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febrero 11, 2016

Malaria, buena voluntad e ignorancia: los peligros de Pàmies

Un lector me hace llegar el siguiente artículo de la página Vice, parte del conglomerado Vice Media LLC, con el engañoso título “Me detuvieron por utilizar una planta para tratar la malaria”. Me decía que en los comentarios se mencionaba este blog con relación a Josep Pàmies, pero yo no puedo ver los comentarios... no quisiera pensar que los han borrado.

Captura de pantalla de la entrevista de Vice.
Recomiendo que la lea para ubicarse, pero resumo: es una entrevista absolutamente acrítica y elegíaca a Francisco Javier Galindo, quien se presenta como "cooperante" profesional, y que un buen día se trasladó a Gambia "con un poco de voluntad y unas semillas de la planta Artemisia Annua". En la entrevista, "Xavi" dice que su amigo "agricultor" Josep Pàmies le dio unas semillas de Artemisia annua "que iban fenomenal para la malaria" y que provenían de "los laboratorios de la ONG ANAMED de Alemania".

Xavi decidió dejar "todo" y lanzarse a Gambia con dos mil o tres mil semillas que le dio Pàmies y empezó a administrarle a los gambienses "este tratamiento que francamente es espectacular". Advierte que ahora el tratamiento médico efectivo es gratuito para niños hasta los 5 años, pero hasta ahora "quien no tenía medicación por desgracia se moría". Cuenta: "sin darme cuenta en un mes he tratado a cien personas. Solía atender incluso a gente de Senegal". El "tratamiento" consta en "hervir agua con las hojas de la planta previamente secadas durante cinco minutos" y con eso hace un té milagroso: "No te puedo hablar del cien por cien porque sería demasiado, pero al menos si obtuvimos el noventa y tantos por ciento de casos que se curaron de malaria".

Aparecen los malvados, como el supuesto hospital de  Fulamanta "que solía recibir doscientas personas al día le bajaba la media a cien o a menos". Xavi arruinaba al hospital, así de bueno era. Y finalmente, el líder de los malvados: la directora de una multinacional farmacéutica sin nombre y que había trabajado con Xavi, amenazándolo: "que iba a tener muchísimos problemas por dar a conocer la Artemisa annua o la planta que va bien para la malaria. Me dijo que esto se tenía que curar con su medicamento porque es este medicamento el que lleva la artemisinina, el extracto de la planta."

El desastre se cierne como lo hace sobre Jimmy Stewart en Qué bello es vivir, el guión es perfecto: llegan al "hospital" de Galindo el ejército, sanidad y antidrogas, detienen a Xavi, destruyen su plantío de Artemisa annua, le decomisan las semillas que son "para la gente". Liberado, pasó unos meses en Gambia pero decidió retirarse por lo duro que era "no poder atender a tantísima gente que venía sin recursos". Pero está allí. Al menos para la foto, en la que utiliza como escenografía típica del blanco bueno a unos niños africanos, en una manipulación indignante.

Una verdadera tragedia. Pero no la de un cooperante que tiene el dinero necesario para mantenerse y andar por el mundo sin necesidad de trabajar, algo que siempre nos llama la atención a los que trabajamos para ponernos comida en la mesa. Un cooperante que se siente de pronto médico movido por las patrañas de un conocido empresario agrícola y que hace usurpación de funciones, intrusismo e impostura a costa de la enfermedad ajena. La tragedia es periodística, donde la entrevistadora (que al parecer se fue hasta la aldea de Muritabeh a entrevistar y fotografiar a Galindo) presenta una historia sesgada en la que omite muchísimas cosas de capital importancia, ya sea por ignorancia (en cuyo caso ha faltado a la exigencia profesional de informarse sobre el tema que va a tratar) o por complicidad.

Tan desinformada que no conoce los nombres de las localidades gambienses cercanas a Muritabeh (no existe "Fulamanta", sino la ciudad de Fula Bantang, pero allí NO se encuentra hospital alguno; el único de la zona es el Hospital de Bansang, que NO es tampoco un hospital privado que se lucre con el número de pacientes que le llegan, como sugiere Vice insidiosamente, sino una institución caritativa que vive de donaciones y hace un trabajo espectacular en una zona abandonada de Gambia).

Presentados como horribles villanos, los hombres y mujeres del Hospital de Bansang luchan todos los días contra la malaria, sí, pero también contra el VIH/SIDA, reducir las tasas de mortalidad maternoinfantil, luchar contra la violencia de género y facultar a las mujeres... en fin, cosas mucho más dignas de un artículo de Vice que las andanzas de un iluminado.

Tu YouYou en 1951 con su entonces mentor, el reconocido farmacólogo
Lou Zhicen (Imagen CC de Xinhua News vía Wikimedia commons
Dos puntos fundamentales de la química de verdad dan por tierra con las pretensiones de Galindo y el entusiasmo de su publicista. Efectivamente, la artemisinina, obtenida de Artemisa annua es la más eficaz sustancia contra la malaria. Fue descubierta en la década de 1960 por la investigadora china Tu Youyou, a quien se le concedió por su descubrimiento nada menos que el Premio Nobel de Medicina o Fisiología de 2015. Se basó, como muchos farmacólogos, en la etnobotánica y el conocimiento empírico del pasado para buscar un principio activo. A veces funciona, a veces no.

Pero, descubrió pronto, la artemisinina no se puede obtener hirviendo las hojas de la planta... en su proceso de descubrimiento, la propia doctora Tu Youyou relata que hervir las plantas destruía la artemisinina, así que utilizó un método de remojo en agua fría (hoy sustituido por otros más eficaces, como la extracción con éter) para obtener la sustancia. Así que los tés hervidos de Galindo no tienen artemisinina. Lo cual no es tan difícil de averiguar, está hasta en Wikipedia (en inglés, claro).

Luego están dos situaciones de las que tampoco es tan difícil enterarse. La primera es que la malaria es, en la mayoría de los casos, una enfermedad benigna (aunque dolorosa y molesta) que desaparece a los 15 días. Sólo en algunos casos, especialmente cuando la infección es de Plasmodium falciparum, uno de los cuatro microorganismos que causan malaria, se desarrolla la malaria cerebral y la enfermedad avanza hasta causar la muerte. Por ponerlo en números, se calcula que hay 214 millones de casos nuevos de malaria al año en todo el mundo, causando 438.000 muertes. En simples números "sólo" muere el 0,2% de los infectados. Pero siendo tantos los afectados año tras año, el número de muertes es aterrador, sobre todo porque la gran mayoría de ellos (unos 306.000 según la OMS) son niños de menos de 5 años. Precisamente esos niños que tienen tratamiento gratuito incluso en Gambia.

Si Galindo, que evidentemente no sabe nada de medicina, infectología, epidemiología y biología, tiene un éxito del "noventa y tantos por ciento" está siendo menos eficaz que la media, ya que el 99,8% de los casos sobreviven a la malaria sin Xavi.

El parásito de la malaria, Plasmodium falciparum, en sangre humana.
(Imagen CC de Michael Zahniser, vía Wikimedia Commons)
Pero hay algo aún más grave: supongamos que algún bajo contenido de artemisinina en la pócima preparada por Galindo bajo las indicaciones de Josep Pàmies (un desenfrenado que hace giras para dar charlas pagadas donde vende sus productros, asegurando que puede curar el ébola, el cáncer y el SIDA sin haber nunca curado a nadie) tiene algún efecto en sus pobres víctimas gambienses. Lo que está haciendo Galindo es provocar la resistencia de los agentes patógenos a la artemisinina, además de que provoca una elevada tasa de recurrencia.

Desde 2006 (pero ni al supuesto salvador ni a su publicista les interesó averiguarlo), la Organización Mundial de la Salud, OMS, pidió que se dejaran de administrar medicamentos con artemisinina como único ingrediente activo, mismos que producen muchas empresas, dado que la artemisinina no está patentada. ¿El motivo? Los conspiranoicos dirán que la OMS es una máquina de matar que tiene como motivación el servicio a las farmacéuticas. Por desgracia para ellos, los estudios en los que se basa son conocidos, contrastables y certeros... la monoterapia de artemisinina debilita, pero no mata al parásito de la malaria, y por tanto permite que los parásitos más resistentes a la sustancia se reproduzcan y sean nuevamente absorbidos y transmitidos por mosquitos anófeles. Esta recomendación se repitió en 2014.

Esto debería saberlo cualquiera que se ponga a jugar con la malaria y sus víctimas. Que es lo que ha hecho Galindo.

Molécula de arteminisina. (Imagen D.P. vía Wikimedia Commons)
El tratamiento que se utiliza hoy (ése que le regalan a los niños de 0 a 5 años) es conocido como ACT, siglas de "terapia de combinación basada en la artemisinina", en la que se usan dos sustancias distintas, como la artemisinina u la mefloquina, o la dihidroartemisinina (un derivado de la artemisinina) y la piperaquina, con el fin de eliminar por completo al parásito. Los estudios que demuestran la eficacia de esta terapia son bastante contundentes, incluidos los que comparan la monoterapia de artemisinina con la ACT.

En resumidas cuentas, Galindo está administrando una pócima que no sirve, y que va en contra de las indicaciones científicas sobre el combate a la malaria. Pero él se siente muy bien en su papel de médico sin título, aunque el precio de su bienestar sea el interferir con las campañas en las que miles de personas, basadas en conocimientos y con las mejores herramientas de la ciencia están luchando día a día contra la malaria en todo el mundo.

Finalmente, la delirante acusación a una persona sin nombre de una supuesta multinacional farmacéutica (dicho como si eso por sí mismo fuera una condena) implica que la artemisinina y sus derivados, así como la ACT, son propiedad sólo de esa farmacéutica, que los vende vorazmente a los pobres africanos. La ACT de dihidroartemisinina y piperaquina es producida por GPSC (Guilin Pharmaceutical (Shanghai) Corporation de China), Holleykin, Genix Pharma, Sami Pharma, Sigma Tau y Holley Pharm, mientras que la combinación de artemisinina y piperaquina la producen Artepharm de China, Novartis y Sanofi-Aventis, que lo proporcionan al costo, no en el negocio que denuncian Galindo y su entrevistadora. ¿El precio, en dólares entre 0.9 y 1.40 para un tratamiento completo para un adulto y entre 0,30 y 0,40 para un niño. La cloroquina solía costar entre 10 y 15 céntimos de dólar por tratamiento.

Y, por cierto, científicos chinos están buscando mejorar la producción de artemisinina modificando genéticamente la Artemisa annua, es decir, creando plantas transgénicas que hagan aún menos costoso el tratamiento de la malaria. Supondré que eso no gustará a Galindo, a Pàmies y a sus animadores que son, esencialmente, enemigos de la medicina, del conocimiento, de la ciencia y de los hechos que demuestran que gracias a ello hoy vivimos el doble que nuestros bisabuelos.

