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diciembre 20, 2011

Pues otra vez: las "terapias alternativas" no curan

La ocurrencia política de buscar la forma de oficializar las supuestas "medicinas alternativas" (es decir, prácticas que afirman curar sin probarlo y desafiando todo el conocimiento certero que la humanidad ha reunido) para quedar bien con algunos votantes ha dado como resultado varias barbaridades que ya hemos relatado en este blog.

Ahora, el diario El País informa que se tiró el dinero en un estudio de la friolera de 139 terapias alternativas (y hay miles más) y al final se determinó lo mismo que en todos los estudios realizados una y otra vez a instancias de los creyentes, los negociantes y los alternativistas en general: no funcionan.

julio 13, 2011

El Ministerio de Sanidad oficializará la superstición


Actualización, 15 de julio: Ante el despropósito narrado en esta entrada, los imbéciles profesionales que ejercitan el machismo contra las mujeres que ocupan puestos de responsabilidad, máxime si son de izquierda, han emprendido la previsible campaña en contra de Leire Pajín en lo personal, incluso acusándola de haber introducido esta legislación por sus creencias o su falta de rigor y criterio científico. Si bien es la Ministra Pajín quien puede -y debe- detener este absurdo independientemente de sus creencias personales, a las que tiene todo el derecho del mundo, es necesario dejar constancia que este esperpento monumental nació el 11 de diciembre de 2007, cuando el grupo de Izquierda Unida-Inciativa per Catalunya Les Verts ("the usual suspects", que diría el Capitán Renault en Casablanca), presentó al Congreso de los Diputados una proposición no de ley para crear "un grupo de trabajo entre el Ministerio de Sanidad y Consumo y las Comunidades Autónomas para propiciar una reflexión conjunta que concluya con un informe, a efectos de una futura regulación de las terapias naturales en nuestro país". Tal proposición para gastar dinero en brujería fue aprobada por los proponentes y los representantes del PSOE, el PP y CiU, demostrando que la superstición es independiente de la ideología (lo que de por sí da miedo). Dicho grupo "de trabajo" (nombre generoso cuanto impreciso) empezó a funcionar (es un decir) en febrero de 2008, mucho antes de que Leire Pajín asumiera el cargo de Ministra de Sanidad.
La Ministra de Sanidad española, Leire Pajín, que llegó a ocupar ese alto puesto portando en la muñeca ni más ni menos que una timopulsera "Power Balance", anunció hoy 13 de julio que en septiembre se dará una lista "definitiva" de las "terapias naturales" que serán reconocidas y reguladas por el Sistema Nacional de Salud, según informa El País.

Anunció que entre ellas estará la quiropráctica, con la absurda coartada de que está "reconocida en la legislación de todos los países europeos excepto en Grecia, Luxemburgo y España".

Esto quiere decir que en todos los países europeos menos esos tres, unos señores fingen curar todas las enfermedades (todas) manipulando brutalmente la columna vertebral de sus víctimas para liberarlos de misteriosas "subluxaciones" que según su peculiar e irracional creencia son la fuente de todas las enfermedades (todas) sin temor a ser detenidos por intrusismo profesional, estafa, fraude, delitos contra la salud, engaño y pretensa magia, entre otras cosas. Cierto que más de un masajista en crisis se autonombra "quiropráctico", pero la disciplina real a la que nos referimos es una barbaridad mágica monumental como puede usted ver aquí, que afirma que toda la medicina científica, sí toda, está equivocada.

Que es lo mismo que afirman, para el caso, todas las "terapias naturales" que no son ni terapias ni naturales, porque ninguna de ellas puede dar pruebas científicas sólidas, reproducibles y adecuadas ni de sus teorías de la enfermedad, ni de su marco conceptual general ni mucho menos de la eficacia de sus intervenciones.

