que es la encargada de tal delirio de curso universitario orientado nada más que a "Médicos, Psicoterapeutas, Médicos Naturistas, Holísticos y para todas aquellas personas interesadas en la salud propia y de su prójimo".

Origen del Tarot
El Tarot, la Psicología y la Metapsicología
El Tarot como medio de auto-conocimiento
Aplicación del Tarot en Psicoterapia
Conocimientos de numerología y los ciclos de vida
Distintos tipos de Energía basados en los cuatro elementos básicos del Tarot.
Arcanos I- XI, As, II y III, Valets, III-VII y Reinas, Reyes y Caballeros.


(Lo de "Energía" con mayúsculas grita a los cuatro vientos su militancia en el ocultismo, el esoterismo y la ignorancia interesada.)

En fin, que ante este panorama desolador, escribimos a la ITESO, universidad jesuita de Guadalajara, México, la siguiente carta, que esperamos (como esperanza, no como espera, que uno no es tan iluso) contesten:

Estimados señores,

Deseo dejar constancia de mi sorpresa y preocupación al enterarme que el ITESO está anunciando un curso llamado "La sabiduría curativa del tarot" promovido por su Oficina de Educación Continua.

La sola lectura de los temas a tratar, que, como es habitual en el mundo del ocultismo interesado, hablan de "energías" que no se pueden medir o definir, y cuya existencia no está siquiera demostrada, revela con claridad que estamos ante un fenómeno de pseudociencia que se inscribe dentro de las grandes patrañas del "New Age" y el pensamiento irracional.

Alarma que una universidad, cuya principal tarea es la difusión del conocimiento, se ocupe de difundir una creencia que va a contracorriente de todo lo que sabemos respecto de las cadenas causales, de la física, de la biología, de las neurociencias, del conocimiento de los hechos y, también, de los trucos empleados por los tarotistas para esquilmar a sus víctimas.

Como mexicano y como periodista dedicado desde hace muchos años a la divulgación científica y a la difusión del pensamiento crítico, considero que este tipo de actividades dan a las más bastas supersticiones un nivel de credibilidad inaceptable, inmerecido y ciertamente peligroso, ya que al promoverlas se dice implícitamente que son parte del conocimiento universitario y que por tanto el conocimiento científico no es válido.

¿Veremos mañana en el ITESO un curso sobre identificación de ovnis, sobre pseudomedicinas peligrosas, sobre viajes astrales, sobre magia negra y blanca, sobre pseudohistoria y pseudoarqueología?

México necesita que sus ciudadanos, y en particular los jóvenes y los profesionistas, tengan un conocimiento cada vez mejor acerca de su realidad, así como la enseñanza de un pensamiento crítico que sepa cuestionar inteligentemente, analizar desapasionadamente y utilizar el conocimiento para mejorar la vida de todos, no ilusiones y fantasías esotéricas promovidas desde las instituciones de cultura y educación.

Si desean conocer algo sobre la historia del tarot, me he ocupado del tema en un blog que escribo en la actualidad: http://charlatanes.blogspot.com/2004/08/tarotimos-y-tarotaradeces.html.

En lugar de promover creencias mágicas e irracionales, considero que el ITESO y las universidades en general deberían dedicar algún esfuerzo a promover la crítica del ocultismo, de lo supuestamente paranormal y del pensamiento mágico. Por desgracia no suelen hacerlo, y me gustaría saber por qué.

Esta carta se publica en el blog simultáneamente a su envío.

Agradezco su atención.

Mauricio-José Schwarz


Si alguien más desea hacerse eco de esta protesta, suscribiendo esta carta o mandando otra, la dirección de contacto es egresados@iteso.mx.

junio 02, 2005

Un olimpo sin héroes

Si usted es habitual de los programas de la radio ocultista nocturna, de la televisión ocultista o de las revistas y páginas web ocultistas, seguramente habrá notado una tendencia sumamente curiosa de los gurusitos (o sea, pequeños gurús) que nos ofrecen sus cavilaciones en estos medios: no tienen héroes.

Vaya, al menos no tienen héroes propios.

Cuando los ocultistas promotores del pensamiento irracional se enfrentan (según ellos) con el pensamiento racional (al que odian con denuedo), suelen echar mano de las afirmaciones de los científicos, de los descubrimientos científicos, del método científico y de los conocimientos científicos para tapar un poco sus lamentables vergüenzas.

Por ejemplo, los astrólogos suelen recordarnos que los cuerpos celestes ejercen una acción física medible sobre nosotros (gravedad, emisiones de calor, emisión o reflexión de luz) y de allí, en una pirueta mental de alto grado de dificultad y sin red, pasan a concluir que entonces si usted nació bajo el "signo" de Capricornio, será más lento de reflejos que los nacidos bajo los demás signos.