Los tratamientos con ACT además están siendo financiados por diversas organizaciones, de modo que no tengan que pagarlos las víctimas. Hablamos de esfuerzos millonarios, integrales, basados en datos y no en fantasías naturistas de ignorancia que debería ser denunciada antes que elogiada. Hay organizaciones que estudian cercanamente y basándose en evidencias (y no en las recomendaciones de un usurpador médico) los resultados y avances de las terapias ACT. Son bastante mejor fuente y es lamentable que no se hayan consultado.

Gambia, por su parte, ha reducido notablemente la incidencia de la malaria utilizando técnicas preventivas, medicamentos y educación de la población. Si alguien quiere ayudar a Gambia, en 2017 decían que necesitaban donaciones por 25 millones de dólares para lograr el objetivo de erradicar totalmente la malaria para 2020. Si alguien quiere ayudar, no tiene que ir a hacerle al San Francisco, sino ayudar a obtener los fondos que el gobierno gambiense necesita. Solidaridad, no caridad para promover los embustes de Pàmies ante su público español, que le paga sus yerbas a precio de medicina real aunque no sirvan para nada.

Hablando de yerbas y negocios...

Como colofón, una nota sobre ANAMED, la proveedora de las semillas de Pàmies cuyas siglas significan Acción para la Medicina Natural. Se trata de una organización alemana que promueve la "medicina natural" y que tiene la misma desvergüenza potencialmente asesina de Pàmies al asegurar que su producto estrella (sí, lo venden), la Artemisa annua puede curar la artitis, el asma, la biolerrosis, la diabetes, la epilepsia, las hemorroides, los problemas menstruales, el cáncer, el SIDA, el ébola y, claro, la malaria. La clásica panacea de la que se puede decir lo que sea porque no tiene que probarse, una planta mágica que podía sustituir a todo el conocimiento médico de la historia, y que tienen ellos en exclusiva porque los tontos científicos no se dan cuenta o no les importa.

Captura de pantalla a día de hoy de una de las páginas de ANAMED.
Lista de precios de ANAMED.
La buena intención no vale por sí misma. Probablemente la tiene el rico "cooperante", que además ya desde 2005 está en relación con Gambia vamos, que tampoco es cierto que un día se fuera a la aventura con tres mil semillas, es un viajero bien curtido sino que ha sido parte de la bien financiada ONG Amigos de Diabugu, otra población en el otro extremo de Gambia.

La ignorancia mata. Aunque esté vestida de buena voluntad. Y cuando detrás está el negocio de un embustero como Pàmies, el resultado puede ser desastroso para vidas inocentes. ¿Cuándo actuará la ley en defensa de sus víctimas?

(Nota: me he tratado de poner en contacto con la autora de la entrevista vía Twitter, pero ha sido imposible. Si hay alguna conversación posterior, ya lo publicaré aquí.)

diciembre 31, 2013

Caterina Simonsen y la crueldad de la irracionalidad

Iba yo a comentar para cerrar el año algunas cosas del blog, pero hoy he leído un ejemplo verdaderamente lacerante del daño, el profundo daño y deshumanización que son consustanciales a las creencias irracionales.

Caterina, en foto de Facebook.
Ella es Caterina Simonsen. Italiana, originaria de Padua. 25 años de edad. Estudiante de veterinaria en la Universidad de Bolonia. Tiene varios perros. Sufre de graves afecciones genéticas pulmonares debido a las cuales debe usar tubos para respirar y numerosos medicamentos.

Esta foto ya no está en su página de Facebook. De hecho, ha cerrado su página de Facebook, abrumada por una virulenta campaña de odio.

A los 18 años, los médicos le dijeron que sus afecciones eran incurables, dado que tienen la característica de volverla inmune a los tratamientos muy rápidamente. Ha sido sometida a multitud de tratamientos experimentales para tratar de prolongar su vida.

El 21 de diciembre pasado, Caterina celebró haber vivido otro año y cumplir los 25. Subió a una página de Facebook en favor de la investigación científica esta foto con el mensaje: "Tengo 25 años gracias a investigaciones legítimas que incluyen experimentos en animales. Sin investigación, habría muerto a los nueve años. Me han regalado un futuro."



Las afecciones contra las que lucha Caterina, según Oggi.it son, entre otras, una inmunodeficiencia primaria, déficit de proteinas C y S, déficit de alfa-1 antitripsina, neuropatía de los nervios frénicos, prolactinoma, un tumor hipofisiario, asma alérgica y tiroides autoinmune. Sobrevive gracias a un respirador que debe usar entre 16 y 22 horas al día, un aparato que produce vibraciones para ayudar a eliminar mucosidades y costras de los pulmones. Para enfrentarlas, consume muy diversos medicamentos en aerosol, oralmente e inyectados.

Lo siguiente que recibió Caterina fue una oleada de mensajes de presuntos "defensores de los animales", "animalistas", "defensores de los derechos de los animales" o gente que se autodefine de modo similar.

¿Los mensajes?
"Por mí muérete mañana, no sacrificaría a mi pez dorado por ti." 
"Si hubieras muerto de niña, a nadie le habría importado." 
"Por mí también podías morir a los nueve años, no se hacen experimentos en ningún animal, raza de bestias repugnantes."
En total 500 ataques verbales y 30 amenazas de muerte.

Caterina pasará el fin de año en el hospital, con una nueva infección, tratada con un nuevo antibiótico porque el anterior ha dejado de ser efectivo. Pero ahora está aislada. El hospital teme que alguno de los fanáticos animalistas atente realmente contra la vida de Caterina.

Caterina ha reafirmado su convicción de que la investigación con animales es indispensable hoy.

Y ha aparecido una página de apoyo en Facebook.

Estar contra Caterina no es estar con la vida.

Todos los animalistas que viven en la actualidad están vivos gracias a la experimentación con animales. Les guste o no.

Experimentación que cada vez más se hace bajo reglas éticas muy estrictas.

La única forma de acabar con la experimentación con animales es la creación de modelos fiables, cultivo de tejidos, desarrollos en biología molecular y otros avances que nos permitan aprender lo mismo para salvar vidas humanas que nos permite hoy la experimentación animal.

La prohibición, la crueldad y la misantropía disfrazada de "amor a los animales, bueno, no a todos" no son un camino razonable, salvo para quienes están dispuestos a sacrificar a un ser humano por un animal, y sus creencias les han destrozado toda moralidad.

Esos avances sólo los puede lograr la ciencia, algo que no están haciendo, claro, los grupos fanáticos animalistas que desprecian el conocimiento porque no saben siquiera lo que es. Ni parece importarles. Creen que el mundo es como es por cuestión de magia.

Algo sobre la misantropía y deshumanización de los presuntos animalistas ya lo hemos comentado en este blog aquí, aquí y aquí.

La irracionalidad lastima, la irracionalidad es cruel, la irracionalidad deshumaniza, la irracionalidad hace perder la perspectiva y, finalmente, la irracionalidad mata.
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Actualización 4 de enero: Nadie crea, no, que esto pasa en Italia y será cosa de ellos. Desde que publiqué esta entrada he recibido una cantidad asombrosa de correos rebosantes de odio, acusándome de insultar a los animalistas, de odiar a los animales y de disfrutar con el dolor de otros seres, con el regreso de personajes que en el pasado me han amenazado por mis opiniones, con una obsesión insana... e incluso hubo algún comentario en Facebook exigiendo que Caterina se dejara morir para salvar a los animales de los laboratorios que estudian sus enfermedades. El tono de los mensajes es indistinguible del de cualquier fanático religioso violento, de cualquiera que no acepte ninguna disidencia respecto de sus dogmas, y con la misma falta de respeto a la vida humana ajena.
Actualización 2 de marzo: Caterina está en pie de lucha, no contra los salvajes animalistas que la amenazaron e insultaron, sino como parte de una organización italiana que lucha por aumentar la comprensión de la sociedad sobre las enfermedades raras, Malatie Rare, de las cuales ella padece cuatro. El problema de la falta de investigación sobre esas enfermedades que sólo afectan a un puñado de personas en todo el mundo es grave, por falta de recursos, sobre todo. Dejo uno de los últimos vídeos de Caterina. Está en italiano, pero es un homenaje a una chica luchadora contra la barbarie que preferiría verlos muertos a ella y a todos los que buscan la esperanza de vivir y ser felices que es un derecho humano básico.

enero 22, 2013

Pseudociencia y demagogia

Los problemas del mundo son tan claros, sus consecuencias tan inmediatas y sus daños tan evidentes, que la rebeldía es una reacción casi inevitable. Rebeldía ante un reparto de la riqueza tan inequitativo que la pobreza y el hambre siguen existiendo pese a que tenemos las herramientas para erradicarlas. Rebeldía ante la corrupción, que aunque entendamos que es inevitable y consustancial al ser humano, nos ofende cuando se institucionaliza junto con la burla descarnada al ciudadano que pone los dineros con los que se vuelven acaudalados los delincuentes. Rebeldía ante un sistema económico a todas luces imperfecto y que promueve la inequidad. Rebeldía ante el ensañamiento contra los más desprotegidos. Rebeldía ante la inequidad aún más aguda entre sexos. Rebeldía ante la destrucción caprichosa del medio ambiente. Rebeldía contra el racismo y otras discriminaciones. Y súmele usted los disparadores de su rebeldía que le parezcan correctos.

Cartel en la Acampada Sol, 2011
Fotografía CC de José María Mateos @rinze
Nuestra justa indignación, sin embargo, le abre la puerta a veces, y sin que nos demos cuenta, a demagogos que nos ofrecen la idea de que las causas de todos los problemas son sencillas (o incluso que existe una sola causa de todos los distintos problemas del planeta y del ser humano) y que para resolverlos hay una respuesta sencilla (que tienen ellos, claro, en exclusiva).

El sólo hecho de afirmarse como rebeldes, como opositores "al sistema" (entendido así, en un abstracto donde cabe todo pero también puede no haber nada), les da cartel, credibilidad y entrada en ciertos sectores sociales que buscan, lógicamente, compañeros y aliados en su rebeldía.

El mismo abordaje de la rebeldía desde el simplismo demanda un manejo eficaz de eso que se llamaba "demagogia" y que ahora se llama "populismo" (aunque, en justicia, originariamente el populismo buscaba hacer políticas beneficiosas para el pueblo, verdaderamente populares y que satisficieran las necesidades de las mayorías; sin embargo, desde que los partidos que más detestan a las mayorías populares se hacen llamar a sí mismos "Populares", en su propia versión de la demagogia, las definiciones de las palabras se han visto difuminadas cuando no dinamitadas).

¿Qué pasa? Preguntarán los cuatro lectores habituales de este blog. ¿Nos pasamos directamente a la política mientras los charlatanes siguen a lo suyo? No se preocupe. O preocúpese mucho, porque en primer lugar toda lucha contra el pensamiento irracional tiene una dimensión política, y si en este blog no se ha notado que así lo vemos, que la ignorancia es dominación, oscurantismo y autoritarismo mientras que el conocimiento es libertad y democracia, no será por falta de ejemplos; y, en segundo lugar, estamos hablando de charlatanería. Charlatanería política basada en charlatanería preternatural o descabellada, supersticiones, creencias irracionales, falsedades patentes, mentiras sobre la realidad, paranoia, pánico y pseudociencia. Charlatanería que en tiempos de crisis se multiplica ferozmente.

