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febrero 11, 2016

Malaria, buena voluntad e ignorancia: los peligros de Pàmies

Un lector me hace llegar el siguiente artículo de la página Vice, parte del conglomerado Vice Media LLC, con el engañoso título “Me detuvieron por utilizar una planta para tratar la malaria”. Me decía que en los comentarios se mencionaba este blog con relación a Josep Pàmies, pero yo no puedo ver los comentarios... no quisiera pensar que los han borrado.

Captura de pantalla de la entrevista de Vice.
Recomiendo que la lea para ubicarse, pero resumo: es una entrevista absolutamente acrítica y elegíaca a Francisco Javier Galindo, quien se presenta como "cooperante" profesional, y que un buen día se trasladó a Gambia "con un poco de voluntad y unas semillas de la planta Artemisia Annua". En la entrevista, "Xavi" dice que su amigo "agricultor" Josep Pàmies le dio unas semillas de Artemisia annua "que iban fenomenal para la malaria" y que provenían de "los laboratorios de la ONG ANAMED de Alemania".

Xavi decidió dejar "todo" y lanzarse a Gambia con dos mil o tres mil semillas que le dio Pàmies y empezó a administrarle a los gambienses "este tratamiento que francamente es espectacular". Advierte que ahora el tratamiento médico efectivo es gratuito para niños hasta los 5 años, pero hasta ahora "quien no tenía medicación por desgracia se moría". Cuenta: "sin darme cuenta en un mes he tratado a cien personas. Solía atender incluso a gente de Senegal". El "tratamiento" consta en "hervir agua con las hojas de la planta previamente secadas durante cinco minutos" y con eso hace un té milagroso: "No te puedo hablar del cien por cien porque sería demasiado, pero al menos si obtuvimos el noventa y tantos por ciento de casos que se curaron de malaria".

Aparecen los malvados, como el supuesto hospital de  Fulamanta "que solía recibir doscientas personas al día le bajaba la media a cien o a menos". Xavi arruinaba al hospital, así de bueno era. Y finalmente, el líder de los malvados: la directora de una multinacional farmacéutica sin nombre y que había trabajado con Xavi, amenazándolo: "que iba a tener muchísimos problemas por dar a conocer la Artemisa annua o la planta que va bien para la malaria. Me dijo que esto se tenía que curar con su medicamento porque es este medicamento el que lleva la artemisinina, el extracto de la planta."

El desastre se cierne como lo hace sobre Jimmy Stewart en Qué bello es vivir, el guión es perfecto: llegan al "hospital" de Galindo el ejército, sanidad y antidrogas, detienen a Xavi, destruyen su plantío de Artemisa annua, le decomisan las semillas que son "para la gente". Liberado, pasó unos meses en Gambia pero decidió retirarse por lo duro que era "no poder atender a tantísima gente que venía sin recursos". Pero está allí. Al menos para la foto, en la que utiliza como escenografía típica del blanco bueno a unos niños africanos, en una manipulación indignante.

Una verdadera tragedia. Pero no la de un cooperante que tiene el dinero necesario para mantenerse y andar por el mundo sin necesidad de trabajar, algo que siempre nos llama la atención a los que trabajamos para ponernos comida en la mesa. Un cooperante que se siente de pronto médico movido por las patrañas de un conocido empresario agrícola y que hace usurpación de funciones, intrusismo e impostura a costa de la enfermedad ajena. La tragedia es periodística, donde la entrevistadora (que al parecer se fue hasta la aldea de Muritabeh a entrevistar y fotografiar a Galindo) presenta una historia sesgada en la que omite muchísimas cosas de capital importancia, ya sea por ignorancia (en cuyo caso ha faltado a la exigencia profesional de informarse sobre el tema que va a tratar) o por complicidad.

Tan desinformada que no conoce los nombres de las localidades gambienses cercanas a Muritabeh (no existe "Fulamanta", sino la ciudad de Fula Bantang, pero allí NO se encuentra hospital alguno; el único de la zona es el Hospital de Bansang, que NO es tampoco un hospital privado que se lucre con el número de pacientes que le llegan, como sugiere Vice insidiosamente, sino una institución caritativa que vive de donaciones y hace un trabajo espectacular en una zona abandonada de Gambia).

Presentados como horribles villanos, los hombres y mujeres del Hospital de Bansang luchan todos los días contra la malaria, sí, pero también contra el VIH/SIDA, reducir las tasas de mortalidad maternoinfantil, luchar contra la violencia de género y facultar a las mujeres... en fin, cosas mucho más dignas de un artículo de Vice que las andanzas de un iluminado.

Tu YouYou en 1951 con su entonces mentor, el reconocido farmacólogo
Lou Zhicen (Imagen CC de Xinhua News vía Wikimedia commons
Dos puntos fundamentales de la química de verdad dan por tierra con las pretensiones de Galindo y el entusiasmo de su publicista. Efectivamente, la artemisinina, obtenida de Artemisa annua es la más eficaz sustancia contra la malaria. Fue descubierta en la década de 1960 por la investigadora china Tu Youyou, a quien se le concedió por su descubrimiento nada menos que el Premio Nobel de Medicina o Fisiología de 2015. Se basó, como muchos farmacólogos, en la etnobotánica y el conocimiento empírico del pasado para buscar un principio activo. A veces funciona, a veces no.

Pero, descubrió pronto, la artemisinina no se puede obtener hirviendo las hojas de la planta... en su proceso de descubrimiento, la propia doctora Tu Youyou relata que hervir las plantas destruía la artemisinina, así que utilizó un método de remojo en agua fría (hoy sustituido por otros más eficaces, como la extracción con éter) para obtener la sustancia. Así que los tés hervidos de Galindo no tienen artemisinina. Lo cual no es tan difícil de averiguar, está hasta en Wikipedia (en inglés, claro).

Luego están dos situaciones de las que tampoco es tan difícil enterarse. La primera es que la malaria es, en la mayoría de los casos, una enfermedad benigna (aunque dolorosa y molesta) que desaparece a los 15 días. Sólo en algunos casos, especialmente cuando la infección es de Plasmodium falciparum, uno de los cuatro microorganismos que causan malaria, se desarrolla la malaria cerebral y la enfermedad avanza hasta causar la muerte. Por ponerlo en números, se calcula que hay 214 millones de casos nuevos de malaria al año en todo el mundo, causando 438.000 muertes. En simples números "sólo" muere el 0,2% de los infectados. Pero siendo tantos los afectados año tras año, el número de muertes es aterrador, sobre todo porque la gran mayoría de ellos (unos 306.000 según la OMS) son niños de menos de 5 años. Precisamente esos niños que tienen tratamiento gratuito incluso en Gambia.

Si Galindo, que evidentemente no sabe nada de medicina, infectología, epidemiología y biología, tiene un éxito del "noventa y tantos por ciento" está siendo menos eficaz que la media, ya que el 99,8% de los casos sobreviven a la malaria sin Xavi.

El parásito de la malaria, Plasmodium falciparum, en sangre humana.
(Imagen CC de Michael Zahniser, vía Wikimedia Commons)
Pero hay algo aún más grave: supongamos que algún bajo contenido de artemisinina en la pócima preparada por Galindo bajo las indicaciones de Josep Pàmies (un desenfrenado que hace giras para dar charlas pagadas donde vende sus productros, asegurando que puede curar el ébola, el cáncer y el SIDA sin haber nunca curado a nadie) tiene algún efecto en sus pobres víctimas gambienses. Lo que está haciendo Galindo es provocar la resistencia de los agentes patógenos a la artemisinina, además de que provoca una elevada tasa de recurrencia.

Desde 2006 (pero ni al supuesto salvador ni a su publicista les interesó averiguarlo), la Organización Mundial de la Salud, OMS, pidió que se dejaran de administrar medicamentos con artemisinina como único ingrediente activo, mismos que producen muchas empresas, dado que la artemisinina no está patentada. ¿El motivo? Los conspiranoicos dirán que la OMS es una máquina de matar que tiene como motivación el servicio a las farmacéuticas. Por desgracia para ellos, los estudios en los que se basa son conocidos, contrastables y certeros... la monoterapia de artemisinina debilita, pero no mata al parásito de la malaria, y por tanto permite que los parásitos más resistentes a la sustancia se reproduzcan y sean nuevamente absorbidos y transmitidos por mosquitos anófeles. Esta recomendación se repitió en 2014.

Esto debería saberlo cualquiera que se ponga a jugar con la malaria y sus víctimas. Que es lo que ha hecho Galindo.

