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enero 14, 2010

¿Por qué no lo llaman magia?

"Energías" que nadie ha demostrado que existan, "espíritus" que nadie ve ni ha visto, supuestas interacciones que desafían toda lógica y todo conocimiento, ondas esotéricas, resultados indetectables... eso y más son muchas prácticas esotéricas y las llamadas "medicinas" alternativas, y sin embargo no se asumen como magia.

Todas estas formas de aproximación irracional a la realidad viven en una situación de grave esquizofrenia y múltiple personalidad: de una parte, les chifla el lenguaje de la ciencia y les gusta muchísimo usarlo, pero por otra parte se dedican a criticar y denostar todos los resultados de la ciencia (salvo cuando creen que les da la razón) y se niegan en redondo a someter sus afirmaciones a los procedimientos de cuestionamiento sistemático o investigación experimental que son la esencia de las ciencias.

El primer ejemplo es, por supuesto, la palabra misma que más excita a los charlatanes del new age o nueva era: holismo.

Todo es holístico en su curioso mundo: universo holístico, terapias holísticas, pensamiento holístico, medicina holística, congresos holísticos, gualdrapas holísticas...

¿Qué es eso de "holístico"?

"Holismo" viene del griego "holos", que significa "la totalidad, el todo". Su primer uso moderno es del estadista sudafricano Jan Smuts, que en un libro de 1926 definía el holismo como "la tendencia de la naturaleza a crear todos que son mayores que la suma de sus partes mediante la evolución creativa".

Sin embargo, la palabra fue popularizada realmente por el estudio de los sistemas, como las ciencias dedicadas a estudiar el caos y la complejidad. Algunos sistemas tienen interrelaciones tan complejas que no se pueden entender plenamente sólo estudiando sus partes, sino que requieren además de un enfoque holístico.

Los grandes popularizador del concepto, sin embargo, de la corriente de la psicología "gestalt", para la que la percepción no era un agregado de aspectos distintos, sino que debía estudiarse en su totalidad. No es sorprendente que "gestalt" signifique, precisamente, "la esencia de la forma completa de una entidad". Por ejemplo, al ver un objeto, no lo percibimos como la suma de sus partes, sino como una entidad total.

Sin duda es un concepto útil para estudiar ciertos fenómenos.

Pero evidentemente los tuercebotas del esoterismo para pedantes no utilizan la palabra "holismo" en ese sentido. Lo que dicen es que todo es resultado de todo, y que nadie salvo ellos puede entender y resolver asunto tan enredado.

Me explico: para la ciencia biomédica, por ejemplo, la filariasis es una enfermedad provocada por la infestación de diversos parásito nematodos de la superfamilia Filarioidea, por lo que se cura con antibióticos a los que no sea resistente el nematodo. Un régimen de 8 semanas de antibióticos acaba con el problema. Fin de la historia.

La pseudomedicina "holística" critica esta visión pues no tiene en cuenta "la parte espiritual, emocional y mental del paciente, ni el resto de su cuerpo".


(Imagen de dominio público tomada de Wikipedia)

Uno supone que una persona afectada de elefantiasis (consecuencia de ciertos tipos de filariasis) como esta víctima filipina se encontrarán bastante mejor desde el punto de vista emocional, mental y espiritual al verse curados. Por otro lado, uno se pregunta por qué hay que tratar los dientes o las pestañas de esta persona cuando su enfermedad no tiene nada que ver con esas partes de su cuerpo. Porque el "enfoque holístico" dice que hay que tratarlo "todo", y suena bonito, pero nunca ha demostrado que eso sea necesario, útil o benéfico (salvo para el bolsillo de los terapeutas "holísticos", que le pueden cascar a usted varios cientos de euros por "alinearle los chakras holísticamente").

La ciencia, de hecho, ha abandonado en gran medida la palabra "holístico" porque se la ha apropiado esa curiosa forma de misticismo cuántico que utiliza precisamente el lenguaje de la mecánica cuántica para hacer afirmaciones indemostrables. La cuántica funciona a nivel molecular, pero no a nivel macroscópico, y por tanto asumir que grandes objetos formados por asombrosas cantidades de moléculas diversas se van a comportar como se comporta un electrón o un neutrón es tan tonto como creer que un ser humano se puede subdividir para reproducirse, simplemente porque sus células así lo hacen.

Pero todo cuanto afirman las piezas propagandísticas como la película producida por la secta Ramtha Y tú qué sabes o libros como El secreto no pasa de ser magia. Su apropiación del lenguaje de la ciencia resulta un ridículo tan triste como el del ignorante no muy avispado que se llama "doctor" porque se encontró en el basurero un termómetro.

Uno tiende a suponer que, de ser cierta alguna de las cosas que afirma el nuevo esoterismo sobre chakras, energías vitales, el poder de los cristales, la curación por imposición de manos, el voluntarismo (o "ley de la atracción", que significa que uno obtiene lo que quiere si lo quiere mucho), la curación con alguna de las literalmente cientos de terapias que promueven al mismo tiempo, etc., sus practicantes estarían más que felices de poderlo demostrar en condiciones científicamente válidas, con control de variables y un protocolo aseado y repetible. O bien ya lo habrían demostrado ellos financiando estudios científicos que les dieran la credibilidad que buscan.

Es claro que si no lo llaman magia es porque saben que la ciencia, finalmente y pese a sus problemas y al mal uso que con frecuencia hacen de ella los dueños del poder y el dinero, funciona. Y funciona siempre.

El hecho de que los brujos depredadores del new age trabajen principalmente en el terreno de la medicina es prueba adicional no sólo de su ignorancia, sino de la frecuente mala fe con la que actúan. Porque cuando está en liza nuestra salud, bienestar y vida, nos podemos mover por disparadores emocionales que se cierran a la razón, y allí está su negocio. Porque no pueden demostrar que curan, porque no pueden explicar cómo se supone que funcionan sus afirmaciones, pero no titubean en instalar docenas de consultorios, escribir libros vacíos de sentido y plantarle un letrero de "marca registrada" a cualquier tontería, desde la "meditación trascendental®" hasta "ayur-veda®".

No van a llamarlo magia. Por eso es importante señalar una y otra vez que detrás de la máscara que se ponen con propósitos comerciales y de proselitismo, las supuestas medicinas alternativas y el esoterismo new age pseudocuántico, son magia.

Y la magia no funciona en la vida real.