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febrero 06, 2011

Reflexiones de un suicida homeopático

"Suicidio" o sobredosis homeopática en Gijón.
Unas 20 personas participamos el sábado 5 de febrero en la reunión mensual de "Enigmas y birras" en Gijón, en esta ocasión con el tema de la homeopatía. Después de una presentación sobre la homeopatía y las objeciones a ella, 15 de los asistentes consumimos medicamentos homeopáticos en cantidades que, de ser realmente productos con sustancias activas, nos habrían causado sobredosis, coma, probablemente la muerte o cuando menos mucho sueño a los participantes. Puede leer aquí las reseñas de los diarios asturianos La voz de Asturias y La Nueva España.

Gijón
Los participantes en el grupo se unían así a quienes en 25 países y docenas de ciudades hicieron lo mismo para denunciar que los preparados homeopáticos no contienen ningún principio activo, y no tienen ningún efecto en el organismo humano (salvo que uno sea intolerante a la lactosa, 40 pastillas de lactosa son mucho dulce), en la campaña 10^23 (léase 10 a la 23, que este blog explica aquí).

Suicidas en Madrid (la furgo de la policía iba de paso)
Algunas personas, amigos y conocidos, señalaban que esta actividad de denuncia de los consumidores les parecía una audacia. Incluso alguno de los fotógrafos de los diarios locales que cubrieron la actividad en Gijón preguntó "¿qué haríamos si nos pasaba algo?" y aún cuando le dijimos que no podía pasar nada porque las pastillas no tenían más que azúcar (carísima), nos miró con gesto de "no es posible".

En Zaragoza, con la inexplicable estatua de
Hahnemann, el fundador de la homeopatía.
Esta posición se repitió lo suficiente como para invitar a una reflexión.

Uno de los grandes secretos de todo charlatán, de todo timador, de todo caradura profesional, es precisamente que sabe abusar de la buena fe de los demás, y que propone cosas tan maravillosas que dudar de ellas parece más descabellado que aceptarlas..

Para una persona normal, común, corriente y razonablemente honrada resulta tremendamente increíble que grandes laboratorios homeopáticos, "médicos" homeópatas con bata blanca y farmacias que deben ser centro de confianza realmente estén vendiendo como "medicamentos" unas pastillitas que no tienen principio activo, citando en la caja y en el prospecto componentesque no están presentes en el comprimido porque han sido diluidos hasta desaparecerlos, y hacerlo cuando no hay ni un solo estudio serio que diga que esas pildoritas mágicas tienen algún efecto más allá del placebo.

Ésa es la gran baza de quienes mantienen el cuento homeopático y preparan el asalto a los dineros de la sanidad pública española: es tan difícil de tragar la idea de un embuste de tales proporciones, de tal descaro, que para muchos es más fácil creer que "algo habrá".

Como "algo habrá", creemos cuando nos mandan por correo electrónico el timo nigeriano y acabamos mandando dinero para que nos transfieran los millones que nunca llegan.

Entre los espiritistas, médiums, astrólogos o vendedores de misterio, el vudú y la homeopatía no hay diferencia esencial. Y por supuesto su parentesco con el timo nigeriano o el de la estampita es igualmente cercano.

Houdini lo sabía bien cuando empezó a desenmascarar espiritistas: para engañar al público, es fundamental que el truco sea tan audaz, tan descabellado, que resulte difícil aceptar que es un truco. ¿Realmente una persona puede tener tanta desvergüenza como para fingir que habla con el hijo muerto de una madre desolada? Nos parece que es imposible exhibir tal desprecio por los sentimientos humanos, por la decencia elemental, y preferimos creer que quizá sí está hablando con el infante fallecido (cuando la lógica indica que esa persona tiene una grave afección psiquiátrica o es un desvergonzado carne de presidio).

La respuesta, por supuesto y por desgracia, es "sí", son capaces de ese descaro, de mentir sonriendo, de afirmar maravillas para sacarnos la plata, y no tienen ningún remordimiento de conciencia por hacerlo, ya sea porque son profesionales del timo o porque se justifican como suelen hacerlo quienes engañan a los demás, porque no se quieren sentir "malos". Como Al Capone no se sentía malvado y se justificaba. O Pablo Escobar incluso se sentía un benefactor del pueblo, por mencionar dos casos notables.

Por eso es hora de que más personas descubran a los charlatanes que medran a su alrededor, todos con sello de "buen rollito", todos "salvando desinteresadamente a la humanidad" pero siempre cobrando, todos en "planos espirituales superiores" que no les impiden la depredación más deshumanizada. Sí, hay sujetos así, y algunos triunfan y ganan enormes cantidades de dinero. Por fortuna, son los menos. Son ni más ni menos que la trama Gürtel del misterio, si no en las cantidades (y quizá sea más dinero y menos fiscalmente registrable) sí en la calidad moral.

