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julio 13, 2011

El Ministerio de Sanidad oficializará la superstición


Actualización, 15 de julio: Ante el despropósito narrado en esta entrada, los imbéciles profesionales que ejercitan el machismo contra las mujeres que ocupan puestos de responsabilidad, máxime si son de izquierda, han emprendido la previsible campaña en contra de Leire Pajín en lo personal, incluso acusándola de haber introducido esta legislación por sus creencias o su falta de rigor y criterio científico. Si bien es la Ministra Pajín quien puede -y debe- detener este absurdo independientemente de sus creencias personales, a las que tiene todo el derecho del mundo, es necesario dejar constancia que este esperpento monumental nació el 11 de diciembre de 2007, cuando el grupo de Izquierda Unida-Inciativa per Catalunya Les Verts ("the usual suspects", que diría el Capitán Renault en Casablanca), presentó al Congreso de los Diputados una proposición no de ley para crear "un grupo de trabajo entre el Ministerio de Sanidad y Consumo y las Comunidades Autónomas para propiciar una reflexión conjunta que concluya con un informe, a efectos de una futura regulación de las terapias naturales en nuestro país". Tal proposición para gastar dinero en brujería fue aprobada por los proponentes y los representantes del PSOE, el PP y CiU, demostrando que la superstición es independiente de la ideología (lo que de por sí da miedo). Dicho grupo "de trabajo" (nombre generoso cuanto impreciso) empezó a funcionar (es un decir) en febrero de 2008, mucho antes de que Leire Pajín asumiera el cargo de Ministra de Sanidad.
La Ministra de Sanidad española, Leire Pajín, que llegó a ocupar ese alto puesto portando en la muñeca ni más ni menos que una timopulsera "Power Balance", anunció hoy 13 de julio que en septiembre se dará una lista "definitiva" de las "terapias naturales" que serán reconocidas y reguladas por el Sistema Nacional de Salud, según informa El País.

Anunció que entre ellas estará la quiropráctica, con la absurda coartada de que está "reconocida en la legislación de todos los países europeos excepto en Grecia, Luxemburgo y España".

Esto quiere decir que en todos los países europeos menos esos tres, unos señores fingen curar todas las enfermedades (todas) manipulando brutalmente la columna vertebral de sus víctimas para liberarlos de misteriosas "subluxaciones" que según su peculiar e irracional creencia son la fuente de todas las enfermedades (todas) sin temor a ser detenidos por intrusismo profesional, estafa, fraude, delitos contra la salud, engaño y pretensa magia, entre otras cosas. Cierto que más de un masajista en crisis se autonombra "quiropráctico", pero la disciplina real a la que nos referimos es una barbaridad mágica monumental como puede usted ver aquí, que afirma que toda la medicina científica, sí toda, está equivocada.

Que es lo mismo que afirman, para el caso, todas las "terapias naturales" que no son ni terapias ni naturales, porque ninguna de ellas puede dar pruebas científicas sólidas, reproducibles y adecuadas ni de sus teorías de la enfermedad, ni de su marco conceptual general ni mucho menos de la eficacia de sus intervenciones.

Es decir, que si el Ministerio de Sanidad indica a alguna persona que es correcto, adecuado para su salud, beneficioso y recomendable que vaya con un quiropráctico, homeópata, acupunturista, iridólogo, magnetoterapeuta u otro pseudomédico similar, estará engañando a esa persona, desvergonzadamente y sin duda alguna. Todas esas son prácticas que al ser sometidas a estudios rigurosos como los que le exigimos a todos los procedimientos médicos y a todos los medicamentos que se autorizan, resulta que no tienen una efectividad mayor que la de un placebo.

Además, casos concretos como la quiropráctica se han demostrado como un grave peligro para la salud por sus irracionales manipulaciones de cuello que dejan con frecuencia a los pacientes tetrapléjicos o les causan la muerte.
Actualización: El documento de trabajo perpetrado por el grupo que analizó el tema es verdaderamente aterrador. Llamo la atención sobre la página 14, donde se llega a hacer una afirmación tan inconmensurablemente absurda que parece salida de las páginas de las revistas de platívolos y fantasmas: "En términos generales, pocas terapias naturales han demostrado su eficacia en situaciones clínicas concretas mediante la aplicación de métodos científicos. Sin embargo, esta ausencia de demostración de su eficacia no debe ser considerada como sinónimo de ineficacia". Dicha tal barbaridad, no les preocupa afirmar, líneas abajo, que "los niveles actuales de evidencia pueden ser valorados como suficientes para justificar su utilización en determinadas situaciones clínicas". Traducido: no hay evidencia, y esa ausencia absoluta de evidencia es suficiente para jugarnos la vida de los pacientes. Esa tontería se repite ad lettera en la página 63 a modo de "conclusión", y que se lo crea el más tonto.
Incluso, en el colmo de la exhibición de ignorancia, comentan un supuesto estudio sobre el "oscillococcinum" que dice usar la homeopatía y que, simplemente, no existe
Léalo usted, y horrorícese del lamentablemente bajo nivel de quienes han decidido entregarle la salud de los españoles a brujos diversos, por parte de un "grupo de trabajo" que parece no haber hecho sino un trabajo de Googleo sin ningún criterio, al grado de colocar estudios serios de revistas médicas prestigiosas junto a artículos de revistas chapuceras de homeopatía y otras pseudodisciplinas que sólo existen para autopromoverse y no tienen ningún reconocimiento científico, médico ni académico.
La preocupación por esta nueva acción de gobierno a la altura del "Centro de interpretación de las caras de Bélmez@" se ve acompañada de muchas preguntas que esperamos que la Ministra de Sanidad responda claramente antes de hacer como Stalin con Trofim Lysenko, y decretar como ciencia lo que no sólo no es ciencia, sino que es anticiencia, como medicina lo que es antimedicina y engaño supersticioso.