Es decir, que si el Ministerio de Sanidad indica a alguna persona que es correcto, adecuado para su salud, beneficioso y recomendable que vaya con un quiropráctico, homeópata, acupunturista, iridólogo, magnetoterapeuta u otro pseudomédico similar, estará engañando a esa persona, desvergonzadamente y sin duda alguna. Todas esas son prácticas que al ser sometidas a estudios rigurosos como los que le exigimos a todos los procedimientos médicos y a todos los medicamentos que se autorizan, resulta que no tienen una efectividad mayor que la de un placebo.

Además, casos concretos como la quiropráctica se han demostrado como un grave peligro para la salud por sus irracionales manipulaciones de cuello que dejan con frecuencia a los pacientes tetrapléjicos o les causan la muerte.
Actualización: El documento de trabajo perpetrado por el grupo que analizó el tema es verdaderamente aterrador. Llamo la atención sobre la página 14, donde se llega a hacer una afirmación tan inconmensurablemente absurda que parece salida de las páginas de las revistas de platívolos y fantasmas: "En términos generales, pocas terapias naturales han demostrado su eficacia en situaciones clínicas concretas mediante la aplicación de métodos científicos. Sin embargo, esta ausencia de demostración de su eficacia no debe ser considerada como sinónimo de ineficacia". Dicha tal barbaridad, no les preocupa afirmar, líneas abajo, que "los niveles actuales de evidencia pueden ser valorados como suficientes para justificar su utilización en determinadas situaciones clínicas". Traducido: no hay evidencia, y esa ausencia absoluta de evidencia es suficiente para jugarnos la vida de los pacientes. Esa tontería se repite ad lettera en la página 63 a modo de "conclusión", y que se lo crea el más tonto.
Incluso, en el colmo de la exhibición de ignorancia, comentan un supuesto estudio sobre el "oscillococcinum" que dice usar la homeopatía y que, simplemente, no existe
Léalo usted, y horrorícese del lamentablemente bajo nivel de quienes han decidido entregarle la salud de los españoles a brujos diversos, por parte de un "grupo de trabajo" que parece no haber hecho sino un trabajo de Googleo sin ningún criterio, al grado de colocar estudios serios de revistas médicas prestigiosas junto a artículos de revistas chapuceras de homeopatía y otras pseudodisciplinas que sólo existen para autopromoverse y no tienen ningún reconocimiento científico, médico ni académico.
La preocupación por esta nueva acción de gobierno a la altura del "Centro de interpretación de las caras de Bélmez@" se ve acompañada de muchas preguntas que esperamos que la Ministra de Sanidad responda claramente antes de hacer como Stalin con Trofim Lysenko, y decretar como ciencia lo que no sólo no es ciencia, sino que es anticiencia, como medicina lo que es antimedicina y engaño supersticioso.

  1. ¿Quiénes son, señora ministra, los expertos de Sanidad y Educación y de la Agencia de Evaluación de Tecnologías Sanitarias y de las comunidades autónomas que están "analizando" cada una de estas prácticas para "garantizar su seguridad y eficiencia". Nombres, puestos, cargos, estudios, conflictos de intereses... merecemos saberlo todo.
  2. ¿Entendemos que si su Ministerio "garantiza su seguridad y eficiencia" las víctimas de los curanderos podrán demandar a su ministerio y a los propios interesados cuando se ponga en riesgo su seguridad (como por ejemplo, dándoles inservibles pildoritas de azúcar sin principio activo alguno en vez de darles un medicamento probado y autorizado) o cuando los tratamientos no tengan eficacia alguna (como los de los quiroprácticos que afirman curar la poliomielitis y dicen a sus pacientes víctimas que el virus de la polio no existe porque las enfermedades las causa la "inteligencia innata" que ellos controlan mágicamente)?
  3. ¿Significa esto que el ya exigido presupuesto sanitario de España se someterá a una sangría adicional pagando los falsos servicios y los falsos tratamientos de estos personajes en lugar de contratar más médicos y más personal sanitario cuyos conocimientos sí están validados por la evidencia científica?
  4. Y hay más. 
Señora Pajín, la salud de una colectividad debería ser espacio de la razón crítica y cuestionadora, la ciencia, el conocimiento y las pruebas sólidas, no de la charlatanería, el seguidismo bobo a las supersticiones de otros ni a las concesiones políticas que pueda hacer un organismo internacional como la OMS, que "acepta" muchas tonterías supuestamente tradicionales para no herir los delicados sentimientos de uno u otro político de tan altos vuelos científicos como Berlusconi o Evo Morales. Esto se trata de pruebas y estudios bien hechos, con todos los controles y exigencias normales, razonables y cautos para no jugar tontamente con la salud de todos.