Molécula de arteminisina. (Imagen D.P. vía Wikimedia Commons)
El tratamiento que se utiliza hoy (ése que le regalan a los niños de 0 a 5 años) es conocido como ACT, siglas de "terapia de combinación basada en la artemisinina", en la que se usan dos sustancias distintas, como la artemisinina u la mefloquina, o la dihidroartemisinina (un derivado de la artemisinina) y la piperaquina, con el fin de eliminar por completo al parásito. Los estudios que demuestran la eficacia de esta terapia son bastante contundentes, incluidos los que comparan la monoterapia de artemisinina con la ACT.

En resumidas cuentas, Galindo está administrando una pócima que no sirve, y que va en contra de las indicaciones científicas sobre el combate a la malaria. Pero él se siente muy bien en su papel de médico sin título, aunque el precio de su bienestar sea el interferir con las campañas en las que miles de personas, basadas en conocimientos y con las mejores herramientas de la ciencia están luchando día a día contra la malaria en todo el mundo.

Finalmente, la delirante acusación a una persona sin nombre de una supuesta multinacional farmacéutica (dicho como si eso por sí mismo fuera una condena) implica que la artemisinina y sus derivados, así como la ACT, son propiedad sólo de esa farmacéutica, que los vende vorazmente a los pobres africanos. La ACT de dihidroartemisinina y piperaquina es producida por GPSC (Guilin Pharmaceutical (Shanghai) Corporation de China), Holleykin, Genix Pharma, Sami Pharma, Sigma Tau y Holley Pharm, mientras que la combinación de artemisinina y piperaquina la producen Artepharm de China, Novartis y Sanofi-Aventis, que lo proporcionan al costo, no en el negocio que denuncian Galindo y su entrevistadora. ¿El precio, en dólares entre 0.9 y 1.40 para un tratamiento completo para un adulto y entre 0,30 y 0,40 para un niño. La cloroquina solía costar entre 10 y 15 céntimos de dólar por tratamiento.

Y, por cierto, científicos chinos están buscando mejorar la producción de artemisinina modificando genéticamente la Artemisa annua, es decir, creando plantas transgénicas que hagan aún menos costoso el tratamiento de la malaria. Supondré que eso no gustará a Galindo, a Pàmies y a sus animadores que son, esencialmente, enemigos de la medicina, del conocimiento, de la ciencia y de los hechos que demuestran que gracias a ello hoy vivimos el doble que nuestros bisabuelos.

Los tratamientos con ACT además están siendo financiados por diversas organizaciones, de modo que no tengan que pagarlos las víctimas. Hablamos de esfuerzos millonarios, integrales, basados en datos y no en fantasías naturistas de ignorancia que debería ser denunciada antes que elogiada. Hay organizaciones que estudian cercanamente y basándose en evidencias (y no en las recomendaciones de un usurpador médico) los resultados y avances de las terapias ACT. Son bastante mejor fuente y es lamentable que no se hayan consultado.

Gambia, por su parte, ha reducido notablemente la incidencia de la malaria utilizando técnicas preventivas, medicamentos y educación de la población. Si alguien quiere ayudar a Gambia, en 2017 decían que necesitaban donaciones por 25 millones de dólares para lograr el objetivo de erradicar totalmente la malaria para 2020. Si alguien quiere ayudar, no tiene que ir a hacerle al San Francisco, sino ayudar a obtener los fondos que el gobierno gambiense necesita. Solidaridad, no caridad para promover los embustes de Pàmies ante su público español, que le paga sus yerbas a precio de medicina real aunque no sirvan para nada.

Hablando de yerbas y negocios...

Como colofón, una nota sobre ANAMED, la proveedora de las semillas de Pàmies cuyas siglas significan Acción para la Medicina Natural. Se trata de una organización alemana que promueve la "medicina natural" y que tiene la misma desvergüenza potencialmente asesina de Pàmies al asegurar que su producto estrella (sí, lo venden), la Artemisa annua puede curar la artitis, el asma, la biolerrosis, la diabetes, la epilepsia, las hemorroides, los problemas menstruales, el cáncer, el SIDA, el ébola y, claro, la malaria. La clásica panacea de la que se puede decir lo que sea porque no tiene que probarse, una planta mágica que podía sustituir a todo el conocimiento médico de la historia, y que tienen ellos en exclusiva porque los tontos científicos no se dan cuenta o no les importa.

Captura de pantalla a día de hoy de una de las páginas de ANAMED.
Lista de precios de ANAMED.
La buena intención no vale por sí misma. Probablemente la tiene el rico "cooperante", que además ya desde 2005 está en relación con Gambia vamos, que tampoco es cierto que un día se fuera a la aventura con tres mil semillas, es un viajero bien curtido sino que ha sido parte de la bien financiada ONG Amigos de Diabugu, otra población en el otro extremo de Gambia.

La ignorancia mata. Aunque esté vestida de buena voluntad. Y cuando detrás está el negocio de un embustero como Pàmies, el resultado puede ser desastroso para vidas inocentes. ¿Cuándo actuará la ley en defensa de sus víctimas?

(Nota: me he tratado de poner en contacto con la autora de la entrevista vía Twitter, pero ha sido imposible. Si hay alguna conversación posterior, ya lo publicaré aquí.)

mayo 09, 2015

Activistas anticiencia amenazan a J.M. Mulet

El investigador y divulgador José Miguel Mulet está en Argentina presentando su libro Comer sin miedo. O intentándolo. Dado que Mulet divulga información sólida y fiable sobre aspectos de la biotecnología que han sido secuestrados por activistas desconocedores de los más elementales puntos de la ciencia, pero cada vez más agresivos, el investigador no sólo ha tenido que cancelar una charla que daba ayer 8 de mayo en la Universidad Nacional de Córdoba debido a las amenazas de los militantes violentos y ha sido escrachado por extremistas en la Feria del Libro de Buenos Aires, sino que, nos ha contado, ahora está siendo protegido por un escolta en prevención de mayores agresiones.
Actualización sábado 9 de mayo 21:00: El Dr. José Miguel Mulet escribió una carta abierta a los asistentes a la fallida charla explicando la cancelación por falta de garantías no sólo para él, sino para los organizadores y los asistentes. Esta fue la carta que se leyó en el acto, a la cual siguieron los acontecimientos que se detallan en el vídeo.
Federico Vergelli estuvo presente en la charla y grabó en vídeo los acontecimientos que se desarrollaron. Un testimonio elocuente que sugiere los extremos a los que se podía haber llegado si el ponente se hubiera presentado con su única arma, palabras, datos, hechos, estudios, ciencia.



Cuando un científico debe ser protegido por un guardaespaldas debido a que un grupo violento e irracional, sin más base que sus creencias y su activismo político quiere impedir que hable, es decir, cuando las palabras se responden con violencia, estamos hablando del regreso al medievo, de la cancelación de los más elementales valores de la Ilustración y de la imposición del fascismo.

La organizadora de los ataques en Córdoba es un personaje bien conocido en el mundo de la pseudoecología o el ecotalibanismo: Sofía Gatica, activista profesional, que en 2012 recibió el Premio Goldman de activismo ambiental, dotado con 175.000 dólares. Sus afirmacines son comunes en Argentina desde hace más de una década: acusa de todo tipo de atrocidades a los cultivos transgénicos y afirma que el glifosato (el pesticida más usado en todo el mundo para todo tipo de cultivos y que es de libre fabricación desde 2000) causa las más diversas y aterradoras enfermedades.

Pero no dan pruebas, nunca han dado pruebas. Confunden un problema económico y social de concentración de la propiedad de la tierra, explotación y prácticas reprobables de los grandes latifundistas con un problema relacionado con el tipo de cultivo y uno de los muchísimos productos que se utilizan para garantizar la productividad del campo y la calidad de sus cosechas.



Por supuesto, en España ha recibido el tratamiento de exaltación acrítica máximo para cualquier charlatán nacional y extranjero: ser entrevistada en "La contra" del diario La Vanguardia sin ningún interés informativo ni crítico, sólo promocional.

Todo ello sin un solo estudio que sustente sus afirmaciones. No los necesita. Tiene la violencia y la intimidación como armas.