  1. ¿Quiénes son, señora ministra, los expertos de Sanidad y Educación y de la Agencia de Evaluación de Tecnologías Sanitarias y de las comunidades autónomas que están "analizando" cada una de estas prácticas para "garantizar su seguridad y eficiencia". Nombres, puestos, cargos, estudios, conflictos de intereses... merecemos saberlo todo.
  2. ¿Entendemos que si su Ministerio "garantiza su seguridad y eficiencia" las víctimas de los curanderos podrán demandar a su ministerio y a los propios interesados cuando se ponga en riesgo su seguridad (como por ejemplo, dándoles inservibles pildoritas de azúcar sin principio activo alguno en vez de darles un medicamento probado y autorizado) o cuando los tratamientos no tengan eficacia alguna (como los de los quiroprácticos que afirman curar la poliomielitis y dicen a sus pacientes víctimas que el virus de la polio no existe porque las enfermedades las causa la "inteligencia innata" que ellos controlan mágicamente)?
  3. ¿Significa esto que el ya exigido presupuesto sanitario de España se someterá a una sangría adicional pagando los falsos servicios y los falsos tratamientos de estos personajes en lugar de contratar más médicos y más personal sanitario cuyos conocimientos sí están validados por la evidencia científica?
  4. Y hay más. 
Señora Pajín, la salud de una colectividad debería ser espacio de la razón crítica y cuestionadora, la ciencia, el conocimiento y las pruebas sólidas, no de la charlatanería, el seguidismo bobo a las supersticiones de otros ni a las concesiones políticas que pueda hacer un organismo internacional como la OMS, que "acepta" muchas tonterías supuestamente tradicionales para no herir los delicados sentimientos de uno u otro político de tan altos vuelos científicos como Berlusconi o Evo Morales. Esto se trata de pruebas y estudios bien hechos, con todos los controles y exigencias normales, razonables y cautos para no jugar tontamente con la salud de todos.

junio 10, 2009

Destruye las pruebas ¡ahora mismo!

¿Recuerda usted esa clásica escena de cine donde alguien le avisa a otro que lo han descubierto y debe quemar de inmediato todos los documentos comprometedores? Pues algo así ha pasado en la Gran Bretaña con el escándalo de la la British Chiropractic Association contra el periodista científico Simon Singh que comentábamos en la anterior entrada. Léalo antes de continuar para tener el contexto.

Ante el hecho de que no hay evidencias de que la quiropráctica pueda curar nada (especialmente enfermedades habituales en su propaganda, como asma, infecciones de oídos, cólico, insomnio y otras) y dado que eso es grave como se ha denunciado y probablemente se debatirá en los juzgados, la asociación quiropráctica McTimoney ha enviado una carta a sus asociados indicándoles que a) borren su sitio Web, b) que retiren de su consultorio todo impreso que indique que pueden curar enfermedades infantiles, c) que revisen que no es están autodenominando en ningún momento "doctores" ni "médicos" (que no lo son), d) que se deshagan de todo impreso en el que se ostenten como profesionales de la salud, e) que se cuiden de quienes les lleven niños a consulta o les pregunten sobre las evidencias en las que basan sus actuaciones sobre sus vícti... clientes.

Dando el ejemplo, la Asociación Quiropráctica McTimoney (MTCA) ha cerrado su propio sitio Web.

Lo que dicen como justificación a este ataque de pánico es que etán siendo sometidos a una "cacería de brujas" contra los quiroprácticos que violen la el Código de Prácticas del Consejo Quiropráctico General (que en sí es poco fiable) el Código de Normas de Publicidad o las Normas Comerciales. Esto equivale a decir que hay también una "cacería de brujas" contra quienes roben, maten o violen.

Evidentemente, los ciudadanos y distintos grupos se han hartado ya de la impunidad y arrogancia de los pseudomédicos, curanderos, brujos y charlatanes británicos, y están quejándose contra ellos. Quizá debiéramos hacer lo mismo en otros países donde estos personajes campan a sus anchas.

La carta que ordena destruir las pruebas de que son una banda de pillos, aquí.

junio 05, 2009

Quiropáctica y jueces, homeopatía y muerte

Durante mucho tiempo, los profesionales de la pseudociencia, la charlatanería, la falsedad, el embuste, la venta de motos, la venta de humo, la paranormalidad, la brujería y la parapsicología (un mismo bicho carroñero con diferente collar) han acudido a los tribunales buscando, generalmente de forma vana, acallar a sus críticos.

Las críticas a todas las maravillas que nos venden revistuchas y programoides de televisión deberían responderse en términos de hechos, pruebas, datos, evidencias y demostraciones que le callaran la boca a los críticos.

Como no tienen eso, amenazan con los tribunales y, cuando tienen dinero (o lo tienen sus sufridos padres) establecen demandas.