febrero 06, 2004

Médicos brujos sin máscara

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De entre todos los charlatanes, son especialmente execrables los que comercian con la salud humana o, más exactamente, con la enfermedad humana.

Sus presas o víctimas son personas bajo una tensión física y emocional que los vuelve vulnerables, y estos amos de la desvergüenza aprovechan esa vulnerabilidad para echarse unos dineros al bolsillo, sin importarles lo que pueda pasarles a los incautos que caen en sus garras.

Javier Sierra, director del circo de fenómenos para anormales llamado "Mäs allá", volvió a presentarse en la televisión española, en el programa "Crónicas Marcianas" acompañado de un farsante. Pero este farsante es especial. Se trata de Txumari (se pronuncia "chumari") Alfaro, un médico brujo cuyo nombre original era el vulgar "Jesús María" y que se quitó de trabajar desde que tuvo, en la televisión española, un programa sobre pamplinas naturópatas llamado "La botica de la abuela".

Como cada vez más charlatanes, éste no se limita a sus delirios sobre naturismo, sino que se desborda hacia todas las áreas del curanderismo supersticioso que puedan dejar dinero, entre ellos la acupuntura, la auriculoacupuntura y otras prácticas peligrosas e inútiles.

No se confunda el naturismo con la herbolaria, que debidamente estudiada por la bioquímica yla farmacología es fuente de numerosos medicamentos que han mejorado de manera impresionante la calidad de vida de quienes tienen acceso a la atención médica.

Naturismo

El naturismo es una forma de charlatanería que asegura que "en el pasado" los seres humanos éramos totalmente vegetarianos, que comer carne o productos animales nos llena de unas malignas "toxinas" (de las cuales ninguno puede dar la fórmula química, por supuesto) y nos altera el equilibrio de temperaturas en el cuerpo. Precisamente por eso la naturopatía acude a baños de temperaturas contrastantes y a prácticas absurdas como envolver a sus víctimas en sábanas empapadas de agua fría.

Entonces, la teoría de la enfermedad de la naturopatía es el desequilibrio de temperaturas por culpa de las toxinas. No es verdad que tal ocurra, y la paleoantropología nos enseña sin lugar a dudas que todos los antecesores del hombre en la escala evolutiva comían carne, pero al menos es una teoría clara. Para la naturopatía, el equilibrio de las temperaturas es la curación.

Acupuntura

La acupuntura, por su parte, dice que eso no es cierto, que en realidad las enfermedades son causadas por desviaciones mágicas de la energía mágica llamada "chi" que corre (nadie sabe cómo) por 12 meridianos mágicos del cuerpo humano, y que la curación ocurre cuando se desbloquea mágicamente el flujo del mágico chi con mágicas agujas puestas en mágicos lugares específicos que nadie sabe cómo se determinaron.

Tampoco es cierto, pero es una teoría clara. Ya hasta el médico personal de Mao Tse-Tung (o Mao Zedong) contó en un libro cómo embaucaron a Nixon con la acupuntura cuando en realidad todos los pacientes que vio estaban fuertemente anestesiados. (La acupuntura sirve, solamente, para provocar el efecto placebo, que bien podemos comentar otro día).

Ahora, ¿cómo explica usted que alguien pueda creer en esas dos teorías de la enfermedad al mismo tiempo y que, sin embargo, crea también en la teoría científica de la enfermedad que dice que las enfermedades son causadas por desarreglos anatomofisiológicos de los órganos componentes del cuerpo o bien por la acción de gérmenes patógenos (protozoarios, bacterias, virus)?