Así amenazaba primero y celebraba después la mordaza censora que su organización impuso a la universidad y a José Miguel Mulet:





Norberto Gómez, asistente al acto, comentó:
"Vengo de la (fallida) conferencia del Dr JM Mulet, a propósito de su libro Comer sin miedo. La conferencia, que iba a llevarse a cabo en el pabellón Argentina de la UNC, fue suspendida por las amenazas de muerte que le efectuaron al Dr. Mulet. En el lento descenso al infierno al que nos llevan, los ecofascistas han ganado una batalla mas. ya no les alcanza con sus mentiras, sus remedos de ciencia, la continua siembra del miedo. Como se les ha permitido todo eso, hoy nos hacen descender un escalón mas. Hoy se permitieron acallar una voz, hoy negaron el disenso. hoy amenazaron de muerte al que piensa distinto... en mi universidad. Aunque estoy con pena, hoy han cruzado un límite. Hoy se han transformado en delincuentes. no tengo esperanzas de que los culpables lleguen a explicarle su conducta a un juez. no soy tan ingenuo. Pero sigo creyendo en las mismas cosas. Hoy, mas que nunca, cambiemos temor por conocimiento."
Actualización domingo 10 de mayo 12:30: JM Mulet ha escrito, en su blog Naukas "Tomates con genes" el relato de los escraches y ataques que ha recibido en Argentina (minoritarios, sin duda alguna, pero extremadamente ruidosos y escandalosos, y por tanto con gran capacidad de convocatoria hacia los medios), a los cuales responde con la mejor actitud: Si su arma es el miedo, la nuestra es la indiferencia.
Hace unos días, uno de los más reconocidos neurocientíficos europeos, el griego Nikos Logothetis, del Instituto Max Planck de Cibernética Biológica en Tübingen, Alemania, anunció que dejaría de trabajar haciendo investigación con primates debido al hostigamiento de grupos animalistas que en los últimos años han incluso filmado vídeos provocando a los animales de investigación para conseguir escenas que dieran la impresión de maltrato animal y denunciar al científico.

El trabajo de Logothetis no es trivial. Su labor ha permitido mejorar enormemente la capacidad diagnóstica de las imágenes de resonancia magnética o MRI, analizando los procesos cognitivos de primates con electrodos implantados en el cerebro. No hay otra forma, aún, de realizar esos experimentos. Pero tanto la Universidad de Tübingen como los colegas de Logothetis lo dejaron sin apoyo ante el hostigamiento de los activistas, y le obligaron a tomar la decisión de abandonar su trabajo.

Es el tipo de activismo que desprecia la verdad, los hechos y los datos, como el que lleva a cabo PETA (también conocido por falsear fotos y vídeos de presunto maltrato animal) o el de los animalistas italianos que brutalmente desearon la muerte de la joven Caterina Simonsen por el "delito" de decir que estaba viva gracias a la investigación con animales.

La anticiencia está en acción. Por estos días, un grupo enemigo de la investigación con animales presentará una moción ante el Parlamento Europeo con objeto de prohibir la experimentación animal en toda Europa.

Todos los temas de los que se tratan estos enfrentamientos son no sólo susceptibles de ser debatidos, sino que se pueden resolver mediante estudios, demostraciones, pruebas y evidencias. ¿Los transgénicos son peligrosos (los estudios dicen que no)? ¿El glifosato causa o ha causado problemas de salud más allá de los de la exposición de los aplicadores para los cuales hay, como con cualquier veneno, un protocolo de protección y buenas prácticas? ¿Se puede sustituir toda la investigación animal o tenemos que seguir al menos un tiempo utilizándola para salvar y mejorar vidas humanas? ¿Realmente la investigación en animales es una brutalidad cruel e irracional como afirman los activistas o está sujeta a normas éticas cada vez más estrictas y se está eliminando progresivamente? Todas esas preguntas tienen respuestas.

Pero nada se puede debatir, nada, ni hay información ni estudios ni respuestas aceptables cuando se trata con fundamentalistas irracionales, violentos y dispuestos a amenazar a quienes opinan distinto... envidiosos del imperio de Daesh/ISIS, del totalitarismo y de la manipulación demagógica que sustituye la democracia con el gobierno por turbamulta linchadora, el debate por el grito y el puñetazo y el diálogo por la furia descontrolada.

Lo que se juega es, simple y llanamente, el futuro del conocimiento. No es que una investigación se detenga o que un libro no se presente, que son los síntomas. El mal es que la barbarie se apodere de la toma de decisiones para impedir la libre investigación del universo, el libre flujo de información, el cuestionamiento, la crítica y la pluralidad. Sin eso ciertamente no es posible la ciencia, pero, mucho más grave, tampoco es posible una vida digna de ser vivida.

Ya basta.

abril 07, 2015

La batalla del libre pensamiento

Un ejercicio mínimo, minoritario y geográficamente muy localizado, de la libertad de pensar, de cuestionar, de abordar la realidad con una visión rigurosa y verificable es responsable de todo el avance del conocimiento, la sociedad, la moral y el arte en los últimos 400 años, más o menos.

Fotografía del campo ultraprofundo del telescopio espacial Hubble, mostrando miles de
galaxias casi en el borde del universo en el que vivimos y del que somos parte. 

La desaparición de la viruela, las telecomunicaciones, la electricidad, las imágenes del Hubble, el aumento en la calidad y cantidad de nuestras vidas, la comprensión de los materiales, el conocimiento de la herencia genética, la química, la cosmología, el conocimiento del mundo de lo más pequeño, la descripción del funcionamiento de la célula, de los animales y plantas, la capacidad de volar, la medicina, la democracia, las libertades, los derechos humanos inalienables... todo lo que es resultado de la Revolución Científica y de la Ilustración es producto de la libertad de pensar y de cuestionarlo todo.

Todo.

Cuestionar a los dioses, a las supersticiones, al dogma, a los monarcas, a los sacerdotes, a las creencias, a las costumbres, a las tradiciones, a las convicciones más profundas, a la forma de adquirir conocimiento... pensar libremente respecto de esto y más ha cambiado la vida de los seres humanos de modo profundo y, se puede argumentar de modo contundente, en general para mejor.

En sólo 400 años el conocimiento de la realidad del que disponemos ha avanzado más que en toda la historia anterior de nuestra especie.

Y al mismo tiempo ha avanzado nuestra moral. Acciones que en el pasado nos parecían perfectamente naturales, como el juicio por ordalía, hoy nos parecen injustas, bárbaras e insostenibles, y en muchas sociedades creamos leyes que pretenden ser más justas que las del pasado. Vemos con rechazo prácticas que no hace mucho (y hoy todavía en muchos lugares) eran consideradas normales, como la persecución de quienes tienen una sexualidad diversa o el sometimiento de la mujer. Al menos en gran medida.

Caroline Herschel, la primera científica
profesional de la historia, hermana
del más conocido astrónomo
William Herschel.
Pero esto no ha significado que todos los integrantes de nuestras sociedades, ni siquiera la mayoría, hayan practicado el libre pensamiento, el cuestionamiento, el pensamiento crítico. Han abrazado y adoptado los avances sociales, políticos, tecnológicos y científicos porque son claramente beneficiosos, pero ello no ha significado que se adopte la forma de pensar que llevó a ellos, que se abandonen dogmas, prejuicios, supersticiones y creencias irracionales viejas y nuevas. Esta "doble vida" trae consigo contradicciones profundas que nuestras sociedades y sus individuos deben resolver. El derecho a creer en religiones no implica, en algunas sociedades, el derecho a hacerle daño a otros en nombre de una religión. La creencia profesada en libros sagrados debe convivir con conocimientos que ponen en duda las palabras de esos mismos libros. El rechazo a prácticas como la vacunación debe eludir la abrumadora cantidad de evidencias que demuestra su eficacia y su inocuidad. El respeto a tradiciones como las referidas a la libertad de elección de la pareja o del matrimonio mismo, choca con frecuencia con una sociedad para la cual no están diseñadas.

El hecho mismo de que el libre pensamiento pudiera dar frutos es resultado de una historia de enfrentamientos y colisiones donde la peor parte la llevaron quienes trataban de pensar libremente, gente como Giordano Bruno o Galileo, Darwin, Oldenburg, los reformadores sociales, las mujeres que deseaban estudiar e investigar... una batalla donde la violencia generalmente la ejercieron contra sus adversarios únicamente las creencias irracionales.

Y esa batalla no ha terminado.

La superstición antitransgénicos ha llevado a la destrucción
de campos de estudio del arroz dorado, un cultivo destinado
a combatir, distribuido gratuitamente, la deficiencia de
vitamina A entre los niños asiáticos.
En la mayor parte del mundo, entre la mayoría de los más o menos 7 mil millones de seres humanos que habitan el planeta hoy, la libertad de creencias y de pensamiento no existe. La persecución religiosa existe igual en China contra los Falun Gong que en el Estado Islámico contra todos los no sunnis. Las supersticiones antiguas campan a sus anchas en África y América Latina, se redactan nuevas constituciones que le dan derechos a dioses antiguos como la Pachamama, las nuevas supersticiones se difunden aceleradamente por todo el mundo con ayuda de las redes sociales e Internet. Se crean nuevos tabús que no se diferencian en nada de los que uno puede encontrar en cualquier texto o tradición religiosa: incuestionables, intocables. Si romperlos no comporta en algunas sociedades castigos corporales es casi una excepción.