Íker Jiménez era especialista en amenazar con "los abogados de la SER" o "el departamento legal de PRISA" a quienes le demostraban la clase de embustes sobre los que se ha hecho de su éticamente cuestionable fama y fortuna. A mí no me amenazó, pero sí a quienes denunciaron que cierta "noche del misterio" que estaba promoviendo era una "alerta ovni" que le trató de colar a observatorios y planetarios serios. Bruno Cardeñosa, un personaje de cara tan dura como profunda es su ignorancia, ídolo de los delirantes "peones negros" que siguen diciendo que el 11-M fue obra de ETA y el PSOE, sí amenazó a un grupo de ufólogos por decirle "ignorante". Pedro Amorós, mentiroso demostrado, me amenazó a mí antes de demandar a Javier Cavanilles (y perder). Y famoso es el caso de Uri Geller, que fue por lana demandando a James Randi y salió trasquilado obligado a pagar suficiente para poner en marcha la noblee institución que es la Fundación Educativa James Randi (James Randi Educational Foundation, JREF).

Actualmente, un caso legal verdaderamente escandaloso se está desarrollando en la Gran Bretaña, donde la Asociación Quiropráctica Británica lo acusó de libelo por decir, en su columna de opinión en el diario The Guardian algo que todo científico que haya revisado el tema sabe: que las afirmaciones de la quiropráctica son falsas.

Ante la afirmación de la BCA de que la quiropráctica (violenta manipulación de la columna vertebral) puede curar el cólico, las infecciones de oìdo, el asma, el llanto prolongado y los problemas de sueño y alimentación si se le aplica a niños, Singh escribió en su artículo "Cuidado con la trampa vertebral" que la BCA "happily promotes bogus treatments", es decir, "alegremente promueve tratamientos falsos" pese a que "no hay mucha evidencia" de que sean ciertos.

La BCA procedió a demandarlo afirmando que el señalamiento de Singh "ha sido gravemente dañada en su credibilidad y reputación" (suponemos que hablan de la credibilidad que tiene la idea de que unas bacterias alojadas en el oído medio de un niño mueran si un quiropráctico le manipula las vértebras a la víctima, sin antibióticos de por medio ni cosa similar... credibilidad que por tanto es nula, o de la reputación de pillo que es la única que puede tener quien afirme que una enfermedad como el asma -que puede tener componentes autoinmunes complejísimos- se arregla con otra manipulación más o menos igual, el repertorio quiropráctico tampoco es muy amplio).

Lo que dicen los quiroprácticos organizados es que Singh afirmaba que la BCA promueve a la quiropráctica contra esas afecciones aunque no hay evidencias y que por tanto dicho organismo promueve afirmaciones sabiendo conscientemente que son falsas. Es decir, no que hagan algo incorrecto, sino, dicen, que Singh los ha acusado de actuar de mala fe.

Evidentemente, de nuevo, tal asunto debería resolverse demostrando con evidencias científicas que estas peligrosas manipulaciones vertebrales sí sirven como tratamiento (curativo o paliativo) de esas afecciones en niños, no con una demanda en el incríblemente complejo mundo de las leyes británicas.

El mundo de las leyes británicas se enredó en el significado de "tratamiento falso" o "bogus treatment" y un juez acaba de determinar que "bogus" significa que son tratamientos que la BCA sabe que no tienen respaldo científico, es decir, que el periodista científico Simon Singh o los acusa de promover tratamientos "falsos", sino tratamientos "que ellos saben perfectamente que son falsos" y por tanto eso sí sería difamatorio. Y como lo hacen "alegremente", a ojos de las curiosas leyes británicas significa también que lo hacen conscientemente de que los tratamientos no son efectivos.

Por tanto, habiendo el juez decidido qué quería decir Simon Singh, el juicio se referirá al tema de si la BCA sabía que no había evidencias de tales capacidades curativas. Si no lo sabía, Singh será considerado culpable de difamación. ¿Cómo demostrar que no lo sabía?

Simon Singh tenía que decidir si apelaría o no a esta decisión previa al juicio, considerando que lo que quiere la BCA no es sólo dinero, cosa que era de esperarse, sino también una orden judicial para que Simon Singh quede censurado y se le impida escribir sobre el tema (como Pedro Amorós pidió que se impidiera a Cavanilles seguir tratando el tema de las falsas caras de Bélmez y el aparente pelotazo inmobiliario que implicaban).

Simon Singh ha decidido apelar esta decisión previa.

El abogado Jack of Kent ha confirmado que, pese a considerarse agraviados, la BCA ha retirado de la circulación el volante "Familias felices" que promovía el tratamiento quiropráctico de tales afecciones infantiles, sin explicar por qué.

Algunas personas y organizaciones preparan una demanda contra la BCA por publicidad deshonesta.

Y la gente que promueve la discusión abierta de todos los temas, y la libertad de expresión y, sobre todo, de opinión, emitió el 3 de junio un documento llamado The law has no place in scientific disputes que ha sido ya firmado por miles de científicos, académicos, divulgadores, periodistas, defensores de la libre expresión y ciudadanos comunes de todo el mundo.


Ésta es una traducción del documento cocinada rápidamente, en caso de que usted quiera unir su voz a la de quienes ya hemos firmado:
Los abajo firmantes consideramos que es incorrecto utilizar las leyes inglesas sobre libelo para silenciar la discusión crítica de las prácticas médicas y la evidencia científica.

