La policía japonesa ha detenido el 13 de junio a Katsuya Takahashi, el último fugitivo de una hoy casi olvidada masacre religionista.
¿Los responsables? Los seguidores de la secta Aum Shinrikyo o "La verdad suprema" (que sigue medrando hoy bajo la nueva marca "Aleph"), encabezada por el delirante gurú o mesías Chizuo Matsumoto, que se hacía llamar Shoko Asahara y en su neorreligión mezclaba elementos del budismo, el hinduismo, la cristiandad y los escritos de Nostradamus en una delirante mezcla dominada por su paranoia y egocentrismo. Al no poder entrar a la universidad, Asahara siguió el camino del menor esfuerzo estudiando la supuesta "medicina china" que lo puso en el camino del misticismo