Una buena parte de las supersticiones actuales se orientan contra la ciencia, contra el conocimiento, contra precisamente la actividad humana, y sus resultados, que han mejorado la vida de quienes la rechazan. El ejemplo más acabado de la contradicción son quienes, en Internet, afirman que la ciencia sólo es una opinión que puede cambiar en cualquier momento y no es distinta de cualquier otra creencia... sin darse cuenta de que usan las ecuaciones de Maxwell y las de la física cuántica en sus máquinas, en la codificación de sus mensajes que se transmiten por fibra óptica y pueden retransmitirse por varios satélites hasta llegar a los servidores con los cuales se conectan otras personas por medios similares para recibir el mensaje: "la ciencia es sólo una opinión"... cuando la existencia misma del mensaje demuestra que no es así.

Preámbulo de la Declaración de los Derechos del Hombre y del
Ciudadano, documento revolucionario que dio origen a las
libertades y derechos de los que disfrutamos algunos en una
parte del planeta.
Para algunas personas, la Ilustración es un asunto de los libros de historia. Sus efectos sociales al derribar los sistemas monárquicos parecen asunto superado y hoy hay una intensa actividad en la postilustración, dedicada a derribar los sistemas surgidos después de la Revolución Francesa para alcanzar una sociedad mejor. Lo cual es sin duda una aspiración totalmente legítima. Pero esto no anula el hecho de que parte de esta posición implica el rechazo a todo el conocimiento y métodos de la razón... y sobre todo que a un lado de la desigualdad económica y social que debemos enfrentar y que exige soluciones sigue habiendo una desigualdad, un desfase profundo por el cual miles de millones de seres humanos aún no han siquiera alcanzado los ideales más básicos de la Ilustración, las libertades más elementales, los derechos más fundamentales... y en muchos casos ni siquiera están informados de estas ideas para poder juzgarlas independiente y libremente.

Para otras personas, la Ilustración es sólo asunto de la Europa y los Estados Unidos donde se desarrolló. Como si la brújula fuera asunto sólo de los chinos, el blues debiera ser exclusivo de los descendientes de esclavos en EE.UU., la pintura de Miguel Ángel no pudiera ser legítimamente disfrutada por no italianos, los números "arábigos" fueran patrimonio exclusivo de sus creadores de la India (no de los árabes que los tomaron como un avance para todos) o la poesía de Vallejo se debiera circunscribir a los peruanos. La cultura humana es universal, los avances de la sociedad y el pensamiento en un grupo no son patrimonio de ese grupo, y para creerlo uno debería tener las más terribles ideas nacionalistas excluyentes, racistas y misantrópicas. Los valores esenciales de la Ilustración tienen el mismo valor universal que toda otra obra del pensamiento y el rigor humanos. Y son el pensar libremente y el decir libremente lo que se piensa.

Cuando la libertad de pensar no está acompañada de la libertad de decir lo que se piensa, cuando las ideas quedan aisladas dentro de las estructuras nerviosas de quien las desarrolla, encarceladas en su cráneo, a efectos de la sociedad no existen. Son como un libro cuyo manuscrito se destruye sin haber tenido jamás un lector, igual que si nunca hubiera sido escrito. Las ideas que cambian la realidad son inevitablemente sociales. El flujo libre de las ideas, aún de las más peligrosas, la expresión libre de las opiniones y pensamientos, incluso los más repugnantes, es parte indispensable del proceso de resolver problemas, de diseñar opciones. La libertad individual es la condición esencial para conseguir la libertad social, política y económica.

Por ello, la Ilustración y la batalla por sus principios centrales sigue siendo, a todas luces, una batalla que estamos librando hoy, día tras día. A veces no nos damos cuenta, pero la educación, los medios de comunicación, las conversaciones mismas que tenemos virtualmente o en la realidad física, implican el enfrentamiento entre creencias y conocimientos, donde muchas veces las creencias se presentan a sí mismas como formas del conocimiento, con argumentos falaces y con sobresimplificaciones peligrosas. Son esfuerzos en favor de la Ilustración y contra el oscurantismo y todo lo que implica: sometimiento, miedo, ignorancia, opresión y resignación.

Pero también por su promesa. Si unas pocas personas ejerciendo el pensamiento libre lograron reorientar tan radicalmente toda la historia humana, queda por imaginar las enormes posibilidades que se abrirían ante nosotros si más gente, muchos más, la mayoría o la gran mayoría de los seres humanos tuvieran esa libertad de pensamiento y ese rigor que proporciona el pensamiento crítico y racional... Cualquier especulación al respecto, por conservadora que sea, es abrumadora.

Es responsabilidad de cada persona que adquiere un conocimiento el compartirlo con otros. Es responsabilidad de quien tiene soluciones ponerlas al alcance de toda su sociedad. Y por ello es responsabilidad de todos quienes están conscientes de que su vida, su bienestar y su libertad proceden de las ideas renovadoras de la Ilustración, del libre cuestionamiento y la aplicación de métodos rigurosos en el análisis y la investigación sobre los hechos, seguir luchando la batalla de la libertad de pensar. La alternativa, por supuesto, es el regreso a una barbarie que no necesitamos siquiera imaginarnos, porque nos golpea con frecuencia en las portadas de los diarios, en las publicaciones en línea, en las cabeceras de los informativos, incluso de los más tendenciosos e irracionales.

Nada de lo que se ha logrado en estos 400 años es inamovible, ni está garantizado para mañana. Su destrucción es posible, realmente posible con los medios que la irracionalidad tiene hoy a su alcance. Y estar conscientes de la fragilidad de estos logros es el primer paso para su defensa. No sólo por el conocimiento en sí por su valor intrínseco, sino por lo que hacemos, y lo que todavía podemos hacer, con ese conocimiento.

Porque lo que podemos hacer con la ignorancia y la esclavitud ya lo conocemos... y no es bueno.

enero 17, 2015

La ignorancia envenena...

Los pánicos alimenticios se están convirtiendo en una verdadera plaga. Los conspiranoicos y sus amigos han decidido, al parecer, que todo lo que comemos nos hace daño, nos envenena, nos está matando y es parte de un horrible complot que nadie sabe para qué es, igual es para reducir la población (en cuyo caso es un fracaso enorme, cada vez somos más) o para enfermarnos (en cuyo caso también es un fracaso enorme, gracias a la prevención hoy el mundo en general es más sano que hace un siglo) o vaya usted a saber para qué.

El caso es que junto a los fritos de maíz que se queman (cosa nada asombrosa si pensamos en que tienen un alto contenido calórico, y el que no lo tenga claro que vea una explosión de harina de trigo, por ejemplo) y el queso que no se derrite y los supuestos "cinco venenos blancos" (mito que el blog Gominolas de petróleo ha desmontado de modo brillante), la carne, los embutidos, los refrescos y demás, últimamente ha estado rondando la red un vídeo sobre la cera que recubre a las manzanas y la tremenda conclusión de que "ellos" nos están envenenando.

Por esta ocasión, decidimos responder al vídeo con un vídeo y éste es el resultado:


septiembre 30, 2014

La fragilidad del progreso

Por cuarto año consecutivo, los amigos de Naukas (antes Amazings) me honraron permitiéndome participar en la actividad de divulgación científica más importante de España, junto a otros 60 ponentes, en el Paraninfo de la Universidad del País Vasco, en Bilbao. Durante dos días vertiginosos pasaron por el escenario científicos y divulgadores, jóvenes y no tanto, hablando de los más diversos temas, desde nanomateriales hasta conceptualización de la ciencia, desde la misión Rosetta que está siguiendo hoy al cometa 67P/Churyumov-Gerasimenko hasta el envejecimiento, desde el bosón de Higgs hasta las evidencias sobre el Big Bang, en fin... Y todo a teatro lleno, con 500 personas demostrando que la ciencia interesa si se comunica con efectividad, pasión y claridad.

Se pueden ver todas las charlas de Naukas 2014 aquí.

La experiencia se enriquece para uno como ponente, además, por la interacción entre ponentes, por el libre flujo de las ideas y la multiplicidad de intereses que se puede compartir con ellos.

En esta ocasión, hablé de "La fragilidad del progreso".


enero 10, 2014

¿Cuál de las muchas homeopatías se quiere regularizar?