La Asociación Británica de Quiropráctica ha demandado a Simon Singh por libelo. La comunidad científica habría preferido que hubiera defendido su postura acerca del uso de la quiropráctica para tratar diversas dolencias infantiles mediante una discusión abierta de la literatura médica revisada por pares, o a través de un debate en los medios de comunicación generales.

Singh sostiene que los tratamientos quiroprácticos para el asma, las infecciones de oído y otras dolencias infantiles no están avalados por evidencias. Cuando una curación o un tratamiento médico no parecen estar avalados por evidencias, deberíamos poder criticar rotundamente esas afirmaciones y el público debería tener acceso a esas críticas.

La Ley inglesa sobre el libelo, sin embargo, puede servir para penalizar este tipo de escrutinio y puede recortar gravemente el derecho a la libre expresión en una materia del máximo interés público. Resulta ampliamente conocido que la ley se inclina fuertemente en contra de los escritores: entre otras cosas, el coste de los procesos judiciales es tan alto que pocos demandados pueden permitirse defenderse. La facilidad para interponer demandas bajo la Ley inglesa, incluso contra escritores de otros países, ha convertido a Londres en la "capital del libelo" del mundo entero.

La libertad para criticar y para cuestionar, en términos firmes pero sin mala intención, es la piedra angular del debate y la discusión científica, tanto en las publicaciones con revisión por pares como en páginas web o periódicos, que permiten el derecho de réplica a los criticados. Sin embargo, las leyes sobre libelo tienen un efecto intimidante que disuade a científicos, escritores y divulgadores de la ciencia de entrar en disputas acerca de las evidencias que puedan avalar determinados productos o prácticas. Las leyes sobre libelo impiden la argumentación y el debate y simplemente fomentan el uso de los tribunales para silenciar a los críticos.

La Ley inglesa sobre el libelo no tiene cabida en los debates científicos acerca de las evidencias; la BCA debería discutir sus evidencias fuera de los tribunales. Además, el caso de la BCA contra Singh muestra un problema más amplio: hace falta una revisión urgente de la manera en que la Ley inglesa sobre el libelo afecta a las discusiones acerca de las evidencias científicas y médicas.


Homeopatía y muerte
Trágicamente, mientras se desarrolla esta nueva batalla judicial entre quienes quieren defender su honor para actuar sin evidencias y quienes critican la falta de evidencias, en Australia un tribunal ha decidido que los padres de una niña que murió por falta de tratamiento médico son culpables de homicidio por grave negligencia criminal.

Thomas Sam, "médico" homeópata y su esposa Manju Sam se negaron a tratar médicamente a su propia hija, Gloria. La bebé sufrió un episodio de eczema a los cuatro meses de edad, una afección probablemente heredada de su madre.

Durante los siguientes cinco meses, los Sam llevaron a su hija con varios médicos, pero nunca siguieron los tratamientos indicados, mientras que persistieron en inútiles remedios homeopáticos. Esos remedios no funcionaron y Gloria empezó a sufrir graves consecuencias: sus defensas se fueron minando, su cuerpo necesitaba más alimentación de la que le suministraba la leche materna y su sistema inmune fue rindiéndose. Para cuando murió, a los nueve meses y después de cinco de sufrimiento incesante, la bebé pesaba lo que un bebé de tres meses.

Las buenas intenciones de los padres de Gloria no pueden ponerse en duda. Su idea de que la homeopatía (que es "oficial" en la India, de donde proceden) curaría a su hija tampoco es su culpa. Ni lo es del padre el que su formación como "médico" homeópata no le haya enseñado los posibles cursos graves y mortales de un eczema infantil, si la homeopatía sigue enseñando que son los misteriosos "miasmas" y "psoras" los que causan las enfermedades, nada de infecciones o enfermedades autoinmunes, y la curación del eczema se hace con petróleo, sin más.

De hecho, uno tiende a creer en la defensa del matrimonio Sam, que indicó que nunca se imaginaron lo que iba a pasar y que no habían sido criminalmente negligentes. El juez, sin embargo, pensó que pasado cierto punto, cualquier otro padre habría aceptado un tratamiento médico aunque no creyera en él. El Dr. Orli Wargon, un dermatólogo con el que recomendaron a los Sam pero al que no fueron, declaró que habría utilizado un tratamiento agresivo que habría dado cierta recuperación en 24 horas. "No la curaría completamente, pero su piel se vería mejor muy, muy rápidamente", declaró.

Al final, creyendo que tenía una afección ocular, los padres llevaron a la niña a una emergencia pediátrica, donde los horrorizados médicos determinaron la gravedad real de la pequeña, la piel exudaba líquido y se le estaban derritiendo las córneas. Un equipo de expertos médicos, sin empargo, ya no pudo hacer nada. A partir de la infección en el ojo sufrió una septicemia y murió tres días después de llegar al hospital. Los médicos insistieron en que ninguno había visto un caso así de avanzado y grave.

Después de la muerte de su hija, sin embargo, Thomas Sam le dijo a la policía que "La medicina convencional habría prolongado su vida... con más sufrimiento. No va a curarla y eso es lo que creo firmemente".

No deja de ser inquietante, sin embargo, que haya informes de que cuando la señora Sam sufrió cálculos biliares, fue llevada de inmediato por su marido a un hospital de verdad.

La página que solía tener Thomas Sam anunciándose como "médico" homeópata en el portal Natural Therapy Pages de Australia ha sido borrada sin explicación. Puede verla en el Archivo de Internet aquí.