Los conspiranoicos más diversos gustan de posicionarse entre los "rebeldes" que están luchando por las mejores causas de la humanidad. Si para ello tienen que inventarse enemigos malévolos y aterradores, lo hacen sin problema. Crearse peligros inexistentes es propio de todos los populistas, de izquierda o de derecha, pero que ciertamente no son rebeldes honestos. Los comunistas, los judíos, los masones, son tres ejemplos que el nazismo en sus diversas formas amalgamó en una sola "amenaza" más bien imaginaria pero que alentó dictaduras atroces, genocidas y de negra memoria hasta bien entrada la década de 1970. "Los burgueses" en una acepción de la burguesía bastante incierta y vaga, fueron el enemigo contra el que Mao lanzó a sus guardias en la Revolución Cultural, con resultados atroces no sólo por la cantidad de muertos, sino por el retraso científico-tecnológico al que condenó a China durante las décadas siguientes al haber barrido con su intelectualidad humanística y científica.

El conspiranoico más estridente de Estados Unidos, Alex Jones, gusta de presentarse como un defensor de los principios democráticos básicos con los que se fundó su país en 1776, pero apenas se rasca la superficie se encuentra uno con un sujeto delirante, antisemita, aislacionista, excluyente, proviolencia, religioso y anticientífico... vamos, algo totalmente opuesto al pensamiento y vida, por decir algo, de Thomas Jefferson o Benjamin Franklin.

Ir contra "las grandes empresas" sin matizar está tan bien visto (pues no es del todo absurdo considerando algunos hechos) y tiene tanto cartel en el espacio de la rebeldía que muchas veces se admite como cierta, sin someterla a la mínima visión crítica, cualquier barbaridad sin pruebas que se pueda lanzar contra cualquier empresa o grupo de empresas, como las telefónicas, las empresas textiles, las farmacéuticas, las petroleras o las telefónicas. Para este extremo hay que dejar de considerar, claro, otros muchos hechos.

Pero si bien esto es preocupante (porque realmente sería deprimente que los millones y millones de personas implicadas en esas industrias directa o indirectamente fueran todas parte de una conspiración perfecta para aniquilar, enfermar, contaminar, destruir y hacer sufrir a todos los demás seres humanos, que ningún médico salvo los conspiranoicos tuviera un honrado interés por beneficiar a sus semejantes, por ejemplo), más lo es la falaz conclusión que suelen ofrecer con entusiasmo: si las farmacéuticas se comportan de modo inadecuado (y lo hacen, pese a la compleja normativa a la que están sometidas sobre todo en los países opulentos), entonces no es verdad ningún postulado de la medicina basada en la ciencia. Si las telefónicas son abusivas y deshumanizadas (y lo son cuando pueden), entonces la física que nos dice que las microondas no causan cáncer es mentira. Si las textiles subcontratan empresas en el Tercer Mundo que explotan a sus trabajadores, entonces nos envenenan con sustancias atroces en su ropa y casi tenemos que empezar a plantar e hilar nuestro algodón al estilo Gandhi (en vez, digamos, de legislar para que las subcontratas al Tercer Mundo de todas las empresas de los países opulentos se ciñan a unos requisitos básicos y que de no hacerlo haya consecuencias económicas serias, multas de verdad, etc.)

Y, por contra, siguiendo el retorcido razonamiento, a todas luces peleado con la lógica, se considera verdad cualquier ocurrencia no comprobada que el demagogo en cuestión quiera vender. Así sea que "todo cura el cáncer menos la medicina basada en hechos" o cualquier propuesta alternativista, paranormal y disparatada.

Y así sucesivamente.

Las pseudociencias y posiciones anticientíficas, especialmente las tomadas como bandera o palanca propagandística por la demagogia conspiranoica (terapias alternativas, "energía libre",  pseudoecologismo, HAARP, antivacunación, chemtrails) se van convirtiendo poco a poco en una amenaza no sólo a nuestra salud, a la educación, a la solución de problemas urgentes como el hambre y la satisfacción de las necesidades energéticas de la sociedad, sino que también se erigen como nuevas inquisiciones en las que es tremendamente difícil, aterrador incluso, expresar opiniones impopulares.

Tenemos casos de científicos expertos que aquí, en España, en 2011, se han negado a decir en los medios de comunicación "no hay pruebas de que las antenas de telefonía móvil puedan causar cáncer, y es implausible que lo hagan según lo que sabemos con certeza sobre la radiación electromagnética", porque saben que algunos que lo han hecho han sido hostigados, amenazados e insultados como si en vez de estar enunciando hechos demostrables fueran no sólo cómplices de las telefónicas, sino genocidas despreciables (la acusación infaltable es "te paga tal o cual empresa o grupo o industria que yo odio a muerte"). Lo mismo ocurre con quienes quieren informar al público sobre la realidad de la medicina, las vacunas, la biotecnología (hace una semana leíamos en Facebook amenazas directas de "destruir" a un científico que se atreve a ser crítico con los pseudoecologistas), la medicina científica, la energía nuclear y otros temas políticamente candentes donde la demagogia lucha desesperadamente por anular toda aproximación seria, imparcial, científica y objetiva, a cambio de miedo, incertidumbre y duda que le puedan dar seguidores fieles.

Si los demagogos han vendido eficazmente una solución simple a un problema simple, es lógico que sus seguidores no quieran a quien les diga "las cosas son bastante más complicadas que eso" o, peor, "los monstruos que tú odias no son tan fieros como te los pintan, aunque no sean hermanitas de la caridad". El único antídoto es no comprar soluciones simples.

Es allí donde el pensamiento crítico debe ser también parte de una acción política sólida para la lucha colectiva por resolver los problemas más acuciantes de nuestra sociedad.

El riesgo es claro: que las opciones políticas que en un momento dado puedan hacerse con el poder implanten por decreto prácticas, terapias, persecuciones y prohibiciones sin atender a los datos más certeros que nos puede ofrecer la ciencia y el conocimiento en cada momento. Con el pretexto de que la ciencia "no es perfecta" y "podría cambiar", se puede implantar cualquier tontería.

Resulta verdaderamente temible que un partido promueva oficialmente una superstición tan grosera como el "reiki", según el cual unas "energías" indetectables corren por unos "canales" que nadie ha visto y se pueden alterar para curar enfermedades con unos pases mágicos inventados por un ascético monje japonés zen que dejó el ascetismo para forrarse embaucando inocentes con su invento.

Captura de pantalla del 22 de enero de 2013.

¿Qué diferencia tiene esto con la intención del Tea Party ultraconservador estadounidense (y algunos sectores de la ultraderecha más jurásica en otros países, como Juan Manuel de Prada en España) de abolir la enseñanza de la evolución y todas las evidencias científicas que la sustentan para sustituirla por el creacionismo porque lo dice un libro? ¿O respecto de la "ciencia racial" del Tercer Reich (entendida en su dimensión pseudocientífica y no política, no se trata de hacer acusaciones extralógicas ni de llamar "nazi" a nadie, especialmente si es un demagogo)? ¿O con el lysenkoísmo que destruyó los avances de la genética en la Unión Soviética durante 35 años y colaboró a la hambruna del Gran Salto adelante de Mao?

En nombre de una creencia mística promovida institucionalmente por los partidos políticos se puede llegar a jugar con la salud de la gente diciendo que se deben utilizar métodos no probados por encima de otros sobre los cuales tenemos abundantes y sólidas evidencias. Por eso dan miedo los políticos que exhiben su ignorancia sin pudor.

Decreto "científico" que autoriza el uso de
pirámides de juguete para atender enfermedades
de verdad en Cuba.
Esto ya se hace en distintos países independientemente de la ideología, sistema político o modo de producción y distribución. En Cuba, la acupuntura y la piramidología son "terapias oficiales" por decreto. En Alemania, en parte con el asnal pretexto de que Hahnemann era alemán, las aseguradoras y mutuas pagan la homeopatía (con el dinero de primas de todos sus asegurados, sean o no creyentes). En el Reino Unido, parte del dinero público se tira en terapias indemostradas ya que el máximo negocio de pseudoterapias de las islas es propiedad del príncipe heredero, el impresentable Carlos. Y en Francia se promueve desde gobiernos de derecha e izquierda el florecimiento de la mayor multinacional homeopática, Boiron. Todo ello sin dar pruebas de la eficacia terapéutica de tales prácticas, sólo porque "muchas personas están satisfechas con ellas". Como si se implantaran en la sanidad pública ya de por sí agónica los rezos a Santa Lucía junto a la oftalmología basada en conocimientos porque "muchas personas están satisfechas con los milagros de Santa Lucía" y, claro "a ellos les funciona".

Los problemas que vive nuestro planeta, decíamos al principio, son tan claros que la rebeldía es una reacción natural e inevitable. Pero cuando esa rebeldía es parasitada por sectores desorientados y desorientadores, ignorantes, paranoicos, movidos por el odio, desinformadores, ocultadores de datos o directamente negociantes que viven de vender miedo, debemos aprender a ser tan críticos con ellos como lo debemos ser con la parte del mundo que despierta nuestra rebeldía natural más inmediata. El demagogo siempre utiliza a las pseudociencias para ser convincente, palabras impresionantes no sustentadas en hechos.

Quizá tenemos que ser más rebeldes, y atrevernos a ser críticos ante los demagogos que quieren instrumentalizar nuestra justa indignación para promover supersticiones, afirmaciones dudosas o, directamente, falsedades y desinformación. Preguntarles cómo saben las cosas que dicen, qué pruebas tienen y si las creencias que nos quieren endosar han sido verificadas independientemente o son sólo un sistema de creencias de un grupo cerrado, marginal y oscuro?

enero 18, 2013

Claroscuros de la quinua, la moda de hoy

Evo Morales, presidente de Bolivia, se ha esforzado en promover muchos aspectos de la cultura indígena andina en todo el mundo, lo cual es en realidad parte de su labor como presidente de su nación. Una de las cosas que más entusiastamente ha dado a conocer es la quinoa o quinua, un pseudocereal propio de los Andes que ha sido durante siglos el alimento básico de los indígenas pobres y sometidos por propios y ajenos.

Campesinos peruanos trillando quinua a mano cerca de Puno
(Foto C.C. de Michael Hermann y Crops for the Future,
vía Wikimedia Commons)
Es una planta interesante, con un alto contenido en proteínas que tienen además la característica de ser proteínas completas, es decir, que tienen todos los aminoácidos que el ser humano necesita en su nutrición. Las proteínas están formadas de aminoácidos y al digerir las proteínas precisamente lo que hacemos es disgregarlas en sus componentes aminoácidos básicos para poder aprovecharlas fabricando nuestras propias proteínas. Tener los aminoácidos completos en la cantidad necesaria es uno de los problemas de los veganos, no irresoluble pero que demanda cuidadosa atención a su dieta para no sufrir ninguna deficiencia, ya que algunos aminoácidos básicos son escasos en el mundo vegetal.