Pero antes de hacernos un lío con un tipo capaz de creer en tres teorías totalmente contrapuestas para explicar el mismo fenómeno, cosa que en psiquiatría tiene su nombre, agreguémosle a la ensalada de barbaridades su promoción de la magia representativa.

¿Qué es la magia representativa?

La forma más antigua de la magia es aquélla que crea o inventa una representación de la realidad y, posteriormente, pretende controlar la realidad actuando sobre la representación.

Las escenas de caza exitosas de las pinturas rupestres bien pueden ser una forma de magia representativa: pintar el éxito en la cacería es una forma de garantizar mágicamente que ocurra en la realidad.

La forma más conocida de la magia representativa es el vudú: usted hace un muñeco que representa a su adversario y le clava alfileres al muñeco esperando que su enemigo sienta los piquetes.

El tal Txumari Alfaro, animado con entusiasmo inexplicable (o casi) por Javier Sierra, se presentó para dar recetas de brujería para dejar de fumar. Además de agujas, zanahorias y demás parafernalia, se presentó con un esquema complicadísimo de una oreja humana.

La teoría que pretende que se traguen los crédulos es que la oreja, como tiene vagamente (muy vagamente) la forma de un feto humano, representa a todo el cuerpo y, por tanto, si uno actúa sobre el punto de la oreja que representa al hígado, el hígado se enterará y mágicamente reaccionará. Magia representativa del nivel más primitivo imaginable.

Quienes conocen a fondo la anatomía y la fisiología humana le pueden explicar de manera clarísima que no hay nada que conecte a una zona de la oreja con el órgano o parte del cuerpo que esta descabellada teoría pretende que represente.

Televisión no exenta de riesgos

La presentación fue, como suelen ser las de los entenados de Javier Sierra, una afrenta a la inteligencia más elemental. Desde malinterpretar fresca e ignorantemente a la neuropsicología para decir que la oreja izquierda es "más emocional" que la derecha hasta inventarse que los chinos se quitaban el vicio del tabaco hace 3,500 años con un remedio bobo (cuando ni conocían el tabaco)... todo eso y más ofreció el médico brujo Txumari en breves, brevísimos minutos mientras Javier Sierra aplaudía extasiado.

La primera teoría que puso en práctica fue la siguiente mescolanza de tonterías: para que un "voluntario" dejara de fumar, le cosió con hilo de sutura el punto mágico de la boca en la representación de la oreja con el punto que excepcionalmente no representa nada, sino que es el punto de "entrada de la energía" (¿cuál energía?) al cuerpo humano.

Para esta salvaje demostración, empleó una aguja e hilo de sutura, dos cosas que nunca deberían estar en manos de nadie sin formación médica, pues la formación del tal Txumari es de, según él, "graduado de Doctor en Naturopatía, Iridología y Acupuntura Tradicional China", cosas que, para aclararnos, no se estudian en universidades serias, sino en círculos de mamarrachos que se aplauden sus gracejadas, intercambian estupideces y se lanzan al mundo a desplumar inocentes.

Pero el asombro nos llenó realmente cuando vimos que, primero, el tal Txumari se ponía unos guantes quirúrgicos de látex... ¿acaso le temía al Sida? ¿Es que entonces sí cree en los virus? Y si cree en los virus, ¿por qué engaña a la gente diciendo que las cosas se curan con remedios mamones y agujitas no exentas de riesgo? Para enfatizar aún más que también cree en la teoría de la enfermedad de la medicina con bases científicas... ¡desinfectó la oreja del palero con betadine antes de coserlo!

Ya ni preguntamos cómo es que el hilo de sutura va mágicamente a transportar energía del mágico punto de entrada de energía al punto auricular correspondiente a la boca que es donde, según las fantasías de este peligroso personaje, dan ganas de fumar.