Creer firmemente sin evidencias es un peligro. Y denunciarlo no debería ser confrontado en los tribunales, sino en el terreno de las evidencias, el conocimiento y los datos que nos han permitido mejorar la cantidad y calidad de vida del ser humano en el último siglo y medio.

Aunque el negocio de algunos desvergonzados o inocentes engañados sufra.

marzo 06, 2009

Gol en propia puerta del Colegio de Médicos de Madrid

La gentil Arhis Simón Sanz, "directora de comunicación online" del Centro Nagual (o sea, la secre que manda los correos electrónicos) me envía una comunicación invitándome a forrarle el bolsillo con 185 euros a un tal "Doctor" Joe Dispenza. (Probablemente tomó mi correo de comentarios, nahual55(arroba)gmail.es como un aviso divino, pero lo uso porque la idea azteca del nahual o nagual me parece muy poética y bella en el contexto de una cultura neolítica, pero no porque crea en los naguales ni en los vivos que usan la palabra para vivir sin trabajar.)

El pájaro en cuestión es "doctor" en quiropráctica, que es una práctica curativa anticientífica que ya hemos analizado aquí. O sea, pues, que no es doctor en medicina. Lo que sí es es uno de los promotores de la religión new age que salen en la película "What the bleep do we know" ("Y tú qué sabes?", entre otras traducciones), producida por la médium y empresaria del embuste J.Z. Ramtha. En dicha película, Joe Dispenza, discípulo de la señora Knight y del supuesto espíritu que habla por ella, Ramtha, dice con toda desvergüenza que la mente humana puede cambiar la realidad físicamente. Es decir, que si usted necesita aparcar el auto puede crear un espacio de aparcamiento con la mente, cosa que de ser cierta sería maravillosa.

Uno se pregunta, sin embargo, por qué Joe Dispenza (perdón, el doctor Joe Dispenza) no se crea un tesoro de pirata escondido en lugar de cobrar por cada vez que respira, como se puede ver en su sitio Web que es un sitio de comercio electrónico donde no le da nada si usted no casca: CD y DVD de hasta 35 dólares, un libro, una suscripción a sus vídeos mensuales cobrándole para que le haga preguntas... ¿necesita esto un hombre que puede "inventar la realidad" con la creencia irracional de que la mente puede afectar a lo físico de modo mágico? Parece que sí.

Por supuesto, sería maravilloso que el Dispenza (el doctor Dispenza, dispense, doctor) pudiera demostrar la realidad de sus afirmaciones. Yo sería el primero en apuntarme a sus cursos. Afirma que se puede curar el cuerpo pensando en curarlo, y además jura y perjura (como todos los curanderos) que hay "cientos de personas con enfermedades graves que han conseguido sanar por sí mismas gracias a que han cambiado su arquitectura neurológica" (cosa que afirma, no es raro, en la revista Más allá de la ciencia. Pero, como todos los curanderos ignorantes, no puede mostrar un caso clínico, ya no digamos un estudio científico controlado, que sustente esta afirmación.

No importa, lo que a la gente le gusta es escucharle decir eso y creerlo por un momento, especialmente si uno está afectado por algún mal de los que imponen una pesada carga emocional: asma, diabetes, dolores crónicos, cáncer, parkinson, huntington, crohn... Precisamente el tipo de personas emocionalmente vulnerables que suele depredar la "medicina" alternativa.

Ya sería más difícil que probara otras cosas que dice: que hay vida después de la muerte, que "la realidad irá en la dirección de nuestros pensamientos", y que él, y sólo él, tiene la clave para vivir bien y sin problemas. Vamos, lo que le promete cualquier santero, cualquier vidente, cualquier soplapitos de línea 806.

Pero éste se presenta como "científico" y por eso se cobra 185 euros (a repartir) por venir a impartir un taller a los adeptos del Centro Nagual. Nadie en su entorno le pide pruebas, no las da, cobra lo que quiere. Nos puede parecer poco ético y bastante sinvergüenza.

Lo que realmente me llamó la atención, sin embargo, fue el lugar donde se anuncia que tendrá lugar el acto de circo de Dispenza: el Colegio Oficial de Médicos de Madrid.



A mí me da la impresión, pero puedo estar equivocado, de que al colegio de médicos le contaron que un doctor iba a dar un taller y le cubrieron la tarifa de alquiler de dos días del foro, y los de dicho colegio ni se olieron que se trataba de una fiesta de la religión new age donde un quiropráctico daría un curso de magia basada en una serie de conceptos indemostrados. Para remate, dicho colegio no parece enterarse de que la gran mayoría de los "colaboradores" (es decir, los que ponen pasta para salir en el cartel, publicidad es ventas y todo eso) se especializan en decir que la medicina es inhumana, cruel, malévola, asesina, antinatural y odiosísima, y que por ello los enfermos deben ir con ellos, que son buen rollito y son naturales (no se pierda el resumen del asunto que nos regala Andrés Diplotti en "La pulga snob" dedicada a la "medicina" alternativa).

En resumen, que el Colegio Oficial de Médicos de Madrid se está metiendo un feroz gol en propia puerta.