Los aficionados a la comida vegetariana y vegana adoptaron rápidamente la quinua como adoptan distintas modas alimenticias y supuestamente curativas, con una enorme pasión y un enorme poder adquisitivo, puesto que se trata principalmente de opulentos habitantes del Primer Mundo acostumbrados a (y felices de) pagar más por alimentos con menos controles sanitarios pero que cumplan los requisitos para obtener la certificación de "orgánicos" o "ecológicos".

Evo ha dicho que podría ayudar a paliar el hambre en el mundo, y quizás tenga razón en alguna medida, independientemente de los vuelos líricos que en ocasiones han dado al traste con la credibilidad del presidente boliviano. Integrada a la producción (aunque su cultivo en otras latitudes ha sido problemático) y sometida a estudios que permitan obtener variedades de gran rendimiento, poco uso de agua y formas de aumentar la productividad reduciendo el uso de pesticidas, podría ser un arma importante en la lucha contra el hambre.

Por ello, en este tema la ONU y la FAO le dieron la razón a Evo Morales y declararon a 2013 el año de la quinua, en una ceremonia hace unos pocos días a la que asistió el propio mandatario andino.

Todo muy bien, pensaría uno que considera a Norman Borlaug uno de los grandes benefactores de la humanidad, cuya Revolución Verde que evitó el desastre alimentario de la década de 1970 que se aleteaba sobre buena parte de la humanidad (y del que no se informa a los jóvenes en las escuelas, por cierto).

Pero no. Según informa la periodista especializada en alimentación Joanna Blythman en el diario británico The Guardian, el éxito que ha alcanzado la quinua desde 2006 entre los vegetarianos y otros militantes del New Age en su vertiente ecológica y bucólica ha tenido un efecto por otra parte esperable pero que no casa con los ideales generalmente propuestos por estos potenciales consumidores de quinua en grandes cantidades: el precio de este cultivo, debido a la demanda, se ha elevado tanto que ya no lo pueden comprar los peruanos más pobres.

"El apetito por este grano de países como el nuestro", dice Joanna hablando del Reino Unido, claro, "ha disparado los precios en tal medida que los más pobres de Perú y Bolivia, para quienes fue alguna vez un alimento básico nutritivo, ya no pueden permitirse comerlo. La comida basura importada es más barata. En Lima, la quinua ahora cuesta más que el pollo."

El precio original de la quinua, de hecho, se triplicó entre 2008 y 2010, pasando de 1.100 dólares la tonelada a 3.000. La inasequibilidad de la quinua no es un delirio de alguna periodista británica probablemente pagada por algún cartel de malvados de ésos que se invocan para evitar cualquier argumento más o menos razonable y basado en hechos. Por estos mismos días, han levantado la voz de alarma diarios como La República, mientras que asociaciones peruanas de pequeños empresarios como Pymex han acentuado que los largos y costosos procesos de certificación "ecológica" u "orgánica" ayudan a inflar los precios del grano que en 2006 era la forma más barata de comer en Los Andes.

En Bolivia, el precio por quintal (algo más de 46 kg) subió de 280 a 800 bolivianos, es decir, de 29 a 84 euros. Esto se traduce en 1,82€ o 2,42 dólares el kilo, un precio inalcanzable para el 26% de los bolivianos que viven con menos de 1 dólar al día.

Otro aspecto en el que el éxito de la quinua ha resultado indeseable es que los campesinos se ven animados a abandonar sus cultivos variados y dedicarse a esta planta como monocultivo para saciar a occidente, al menos mientras dure la temporada de la quinua (que tuvo como predecesora notable, curiosamente, a otra planta de su misma familia, el amaranto, que era el alimento milagro de los años 90).

Este mecanismo no es nuevo por desgracia en los países más desfavorecidos. Grandes extensiones de tierra se emplean en África para producir alimentos "orgánicos" de alto precio de venta en Europa, dejando de lado las posibilidades de tener alguna seguridad alimentaria para millones de africanos, que se ven reducidos a una agricultura miseria de subsistencia, sin ninguna herramienta tecnológica que les permita mejorar sus rendimientos, algo que han denunciado en varias ocasiones expertos en biotecnología como J.M. Mulet.

Quizá si los entusiastas antitecnológicos que se pueden permitir el lujo de pagar por sus alimentos cantidades inimaginables para los 2.800 millones de seres humanos que viven con menos de dos dólares al día se tomaran el tiempo necesario para cotejar sus creencias con la realidad, si se ocuparan de leer algo de biología, ciencia agrícola, genética, hibridización, química y geología, podrían encontrar mejores formas de vivir su estilo de vida con base en las evidencias del conocimiento.

Vamos, una forma larga de decir "soñar es gratis" (pero despertar suele ser costoso).

julio 13, 2011

El Ministerio de Sanidad oficializará la superstición


Actualización, 15 de julio: Ante el despropósito narrado en esta entrada, los imbéciles profesionales que ejercitan el machismo contra las mujeres que ocupan puestos de responsabilidad, máxime si son de izquierda, han emprendido la previsible campaña en contra de Leire Pajín en lo personal, incluso acusándola de haber introducido esta legislación por sus creencias o su falta de rigor y criterio científico. Si bien es la Ministra Pajín quien puede -y debe- detener este absurdo independientemente de sus creencias personales, a las que tiene todo el derecho del mundo, es necesario dejar constancia que este esperpento monumental nació el 11 de diciembre de 2007, cuando el grupo de Izquierda Unida-Inciativa per Catalunya Les Verts ("the usual suspects", que diría el Capitán Renault en Casablanca), presentó al Congreso de los Diputados una proposición no de ley para crear "un grupo de trabajo entre el Ministerio de Sanidad y Consumo y las Comunidades Autónomas para propiciar una reflexión conjunta que concluya con un informe, a efectos de una futura regulación de las terapias naturales en nuestro país". Tal proposición para gastar dinero en brujería fue aprobada por los proponentes y los representantes del PSOE, el PP y CiU, demostrando que la superstición es independiente de la ideología (lo que de por sí da miedo). Dicho grupo "de trabajo" (nombre generoso cuanto impreciso) empezó a funcionar (es un decir) en febrero de 2008, mucho antes de que Leire Pajín asumiera el cargo de Ministra de Sanidad.
La Ministra de Sanidad española, Leire Pajín, que llegó a ocupar ese alto puesto portando en la muñeca ni más ni menos que una timopulsera "Power Balance", anunció hoy 13 de julio que en septiembre se dará una lista "definitiva" de las "terapias naturales" que serán reconocidas y reguladas por el Sistema Nacional de Salud, según informa El País.

Anunció que entre ellas estará la quiropráctica, con la absurda coartada de que está "reconocida en la legislación de todos los países europeos excepto en Grecia, Luxemburgo y España".

Esto quiere decir que en todos los países europeos menos esos tres, unos señores fingen curar todas las enfermedades (todas) manipulando brutalmente la columna vertebral de sus víctimas para liberarlos de misteriosas "subluxaciones" que según su peculiar e irracional creencia son la fuente de todas las enfermedades (todas) sin temor a ser detenidos por intrusismo profesional, estafa, fraude, delitos contra la salud, engaño y pretensa magia, entre otras cosas. Cierto que más de un masajista en crisis se autonombra "quiropráctico", pero la disciplina real a la que nos referimos es una barbaridad mágica monumental como puede usted ver aquí, que afirma que toda la medicina científica, sí toda, está equivocada.

Que es lo mismo que afirman, para el caso, todas las "terapias naturales" que no son ni terapias ni naturales, porque ninguna de ellas puede dar pruebas científicas sólidas, reproducibles y adecuadas ni de sus teorías de la enfermedad, ni de su marco conceptual general ni mucho menos de la eficacia de sus intervenciones.

Es decir, que si el Ministerio de Sanidad indica a alguna persona que es correcto, adecuado para su salud, beneficioso y recomendable que vaya con un quiropráctico, homeópata, acupunturista, iridólogo, magnetoterapeuta u otro pseudomédico similar, estará engañando a esa persona, desvergonzadamente y sin duda alguna. Todas esas son prácticas que al ser sometidas a estudios rigurosos como los que le exigimos a todos los procedimientos médicos y a todos los medicamentos que se autorizan, resulta que no tienen una efectividad mayor que la de un placebo.

Además, casos concretos como la quiropráctica se han demostrado como un grave peligro para la salud por sus irracionales manipulaciones de cuello que dejan con frecuencia a los pacientes tetrapléjicos o les causan la muerte.
Actualización: El documento de trabajo perpetrado por el grupo que analizó el tema es verdaderamente aterrador. Llamo la atención sobre la página 14, donde se llega a hacer una afirmación tan inconmensurablemente absurda que parece salida de las páginas de las revistas de platívolos y fantasmas: "En términos generales, pocas terapias naturales han demostrado su eficacia en situaciones clínicas concretas mediante la aplicación de métodos científicos. Sin embargo, esta ausencia de demostración de su eficacia no debe ser considerada como sinónimo de ineficacia". Dicha tal barbaridad, no les preocupa afirmar, líneas abajo, que "los niveles actuales de evidencia pueden ser valorados como suficientes para justificar su utilización en determinadas situaciones clínicas". Traducido: no hay evidencia, y esa ausencia absoluta de evidencia es suficiente para jugarnos la vida de los pacientes. Esa tontería se repite ad lettera en la página 63 a modo de "conclusión", y que se lo crea el más tonto.
Incluso, en el colmo de la exhibición de ignorancia, comentan un supuesto estudio sobre el "oscillococcinum" que dice usar la homeopatía y que, simplemente, no existe
Léalo usted, y horrorícese del lamentablemente bajo nivel de quienes han decidido entregarle la salud de los españoles a brujos diversos, por parte de un "grupo de trabajo" que parece no haber hecho sino un trabajo de Googleo sin ningún criterio, al grado de colocar estudios serios de revistas médicas prestigiosas junto a artículos de revistas chapuceras de homeopatía y otras pseudodisciplinas que sólo existen para autopromoverse y no tienen ningún reconocimiento científico, médico ni académico.
La preocupación por esta nueva acción de gobierno a la altura del "Centro de interpretación de las caras de Bélmez@" se ve acompañada de muchas preguntas que esperamos que la Ministra de Sanidad responda claramente antes de hacer como Stalin con Trofim Lysenko, y decretar como ciencia lo que no sólo no es ciencia, sino que es anticiencia, como medicina lo que es antimedicina y engaño supersticioso.