Cuando la ministra de sanidad Ana Mato anunció la intención de regularizar los preparados, pócimas o mejunjes homeopáticos mediante un proyecto de orden ministerial, las reacciones no se hicieron esperar.

Muchos se declararon en contra de que se engañe a la gente vendiéndole 100% agua como medicamentos capaces de curar afecciones, prevenirlas o controlar síntomas, unos preparados que no han demostrado eficacia en estudios del rigor que se le exige a los medicamentos reales, estudios de laboratorio, en animales y en ensayos clínicos de cuatro fases, completos, sólidos y, de preferencia, verificados independientemente. La campaña de los médicos está basada en el concepto "No sin evidencia". Los alumnos de medicina también se manifestaron en contra.

Han vuelto a la mesa los estudios, las explicaciones y los argumentos que indican que las bases de la homeopatía no sólo no están demostradas sino que van a contracorriente de lo que sí sabemos y que, para ser aceptadas, deberían ofrecer estudios sólidos sobre las maravillas que afirman, estudios de buena calidad, que se confirmen contundentemente en revisiones sistemáticas (o metaestudios), que se usan precisamente para detectar los efectos de los errores metodológicos, los artefactos estadísticos, el error humano, la calidad de los datos y, en su caso, el fraude científico.

Las revisiones sistemáticas que existen (como ésta y ésta)  sobre los estudios que los prohomeópatas blanden como pruebas contundentes siguen concluyendo que a) la homeopatía no parece tener efectos distintos del placebo y b) que mientras más riguroso es el diseño y realización de un estudio, más probable es que no encuentre beneficios más allá del placebo. Es decir, que en los estudios que parecen mostrar un efecto medible que debería estudiarse más a fondo, la calidad de los datos es mala, la metodología problemática o la interpretación sesgada... o simplemente no han podido ser reproducibles de modo sistemático. Esto explica el hecho incontrovertible de que las ciencias biomédicas, la química y la física, y la enorme mayoría de los médicos científicos no aceptan las propuestas de la homeopatía, y la medicina basada en evidencias no la utiliza como una terapia fiable.

Concurso lanzado en España por la
multinacional homeopática Boiron.
Lo que pretenden los homeópatas es pasar por alto la responsabilidad de convencer a los científicos y buscar el apoyo del público en general mediante propaganda interesada, ataques, embates mediáticos y medias verdades, del mismo modo que cualquier otra disciplina pseudocientífica.

Las bases de la homeopatía tal como la inventó Hahnemann ya se han contado aquí, y al paso de los años y con el trabajo de numerosos periodistas y divulgadores se han dado a conocer los estudios que refutan las ocurrencias del alemán de una manera bastante más amplia que cuando hice aquella entrada. La difusión de esas objeciones, por cierto, ha sido causa de verdaderos desquiciamientos por parte de la grey creyente en la homeopatía.

Por su parte, los laboratorios homeopáticos, los practicantes de "la homeopatía" y los defensores de "la homeopatía" lanzaron un potente embate de medios para impedir que se difundieran más las críticas a esta práctica y para simular que sus afirmaciones tienen validez demostrada.

¿Por qué "la homeopatía" entre comillas? Porque si uno lee a los distintos expertos en homeopatía (autoproclamados expertos, ya que no hay una base sólida para identificar quién es verdaderamente un experto, un consenso como el que nos podría decir que Peter Higgs es un experto en física de partículas o que Richard Dawkins es un experto en biología evolutiva) "la homeopatía" como tal no existe.

Es decir, que al revisar su literatura no hay una sola práctica coherente, organizada y estructurada, una teoría unificada que se pueda llamar "la homeopatía", sino multitud de corrientes, opiniones, puntos de vista y prácticas incluso contrapuestas o francamente enfrentadas.

O sea, que hay muchas "homeopatías".

Y, mientras en el mundo de la ciencia las posiciones diversas se resuelven mediante la obtención de nuevos datos, de observaciones y experimentación, en el mundo de la homeopatía (como en el de todas las formas de la charlatanería) por lo visto ni siquiera se ocupan en intentar resolverlas. Como pasa con otras ocurrencias ocultistas sobre conspiraciones, extraterrestres, curaciones milagrosas o comunicación con los muertos, los datos son lo que menos importa.

El problema es claro: ¿a qué va a llamar homeopatía el Ministerio de Sanidad (llamado ya por muchos el Monasterio de Insanidad)? ¿Cualquier fulano puede presentarse con un mejunje y decir "esto es homeopatía" y ya puede venderlo en farmacias o va a haber un criterio para identificar aquello que pertenece al reino fantástico de la homeopatía? Y, si lo va a haber, ¿cuál es y de dónde lo han sacado?

¿O es que solamente se trata de apoyar y ceder ante los laboratorios que dicen hacer preparados homeopáticos y quieren legitimidad sin demostrar eficacia?

Mientras el equipo de Ana Mato y su despistada directora de la Agencia Española del Medicamentos y Productos Sanitarios, Belén Crespo, nos lo aclaran, visitemos el mundo de las varias homeopatías.

Distintas ocurrencias enfrentadas

¿Cuál corriente será legítima para el ministerio? ¿La homeopatía "unicista", la "pluralista", la "complejista" o alguna otra?

Si una es legítima, las otras no lo son, o al menos eso dicen los homeópatas militantes en cada una de ellas.

Las bases del diferendo de estas corrientes o escuelas no son datos clínicos, experimentos de farmacodinámica o algún otro hecho vagamente comprobable, no. Simplemente, los "unicistas" son ortodoxos que siguen al pie de la letra las enseñanzas de Samuel Hahnemann y consideran que las afecciones se deben curar con un remedio único y es inaceptable usar más de un remedio al mismo tiempo. Pero "un remedio" puede no ser "una sustancia", porque el concepto de "remedio" es más bien laxo y vago, a gusto del vendedor.

Para los practicantes de la homeopatía "unicista" (a la que también llaman "clásica" o "hahnemanniana" para subrayar su ortodoxia respecto de los textos del fundador, inmóviles desde hace 200 años) "un remedio" puede ser trióxido de arsénico (al que llaman, porque les encantan los latinajos, Arsenicum album), o mercurio, al que llaman Mercurius solubilis, pero también puede ser Allium cepa, nombre científico de la cebolla, bulbo vegetal que contiene, como todo ser vivo, miles y miles de sustancias diversas, o algo tan complejo como el Anas Barbarie Hepatis et Cordis Extractum que significa extracto de hígado y corazón de pato real que, por cierto, además de miles y miles de sustancias diversas, se utiliza porque se supone que contiene una bacteria (el oscillococo) que simplemente no existe. O uno de los remedios alucinantes de la homeopatía: la caca de perro... (sobre remedios extraños hablamos más abajo).

Para los unicistas los preparados que se hagan con cada uno de los anteriores entran en la categoría de "un solo remedio". Lo cual se contradice si uno lo piensa porque, por ejemplo, la cebolla contiene entre las numerosísimas sustancias que la forman varios compuestos de azufre (responsables de que nos lloren los ojos al picarla), y también tiene calcio y hierro, tres elementos que en homeopatía se usan como Sulphur, como Calcarea carbonica y como Ferrum metallicum. Así que un remedio hecho de cebollas tendría varios remedios, violando el principio del unicismo. Pero los expertos no parecen apreciar la contradicción.

Lo único bueno para el paciente es que cualquier dilución superior a 12C de cualquier remedio homeopático no contiene ya ni una sola molécula del remedio original, sea algún componente de la cebolla, azufre, calcio, hierro, hígado de pato o cualquier otra cosa. Que "cosas" hay muchas en las muchas homeopatías, como veremos. Más adelante veremos cómo es que esas "cosas" o remedios se supone que llegan al paciente y lo hacen que se cure abracadabrantemente.

Por supuesto, la homeopatía quiere que usted crea que el agua que no ha pasado por el procedimiento homeopático de tener algo diluido, agitarse, diluirse de nuevo, agitarse y así numerosas veces es distinta del agua que no ha pasado por él. El problema, claro, es que ningún homeópata puede diferenciarlas. No hay diferencia química a partir de la dilución centesimal 12, no hay diferencia física, no hay diferencia molecular y no existe un procedimiento para identificar el agua mágica de la que no lo es.

Usted se lo tiene que creer y punto. Un supuesto laboratorio pone una gota del agua mágica en una pildoruca, se la vende a un precio elevadísimo, usted se la toma y se cura. Y si no se cura, mala suerte, porque no hay forma de demandar a un homeópata por malapraxis como sí la hay para demandar a los médicos de verdad.