La lógica asombrosa de "como existe algo real, puedo afirmar cualquier mariguanada que se me ocurra" nos puede dejar estupefactos, pero lo que no solemos notar es que la gravedad, las emisiones electromagnéticas, la descripción de la luz y esas cosillas no fueron descubrimientos que se lograran haciendo el ritual de la carta natal, ni se obtuvieron mediante telepatía, ni nos los revelaron los espíritus ni los extraterrestres, sino que fueron producto de la aplicación del método científico, ese método del que tenemos declaraciones interesantísimas provenientes de los gurusitos del ocultismo irracional.

Critico el hecho de que alguien que propone una visión diferente sea menospreciado por ello. Le pasó a Miguel Servet, a Galileo, al mismo Darwin..., afirma sin despeinarse Bruno Cardeñosa, coequipero de una de las emisiones de la radio ocultista española. En su delirio cree que es menospreciado sólo por "proponer una versión diferente", como si el ser "diferente" tuviera algún valor intrínseco, y ocultando que en realidad la gente seria no le hace caso porque su visión, sin importar qué tan "diferente" sea (o qué tan parecida sea, digamos, a una obra de Michael A. Cremo), es tonta, es ignorante y niega conocimientos que sabemos que son certeros.

Por otro lado, oculta convenencieramente que el valor de las visiones "diferentes" de Servet, Galileo y Darwin se comprobó precisamente mediante la ciencia, esa ciencia a la que odia. Eso de ser "original" nomás por serlo es una pose, no una posición, ni sirve para nada. Más datos con las canciones de moda.

Sin embargo, en su infinita humildad, el misteriólogo de la mirada perdida (Bruno Cardeñosa, claro) considera que él, por el sólo hecho de escribir tochos de imbecilidades, merece las mismas consideraciones que Servet, Galileo y Darwin. Así quiere que lo vean, claro, no que lo vean con la condescendencia que merecen los desplantes de Enrique de Vicente, la ambición de Von Däniken, el ridículo de la Blavatsky, las falsedades del Cyril Henry Hoskins (Lobsang Rampa).

Quiere que lo aplaudan como a científicos de verdad que llegaron a darnos a todos los seres humanos verdaderos conocimientos que nos han beneficiado mucho más que, digamos, la exhibición de ignorancia brutal de Cardeñosa acerca de la diferencia que en la ingeniería tienen las cargas estáticas y las cargas dinámicas, todo para inventar un nuevo misterio incomprobable, cebándose como buitre sobre las víctimas del 11-S de Nueva York para forrarse los bolsillos a su costa.

Pero Bruno dice además sin pudor alguno: He recibido por parte de muchos científicos muchas cartas y comentarios que realmente me han animado a seguir en esta búsqueda.

Es decir, para darle visos de seriedad a sus rolletes de imprecisión y paranormalidad, acude nuevamente a "los científicos", sólo que, como suele ocurrir, no dice quiénes son los tales científicos, cuando lo más probable es que sólo existan en su febril imaginación.

Supongamos que no: desafío públicamente a Bruno Cardeñosa a que presente los nombres de los científicos que apoyan las tonterías ignorantes que presentó en su libraco El código secreto, que es del que habla en esa entrevista.

(Lo más probable, claro, es que diga que esos científicos no quieren que se den sus nombres porque "tienen miedo", por supuesto, mientras que él, el enigmatólogo, es valeroso, claro.)

La actitud que se ve en estos desplantes caguengues, por supuesto, no es científica, sino de fanatismo y conveniencia: ataquemos a "la ciencia" (total, dado que "la ciencia" no es una persona, no puede defenderse) cuando se opone a considerarnos tan geniales como nuestra megalomanía dice que somos... pero apoyémonos en la ciencia (que tampoco puede defenderse) para darle validez a nuestras milongas diciendo mentiras acerca de los científicos.

Íker Jiménez, primadonna del joven ocultismo desvergonzado español también tiene su opinión: A mi determinado tipo de ciencia me la trae floja. Estoy harto de quienes consideran que lo científico y aprobado académicamente es todo. ¡Qué sandez!

Por supuesto, el cachetón que ahora también idiotiza gente en un programa mañanero, no se ocupa de definir cuál es ese "determinado tipo de ciencia" (digamos, la óptica, la fisiología de los neurotransmirsores o la aeronáutica) que se "la trae floja" (cosa que, en justicia, importa un pito... ¿se debe poner a llorar "la ciencia" porque Íker hace declaraciones así de acéfalas?). Pero además inventa una loquera, que alguien (no nos dice quién) considera que lo científico y aprobado académicamente "es todo".

Por supuesto, Íker Jiménez no podría jamás demostrar con citas y fuentes que tal posición exista y sea la predominante en la actividad científica, ni mucho menos. Su verborragia se demuestra falsa simplemente al ver que en la ciencia se sigue investigando porque nadie cree que lo que ya sabemos "sea todo", del mismo modo en que nadie puede negar las experiencias subjetivas. Y más adelante en la misma entrevista afirma tronante: No quiero ser científico. Me aburren los científicos ultra negativistas (sin explicar, otra vez, quiénes son esos "ultra negativistas" de sus alucinaciones y cómo los define, son tigres de papel para asustar a sus adeptitos).