  1. ¿Quiénes son, señora ministra, los expertos de Sanidad y Educación y de la Agencia de Evaluación de Tecnologías Sanitarias y de las comunidades autónomas que están "analizando" cada una de estas prácticas para "garantizar su seguridad y eficiencia". Nombres, puestos, cargos, estudios, conflictos de intereses... merecemos saberlo todo.
  2. ¿Entendemos que si su Ministerio "garantiza su seguridad y eficiencia" las víctimas de los curanderos podrán demandar a su ministerio y a los propios interesados cuando se ponga en riesgo su seguridad (como por ejemplo, dándoles inservibles pildoritas de azúcar sin principio activo alguno en vez de darles un medicamento probado y autorizado) o cuando los tratamientos no tengan eficacia alguna (como los de los quiroprácticos que afirman curar la poliomielitis y dicen a sus pacientes víctimas que el virus de la polio no existe porque las enfermedades las causa la "inteligencia innata" que ellos controlan mágicamente)?
  3. ¿Significa esto que el ya exigido presupuesto sanitario de España se someterá a una sangría adicional pagando los falsos servicios y los falsos tratamientos de estos personajes en lugar de contratar más médicos y más personal sanitario cuyos conocimientos sí están validados por la evidencia científica?
  4. Y hay más. 
Señora Pajín, la salud de una colectividad debería ser espacio de la razón crítica y cuestionadora, la ciencia, el conocimiento y las pruebas sólidas, no de la charlatanería, el seguidismo bobo a las supersticiones de otros ni a las concesiones políticas que pueda hacer un organismo internacional como la OMS, que "acepta" muchas tonterías supuestamente tradicionales para no herir los delicados sentimientos de uno u otro político de tan altos vuelos científicos como Berlusconi o Evo Morales. Esto se trata de pruebas y estudios bien hechos, con todos los controles y exigencias normales, razonables y cautos para no jugar tontamente con la salud de todos.

enero 18, 2011

Preocupaciones

En una comunidad artística en línea en la que participo, una muy joven artista plástica australiana, en un diálogo sobre otro tema, me comentó: "Me preocupa lo que comer carne y muchos productos procesados le está haciendo a mi cuerpo. Me preocupo por los antibióticos, y muchos medicamentos. Me preocupa el botox."

Le respondí:

Es maravilloso que gracias a las cosas que te preocupan, todas ellas producto de la ciencia y la tecnología, tengas muchos, muchos años más para preocuparte que cualquiera de tus predecesores. Esas personas, antes de los antibióticos y los medicamentos, sólo podían preocuparse 38 o 40 años antes de morir como viejos, habiendo sufrido innumerables afecciones que probablemente no les permitían preocuparse de las mismas cosas. Para cuando tus ancestros femeninos tenían tu edad, ya tenían tres o cuatro hijos, y necesitaban acelerar a producción porque los niños morían fácilmente, algunos se veían incapacitados por la polio, desfigurados por la viruela, se les freía el cerebro con la tosferina o morían de infinidad de otras enfermedades de las que ni siquiera has oído hablar. Enfermedades también para las mamás, como la "fiebre puerperal", de la que tenías un 35% de probabilidades de morirte cada vez que dabas a luz. Por supuesto, a menos que fueras rica, la escuela y el arte no eran opción para una joven. La costura era la mayor ambición que se les permitía. Por eso sus preocupaciones probablemente eran distintas, no tenían información. Tú, por otro lado, disfrutas de todas las ventajas de la ciencia, la medicina y la creciente conciencia sobre los derechos básicos que viene con el conocimiento, así que puedes preocuparte de verdad durante más de 80 años con una calidad de vida no conocida jamás en la historia humana. Y hacerlo en Internet, lo que decididamente es muy guay

Yo, por mi parte, me preocupo de que los jóvenes cierren los ojos a las maravillas que hemos logrado como especie, y cuánto se benefician de ellas, y cuáles son los problemas reales, qué tan complejos resultan y cómo enfrentarlos, porque no saber eso tampoco le hace justicia a sus cerebros. Espero que más personas en el mundo obtengan antibióticos, y medicinas y carne, para superar el subdesarrollo y la desnutrición.

abril 27, 2010

Todos son Evo

Evo Morales
(Wikimedia Commons)
El presidente boliviano Evo Morales ha conseguido horrorizar y preocupar a propios y extraños con un discurso lleno de afirmaciones irracionales, de creencias sin bases y de declaraciones políticamente correctas y racionalmente equivocadas.

Parte del problema, precisamente, es que Evo es representante de un sueño absolutamente legítimo, el de la autodeterminación de los pueblos indios de América. Y ello hace que por los alrededores aletee la falacia de que atacar el lamentable discurso que se marcó don Evo el 20 de abril equivale a atacar a los indígenas.

Evidentemente no es así.

Y, evidentemente, la ignorancia de la que hizo gala el presidente boliviano así como su adopción irracional de cuanta tontería le suena políticamente correcta no tiene nada que ver con su condición de indígena, ni con su origen extremadamente humilde ni con su falta de estudios.

Evo Morales es un hombre de su tiempo, un gobernante a la altura de los más grandes estadistas del mundo. Sólo que sus estupideces se resaltan más por venir del Tercer Mundo. Y, quizá, su ingenuidad y falta de malicia hacen que sea más franco y sincero al exhibir sin pudor sus supersticiones ante el mundo.

Evo Morales cree, y dice, que "los mejores medicamentos" son los mates o infusiones de coca, manzanilla y wira wira. Ciertamente pueden ser buenos medicamentos para ciertas afecciones, pero decir que con eso basta para enfrentar todas las patologías humanas es un exceso por no decir una mentira. Si los bolivianos tuvieran acceso a una medicina de calidad basada en conocimientos científicos (que también puede echar mano de las infusiones de wira wira), no sufrirían una mortandad infantil de 49,09 muertes por cada 1 000 nacimientos (compárese con las 6 muertes por mil nacimientos del mundo desarrollado y se verá que todas las tradiciones no consiguen detener esa masacre infantil brutal), ni tendrían una expectativa de vida de 66,89 años, comparados con los 83 de Japón o los 81 de Australia, Canadá, Suiza, Suecia y otros países con medicina de verdad.

Pero Evo Morales no está muy lejos de los políticos españoles que se andan exhibiendo con la inútil, costosa y brujeril pulsera Power Balance, Porque creen que "una frecuencia" se puede capturar en un "holograma" y que dicho holograma, sin ninguna fuente de energía, "emite" ondas mágicas que afectan el equilibrio.

De hecho, la burrada de los políticos españoles es bastante más irracional que la de Evo. Al menos el wira wira, la coca y la manzanilla sí tienen algunos efectos terapéuticos, sobre todo si estamos tirados en los Andes, como indígenas olvidados por el mundo.

Ciertamente Evo Morales mete la pata al suponer que su pueblo se puede dar el lujo de prescindir de la medicina científica basada en evidencias, cuando la única esperanza del Tercer Mundo radíca en la apropiación del conocimiento científico y técnico, no en su rechazo. El conocimiento no se sustituye con formas varias de la ignorancia, de modo que la medicina y las técnicas agrícolas que permiten aumentar los rendimientos para alimentar a una población tradicionalmente subalimentada -- con todo lo que ello implica -- son requisito indispensable para recuperar realmente la dignidad de los pueblos originarios del terder mundo colonizado.

Pero una y otra vez los estadistas blancos de los países desarrollados han demostrado la misma estulticia arrogante y profunda al intentar prescindir de la ciencia, a grado tal que en Estados Unidos la mayoría de los textos de biología no hacen mención de la más que demostrada y redemostrada evolución de las especies para no encabronar a unos salvajes que blanden la Biblia con furor, y la forran en acero inoxidable para lanzarla a la cabeza de los herejes.

Y eso por no mencionar a los políticos más o menos abiertamente neonazis y racistas que usan la inmigración como forma de movilizar a las masas provocándoles miedo y angustia, cerrando los ojos a toda la información sociológica y antropológica que demuestra que la delincuencia no es cuestión de nacionalidad, sino de situación socioeconómica, salvo en casos patológicos distribuidos de modo uniforme entre todos los grupos nacionales y étnicos. Esto le da igual a Le Pen en Francia y a García Albiol en España.

Los mitos de la Coca Cola son adorados por todo antiimperialista que se respete, al menos hasta que se da cuenta (a muchos no les ocurre nunca) que las tácticas comerciales y las políticas imperialistas de la empresa no significan forzosamente que el producto sea malo. De hecho no lo es. Y la afirmación de Morales de que las tazas de baño se destapan en Bolivia con Coca-Cola es un mito que gusta aunque no sea cierto.

Otros ejemplos de este traslado de la barbarie capitalista de las empresas al rechazo irracional de sus productos lo podemos ver en la industria farmacéutica o las compañías de telefonía móvil, todas empresas que pueden ser hasta siniestras en su accionar, pero cuya política deleznable no hace que la insulina no trate la diabetes ni consigue que las ondas de los teléfonos móviles o celulares empiece a causar cáncer violando las leyes de la física. Finalmente, es de señalarse que la política sumamente cuestionable y rechazable de empresas agroindustriales como Monsanto es el principal motivo que mueve a muchos a oponerse a los organismos genéticamente modificados sin tener ni media idea de lo que realmente están diciendo.

Pero otros gobernantes más del gusto del G-8 no son menos absurdos. En su rechazo irracional a la izquierda, son capaces de decir tonterías aún peores que las de Evo Morales, cuando no de echar mano de brujos y esotéricos irracionales como lo han hecho los políticos mexicanos más amados por Estados Unidos, como Salinas, Fox y Calderón, cosa que este blog ha comentado en varias ocasiones. Videntes, sectas, irracionalidad a carretadas, y todo ello además desde el desprecio al indígena (especialmente si les sale respondón como Evo Morales o los zapatistas).

Evo Morales se equivoca y pone en peligro a su país y a su gente por rechazar el conocimiento como si fuera equivalente a la superstición. Cae en el mismo error que los filósofos posmodernistas, los grandes valedores de la asimetría y la desigualdad, que en un relativismo interesado afirman que para un cáncer es igual el baile de un médico brujo que la quimioterapia, siempre y cuando la quimioterapia sea para los ricos y poderosos y los pobres, indios, negros y colonizados se conformen con el baile del médico brujo y se mueran sin dar la lata.

Esta arma de la dominación se vuelve más perversa cuando consigue reclutar al explotado, dominado y expoliado para la causa propia, de modo que éste se garantice su condición subordinada a futuro, demandando del dominador mucho menos recursos en cuanto a represión, control y supervisión continua.

Y es lo que parece haberle pasado a Morales.

Además de decirle a Evo que no, no se usan "combustible y químicos" para producir transgénicos, que no, la papa holandesa no tiene hormonas de pescado (menuda hazaña sería), ni el pollo está cargado de hormonas femeninas ni mucho menos es culpable de la homosexualidad, y que los transgénicos pueden ser buenos o malos, según el caso, debemos decirle a la Comisión Europea que no, los transgénicos no son el monstruo que pinta Greenpeace sin apenas datos científicos, y que prohibirlos así, en general y sólo por ser transgénicos es un acto de irracionalidad que puede costar vidas, que sólo la evidencia científica debe ser criterio para prohibir o no porque los transgénicos pueden ser buenos o malos, según el caso.