Los "pluralistas", por su parte, propugnan la administración simultánea de varios preparados (igualmente diluidos) para atacar una misma enfermedad. Esto se le ocurrió a un homeópata de la primera mitad del siglo XX y rápidamente ganó adeptos, aunque tampoco demostró su eficacia con los estudios científicos correspondientes. Para un pluralista, vale igual hacer una pildoruca con hierro, mercurio y arsénico que sumarle cebolla, perejil y una pizca de sal. Supuestamente, si estos productos "causan" los mismos síntomas que la enfermedad que se está tratando, la van a curar.

Esto asegura el Dr. Julio César Escot, uno de esos practicantes que fje médico y se pasó
a las pseudomedicinas.
Luego están los "complejistas" se ahorran problemas y proponen que se den preparados mucho más complejos, con muchos ingredientes iniciales (aunque igualmente diluidos hasta ser 100% agua) y el cuerpo, que es sabio, elegirá los que necesita para curarse. (Aquí uno se pregunta por qué no simplemente tomar agua, que ha tenido disueltas en un momento u otro todas las sustancias del planeta, y que el cuerpo se cure con ella.)

Están también los "alternistas" que usan varios preparados pero que se toman en horarios alternos.

Todos ofrecen las mismas evidencias de sus afirmaciones (ninguna) y todos aseguran tener la razón, al tiempo que todos diluyen sus preparados de la misma forma.

Pero hay más.

Las pócimas mágicas... y su negación

En los debates que ha propiciado la propuesta del Ministerio de Sanidad abundan defensores de la homeopatía que niegan a una gran cantidad de sus "respetados colegas" de manera más bien enérgica. Por ejemplo, si uno señala que la homeopatía afirma poder curar el cáncer, el homeópata de guardia reclama que eso no es cierto, que la homeopatía no hace tal afirmación.


Se le cita a un colegio homeopático de California, pero resulta que ese colegio es "falsa homeopatía". Se le cita a famosos homeópatas (debidamente refutados) de la India (donde la homeopatía florece gracias, sobre todo, a las supersticiones de Gandhi) y resulta que tampoco son "verdaderos homeópatas". Incluso un egresado del Colegio Médico de Madrás y de la Facultad de Homeopatía de Londres resulta ser un "falso homeópata". (Nota 1)

En ese debate, los únicos "verdaderos homeópatas" eran, pues, aquéllos que no afirman curar el cáncer... o el SIDA... o la diabetes. ¿Por qué? Pues porque le da la gana al que lleva la supuesta representación homeopática y lo que quiere a toda costa no son los hechos, sino validar su superstición y poder hincar las garras en las billeteras y dolencias de más víctimas a las que no va a ayudar salvo por aligerarles la cuenta bancaria y darles placebo a precios delirantes. Caprichosamente se excluye a numerosos practicantes de la "verdadera homeopatía".

En los debates también se suelen presentar, como prueba de la falta de seriedad de la homeopatía y de sus sesgos más bien brujeriles, algunos de los más desquiciados remedios homeopáticos que se venden todos los días a inocentes personas en todo el mundo que creen que están recibiendo una atención médica de calidad. Como la luz de luna (incluida en una guía de remedios homeopáticos de Robin Murphy, que parece tener un gran reconocimiento en el mundillo)... trozos del muro de Berlín... el polo sur de un imán (propuesto por un conocido homeópata estadounidense del siglo XIX)... e incluso agua diluida en agua, que da como resultado un agua más potente que la que no está diluida en agua (como usted lo lee). Y entonces aparece el prohomeópata de turno diciendo que ésa no es la "verdadera homeopatía" e incluso indignándose de que uno mencione todas esas chifladuras de pro que aparecen en las páginas más celebradas de la homeopatía.

Luego tiene usted, claro, a los laboratorios homeopáticos que producen preparados que no tienen las diluciones recomendadas por Hahnemann, principalmente la 30C que el inventor de esta ocurrencia consideraba adecuada para la mayoría de los casos. Las diluciones son el resultado de una de las ideas caprichosas de don Samuel que llamó "leyes" porque sonaba respetable y que supuestamente son las bases doctrinales de la homeopatía, la "ley de la dosis infinitesimal", según la cual mientras más diluida está una sustancia (o compuesto, o extracto), más potente resulta. Si hay suficiente principio activo en un producto como para tener un efecto farmacológico demostrable, no es estrictamente "homeopatía" por no tener diluciones infinitesimales.

Pero no, resulta que hay una "verdadera homeopatía" que no cree en uno de sus principios básicos y entiende que la potencia de una sustancia aumenta con la dosis, que es lo que dice la medicina real, y que precisamente utiliza parte de sus estudios clínicos para determinar las dosis de medicamentos que sean a la vez efectivas y seguras (demasiado poco no es eficaz, demasiado puede ser perjudicial, algo de sentido común excepto en la homeopatía).

Es decir, hay una "verdadera homeopatía" que a veces es lo que ellos llaman "alopatía" o medicina real, que ataca los síntomas o enfermedades no con similares, sino con contrarios. Por ejemplo, las pomadas de árnica o algunos remedios para la tos tienen, efectivamente, un principio activo químicamente identificable. No son homeopatía estrictamente, pero su eficacia es un excelente gancho para llevar a los clientes al mundo de las bacterias inexistentes en los hígados de los patos y los remedios hechos de luz de Saturno o de agua remojada en diamante.

Vitalistas y van de listos


Aunque hay otras variedades de homeopatía, hay dos aproximaciones a su evaluación que son mutuamente excluyentes y que sin embargo son usadas también a conveniencia por los defensores de esta práctica. En primer lugar, se afirma que la homeopatía es "vitalista", es decir, que se ocupa de cierta "fuerza vital" imperceptible, que no se puede medir ni detectar, y que modifica con el "espíritu curativo" de sus preparados. En consecuencia, dicen algunos, la homeopatía no puede estudiarse usando el método científico o, cuando menos, el método debe aplicarse "con flexibilidad" (punto 4). (Nota 2)

Esto no sería tan absurdo. Admitiría que la homeopatía es magia, que funciona fuera de los parámetros de la realidad física y por tanto es asunto únicamente de creencias, como lo son la existencia de las hadas, los pitufos o los políticos del PP honrados. Ubica a la homeopatía en el terreno de la religión y fuera completamente del dominio de la ciencia, que se ocupa del universo cuya realidad podemos constatar. La mantendría en el nivel de la brujería, la religión, el esoterismo y el misticismo. Y la discusión desaparecería en gran medida: las pócimas de brujería no se debe vender en farmacias, punto.

Pero luego están los defensores de la homeopatía materialista que, por el contrario, aseguran que los efectos de los medicamentos homeopáticos son reales, físicos y medibles, que tienen una validez química demostrable y que, incluso, hay estudios científicos que cuando menos a ellos les parecen prometedores (si algún día se demuestra que los resultados alentadores no sólo los tienen los creyentes, claro, y los resultados son sólidos y la metodología correcta, cosa que según la mayoría de los científicos no ocurre).

Algunos de los que defienden la eficacia demostrable, suelen hablar de la "memoria del agua", propuesta interesante pero nunca demostrada. Aunque luego se hacen un lío con la memoria del agua, porque mientras para algunos es sólo que el agua conserva "el espíritu curativo" de la sustancia que una vez tuvo diluída, otros aseguran que esa sustancia se fija (nunca dicen cómo) en la estructura molecular del agua, y otros aún dicen que son vibraciones tales que pueden transmitir los remedios homeopáticos por Internet, como aseguró hacerlo Jacques Benveniste, una hazaña que no ha reproducido ninguno de sus defensores.

Más locura homeopática: la Sulis MK3 Professional,
una máquina de 1400 libras esterlinas que asegura
ser capaz de copiar (como una fotocopiadora)
cualquier remedio homeopático "leyendo" la
huella "energética" del remedio e infundiéndola
en otra sustancia. Algunos homeópatas la usan,
otros la rechazan. 
Otros, en cambio, hablan de "resonancias" de ciertas "energías", quizá contaminados por la verborrea pseudocientífica del new age, afirmando por ejemplo que "los humanos son como los electrones de un átomo", en palabras del homeópata Gabriel Camacho, o simplemente dicen las palabras mágicas "mecánica cuántica" como si eso "explicara" la homeopatía. Y esto no lo hace cualquier homeópata de pueblo, sino Guillermo Basauri, uno de los representantes de la poderosa multinacional Boiron.

