Por cuarto año consecutivo, los amigos de Naukas (antes Amazings) me honraron permitiéndome participar en la actividad de divulgación científica más importante de España, junto a otros 60 ponentes, en el Paraninfo de la Universidad del País Vasco, en Bilbao. Durante dos días vertiginosos pasaron por el escenario científicos y divulgadores, jóvenes y no tanto, hablando de los más diversos temas, desde nanomateriales hasta conceptualización de la ciencia, desde la misión Rosetta que está siguiendo hoy al cometa 67P/Churyumov-Gerasimenko hasta el envejecimiento, desde el bosón de Higgs hasta las evidencias sobre el Big Bang, en fin... Y todo a teatro lleno, con 500 personas demostrando que la ciencia interesa si se comunica con efectividad, pasión y claridad.
Se pueden ver todas las charlas de Naukas 2014 aquí.
La experiencia se enriquece para uno como ponente, además, por la interacción entre ponentes, por el libre flujo de las ideas y la multiplicidad de intereses que se puede compartir con ellos.
En esta ocasión, hablé de "La fragilidad del progreso".
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septiembre 30, 2014
mayo 03, 2012
#Sinciencia no hay nada humano
Mi aportación a la campaña #sinciencia lanzada por el blog colectivo de ciencia Amazings al que tengo el enorme gusto de pertenecer.
Nota: Como ya comentamos en la entrada Muere la ciencia, florece la pseudociencia, una de las formas empleadas por el aún nuevo gobierno de derecha español para reducir el déficit gubernamental ha sido el cercenar de tajo la inversión en ciencia y tecnología, dejando en la estacada a cada vez más jóvenes científicos con el doctorado a medias, sin becas y sin institutos de investigación que se van convirtiendo en pueblos fantasmas.
¿Se debe recortar en ciencia? No. Ni en sanidad, ni educación. Son los pilares de una sociedad que aspira a mantenerse dentro de la modernidad, resolver problemas y superar una crisis esencialmente creada fuera de ella. Puede recortarse, sí, en las voluminosas e injustificadas aportaciones con las que se sostiene, por ejemplo, a la Iglesia Católica, miles y miles de millones de euros. Puede recortarse en defensa y compra de material bélico. Puede disminuirse el gasto suntuario de los gobernantes (gesto más bien simbólico en términos de cantidades, pero importante en cuanto a identificación con los ciudadanos). Pueden retirarse algunos subsidios fiscales incomprensibles. Pueden cobrarse deudas gigantescas que algunos grupos tienen con el fisco y la Seguridad Social. Es mucho lo que se puede hacer si uno quiere para reducir un déficit sin por ello sacrificar el futuro.
Pero no se quiere.
Se ha optado por derruir el edificio de la sanidad pública para implantar un sistema más cercano al estadounidense: si no tiene para pagar, haga favor de morir sin mucho escándalo, have a nice day, y se ha optado por trasladar la educación pública a las iglesias y sus empresas muy de este mundo, dos opciones estrechamente relacionadas con la ideología "liberal" del grupo gobernante.
Pero también se ha optado por liquidar la investigación científica propia, y eso parece más debido a que los señoritingos, condesas, duquesas y otros dueños de múltiples cuanto jugosos sueldos no tienen muy claro qué es eso, ni para qué sirve, ni con qué se come, ni cómo se vende. Y eso es lo más trágico de todo: el criterio utilitarista e inmediatista de comerciante de pescado que parece dominar a la derecha española está destruyendo grandes proyectos no sólo para este país, sino que son parte integral de todo el esfuerzo humano por el conocimiento.
Nota: Como ya comentamos en la entrada Muere la ciencia, florece la pseudociencia, una de las formas empleadas por el aún nuevo gobierno de derecha español para reducir el déficit gubernamental ha sido el cercenar de tajo la inversión en ciencia y tecnología, dejando en la estacada a cada vez más jóvenes científicos con el doctorado a medias, sin becas y sin institutos de investigación que se van convirtiendo en pueblos fantasmas.
¿Se debe recortar en ciencia? No. Ni en sanidad, ni educación. Son los pilares de una sociedad que aspira a mantenerse dentro de la modernidad, resolver problemas y superar una crisis esencialmente creada fuera de ella. Puede recortarse, sí, en las voluminosas e injustificadas aportaciones con las que se sostiene, por ejemplo, a la Iglesia Católica, miles y miles de millones de euros. Puede recortarse en defensa y compra de material bélico. Puede disminuirse el gasto suntuario de los gobernantes (gesto más bien simbólico en términos de cantidades, pero importante en cuanto a identificación con los ciudadanos). Pueden retirarse algunos subsidios fiscales incomprensibles. Pueden cobrarse deudas gigantescas que algunos grupos tienen con el fisco y la Seguridad Social. Es mucho lo que se puede hacer si uno quiere para reducir un déficit sin por ello sacrificar el futuro.
Pero no se quiere.
Se ha optado por derruir el edificio de la sanidad pública para implantar un sistema más cercano al estadounidense: si no tiene para pagar, haga favor de morir sin mucho escándalo, have a nice day, y se ha optado por trasladar la educación pública a las iglesias y sus empresas muy de este mundo, dos opciones estrechamente relacionadas con la ideología "liberal" del grupo gobernante.
Pero también se ha optado por liquidar la investigación científica propia, y eso parece más debido a que los señoritingos, condesas, duquesas y otros dueños de múltiples cuanto jugosos sueldos no tienen muy claro qué es eso, ni para qué sirve, ni con qué se come, ni cómo se vende. Y eso es lo más trágico de todo: el criterio utilitarista e inmediatista de comerciante de pescado que parece dominar a la derecha española está destruyendo grandes proyectos no sólo para este país, sino que son parte integral de todo el esfuerzo humano por el conocimiento.
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