Y de paso informar a los partidos más retrógradas como el PP en España o el PAN en México, ayuntados a la barbarie católica, que la homosexualidad no es, como creen junto con Evo Morales, una desviación, una enfermedad o una perversión, sino una condición humana más que sólo es asunto de quienes la tienen.

Cierto que debemos decir que no, señor Morales, la calvicie no es una "enfermedad" ni un problema alimenticio sino genético (que no transgenético), y los europeos tienen una característica en el gen receptor andrógeno que es uno de los determinantes de la calvicie (ya podrán comer papa imilla con infusión de wira wira, si el gen EDA2R tiene ciertas características, las probabilidades de calvicie serán elevadísimas). Pero igualmente urge decirle a los gobernantes del resto del mundo que no, la homeopatía no es una "medicina alternativa" porque no existen pruebas de que cure y sí muchísimas evidencias de que es un placebo caro y peligroso cuando sustituye a la buena medicina, y que todo intento por legislar apra que se le haga "medicina científica por decreto" es de una ignorancia aterradora. Y que no, los teléfonos móviles no causan cáncer porque no pueden causarlo, porque la física no es una opinión, sino un hecho, y que no existe por supuesto ninguna prueba de que lo que dicen los negociantes newageros sobre la "contaminación electromagnética" es tan bobo como el discurso de Evo al completo.

Y claro, al educar a Evo Morales para informarle que no existe la Pacha Mama, también debemos decirle al resto de los gobernantes del mundo que tampoco existe el dios islamojudeocristiano al cual le hacen sacrificios, a cuyos ministros les arrojan cantidades ingentes de dinero y en cuyo nombre se mata, se tortura y se destruye, que ese dios irracional es una superstición de pastores de cabras, indigna del siglo XXI.

Sí, ha sido lamentable y condenable la ignorancia y la irracionalidad políticamente correcta de Evo Morales, así como su falta de asesores que entiendan de qué se trata la ciencia. Y lo mismo es aplicable a todos los demás responsables de la toma de decisiones que legislan, opinan y deciden sobre ciencia y tecnología desde una ignorancia y una irracionalidad políticamente correctas, peligrosas y dañinas.

La solución a los problemas de alimentación, paz, ecología y salud del mundo no se encuentra en el rechazo al conocimiento y el regreso a la superstición, ni en la aceptación y consagración de creencias peligrosas y mentiras convenientes, sino en la utilización de los conocimientos en bien de todos. Educar, investigar, promover la medicina, la sanidad pública, la información comprobable deberían ser obligaciones torales de cualquier gobernante. De eso no se ha enterado Evo Morales, ni casi ninguno de los líderes políticos que padecemos.

Para desgracia de ellos, y de todos nosotros, todos son Evo.

marzo 21, 2010

Misantropía antitaurina: odiar en nombre del amor

Alguien que era mi "amigo de Facebook" me invitó hace algunas semanas a entrar a un grupo de los muchos que existen en esa red social. Yo pertenezco a 230 muy diversos grupos como, por ejemplo, Alianza de Civilizaciones, Salvemos a los pumas, Denunciemos a los grupos homófobos en Facebook, 500.000 firmas para que los bancos no puedan cobrar comisiones, El 22 de diciembre de 2012 me reiré del fin del mundo, 2 millones de personas contra la circuncisión femenina, Todo Facebook contra ETA, 1.000.000 de personas contra la pornografía infantil, Europa laica, Fundación Trece Rosas, Varones por la equidad, Hay k ser muy poco hombre p pegarle a una mujer, Fans de la tortilla de patata y Les Luthiers.

La invitación era para hacerme parte del grupo "Torero, si quieres ver sangre, córtate los huevos".

Entré a ver de qué iba el grupo y después de contemplar su contenido, decidí ignorar la solicitud de participación y, de paso, bloquear a la persona que me hizo la invitación. Dediqué mucho tiempo a pensar si debía o no escribir una entrada, e hice varias versiones. En una citaba los nombres y perfiles públicos de Facebook de las personas que hicieron los comentarios a los que haré referencia, pero finalmente decidí eliminarlos y dejar que usted los encuentre por sí mismo si quiere. Quité, puse, dudé, reflexioné y el resultado es esta explicación pública de por qué me he horrorizado, a sabiendas de que seguiré concitando las furias de los pseudoecologistas newageros misántropos.

En más de una ocasión he provocado la ira babeante de seudoecologistas, animalistas antihumanos, veganos y presuntos "buenos por decreto" al poner en solfa algunas de sus más cuestionables acciones o sus más sublimes tonterías. Por ejemplo, cuando la organización ANADEL se rehusó a responder una carta que les envié preguntando por sus actitudes en su anual protesta contra la Feria Taurina de Begoña y sobre sus propuestas veganas, o cuando el impresentable dueño del sitio Web Respuestas veganas insistió hasta la cerrazón misantrópica en comparar a los judíos asesinados en los campos de concentración alemanes con los pollos utilizados para la alimentación humana. El último numerito se debió a que tuve la inmensa osadía de exhibir la mentira de la "Carta del Jefe Seattle" que es parte del evangelio de la misantropía econewagera.

Por supuesto, los adeptos a la ecosecta en sus diversas variantes aseguran que estoy, como todo el que no se ajuste a su pensamiento único, a sueldo de los que destruyen el medio ambiente, y defiendo y apoyo todo tipo de atropellos contra la naturaleza, los animales, la vida, la Tierra y lo que se tercie. ¿En qué se basan? En nada, en su odio religioso ante mí como hereje. Les da satisfacción imaginar que el adversario es malévolo, deshumanizarlo, satanizarlo y, de paso, ahorrarse el problema de responder con argumentos a las observaciones cuestionadoras.

Lo otro que se me ha dicho, claro, es que los pseudoecologistas newageros no son realmente misántropos, que aman a la humanidad tanto como aman a los conejitos, los delfines, los pollos sin freír, los pandas, los árboles y las abejitas. (Aquí entra una oleada de violines Straussianos mientras los ecólatras se miran al espejo con alitas y halo, bajo la mirada amorosa de Gaia, Madre Tierra... entran coros angélicos.)

Ciertamente los ecologistas de verdad no suelen ser misántropos. Pero los pseudo lo son al grado de haber fundado una organización mundial dedicada a promover que los seres humanos nos eliminemos del planeta, el Movimiento por la Extinción Humana Voluntaria, Movement for Voluntary Human Extinction definido como organización del "ecologismo profundo", y que en realidad parece el extremo del complejo de culpa judeocristiano llevado a la adoración de la naturaleza sin el hombre, como si la humanidad no fuera producto clarísimo de la evolución natural.

Sin embargo, es en el rechazo a la tauromaquia (y repito que argumentos contra la fiesta taurina hay muchos y atendibles) donde sigue apareciendo un rasgo de odio que parece incompatible con el amor y respeto por la vida. Convencidos de que quienes disfrutan del toreo (incluidos, claro, Picasso, Lorca, Hemingway, Goya y Joaquín Sabina) son bestias inhumanas sádicas (si es el caso o no podría debatirse), exhiben el disfrute patológico del dolor con comentarios que van desde lo vilmente cruel hasta la homofobia más ultrafascista, y de entrar en verdadero éxtasis cuando un torero muere o, para su gozo, queda parapléjico.

Uno pensaría que si alguien puede empatizar con el dolor de un toro sería también capaz de hacerlo con el dolor de un ser humano. Claramente esto no es cierto en todos los casos, y no en este militante grupo antitaurino.

Una visión racional, humanista, laica y seria nos dice que no es ético torturar ni siquiera a los torturadores, porque nos rebajamos a su nivel. La pena de muerte es deleznable incluso si se aplica a asesinos, porque convertimos a la sociedad en reflejo de los delincuentes que matan. Lo que nos hace civilizados es precisamente que nuestras categorías éticas no cambien según el favor del viento, el humor, la circunstancia, sino que sean aplicables a todos siempre. Decir "se pueden casar todos menos los homosexuales" es poco ético. Decir "pueden ser sacerdotes todos menos las mujeres" es poco ético. Decir "no se puede torturar a los seres humanos salvo que sean torturadores" es poco ético. Y ciertamente no es ético disfrutar del sufrimiento de seres humanos que, por lo demás, están realizando una actividad legal en este tiempo y lugar. Es legítimo luchar para cambiar las leyes, sin duda, pero celebrar el dolor de un ser humano no parece igualmente legítimo.

En el grupo en cuestión, como todos los grupos de Facebook, tiene su álbum de fotos. De las 27 fotos que hay hoy, 21 son de cornadas sufridas por diversos toreros. Por supuesto no se dan los nombres de los toreros heridos, por la deshumanización que hablábamos, la satanización, el olvido fácil de que ellos son personas, hijos, padres, hermanos y aquí y ahora no son delincuentes.

No pretendo en ningún momento que esto sea una defensa del toreo. Mi opinión respecto de la fiesta taurina no es relevante porque el tema no es el toreo, es la ética de algunos de quienes se oponen a él. Tampoco pretendo quitarles la razón respecto del toreo al mostrar sus opiniones, son dos temas distintas. Y mucho menos pretendo sugerir siquiera que todos los que desean la abolición de las corridas de toros compartan esta bajeza. Conozco antitaurinos que son verdaderamente enemigos de la violencia, que no quieren muertes de toros ni de toreros y que, enfrentados a estos ejemplos, se indignaron como cualquier persona normal. El tema, pues, es la crueldad y el odio que puede ocultar lo que a primera vista parece una causa buena y noble, y los fanáticos que pueden llegar a estar insertados en ella.

Toda la información que doy es pública en Facebook, aclaro, no divulgo salvo lo que se ha puesto públicamente a disposición de cualquiera. Al final de esta entrada, identificadas con números de nota de pie de página, tiene usted los enlaces de las fotos en el grupo y puede seguirlos y ver el grupo, además de tener las capturas de pantalla de hoy, madrugada del domingo 21 de marzo, por si el grupo decide más adelante borrar este material y fingir que nunca existió. Tampoco he corregido la ortografía de los comentarios.

En una fotografía, por ejemplo, donde la víctima es José Tomás (1), una psicóloga que en su página personal pública tiene el lema "Todos somos animales" y "I (corazón) Animals") escribe: "Me gusta verte sufrir pedazo CABRON!!!", mientras que otro caballero grita: " TOMA LO TUYO CABRON!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!" (1) José Tomás Román Martín, que es su nombre completo, ha donado una fuerte cantidad para crear una fundación que, en su primera acción, concedión 200.000 euros totales en ayudas a trece entidades como el Banco de Alimentos de Barcelona, la "Caravana de las risas" de Payasos sin Fronteras, proyectos de musicoterapia para pacientes con síndrome de Down, servicios para la inserción laboral de personas sin hogar y otros varios proyectos. No pretendo sino contextualizar ese "me gusta verte sufrir".