Porque en tal caso tampoco habría problema, por supuesto. De ser cierto que la homeopatía puede curar con la efectividad de la medicina, el peso de la evidencia eventualmente inclinará la balanza en su favor y se tendrá que reescribir lo que sabemos de farmacodinámica, de física, de química, de fisiología, de biología y de otras disciplinas.

Muchos grandes descubrimientos científicos enfrentan una oposición razonable y razonada si contradicen cuanto se sabe hasta el momento, pero si son sólidos (como la tectónica de placas o la evolución), acaban demostrando su validez y son aceptados por el consenso científico, con base en la acumulación de datos experimentales y observacionales, y no con base en los argumentos, ataques, insultos, berrinches y pataletas de los proponentes.

Mal se habrían visto actuando así un Alfred Wegener, que puso las bases de la tectónica de placas con su errónea pero bien orientada hipótesis de la deriva continental, o un Charles Darwin, que explicó la evolución mediante la selección natural aunque fuera de modo incompleto al desconocer la genética que eventualmente se unió a su teoría para darnos una visión clara de cómo los seres vivos se han desarrollado, la llamada síntesis evolutiva.

El problema es que esto no ha ocurrido en las homeopatías, en ninguna. Desde 1810. Y mientras no ocurra, el lugar de la homeopatía sigue siendo el de las afirmaciones maravillosas no demostradas, junto con las hadas, lo elfos, los unicornios y las habilidades musicales de Justin Bieber.

Las afirmaciones extraordinarias requieren evidencias extraordinarias, y de ésas estamos escasos pese a que han pasado 203 años después de la publicación del libro seminal de Hahnemann, en los tiempos en que la medicina no tenía ni una base científica. Y es que, si comparamos el avance en una y otra disciplina, a los homeópatas se les debería caer la cara de vergüenza. Salvo porque muchos de ellos ni siquiera se dan cuenta de este hecho y los que sí se dan cuenta no parecen tener mucha vergüenza.

Otro remedio homeopático alucinante: hostia de comunión,
ofrecido por una de las principales "farmacias" homeopáticas
de la Gran Bretaña.
Lo curioso es que los que se consideran a sí mismos "verdaderos homeópatas" no dedican mucho tiempo, a lo que se ve, en desmentir a los colegas a los que consideran falsarios, embusteros y promotores de ideas engañosas respecto de su cuerpo de creencias. Ni mucho menos se ocupan de educar al público de cuáles son las homeopatías que sí valen y cuáles no (que sería toda una hazaña, pues cada uno cree que la suya es la única válida). Y ya no digamos que se dediquen a demostrar cuál de las prácticas, visiones, ideas, escuelas o tendencias tiene validez y cuál no.

Ni han podido demostrar que su modelo de salud y enfermedad sea una descripción correcta de la realidad.

Elija una homeopatía y demuestre que es verdad

Para que las ciencias biológicas y físicas "acepten la homeopatía" (o al menos "una homeopatía") no basta un estudio indicando que una supuesta pócima supuestamente basada en una hipótesis no demostrada como es la homeopatía "logró" que alguien dijera que sentía menos dolor o comezón que antes de consumirla.

La homeopatía es una aproximación integral que propone ciertas afirmaciones sobre el cuerpo humano, la enfermedad y la curación, y por tanto los estudios que la demuestren deberían estar orientados a demostrar la validez general de las bases teóricas de la homeopatía: que una enfermedad se cura con una sustancia que provoque síntomas similares, que las dosis infinitesimales son más potentes que las dosis masivas, que la sucusión aumenta la potencia de una dilución y que los miasmas son la causa de todas las enfermedades), y que el agua homeopatizada es distinta de alguna forma del agua común.

Mecanismo de acción de los antibióticos, demostrado
experimentalmente. Algo que si ofreciera la homeopatía
le daría el sustento del que aún carece.
(Foto CC de Kendrick Johnson, vía Wikimedia Commons)
La teoría de la enfermedad de la medicina científica dice que ciertas enfermedades están provocadas por la infección a cargo de microorganismos patógenos. Numerosos experimentos y observaciones lo confirman. En consecuencia, ciertas sustancias pueden, en ciertas condiciones, matar a los microorganismos. Son los antibióticos. Su efectividad se ha demostrado en células independientes en laboratorio (in vitro), en animales (in vivo) y en seres humanos con resultados clarísimos, sólidos, no con una desviación estadística ligera que se considera significativa, sugerente o meritorioa de más estudios, sin ser contundente.

A partir de allí, apenas desde 1944, cuando la penicilina llegó a los hospitales, hemos aprendido cómo funcionan qué antibióticos, para qué bacterias son eficaces y cómo se dan mecanismos como la aparición de cepas resistentes. Lo que sabemos ocupa volúmenes y volúmenes que sustentan la teoría de la enfermedad por gérmenes patógenos y la teoría de la curación... no es un estudio aislado hecho por ahí. Lo mismo con la anestesia, las vacunas, la insulina, etc., etc. La diferencia debería ser clara para cualquiera.

Si las bases no están demostradas como tales, las conclusiones de los estudios supuestamente relacionados con sus resultados son siempre altamente especulativas. Sin contar con que tales estudios siguen sin ser concluyentes.

Si uno dice que los duendes curan mediante gotas de vino de Rioja y ven que alguien se curó después de tomar gotas de vino de Rioja, decir que ello demuestra que los duendes existan y además curan es extralimitarse.

Demostrar que la homeopatía funciona y cura es demostrar, primero, que sus bases son efectivas y reales, y después ver cómo se aplican esas bases. Pero sin la primera demostración, la causa de los resultados de estudios vagos y ocasionales sobre aparentes efectos en la salud no está determinada.

En 200 años no nos han dado ni un experimento contundente como los de Pasteur, ni un resultado como los de las vacunas o los antibióticos, ni una demostración como las de la acción de los bloqueadores de los receptores de la angiotensina que controlan la hipertensión, o como la de los antiácidos.

Y sin eso, resulta absurdo tomar en serio a las homeopatías, a cualquiera de ellas, implicando que tienen alguna efectividad y dándoles carta blanca para timar descaradamente a quienes confían en alguna de ellas.
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Nota 1: Esto se conoce como la "falacia del verdadero escocés", que se define como: "Cuando nos enfrentamos a un contraejemplo a una pretensión universal, en lugar de negar el contraejemplo o rechazar la pretensión universal original, esta falacia modifica el objeto de la afirmación de excluir el caso concreto o de otros similares por la retórica, sin referencia a ninguna norma objetiva específica." 
Es decir, que en transcurso de los debates se va modificando la definición de homeopatía y excluyendo de ella a todo lo que incomode para dejar la que le guste al debatiente.
Nota 2: Ésta es la falacia del "alegato especial", según la cual los principios comunes que se aplican a una categoría de afirmaciones o argumentos deben dejarse de aplicar selectivamente en ciertos casos a conveniencia de quien argumenta.

marzo 16, 2013

Neofobia y telefonía móvil

La librería en cuestión.
El otro día me enviaron un correo electrónico vagamente referido a mi Carta al defensor del lector del diario El País (cuya respuesta seguimos esperando, por cierto). No defendía lo indefendible sobre  las ondas empleadas por la telefonía móvil, el wifi y otras frecuencias electromagnéticas no ionizantes menos potentes que la luz visible (los supuestos daños que algunos negociantes afirman, sin pruebas, que causan), pero entraba en otro terreno que me parece igualmente alarmante: la neofobia.

El ser humano es un animal que provoca el cambio, un revolucionario. Citando a Jacob Bronowski (cuya monumental serie "El ascenso del hombre" fue la inspiradora de Carl Sagan para su "Cosmos"): "Todos los animales dejan rastros de lo que fueron; sólo el hombre deja rastros de lo que creó". Y lo que crea evoluciona con el tiempo, como evoluciona su conocimiento, su refinamiento artístico, su habilidad técnica, su visión del universo.

Memento vixi
(fotografía © Mauricio-José
Schwarz, del libro De tiempo y lugar)
Pero junto a ello el ser humano encierra una contradicción: es también un animal conservador, reaccionario, temeroso del cambio. Hay cosas que al cambiar desafían nuestro sentido de la seguridad.

Hoy mismo, caminando por una calle que recorro con frecuencia, descubrí que se había cerrado una librería de viejo que era una de las marcas de referencia de la ciudad. Una librería en la que, por cierto, tomé una de mis fotografías preferidas.