No, ninguno de nosotros corrió ningún riesgo, porque sabemos que los preparados homeopáticos son un timo, que no tienen ningún efecto, ninguna sustancia, ninguna realidad... y lo demostramos en una acción como la realizada por cientos de personas en España y miles en todo el mundo el sábado. Ojalá sirva para que más personas se pregunten qué es la homeopatía realmente y busquen información alternativa que por fortuna cada vez es más accesible por la red, en vez de ser clientes cautivos de la propaganda de los que se ocupan, si no de curarlo, de aligerarle la cartera y distraerlo mientras su sistema inmune hace su trabajo y lo cura.

enero 31, 2011

Suicidándonos, que es gerundio

Por segunda vez se llevará a cabo, ahora en al menos 25 países del mundo y un territorio internacional (La Antártida) la Campaña 10^23 para concienciar a la gente sobre el hecho de que la homeopatía es una práctica inútil, un placebo carísimo, una práctica brujeril, supersticiosa y que niega todos nuestros conocimientos, y, en resumen, un negocio sucio que en 200 años no ha podido probar que pueda curar nada.

El más o menos críptico emblema de esta campaña contra el vudú (y es vudú, no ha demostrado ser otra cosa) es 10 elevado a la potencia 23. Los escépticos de Merseyside, quienes propusieron esta campaña, lo eligieron debido al número de Avogadro.

¿El número de qué?
Amadeo Avogadro, científico turinés del siglo XVIII y XIX descubrió cómo averiguar cuántas moléculas de una sustancia determinada hay en una determinada cantidad de dicha sustancia según su peso molecular, cantidad que se denomina "mol". Este número es, redondeando, 6,02 x 10^23.

Utilizando la ley descubierta por Avogadro (y que es validada día a día en todos los trabajos de química, es decir, no se trata de un invento u ocurrencia, sino de un hecho demostrado y confirmado sin cesar), podemos saber cuántas moléculas de una sustancia hay en una cantidad determinada de dicha sustancia. Cuando aplicamos esta ley a la cantidad de sustancia supuestamente curativa que queda en un preparado homeopático, y al número de veces que se diluye, el resultado es que en lo que nos venden como "belladona", "cucaracha" (oh sí, la cucaracha en polvo es un medicamento homeopático como lo son otros productos cuanto menos extraños, incluida la caca de perro) o cualquier otra sustancia de la farmacopea homeopática, si la dilución es de 12C o mayor (y suelen llegar hasta los 300C) no queda ni una sola molécula de lo que viene en la etiqueta.

Esto explica también por qué la homeopatía no tiene efectos adversos, claro. No tiene ningún efecto porque no es nada, salvo la lactosa, sacarosa y otros productos que se usan para hacer los comprimidos.

No habiendo nada de la sustancia original, entramos totalmente en el terreno del vudú. Los homeópatas hablan de cierta imaginaria "memoria del agua", que no sólo no han probado, sino que sería muy rara considerando que sus preparados no los presentan como agua, sino en pastillitas en las que se supone que se ha puesto una gotita del agua que NO tenia NI UNA molécula de lo que nos están vendiendo.

Ya ni pregunte usted cómo funciona la homeopatía, es decir, cuál es la teoría de cómo la pastillita de azúcar sólo se acuerda de una sustancia disuelta en el agua en la que se remojó y que ya se secó, pero no de las muchas otras que alguna vez tuvo disueltas el agua desde que se formó hace algunos millones de años (para el caso, una gota de agua de mar sería el remedio universal, pregunte por qué no y vea retorcerse a su homeópata), de cómo el cuerpo lee esa memoria y qué mecanismos físicoquímicos serían los responsables de que esa memoria se convierta mágicamente en una "curación" de lepra, cáncer o SIDA (que hace falta ser desvergonzado para prometer eso a un enfermo). Y no pregunte porque no tienen respuesta.

Si las sustancias diluidas son "más potentes" que las normales (según dicen los homeópatas, al grado de que a diluir una sustancia le llaman "potenciarla"), una caja de pastillas homeopáticas para dormir debe ser al menos un poco más eficaz para dormir que una caja de barbitúricos. En los desafíos homeopáticos se ha demostrado una y otra vez que ya se puede comer uno todas las cajas que quiera de pócimas homeopáticas, que a menos que sea intolerante a la lactosa, no van a tener ningún efecto. Ni positivo ni negativo. Como dice el lema de la campaña en español, "ni cura ni nada".

Esta campaña tiene por objeto hacer conciencia  del timo monumental al que están siendo sometidas muchas personas que de buena fe buscan una opción mejor que la medicina científica basada en los hechos, las evidencias y el conocimiento. Por supuesto, la medicina de verdad puede mejorar mucho, tiene mucho por aprender y está lejos de ser perfecta, pero nada de eso significa que el vudú y la magia sean mejores que la medicina de verdad. La lógica de la homeopatía es como decir que es mejor volar en tapete mágico que en avión, porque los tapetes mágicos no sufren accidentes mortales... sin demostrar que los tapetes mágicos vuelen, claro.

Si quiere ser parte de esta campaña, el llamado "suicidio homeopático" está previsto en varias ciudades de México, Argentina y España el sábado 5 de febrero. En Gijón, será parte de la reunión mensual de "Enigmas y birras", abierta como siempre a todo público, pretenda suicidarse o no.

Postdata poco después: Por cierto, si a usted le parece que "algo habrá" porque muchas personas dicen que a ellas les funciona la homeopatía, le invitamos a leer esta entrada precisamente intitulada "A mí me funciona".