Otra foto es de una fuerte cogida de Carlos Escolar, Frascuelo, el 25 de mayo de 2008, cuando tenía, por cierto, 59 años de edad (2). En la foto se ve el muslo izquierdo destrozado y el cuerno del toro dentro del muslo derecho. La compasión está bastante ausente. Mirada la fotografía con descuido o con mala fe, el cuerno del toro parece estar en la zona anal del torero. Ante eso, alguien escribe: "Anda!,a ver que le cuentas ahora a tu novio,machote!", y le hacen eco una chica: "Ojo por ojo, cacho por culo!!!!jajaja", y una mexicana que dice ser de la Universidad Autónoma Metropolitana de México: "ouch! jajaja A lo mejor les gusta.. jajaja"

Más allá del chiste homofóbico basto y fascista, a cargo de hombres y mujeres por igual, leemos: "EL TORERO SA SALVO POR K EL TORO A FALLAO UN POR 1CM K SI NO ESTERIL, JAJAJA XD" y alguien resume: "Lo mejor de las corridas...".

Para no recorrer todas las fotos, me quedo en dos tomas distintas de la cornada que sufrió Israel Lancho el 27 de mayo de 2009 (3) y (4). 20 centímetros de profundidad, desgarro del hemitórax. Estuvo a punto de morir. Aunque supongo que para él estos percances son parte de su trabajo o pasión o actividad, no es justo olvidar ese contexto. En la primera foto, muy cercana, (3) Israel Lancho parece lanzar un grito de dolor con el cuerno del toro clavado por debajo de las costillas, en un pulmón. Pero nadie es sensible al dramatismo de la imagen. Los comentarios son, por ejemplo: "k t jodaaan assesinoo", "eso debe de doler!!!! jajajaaj que se joda", "mirar la cara que se le queda!!!ahora no le gusta tanto eehhhh!!!jajjajaaj", "apunta al corazon!!!", "Lastima que tu no te desangraste hasta morir en la arena pedazo de escoria!!", y . En la segunda (4), donde se ve a Israel Lancho en toma abierta colgando del pitón del toro, uno pide: "metele el cuerno hasta el corazon torito venga¡¡¡", mientras que una comentarista celebra: "Torero cabrón! mereces eso y mucho más !!!!!!" y otro disfruta: "dale torito hasta el fondo jajaja". Alguien nota la contradicción y se contradice: "Se lo tienen merecido, pero yo pensaba que la gente que era fan de este grupo era contraria a la violencia".

Sólo en la foto de una cornada a un banderillero (5), ante el comentario "Lástima que esa cornada no fuera mortal" leemos una reacción racional: "no me gustan las corridas de toros me parecen una bestialidad, pero de ahí a leer el comentario que estoy leyendo encima de mi". La respuesta de la autora del primer comentario (vale la pena visitar su perfil) fue: "Un bravo por Islero y Avispado y tantos otros toros que consiguieron que hubiera en las plazas un asesino menos" (Islero fue el toro que mató a Manolete, y Avispado el que mató a Francisco Rivera "Paquirri" dejando huérfanos a tres hijos de 10 años, 7 años y 7 meses.)

Dejo abajo otras cinco fotos con comentarios que en nada desmerecen los ejemplos anotados.

Si éstos son los "buenos" que van a implantar la utopía del respeto a la vida por medio de la tortura y la ejecución sumaria de los criminales según sus leyes, nuestro futuro no es muy distinto de lo que sufrieron los herejes en la Inquisición, los judíos en Auschwitz, los izquierdistas en el Chile de Pinochet, los intelectuales en la Revolución Cultural de Mao o cualquier grupo oprimido por una dictadura sanguinaria y convencida de que tener razón da poder sobre la vida de otros.

El fanatismo, en cualquier forma, acaba en violencia, crueldad justificada, guerra santa y dolor sin fin. Cuando el supuesto amor y la autoproclamada bondad asumen la forma del odio a los seres humanos, el peligro es enorme.

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Enlaces y capturas de pantalla de 10 de las fotos de cornadas con comentarios:
(1) Enlace | Captura de pantalla
(2) Enlace | Captura de pantalla
(3) Enlace | Captura de pantalla
(4) Enlace | Captura de pantalla
(5) Enlace | Captura de pantalla
(6) Enlace | Captura de pantalla
(7) Enlace | Captura de pantalla
(8) Enlace | Captura de pantalla
(9) Enlace | Captura de pantalla
(10) Enlace | Captura de pantalla

febrero 06, 2010

El cuento de la carta del Jefe Seattle

La falsa carta, como se reproduce en un sitio presuntamente educativo y
con la infaltable foto de un jefe indio que nada tiene que ver con Si'ahl, en
este caso el Jefe Joseph de la tribu de los Nez Perce o, en su lengua, Niimíipu.
Actualización 7 de febrero, 22:45: Esta entrada está disponible ahora en gallego gracias al blog O demo me leve que se ha ocupado en traducirla como A (falsa) Carta do Chefe Índio Seattle. Gracias.
Actualización 6 de febrero, 12:00: Cómo se promueve la falsa carta. Excesos líricos y trances místicos no aptos para diabéticos procedentes de los arrabales del mea culpa desencaminado:
... se percibe el gran amor y el respeto por la Naturaleza , y la sabiduría de la cultura de los nativos americanos y de un gran alma Realizado , el Jefe Seattle de la nación Suwamish. (Meditación Sahaja Yoga Barcelona)
... refleja todo el respeto y el cariño del pueblo indio hacia su tierra, que es nuestra tierra. Biblioteca pública municipal de Teverga)
El mundo no entiende de valores artificiales, el mundo es libre. Pensamiento indio en la mente y en la mano, no en la sangre. Manuel Alejandro; joven aprendiz de escritor y foto de jefe sioux) (Ya la borró.)
....aprender de nuestros hermanos aborígenes el amor y el respeto a nuestra tierra, que en realidad es amor a nosotros mismos, ya que todos somos uno. (Mágica energía violeta)
... ha sido considerada, a través del tiempo, como uno de los más bellos y profundos pronunciamientos hechos sobre la defensa del medio ambiente. (El observador)
... un hito en nuestro nacimiento como el continente que somos hoy, la transición y la evidencia de la profunda sabiduría del ser humano que vivía en estas tierras por cientos de años. (Veoverde, con foto de jefe sioux)
Y así... 
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Elemento fundamental de la decoración de interiores de los ecomisántropos, a los que alguien con deliciosa mala baba llama los "fundambientalistas", las tiendas de herbolaria y otros espacios más o menos religiosos es un cartel con la "Carta del Jefe Seattle". Esos carteles, en España, generalmente se pueden adquirir en mercadillos ambulantes, en puestos regenteados por astutos indígenas ecuatorianos, bolivianos y peruanos que, sabiendo que su cultura no tiene tanto gancho entre las clases medias "ecológicamente concienciadas", se disfrazan de sioux, apaches, piesnegros, algonquinos, dakotas, hopi, iroqueses o cualquier otra de las más de 50 "naciones" de indígenas norteamericanos para escalpar a sus ingenuos clientes, aprovechando su difusa conciencia de culpabilidad.

Las páginas Web del autoproclamado "movimiento ecologista" suelen albergar una copia de este venerado texto. Puede verla en Veoverde, en la página del Colectivo Ecologista Guelaya de Melilla, en la página de los amables muchachos de Terrorismo ambiental (¡tira palante!) que en un rapto de sinceridad llama al documento "uno de los más preciados por los ecologistas", lo cual se confirma con la aparición de la carta en Ecopolítica, en el Movimiento Mundial por los Bosques Tropicales y en enemil sitios más de newage, misantropía, autoflagelación y pseudoecología (1).

Supongo que para este momento, ante tantos enlaces, ya leyó usted la "Carta del Jefe Seattle". Como es evidente, resultaría asombroso que un habitante de principios del siglo XIX manejara los conceptos de ecología que expresa la carta. La extinción de las especies por acción humana no era conocida entonces, y ni siquiera había ocurrido la trágica mengua del bisonte americano que disparó la conciencia conservacionista a fines del siglo XIX.

Si esto parece desusado se debe, sencillamente, a que esta carta NO la escribió el jefe Seattle, que da su nombre a la conocida ciudad del estado de Washington.

La historia del Jefe Seattle
Única foto existente del jefe Si'ahl
Si'ahl (2), a quien los blancos que colonizaron los Estados Unidos llamaron "Seattle", era un indio duwamish nacido alrededor de 1780 y muerto el 7 de junio de 1866, que fue jefe de su tribu y de los squamish. Su leyenda como guerrero y líder se forja en guerras no contra los blancos, sino contra otras tribus indias, como los chemakum y los s'klallam. (El cartel habitual no muestra ésta que ve usted a la izquierda, la única imagen existente de Si'ahl, tomada un año antes de su muerte, sino una idealización ignorante que lo representa con un penacho de guerra propio de los sioux lakota, e impropio de un pacifista como el que nos pintan. En alguna ocasión parece que simplemente usaron una foto del jefe lakota Nube Roja... total, todos los indios son iguales, ¿no?)

Si'ahl, hombre de su tiempo y de su pueblo, es decir, representante de su cultura y no de la de los occidentales pseudoecologistas, poseía esclavos producto de sus victorias en la guerra, y tomó varias esposas, como correspondía a un jefe. Nada de esto es criticable, pues era lo normal en su mundo, y juzgarlo con las normas del nuestro es, cuando menos, jugar sucio.

Como lo es desvirtuarlo para ajustarlo a las ideas propias.

Hacia 1850, Si'ahl perdió influencia ante el fortalecimiento de Patkanim, jefe de las tribus snoqualmoo y snohomish, que logró echar a Si'ahl y a su gente de sus tradicionales espacios de recogida de almejas, que era su principal actividad (aquí se sorprenderá más de uno que cree que las más de 50 tribus de indígenas norteamericanos eran cazadores de bisontes, esos animales que sólo existían en las grandes llanuras, una franja que recorre los EE.UU. en el centro, desde México hasta buena parte de Canadá). Dado que nunca salió de la Sonda de Puget, probablemente Si'ahl no vio un bisonte en su vida, era jefe de una tribu de mariscadores situados en el extremo norte de la costa Oeste de los Estados Unidos, de modo que la frase de la supuesta carta "He visto mil búfalos pudriéndose en la pradera" es literalmente imposible. (Ya en esto, la continuación "dejados por el Hombre Blanco que les había matado desde un tren que pasaba" tampoco cuela: el tren llegó a Seattle 14 años después de la muerte del jefe.) El caso es que, expulsado de sus tierras, Si'ahl conoció a David Swinson "Doc" Maynard, médico y pionero que llegó al la zona como empresario maderero, y en 1852 construyó allí su cabaña de madera fundando, de hecho, la ciudad de Seattle.