Una vez ensartado el "voluntario", la recomendación fue que cada que le dieran ganas de fumar se jalara el hilito que había cosido el brujo y se "descargaría ansiedad", cosa por demás interesante. Ojalá el conductor del programa, Javier Sardá, hubiera preguntado cómo se medían las descargas de ansiedad.

Si no le gusta, lo tengo en otro color

Como el Txumari y su domador, Javier Sierra, tienen muchas patrañas que vender al mismo tiempo, echaron a un lado al incauto con la oreja cosida y Txumari procedió a decir varias mentiras más acerca de la medicina china y explicó que también se puede dejar de fumar pegándose una semilla misteriosa en la oreja, en un tercer punto que nada tiene que ver con los dos anteriores.

Ya encarrerado, presentó un par de imanes que se atraían como todos los imanes y mintió descaradamente asegurando que la atracción se debía a un misterioso "carbón activado", que clavó en otra oreja.

Y como hay que promover otras opciones para atraer a la mayor cantidad posible de gente que suelte la plata, inventa que "los conquistadores" de América Latina se volvían adictos a la nicotina y que, para desengancharse, mascaban un trozo de hoja de tabaco y se lo pegaban "en el vértice superior del pulmón izquierdo", y de inmediato procedió a chupar un trozo de hoja de tabaco y se lo plantó al comedido "voluntario" en el músculo trapezoide de la zona clavicular, arriba del omóplato, más o menos a un palmo de donde podría estar el pulmón.

Claro que si lo hubiera puesto exactamente en el pulmón, éste no se habría enterado de nada ni se le hubieran quitado las ganas de fumar. Pero eso no le impidió al personaje soltar la mendacidad de que esa porquería era "un parche de nicotina".

Y para terminar con su naturopatía, recomendó que también se debe mascar un puñado de pepitas de uva y pasarlo por toda la boca. Por supuesto, acudió como suelen hacerlo estos tipos a afirmar que eso que propone está "científicamente" demostrado.

No faltará quien diga que estos majaderos finalmente no hacen mal a nadie y, claro, si alguien quiere regalarles su dinero está en plena libertad de hacerlo.

Decir eso es como decir que cualquier delincuente puede cometer el delito de fraude o de timo y que, como la víctima es libre para no dejarse defraudar o timar, la sociedad no debería meterse.

Peligros y daños

En primer lugar, estos sujetos mienten, y lo saben. El uso de guantes quirúrgicos por parte del embustero en cuestión lo demuestra patentemente. Él sabe que está expuesto al Sida y sabe perfectamente que tal afección no se cura con sus paparruchas. No olvidemos que incluso el más famoso dizque "cirujano psíquico", el tal Tony Agpaoa, filipino que montó un megafraude asociado con Imelda Marcos, se hizo operar del apéndice por médicos reales de la ciudad de Baguío en vez de intentar operarlo él o alguno de su corte de impúdicos negociantes del dolor ajeno, e igualmente puso a su hijo en manos de médicos de verdad en los Estados Unidos (los "cirujanos psíquicos" no operan nada, como veremos otro día).

En segundo lugar, estos personajes impiden que muchas personas lleguen a obtener atención médica oportuna, mareándolos con cuentos y diciéndoles (como decía Javier Sierra con su desfachatez habitual) que "no tienen que ir a clínicas y a médicos" que sólo les sacan el dinero. (O sea, para qué le das dinero a ése si aquí me tienes a mí con la mano en tu bolsillo.) No son pocos los casos que quien esto escribe ha conocido de personas que han llegado a perder una pierna por atenderse de diabetes con algún charlatanazo en lugar de tener una atención médica adecuada.

En tercer lugar con sus embustes estos personajes impiden que la gente tenga una visión real del mundo que los rodea y de sí mismos. Un diabético debe hacerse a la idea de que su enfermedad se puede controlar, pero todavía no tiene cura. Embaucarlo con promesas de curación (la diabetes siempre aparece en la nómina de especialidades de estos sinvergüenzas) que son falsas es abusar de una persona vulnerable y herida. Pero su maligna influencia no se limita a la salud ni a las víctimas de las enfermedades, sino que promueven entre toda la población una visión integral del universo falsa, engañosa y mutiladora de la libertad de pensamiento.