Es por ello que les he escrito este pequeño correo al Colegio Oficial de Médicos de Madrid, esperando que me respondan. Espero sentado y con una cocacola bien fría en la mano, viendo la tele y pensando en mis cosas, porque mis correos no suelen tener respuesta, imagínese usted por qué. En todo caso, escribí:

Estimados señores,

He visto que los días 12 y 22 de marzo, el auditorio de su honorable colegio albergará un taller con cargo comercial impartido por Joe Dispenza, doctor en quiropráctica y adepto del new age y de la medium J.Z.Knight.

Con alarma, veo que los promotores de esta actividad comercial (con un costo de 185€ por persona) son en su mayoría grupos de "medicina alternativa" que se dedican, entre otras cosas, a denigrar el trabajo de los médicos, acusarlos de ser parte de una conspiración farmacéutica y afirmar que distintas formas de curanderismo son más efectivas que la medicina con bases científicas.

No sé si están conscientes de que "Centro Nagual", principal impulsor del acto, incorpora en su staff a una numeróloga y gente que hace "reflexología podal" con la idea de que todo el cuerpo está representado en los pies y al masajear los pies se puede curar el hígado, los riñones, etc., sin importar la etiología del mal. Todo ello mezclado con creencias diversas como el tarot, psicochamanismo, amuletos, feng shui, etc.

Es por ello que deseo preguntar si el Colegio Oficial de Médicos de Madrid está consciente de cuanto sustentan el quiropráctico Joe Dispenza y quienes promueven, difunden y apoyan el taller que se hará el 21 y 22 de marzo. En caso de estar consciente de ello, quisiera conocer si al albergar este taller el COMM está dando credibilidad, apoyo institucional y reconocimiento a lo antes mencionado o por el contrario solamente están prestando sus instalaciones, y si no les preocupa que la buena imagen de los profesionales de la medicina con base en evidencias se utilice para la promoción de negocios más cercanos al estoterismo que a la medicina.

A la espera de su atenta respuesta, quedo de ustedes

Atentamente,
Mi nombre y mis datos


Ya les contaré si me contestan. Y si no, no.

enero 15, 2005

Palmer, la quiropráctica y sus víctimas

Muchas de las autoproclamadas "terapias alternativas"tienen como principal ventaja el que, si bien el único beneficio que pueden aportar es debido al efecto placebo, al menos no pueden causar daños graves a sus víctimas directamente (aunque sí indirectamente cuando el charlatán le dice a sus víctimas que no vayan al médico, que no confíen en la medicina y sugerencias de ese tipo). Los "terapeutas alternativos" sueltan rollo mientras el cuerpo se cura solo, lo que ocurre en la mayoría de las ocasiones. Y cuando no se cura, fingen demencia y se hacen a un lado (y ni siquiera suelen asistir a los funerales de sus "pacientes").

Daniel David Palmer,
inventor de la quiropráctica
(Foto D.P. vía Wikimedia Commons)
La homeopatía de Hahnemann, que se ha demostrado que no funciona para nada, tuvo en sus años la ventaja de que era mucho menos perjudicial que las otras supersticiones médicas con las que competía: lavativas, sangrías y la administración de sustancias potencialmente mortales, ya que a principios del siglo XIX no había una medicina con bases científicas. (Cuando la hubo, gracias a Pasteur y los verdaderos investigadores médicos, la homeopatía debería haber seguido el camino de las lavativas, las sangrías y otras supersticiones.)

La acupuntura, si el acupunturista es cuidadoso y usa los principios básicos de la asepsia (en la que no cree la medicina china, por cierto, pero tontos, tontos no son), tampoco puede ser muy dañina. Otras formas de magia representativa como la reflexología podal, por no mencionar tonterías como la cromatoterapia (curar con colores) o la aromaterapia (curar con olorcitos), la magnetoterapia (curar con imanes) y la imposición de manos, son igualmente inocuas.

La herbolaria, tan del gusto de la tribu del New Age (los niueicheros), sí tiene peligros, especialmente por sobredosis de algunas sustancias y por poder ocasionar alergias, hipervitaminosis y otras afecciones que van de moderadas a serias.

Pero hay una "terapia alternativa" que es perfectamente capaz de dejarlo a usted cuadripléjico (o tetrapléjico) con gran efectividad y aunque usted esté perfectamente sano: se trata de la quiropráctica.

Los orígenes y la teoría

La "quiropráctica" fue propuesta en 1895 por un vendedor de comestibles y "curandero magnético" llamado Daniel David Palmer. Como en muchos casos de terapias alternativas, Palmer construyó todo un castillo de delirios basado en una sola observación de un solo caso.

Según lo cuenta el propio Palmer, a fines de 1895 lo fue a ver un tal Harvey Lillard, quien había quedado sordo desde que tuvo un tirón muscular 17 años antes. Palmer notó que el paciente tenía una vértebra prominente y lo convenció de que dejara a Palmer reposicionarla. Palmer lo hizo, Lillard volvió a oir y así nació una teoría completa.

(Evidentemente, un paciente con una vértebra tan notoriamente desplazada seguramente tiene mucho más de qué preocuparse que del oído, sobre todo porque los nervios que van al oído no pasan por la columna vertebral, sino que pertenecen a los llamados "pares de nervios craneales", que se distinguen precisamente por salir directamente al cráneo. Y, evidentemente, realinear una vértebra como dice haberlo hecho don Daniel David no es tan fácil como meter en su sitio un hombro dislocado. Dicho de otro modo, todo el relato es más sospechoso que un zorro dando serenata en un gallinero.)