El indio y el blanco hicieron buenas migas. Maynard, que creía en la defensa de los derechos de los indios (sin que interfiriera con los negocios, pero de todos modos en su época se le veía como un tipo "raro" por preocuparse por los nativos) convenció a los colonos de la zona de que cambiaran el nombre de su asentamiento a "Seattle" a cambio de un pago anual para el jefe compensándole así las molestias que le causaría a su espíritu, según las creencias de su cultura, el que se pronunciara su nombre después de muerto. Maynard también ayudó a negociar la paz con Patkanim. Como resultado, ambos jefes se mantuvieron al margen de la Batalla de Seattle, del 26 de junio de 1856, cuando varias tribus atacaron a los blancos.

Esta historia, de nuevo, ni es rara en el marco de las conquistas en América ni representa traición alguna. Los indios norteamericanos no se veían como una unidad, sino que vivían en permanente lucha con otras tribus, y para un jefe lo importante era que su gente estuviera bien, y que a las otras tribus les dieran con un palo no era forzosamente asunto suyo salvo cuando formaban federaciones, muchas veces como mecanismo de defensa contra los voraces colonos y su maquinaria militar. Por ello mismo, cuando se les asignó una reservación india, Si'ahl se negó a llevar a su gente porque su principal preocupación era que si los duwamish se mezclaban con los sonomish, habría derramamiento de sangre.

El discurso de Si'ahl/Seattle
El jefe de los duwamish era conocido no sólo por ser deusadamente alto (se habla de 1,80 metros y de que los colonos lo apodaban "El Grande"), sino por ser un excelente orador.

En una fecha no determinada, pero que se cree fue el 11 de marzo de 1854, el gobernador Isaac Ingalls Stevens convocó a una reunión para debatir la rendición o venta de la tierra de los indios a los colonos blancos. Después de que Stevens explicara su misión, habló Si’ahl. Se dice que puso la mano sobre la cabeza del mucho más pequeño gobernador y habló con gran dignidad durante largo rato.

Nadie sabe exactamente qué dijo.

Si'ahl habló en el idioma lushootseed, alguien tradujo de ese idioma a la jerga chinook, una lingua franca del oeste de Estados Unidos formada por diversas lenguas amerindias, inglés y francés, y alguien más tradujo al inglés para que Stevens se enterara de lo que había dicho Si'ahl.

Henry A. Smith en 1890
Salto al 29 de octubre de 1887. El ya anciano doctor Henry A. Smith, médico, poeta, legislador y colono, que compartía la simpatía de Maynard por los indios, y que aseguraba haber estado presente durante el discurso de Si'ahl, publicaba en el Seattle Sunday Star una pieza titulada Scraps from a diary (Retazos de un diario) que, dijo, se basaba en las notas que tomó del discurso del jefe Seattle y, afirmó, era sólo un fragmento del discurso. En él, el jefe Si'ahl agradecía a los blancos su generosidad, exigía que cualquier tratado garantizara el acceso de los indios a sus antiguos cementerios y hacía un contraste entre el dios de los blancos y sus dioses.


La versión completa de lo que Henry Smith dice que anotó resumidamente  de lo que dijo el traductor al inglés que dijo del traductor al chinook que dijo Si'ahl se puede leer aquí. Cierto que Smith decía hablar duwamish, pero es de dudarse pues cuando Si'ahl hizo su alocución, apenas llevaba un año en la zona, donde llegó procedente de Ohio.

Lo escrito por Smith no es, pues, de confianza, aunque pueda realmente capturar parte del sentimiento y discurso de Si'ahl. Esta duda se sustenta además en el hecho de que nadie viera nunca las notas o diario de Smith, y que éste era un admirador rendido de Si'ahl (lo describió diciendo: ""El viejo Jefe Seattle fue el indio más grande que jamás haya visto y, por lejos, el de aspecto más noble . . . Cuando se erguía para hablar en el Consejo o para dar recomendaciones, todos los ojos se volvían hacia él, y de sus labios surgían sonoras y elocuentes sentencias pronunciadas con voz de tonos profundos . . . Su magnífica estampa era tan noble como la de los más cultivados jefes militares en comando de las fuerzas de un continente.") y por tanto propenso a adornar la historia, sobre todo tres décadas después, para engrandecer la figura de un personaje admirado.

Nunca sabremos qué tan fiel fue Smith a Si'ahl.

Lo que sí sabemos es que lo que escribió Smith y se reprodujo en varias ocasiones en los años siguientes, a fines del siglo XIX y principios del XX, no es lo que nos ofrece la sensiblería ñoña y barata del pseudoecologismo, el rollo new age y el odio a la civilización... contado mediante Internet. La paradoja no deja de ser notable.

Ted Perry en foto actual del
Middlebury College, donde
es profesor de arte, cine
y cultura de los medios.
La carta... de Ted Perry
Nuevo salto en el tiempo. Estamos a 22 de abril de 1970 y el joven profesor de cine de la Universidad de Texas en Austin, Ted Perry, asiste a la primera celebración del "Día de la tierra" en el campus. Eran los albores del ecologismo y la conciencia planetaria, y el académico clásico William Arrowsmith lee ante el público una versión del discurso escrito por Smith actualizada por él para adaptarla al estilo combativo y las preocupaciones de loa década de los 60. La pieza impacta a los presentes.

Poco después, Ted Perry, como guionista de la Southern Baptist Radio and Television Commission, Comisión de Radio y Televisión Bautista del Sur, una empresa de la Convención Bautista del Sur, la mayor iglesia protestante de los Estados Unidos, se enfrenta al reto de escribir una película sobre la contaminación y la ecología, llamada Home (Hogar). Le pide permiso a Arrowsmith de usar su pieza como base de su guión y procede a escribir lo que hoy conocemos como "La carta del jefe Seattle".

Evidentemente, Ted Perry es un guionista, no un historiador, y por legítima licencia dramática se despeña en anacronismos, en imposibilidades y en exageraciones lacrimógenas, además de emplear el lenguaje del ecologismo de entonces que no es imaginable en nadie en 1854. Pero no lo hace con objeto de engañar a nadie: está escribiendo una pieza de ficción, que nunca se pensó para presentarse como realidad, sino como pretexto para hablar de hechos reales desde una perspectiva creativa. Vamos, Ted Perry escribió también dos episodios de los Gummy Bears para Disney sin pretender convencer a nadie de que realmente los ositos de gominola pueden vivir apasionantes aventuras. Y un episodio de "Los seis biónicos". Es ficción para llamar la atención sobre un problema, no es la realidad.

En el guión de Perry, la carta se recita sobre un montaje de bosques y playas prístinos e impolutos entremezclados con feas imágenes de contaminación. Y allí sí jugaban un papel los "alambres parlantes" del teléfono que Si'ahl no pudo conocer pues se inventó después de su muerte. Como dijo el propio Perry, "No comprobé la exactitud histórica de lo que escribí". Pocos guionistas lo hacen. Lo que se planteó Perry fue trasladar al jefe Seattle al mundo moderno e imaginarse lo que diría, punto. Que era ficticio quedaba claro al final de la película, con el crédito "Escrito por Ted Perry".

Pero los productores decidieron poner "Investigado por Ted Perry", dando visos de realidad a la ficción de un escritor.

Lo que sí ha hecho Perry, actualmente profesor de cine en la universidad Middlebury es tratar de que los entusiastas del fraudazo del jefe Seattle se enteren de que están siendo engañados, que las palabras de preocupación ecológica y de destrucción del medio ambiente no proceden de un indio (que en el guión de Perry se autonombra "salvaje", cuando ciertamente no lo era), sino de un guionista occidental preocupado por el medio ambiente. La ecología y el conservacionismo como los conocemos hoy son, finalmente, un producto de la ciencia y el pensamiento ilustrado.

En 1992, la ya robusta y poderosa organización Día de la Tierra, EE.UU. (Earth Day, USA) envió por correo la espuria carta a 6500 líderes religiosos. El autoproclamado dandy de la ecología, Al Gore, citó la carta en su libro Earth in the balance.

La mentira, consolidada, sigue. Curiosamente, el descubridor del cuento fue un historiador alemán especializado en los indígenas norteamericanos, Rudolph Kaiser, que identificó a Perry y publicó su investigación en los años 90.

Hoy, afortunadamente, si buscamos en Google "chief seattle letter", encontraremos que la mayoría de los enlaces que aparecen primero mencionan el fraude, destacan la verdadera personalidad del líder duwamish y referencian a Ted Perry.

Desafortunadamente, si buscamos "carta del jefe seattle", en español, no aparece ninguna visión crítica y casi nada de información sobre el fraude, sólo la repetición incesante de las palabras escritas por Ted Perry. No las palabras de un "buen salvaje" ecologista apto para arrullar las conciencias clasemedieras occidentales, sino las palabras de un joven guionista blanco "verde".

Pero el fraude no fue culpa del jefe Seattle, de Henry Smith ni de Ted Perry. Todos ellos han sido honestos con su visión y su realidad interna y externa. El fraude ha sido de quienes, conociendo los hechos durante los últimos 20 años, han seguido presentando la "carta del jefe Seattle" como una demostración de los dogmas de su peculiar religión y política.

Y al conocer la vida y las palabras reales de Si'ahl, tenemos como siempre mejores motivos para respetar al personaje, al líder, al estadista responsable de su pueblo, que cuando se nos alimenta un indio de azúcar, deshumanizado y creado a imagen y semejanza de los delirios de los blancos occidentales.

O, en palabras de Ted Perry: “¿Por qué estamos tan dispuestos a aceptar un texto como éste si se le atribuye a un nativo americano? Es otro caso de colocar a los nativos americanos en un pedestal y no responsabilizarnos de nuestras propias acciones.”
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(1) Es "pseudoecología" porque no tiene mucho que ver con la ecología, rama de la biología que, leemos en la Wikipedia, "estudia a los seres vivos, su ambiente, la distribución y abundancia, cómo esas propiedades son afectadas por la interacción entre los organismos y su ambiente". La mayoría de los activistas pseudoecológicos no podrían distinguir un blastómero de un acorazado, menos aún les interesa lo que la ciencia pueda decir sobre esos temas, sino que se ocupan, dicen y creen, de "defender el ambiente" y de paso atacar a la humanidad, lamentar todas sus actividades, evitar la extinción de animales bonitos como el panda (los animales feos tienen menos cartel) y soñar con un pasado ideal que nunca existió, una especie de utopía pastoral como las que imaginó la novela pastoril, pletórica de buenos salvajes dotados de una conciencia ecológica profundísima y totalmente intuitiva... Algo así como Avatar, que a ello debe parte de su éxito. Los verdaderos ecologistas trabajan de otro modo, y se basan en conocimientos científicos sólidos antes que en emociones baratas y moralina religiosoide.

(2) Usamos la forma "Si'ahl" en lugar de las otras muchas propuestas, como Seathl, Seahl, etc., porque es la que usa la tribu duwamish para hablar de su noble ancestro. Curiosamente, en la página dedicada a él, la tribu no hace mención de discurso o carta alguna, y la biografía referenciada allí, un documento de 20 páginas compilado por el tesorero de la junta directiva de los Servicios Tribales Duwamish, se arrojan razonables dudas sobre la versión de Henry Smith, pero la "Carta" popular entre los ecologistas ni siquiera se menciona.