Y por eso, con todo lo simpático que sabe ser, con su sonrisa de "yo no fui, mamá", con su excelente habilidad para el espectáculo, el tal Txumari Alfaro no es sino parte del sector más execrable de la insolencia charlatanesca.

enero 28, 2004

Cuentos chinos I

Nota: Esta entrada es la primera de dos. La segunda es Cuentos chinos II: ignorancia tradicional, ignorancia alternativa


La muerte es una terrible certeza.

Gran parte de las motivaciones humanas se encuentran en el intento por perpetuarse de alguna forma. Tener hijos, escribir un libro, conquistar imperios, construir grandes monumentos, son todas actividades que al menos en parte están movidas por nuestro deseo de no morir o, al menos, de no morir del todo.

Pero algunos sueñan con la inmortalidad real, con no morirse nunca. Los faraones egipcios se momificaban esperando revivir. Los emperadores chinos desde hace al menos tres mil doscientos años pusieron a sus sabios a determinar por qué estaban vivos y cómo podían mantener para siempre esa agradable condición.

La ciencia china, aunque avanzada, no daba para tanto. Pero los emperadores disponían de prácticas sumamente desagradables reservadas para quienes les causaban molestias, de modo que los sabios acudieron a las creencias populares para darle el secreto a sus monarcas y conservar la cabeza debidamente adosada al cuello, ya que a ellos tampoco les seducía mucho la idea de la muerte.

Una creencia popular era que la vida era una especie de energía llamada "chi" (o "qi"), que igual recorría el planeta que las piedras, los ríos y los seres vivos. A partir de esta creencia, los sabios rescataron o inventaron toda una serie de postulados que nunca se preocuparon por demostrar. Algunos de ellos:

1.- El chi recorre el cuerpo humano a través de 12 meridianos, y la enfermedad se produce cuando se interrumpe el flujo del chi.

2.- El chi recorre el planeta, de modo que para tener suerte hay que disponer las casas y las cosas de acuerdo al supuesto flujo del supuesto chi.

3.- El chi se encuentra en concentraciones especiales en el aire. Si aprendemos a respirar, podremos prolongar nuestra vida e incluso evitar la muerte.

4.- El chi se encuentra en el semen, que es la razón por la que (según esta visión) el hombre da a la mujer la vida (los hijos) qutándose él parte de su existencia, y por tanto al no eyacular viviremos más.

Como es obvio, estas cuatro propuestas están detrás de prácticas muy conocidas traídas "de la China milenaria" por cuentistas profesionales.

El chi y los 12 meridianos son la base de la acupuntura.

El chi y la disposición de las cosas es la base del feng-shui.

El chi y la respiración están detrás del tai-chi y del qi-gong o chi-gong.

El chi y la eyaculación son también la base del qi-gong o chi-gong.

Hay todo un desarrollo sobre el chi yin y el chi yang, y numerosas teorías a cual más extravagante sobre el chi, cómo conservarlo, aumentarlo, mejorarlo, domarlo, lavarlo, peinarlo, vestirlo, aleccionarlo, purificarlo, fortalecerlo y sacarlo a pasear. Algún día volveremos sobre tales teorías.

Igualmente, es claro que muchas disciplinas indostanas (o hindúes, o indias) tienen sus orígenes en estas creencias. El "prana" como fuerza que viene del aire o el yoga sexual están estrechamente relacionados con la idea del "chi". También lo dejamos para otro día.

Vamos a los hechos básicos, que son más importantes:

1.- Ninguno de los millones y millones de practicantes de las más demandantes prácticas relacionadas con el chi ha logrado evitar morirse.

2.- De hecho, pese a todas esas prácticas, la expectativa de vida en China antes de la llegada de la medicina con bases científicas era bajísima.