Es verdad que una componente importante de la inquietud que me provocó ver cerrada la librería de Tino, el del traje impecable y los anticuados bigotes alacranados, fue pensar que era una víctima más de la crisis agudizada por un gobierno sin sensibilidad humana alguna. Pero ello iba junto a la idea de que ya nunca vería sus cuidados arreglos de escaparate, sus joyas bibliográficas, que alguna compré en estos años.

Los que adoptan el cambio y los que se oponen al cambio están presentes en toda la historia humana... y si uno la analiza con cierto rigor, no hay un solo caso en el que a la larga hayan ganado los reaccionarios, que hayan detenido el cambio, la evolución, lo nuevo.

Pero en el proceso, los amargados que se oponen al cambio han generado una enorme cantidad de dolor, tristeza e injusticias. Desde la inquisición que persiguió al pensamiento diverso y original en la persona de herejes, científicos y filósofos, con profusión de libros prohibidos en el infame Index Librorum Prohibitorum hasta los amargados que se ocupan de insultar, humillar y denigrar a quienes marcan el cambio.

Están los que anunciaron que el rock era la música del diablo y la perdición de los jóvenes. Los que dijeron que el cine nos volvería imbéciles. Los que advirtieron que el tendido eléctrico en las ciudades provocaría la muerte de millones de personas de enfermedades diversas y atroces. Los que se opusieron a la hibridación de cultivos de Norman Borlaug que salvó al mundo de una hambruna. Los que dijeron que la televisión nos haría tontos y además nos manipularía tan eficazmente que en pocos años nadie se atrevería a cuestionar la autoridad (como vemos, si echamos una ojeada al descontento popular en medio mundo, no hubo tal). Los que se oponen a los transgénicos sin atender a ninguna razón ni evidencia y sin importarles cuántos mueran por no tenerlos. Los que anunciaron que los videojuegos matarían todas las neuronas de los jugadores. Los que se oponen a las vacunas. Los ecologistas luditas y anticientíficos. Los ascetas disfrazados de izquierda. Los que dicen que la tecnología nos deshumaniza (cuando en realidad nos ha ido humanizando). Los que ahora hablan como mi corresponsal.

Y no dejan de asombrarme los que usan Internet para quejarse de la tecnología, los que se benefician de todo lo que llamamos "progreso", desde comida barata hasta adminículos electrónicos, libros, reproductores MP3 y libertades formales producto de la ilustración... para negarle exactamente esos beneficios a otros seres humanos, especialmente en el tercer mundo. Son niveles de esquizofrenia que pueden ser cómicos, pero también enormemente trágicos, así lo podemos ver en el caso de terroristas neofóbicos como el Unabomber, los animalistas violentos o los promotores de la autoextinción humana.

Piénselo la próxima vez que sienta la tentación de gritar, ante algo que es diferente a aquéllo a lo que usted está acostumbrado, estupideces del tipo "En mis tiempos no pasaban estas cosas", lanzarse enfurecido contra "los jóvenes de hoy en día" o gritar: "¡Esto es el acabóse!" Recuerde la respuesta que Quino puso en boca de Mafalda "No exagere, sólo es el continuóse del empezóse de ustedes".

Éste fue el intercambio de emails:
On 3/4/13 XXXX wrote: 
(...) soy de los que dejo el móvil fuera de mi cuarto cuando me voy a dormir. ¿Qué puede tener de malo prescindir de ese aparatejo esclavizante por unas horas? Aparte del cuento de las radiaciones y los efectos sobre la salud, rollo en el que no me meto pues lo desconozco, sí es evidente que los móviles y otros artefactos similares están produciendo efectos adversos en la gente. Los muchachos casi no duermen, ocupados en el chateo, los trinos y el "me gusta esto". Se están embobando. Las personas van por la calle riendo y hablando solas desconectadas del mundo mediante unos audífonos. Otros tropiezan o se salvan por centímetros de ser arrollados por los automóviles, ocupados en el envío o lectura de mensajes igualmente tontos. Ya no se lee, ya no se mira el paisaje desde un tren o un autobus, los ojos y los dedos índice y pulgar están siempre puestos sobre el celu o la tableta. ¿Cómo evolucionarán nuestros hijos y los hijos de nuestros hijos? ¿Cuál será el tamaño de sus pulgares en el futuro? ¿Serán inteligentes o serán unos tarados e ignorantes, presa fácil de todos los vendedores de religiones, dioses y supercherías que siempre van a estar ahí, estafando incautos? Puede sonar exagerado pero siento que en este caso, la tecnología nos puede llevar de narices al pasado; así que apartar los móviles todo cuanto sea posible mientras descansamos es más bien un consejo
Mi respuesta:
Gracias por escribir.
Lo siento, pero no estoy de acuerdo. En nada.
Cuando la gente iba en los buses y el metro sin hablar con nadie, sin distraerse en nada, mirando por las ventanas con cara aburrida, los amargados se llenaban la boca diciendo que estaban "enajenados", la tristeza gris de la vida urbana.
Ese aparato "esclavizante" es una herramienta de libertad como pocas se han desarrollado en la historia humana. Nos permite cambiar de sitio sin temer perder la comunicación con los nuestros (antes se hablaba a un lugar, no a una persona, con el teléfono fijo). Nos permite comunicarnos con gente al otro lado del mundo; yo tengo clientes en Estados Unidos a los que les resuelvo problemas mientras tomo fotos en el estudio... sin el móvil tendría que estar en casa, a su servicio, por si sonaba el teléfono.
Quienes van con el teléfono no van "con el teléfono" por sí mismo, no. Van escuchando música, conversando con gente, haciendo vida social, interactuando a la distancia, leyendo libros (sí, yo leo libros en el iPhone cuando voy en el autobús), navegando en Internet... y ahora cambiamos y decimos que eso es malo y sería mejor estar solitarios y aislados y ver el paisaje (esa misma calle por la que todos los días pasa el mismo bus, aburridísima)... y además suponiendo lo peor cuando alguien pone los ojos en la pantalla del teléfono que es su ventana a la humanidad entera.
Pregunta: ¿si esa gente fuera con un amigo en el asiento de junto y conversaran, o si el libro fuera de papel, nos parecería más aceptable? Pues van con un amigo. Gracias al móvil. La distancia ya no es sinónimo de soledad, de aislamiento, de desprotección.
La gente no está "hablando sola", no se está relacionando con el móvil, está usando una herramienta para hablar con otras personas. Están hablando con seres humanos que significan algo en sus vidas: amigos, familiares, novios... Y... ¿los mensajes que intercambian son tontos? ¿Y quién tiene derecho a decir eso? ¿El mismo profesor amargado que hacía escarnio de los mismos mensajes cuando los mismos muchachos se los pasaban en papelitos en el salón de clases? Pues era un pesado entonces y ahora. Para cada uno de nosotros nuestros mensajes son importantes, y no tienen que serlo para el ceñofruncido de junto que nos quiere juzgar.
¿Es horrible que los dedos estén puestos sobre el celular o la tableta? ¿Acaso es más ergonómico y aceptable que estén puestos sobre un bolígrafo haciendo palotes y escribiendo cansinamente lo que el profesor repite todos los años? ¿De qué tamaño se le hicieron a usted el índice, el medio y el pulgar luego de tantos años de boli en la escuela? ¿Cómo evolucionó? ¿Se volvió un monstruo irracional y tonto? No creo.
Odiar lo nuevo sin entenderlo es un gran error. Pretender detenerlo en lugar de usarlo para bien es una irresponsabilidad y una futilidad. Usted me escribe en un ordenador, yo le contesto en otro. Si hubiera estado en un autobús o en un café, le habría respondido desde la tablet. Habríamos intercambiado opiniones y sensaciones. ¿Y a mí que me importa si un grinch en la mesa de junto crea que estoy embobándome con la tablet cuando en realidad estoy conversando con Gerardo? ¿Y si al mismo tiempo escucho música y al terminar sigo con el libro que también tengo en la tablet ahora mismo? ¿Me va a decir que no leo? ¿Que no oigo música? Me estaría pidiendo a gritos que me burlara de él.
Enseñemos a los jóvenes a aprovechar la tecnología en lugar de llevarnos las manos a la cabeza. Llenemos de contenido Internet, y promovamos la libertad. Ya se dijo que el cine, la televisión, los videojuegos y demás iban a acabar con la humanidad y crear generaciones de imbéciles. Ya falló la profecía, no la repitamos, por favor. Esto no es el acabóse.
Y si alguien quiere llamarme por una emergencia o simplemente decirme que me tiene cariño, espero tener el móvil junto cuando lo haga, porque si rechazo al medio de comunicación, estaré rechazando al que quiere comunicarse conmigo. Y eso es de tontos.
Saludos cordiales,
Mauricio