Y todo eso no obsta para que el Íker Jiménez (el mismo, no un clon o un homónimo) reciba ilusionadísimo el "Premio Ciencia y Humanidad 2004" que ofrece la muy desconocida Asociación Profesional Libre de Periodistas, misma que no parece tener ni la más peregrina idea de lo que es eso de "ciencia". Y, por no dejar, el mismo Jiménez se apresura a invitar a astrónomos científicos a sus alertas ovni fracasadas y a promover que se lleven, supuestamente, muestras de las "caras de Bélmez" a uno o dos o tres laboratorios (nadie lo sabe); laboratorios, claro, científicos.

Y Jimenitos se ultraencabrona cuando los astrónomos y gente seria, advertida de lo que representa el periodista y su jugosa emisión radial, se niegan a hacerle el caldo gordo.

La disonancia cognoscitiva los tiene en vilo, de eso no cabe duda. ¿En qué quedamos?

El problema en todo este entramado de excusas disfrazadas de argumentos es que ninguno de los misteriólogos sensacionalistas que medran en los medios tiene a un solo héroe esotérico al qué acudir. Ninguno.

Y, va de nuevo, ninguno de los descubrimientos grandes o pequeños de la humanidad ha sido producto de las "investigaciones" de los misteriólogos utilizando sus chanchulleros e inservibles métodos (como el misteriosísimo "método paracientífico", del que dio una charla el infaltable Pedro Amorós, el rey del desfiguro, en las jornadas “Vida después de la vida” en 2003, gracias a los recursos que la SEIP le sonsacó al Ayuntamiento de Hellín y al Cultural de Albacete, lo que no obstó para que cobraran la entrada). Los "estudios" espiritistas, las fotos de teleplastias, los miles y miles de supuestas psicofonías, los miles y miles de fotos malas de platillitos volantes, los millones de sesiones de ouija, los otros millones de sesiones espiritistas, los abundantes rituales de "regresión hipnótica a vidas pasadas" y toda la parafernalia parapsicológica para anormales que suele adornar a estos divagantes nunca ha servido para nada y como resultado no nos ha dado ningún conocimiento.

Es más, cuando hay hechos detrás de las supersticiones (como ocurre con algunos conocimientos herbolarios tradicionales), resulta que quienes han desarrollado medicamentos debidamente probados, conocidos y dosificados que ayudan a prolongar o mejorar la vida de muchas personas nunca han sido los curanderillos y sanadores cobrones, los esotéricos ni los parapsicólogos, los reikiorates y los floreros bachianos, sino los bioquímicos, farmacólogos y médicos que se han aproximado a las afirmaciones herbolarias usando el tan denostado "método científico" para ponerlas a prueba, demostrarlas y explicarlas.

¿Dónde están el Einstein de la telekinesis (o telequinesia), el Galileo de la astrología, el Semelweiss de la acupuntura, la Marie Curie de la precognición, los Crick y Watson de la ufología, el Goddard del movimiento perpetuo, la Dian Fossey de la telepatía, el Michael Faraday de la psicofonía? ¿Dónde están los conocimientos derivados de alguno, cualquiera, de los muchos libros que son la fuente de ingresos (a veces plurimillonarios en euros) de todo el charlatanaje urbi et orbi?

No existen.

Por eso los charlatanes gustan tanto de compararse con los grandes científicos. No se pueden compararse con los grandes descubridores de lo paranormal, porque no los hay.

Lo cual puede explicar sus furibundos cabreos y sus pavoneos de gallo emasculado. Sus maravillosas disciplinas no han dado a un solo benefactor de la humanidad. Sólo sirven para engañar ingenuos, vender libros y publicidad e inflarle el ego a estos personajes.

(Oportunidad singular para recordar que ya hace 297 días que el mentiroso megalómano Pedro Amorós Sogorb, timonel del barco de embustes llamado SEIP, me mandó un correo electrónico amenazándome con una querella tremebunda. Vamos, Pedrillo, que la justicia es lenta lo sabemos, pero para lo que me acusabas (delitos contra el honor, cosa que yo dudo que tengas) hay ahora juicios rápidos. O tus abogados te están engañando o se ha demostrado públicamente que no tienes ninguna vergüenza. Y de pasadita se demostró que a la gente de bien, las amenazas mamonas de tipos intrascendentes no les asustan.)

mayo 31, 2005

Quo nos visita

Gregorio Morales (autor del blog Razones para dudar) nos informa de que la revista Quo nos ha incluido en su sección "Quonectados" de este mes, precisamente debajo de un invento falsario para "detectar fantasmas vía USB".



Sin duda es saludable esta atención a la crítica de la charlatanería en general (obviamente no sólo a este blog, sino al trabajo de muchas personas que activamente se oponen a las estafas de tanto cantamañanas, soportando además agresiones y ataques que incluso cruzan la raya de lo delictivo). El hecho mismo, que cualquiera puede constatar, de cómo los orates de costumbre que monopolizan los medios reciben con babeante furia esta atención a la promoción del pensamiento crítico es, sin duda, la mejor señal.