3 (y la más importante).- Nadie ha podido demostrar la existencia del chi.

Se han escrito numerosos volúmenes sobre el chi, se les cobran fortunas a millones de personas por enseñarles a manejar su chi o por decorarles la casa según el feng-shui, pero el "chi" sigue siendo un constructo hipotético no demostrado.

Los charlatanes disfrutan enormemente al hablar de "energía" o, sobre todo, de "energías". Lo disfrutan tanto, de hecho, que nunca explican qué rayos quieren decir.

La energía no es algo misterioso o místico, es un fenómeno que la física entiende claramente, tanto que puede convertir algunos tipos de energía en otros (el movimiento de un río en electricidad, la electricidad en calor para la cafetera, etc.). La energía tiene características muy claramente definidas, como la intensidad, la frecuencia y la amplitud.

Esto nos queda muy claro cuando usamos un radiorreceptor: las distintas estaciones emiten energía en forma de ondas electromagnéticas de distinta frecuencia, de modo que no se interfieren unas a otras. Cuando escuchamos radio en el 98.1 de FM lo que estamos escuchando son ondas emitidas a una frecuencia de 98.1 kilohertzios. En AM, tales ondas habrán sufrido una modulación en su amplitud, pero en FM habrán sido moduladas en su frecuencia. A nosotros esto nos tiene sin cuidado porque el receptor de radio se encarga de demodular la señal, interpretarla y decodificarla para convertir la energía electromagnética nuevamente en sonido de modo que podamos disfrutar las fantasías de charlatanes en programas de radio hablada.

¿En qué frecuencia está el chi? ¿Cuál es su amplitud? ¿Cuál es su lugar en el espectro electromagnético? A todas estas preguntas, los expertos en vender chi (y "energías" místicas en general) responden con un atronador silencio.

Más silencio podemos disfrutar si nos explican cómo se transmite el chi por los ríos y por el cuerpo humano y por el aire, y cuál es el mecanismo fisiológico que tienen los pulmones para extraer del aire que respiramos no sólo oxígeno, sino "chi". Y cómo se conserva el "chi" en el semen, si se puede medir cuánto hay y cuál es el mecanismo por el cual se almacena en el cuerpo.

Y, sobre todo, sería excelente contar con su explicación de por qué el chi se comporta distinto de todas las demás formas de energía del universo, claro.

Si fueran honestos, lo menos que podrían decir es que creen que el chi es una fuerza mágica y, por tanto, sobrenatural. Pero no lo dicen, porque gustan de contar fábulas diciendo que todo lo que se ha dicho sobre el chi es producto de las experiencias de monjes fabulosos y sabios sobrehumanos que, sin excepción, procedieron a morirse a tiempo sin que al chi le importara en lo más mínimo.

Es decir, tienen una creencia supersticiosa sin bases reales, sustentada en una tradición oral que no se sustenta en la experiencia real. Y eso venden. Y eso compran sus víctimas.

Otro día desmontaremos, también, las patrañas sobre cada una de las disciplinas relacionadas con esta fuerza que no existe. Baste de momento tener presente que cuando nos hablan de la "energía" del "chi" están hablando de una fantasía. El "chi" no es más real que las hadas. Sin embargo, la gente paga hoy por usar el "chi" aunque, por supuesto, nos negaría su dinero si le propusiéramos que nos lo diera a cambio de bailar en el bosque con los duendes.

Y,sin embargo, creen en este duende maravilloso, hijo como tantas otras teorías de la ignorancia de otros tiempos. No se puede condenar a quienes en el pasado creyeron en estas fantasías, ya que estaban empeñados en entender y controlar su mundo.

Pero cuando se ha demostrado más allá de toda duda que esa teoría era una falsa forma de entender la realidad, sí se puede (y se debe, cómo no) cuestionar a quienes siguen vendiendo productos ya caducados, sobre todo cuando lo hacen sabiendo que lo suyo es un timo.