La teoría que Palmer procedió a sacarse de la manga dice, en lo esencial, que existe una energía vital llamada "inteligencia innata" que controla la salud y que fluye por la espina dorsal, y que las enfermedades son causadas por interferencias en el flujo de la inteligencia innata debidas a pequeñas desviaciones o "subluxaciones" de la columna vertebral. Al manipular la columna, se libera el flujo de inteligencia innata, y ésta cura todo, conserva la salud y el equilibrio del cuerpo.

Uno supondría que, para probar todo eso, don Daniel David se embarcó en un intenso estudio científico de las subluxaciones, la caracterización de la inteligencia innata, del análisis de su flujo y esas cosas. En realidad, lo que hizo Palmer fue, en menos de dos años, abrir una escuela de quiropráctica y empezar a cobrar por enseñar su ocurrencia.

No está por demás traducir una frase que revela la modestia, el rigor y la visión de don Daniel David Palmer: Yo soy el originador, la fuente primaria del principio esencial de que la enfermedad es el resultado de demasiado funcionamiento o de no suficiente funcionamiento. Yo creé el arte de ajustar las vértebras, usando las apófisis espinosas y transversales como palanca, y le dí nombre de Quiropráctica al acto mental de acumular conocimiento, la función acumulativa, correspondiente a la función vegetativa física (el crecimiento de lo intelectual y lo físico) junto con la ciencia, arte y filosofía. Ahora la siguen más o menos dos mil quiroprácticos. Yo fui quien combinó la ciencia y el arte y desarrolló los principios de la misma. Yo he respondido la antigua pregunta: ¿qué es la vida?

Hipérbole, pues, no le faltaba a don Daniel David, pero quizá se justifique que creamos que exageró un poco.

El caso es que su escuelita sigue viva y cobrando pese a que no se ha podido conseguir nunca que los quiroprácticos definan con precisión qué es la "inteligencia innata", qué es una "subluxación", qué relación hay entre cada "subluxación" y las distintas enfermedades, cómo se corrigen realmente con sus "ajustes" las "subluxaciones" (además de hacer que las articulaciones chasqueen, cosa que los pone muy felices, aunque no cambien realmente la posición de los huesos) y otras cosillas que parecen importantes.

Uno de los momentos más altos de la Asociación Nacional de Quiropráctica de los Estados Unidos, fue cuando a mediados de los años 50, cuando la epidemia de poliomielitis estaba en su clímax y se promovía la vacuna antipolio de Jonas Salk para inmunizar a los niños contra la poliomielitis, dicha asociación hizo una intensa campaña contra la vacuna antipolio, recomendando en su lugar "ajustes quiroprácticos" para evitar y tratar la enfermedad.

El caso es que, al paso de los años, todos los "hueseros" tradicionales y diversos curanderos, masajistas y niueicheros diversos dicen que hacen "quiropráctica" sin ajustarse exactamente a la teoría de Palmer, mientras que entre los propios quiroprácticos hay distintas corrientes y grupos que se dedican a morderse los tobillos mutuamente por motivos políticos, para obtener representatividad, para ganar miembros en sus asociaciones y demás, pero siempre unidos en la lucha por llevar clientes a sus consultas.

El aprovechamiento de la ingenuidad de estos personajes ha llegado a ser delirante. Pese a que ellos solían decir que las "subluxaciones" no se podían detectar mediante Rayos X (y siempre han mantenido en secreto la forma en la que ellos detectan una supuesta subluxación), cuando bajo presión popular el seguro médico estadounidense aceptó pagarle a los quiroprácticos por sus inútiles atenciones, estableció que sólo serían válidas las subluxaciones identificables en radiografías. Los quiroprácticos se reunieron rápidamente y ¡milagro, milagro! de pronto las subluxaciones se veían en las radiografías, los quiroprácticos entregaron sus "criterios" inventados a toda prisa y empezaron a cobrar.

Para cobrar, empezaron a realizar cantidades ingentes de radiografías a sus pacientes, en particular niños, al grado de que la Sección pediátrica de la Asociación médica de Alberta, Canadá levantó la voz de alarma por los riesgos de cáncer y otros daños que pueden sufrir los niños a los que los quiroprácticos radiografían para cobrar.

Ajustes y derrames por el mismo precio

Muchos son, por desgracia, los informes de perjuicios gravísimos ocasionados a la médula espinal y sus tejidos adyacentes por los "ajustes" bárbaros que exige la práctica de esta bárbara disciplina, sobre todo en Estados Unidos que es donde medra la mayoría de los quiroprácticos.

Así, tenemos informes en revistas científicas de parálisis diafragmática producto de la manipulación cervical quiropráctica, libros completos sobre la quiropráctica vista desde la perspectiva de las víctimas, organizaciones de víctimas de la quiropráctica en el Reino Unido (donde se relatan casos de horror como el de un derrame del tallo cerebral a consecuencia de un "ajuste" quiropráctico o el de una disección bilateral de las arterias vertebrales a cargo de otro curandero quiropráctico), e incluso afirmaciones como la del Stroke Consortium, un grupo de 100 investigadores médicos canadienses, que en un estudio de 65 víctimas de derrames, casi un tercio tenían su origen en manipulaciones quiroprácticas.

Todo lo cual no ha detenido a los quiroprácticos en su lucha contra las vacunas, todo hay que admitirlo.

Tirar del cuello, girarlo violentamente, hacer restallar las vértebras o hacer cualquiera de las cosas que los quiroprácticos llaman "tratamiento" son acciones que tienen todas el potencial de causar graves daños, muchos irreparables, entre ellos la muerte del cliente.

Ciertamente, en muchas intervenciones médicas está en riesgo la vida del paciente. Pero en tales casos se conoce perfectamente el porcentaje de riesgo, se informa al paciente y se hace todo lo posible por disminuir dicho riesgo ajustando multitud de variables, desde la dosificación de un medicamento hasta el tiempo máximo en que debe realizarse una intervención quirúrgica. Es decir, el riesgo es conocido y admitido por los médicos y por sus pacientes.

Sin embargo, en el caso de la quiropráctica, todas las asociaciones quiroprácticas coinciden en que sus manipulaciones están tan bien "estudiadas" (a saber por quién y dónde, no hay estudios) que no representan ningún riesgo.

Por ello, el paciente entra al quiropráctico creyendo que está yendo a experimentar un tratamiento sano, inocuo, "natural" y utilísimo, sin pensar en que unos minutos después puede encontrarse confinado para siempre en una silla de ruedas, cuando no como protagonista de un funeral.

Y, precisamente porque los quiroprácticos "se oponen" a la medicina y porque según ellos sus manipulaciones "no tienen ningún riesgo", en sus consultorios no hay nada que pudiera ayudar a salvarle la vida a los clientes que se les quedan en la mesa quiropráctica: ni adrenalina, ni desfibriladores, ni abatelenguas, ni equipo de traqueotomía ni ninguna de esas cosas que, por otro lado, al cabo de cuatro años de estudios en sus inútiles escuelas de quiropráctica, tampoco saben usar estos charlatanes.

El contacto charlatanesco

De acuerdo con la "Ley de la capilaridad de la imbecilidad" o "Ley de universalización de la estupidez" que enunciamos aquí cuando hablamos de la patraña de la fotografía Kirlian, Toda afirmación de una pseudociencia será rápidamente puesta al servicio de todas las pseudociencias y esoteriqueces.

Y la quiropráctica no es una excepción.

No sólo resulta ahora que cualquier masajista se autoproclama "quiropráctico", sino que la quiropráctica se ve adicionada con otras formas de la charlatanería curanderista: moxibustión, reflexología podal, acupuntura, meditación, yoga e, incluso, como en el caso de la extrañísima doctora Maddalena Galliani, cosas tan irreales como la "medicina futurista" o los "fenómenos asociados con el campo taquiónico".

(Aquí vale una pausa. Los "taquiones" son partículas subatómicas teóricas cuya característica sería que podrían viajar a una velocidad mayor que la de la luz y que en teoría tendrían una energía infinita. Es un interesante y muy abstruso divertimento en física, pero aún no existe ni una prueba de que los taquiones existan, mucho menos que haya un "campo taquiónico" localizado que los emita... pero como suele ocurrir con las ideas teóricas y más complejas de la física, la industria del ocultismo tomó la parte sensacional de la idea, borró la parte donde decía que se trataría de partículas "teóricas", que no hay pruebas de que existan y que serían un fenómeno subatómico, y procedió a venderlo de varias formas, incluida, claro, la sanación mágica con nombre impresionante. No, hay, pues, doctora guapita, ningún fenómeno asociado al campo taquiónico, como no sea en los vastos confines de su desfachatez.)

Por supuesto, ya que las radiografías y otros métodos no demuestran ni las "subluxaciones" ni los efectos de los "ajustes", los quiroprácticos no han tardado en afirmar que los efectos de la quiropráctica se demuestran con fotografía Kirlian, que es como decir que el origen paranormal de un rostro en el piso se demuestra porque nos lo dijo un espíritu en una psicofonía.

La quiropráctica también tiene su sección "productos", es decir, a las empresas que ofrecen maquinitas y aparatos "autoquiroprácticos" con precios tan accesibles como el que puede ver abajo a la izquierda, un moderno potro de tormento de diseñador por sólo 10.560 dólares que se usa en "clínicas de crecimiento", o la máquina del chi (después de todo, la "inteligencia innata" de Palmer y el chi de la superstición china podrían estar relacionados). Y, por supuesto, los quiroprácticos echan mano del omnipresente galvanómetro, que se usa para medir la resistencia eléctrica de la piel y que se usa como parte del poco confiable polígrafo, al que los cienciólogos o dianéticos llaman E-metro y aseguran que lo inventó su fundador y que un tal Guy Coggins rebautizó "Aura Camera 6000", lo conectó a un programa que transformaba las mediciones de resistencia galvánice en imágenes y empezó a vender, claro, "fotografías del aura". Los quiroprácticos, por su parte, lo usan para diagnosticar misteriosas "alergias ocultas" contra determinados alimentos (que no se sabe cómo se relacionan con el flujo de la inteligencia innata por la columna vertebral, pero eso son minucias cuando hablamos de los millones de dólares que entran a las arcas de los quiroprácticos.

Y todo esto sin mencionar las clínicas de quiropráctica para mascotas que florecen felices, especialmente en los EE.UU. y Canadá.

Otra teoría de la enfermedad no apoyada en ningún dato experimental. Otra terapia chiflada. Otro grupo de vivos que se forran los bolsillos... la historia no sería nueva a no ser por la estela de paralíticos que han dejado atrás en su camino de supercherías.