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febrero 11, 2016

Malaria, buena voluntad e ignorancia: los peligros de Pàmies

Un lector me hace llegar el siguiente artículo de la página Vice, parte del conglomerado Vice Media LLC, con el engañoso título “Me detuvieron por utilizar una planta para tratar la malaria”. Me decía que en los comentarios se mencionaba este blog con relación a Josep Pàmies, pero yo no puedo ver los comentarios... no quisiera pensar que los han borrado.

Captura de pantalla de la entrevista de Vice.
Recomiendo que la lea para ubicarse, pero resumo: es una entrevista absolutamente acrítica y elegíaca a Francisco Javier Galindo, quien se presenta como "cooperante" profesional, y que un buen día se trasladó a Gambia "con un poco de voluntad y unas semillas de la planta Artemisia Annua". En la entrevista, "Xavi" dice que su amigo "agricultor" Josep Pàmies le dio unas semillas de Artemisia annua "que iban fenomenal para la malaria" y que provenían de "los laboratorios de la ONG ANAMED de Alemania".

Xavi decidió dejar "todo" y lanzarse a Gambia con dos mil o tres mil semillas que le dio Pàmies y empezó a administrarle a los gambienses "este tratamiento que francamente es espectacular". Advierte que ahora el tratamiento médico efectivo es gratuito para niños hasta los 5 años, pero hasta ahora "quien no tenía medicación por desgracia se moría". Cuenta: "sin darme cuenta en un mes he tratado a cien personas. Solía atender incluso a gente de Senegal". El "tratamiento" consta en "hervir agua con las hojas de la planta previamente secadas durante cinco minutos" y con eso hace un té milagroso: "No te puedo hablar del cien por cien porque sería demasiado, pero al menos si obtuvimos el noventa y tantos por ciento de casos que se curaron de malaria".

Aparecen los malvados, como el supuesto hospital de  Fulamanta "que solía recibir doscientas personas al día le bajaba la media a cien o a menos". Xavi arruinaba al hospital, así de bueno era. Y finalmente, el líder de los malvados: la directora de una multinacional farmacéutica sin nombre y que había trabajado con Xavi, amenazándolo: "que iba a tener muchísimos problemas por dar a conocer la Artemisa annua o la planta que va bien para la malaria. Me dijo que esto se tenía que curar con su medicamento porque es este medicamento el que lleva la artemisinina, el extracto de la planta."

El desastre se cierne como lo hace sobre Jimmy Stewart en Qué bello es vivir, el guión es perfecto: llegan al "hospital" de Galindo el ejército, sanidad y antidrogas, detienen a Xavi, destruyen su plantío de Artemisa annua, le decomisan las semillas que son "para la gente". Liberado, pasó unos meses en Gambia pero decidió retirarse por lo duro que era "no poder atender a tantísima gente que venía sin recursos". Pero está allí. Al menos para la foto, en la que utiliza como escenografía típica del blanco bueno a unos niños africanos, en una manipulación indignante.

Una verdadera tragedia. Pero no la de un cooperante que tiene el dinero necesario para mantenerse y andar por el mundo sin necesidad de trabajar, algo que siempre nos llama la atención a los que trabajamos para ponernos comida en la mesa. Un cooperante que se siente de pronto médico movido por las patrañas de un conocido empresario agrícola y que hace usurpación de funciones, intrusismo e impostura a costa de la enfermedad ajena. La tragedia es periodística, donde la entrevistadora (que al parecer se fue hasta la aldea de Muritabeh a entrevistar y fotografiar a Galindo) presenta una historia sesgada en la que omite muchísimas cosas de capital importancia, ya sea por ignorancia (en cuyo caso ha faltado a la exigencia profesional de informarse sobre el tema que va a tratar) o por complicidad.

Tan desinformada que no conoce los nombres de las localidades gambienses cercanas a Muritabeh (no existe "Fulamanta", sino la ciudad de Fula Bantang, pero allí NO se encuentra hospital alguno; el único de la zona es el Hospital de Bansang, que NO es tampoco un hospital privado que se lucre con el número de pacientes que le llegan, como sugiere Vice insidiosamente, sino una institución caritativa que vive de donaciones y hace un trabajo espectacular en una zona abandonada de Gambia).

Presentados como horribles villanos, los hombres y mujeres del Hospital de Bansang luchan todos los días contra la malaria, sí, pero también contra el VIH/SIDA, reducir las tasas de mortalidad maternoinfantil, luchar contra la violencia de género y facultar a las mujeres... en fin, cosas mucho más dignas de un artículo de Vice que las andanzas de un iluminado.

Tu YouYou en 1951 con su entonces mentor, el reconocido farmacólogo
Lou Zhicen (Imagen CC de Xinhua News vía Wikimedia commons
Dos puntos fundamentales de la química de verdad dan por tierra con las pretensiones de Galindo y el entusiasmo de su publicista. Efectivamente, la artemisinina, obtenida de Artemisa annua es la más eficaz sustancia contra la malaria. Fue descubierta en la década de 1960 por la investigadora china Tu Youyou, a quien se le concedió por su descubrimiento nada menos que el Premio Nobel de Medicina o Fisiología de 2015. Se basó, como muchos farmacólogos, en la etnobotánica y el conocimiento empírico del pasado para buscar un principio activo. A veces funciona, a veces no.

Pero, descubrió pronto, la artemisinina no se puede obtener hirviendo las hojas de la planta... en su proceso de descubrimiento, la propia doctora Tu Youyou relata que hervir las plantas destruía la artemisinina, así que utilizó un método de remojo en agua fría (hoy sustituido por otros más eficaces, como la extracción con éter) para obtener la sustancia. Así que los tés hervidos de Galindo no tienen artemisinina. Lo cual no es tan difícil de averiguar, está hasta en Wikipedia (en inglés, claro).

Luego están dos situaciones de las que tampoco es tan difícil enterarse. La primera es que la malaria es, en la mayoría de los casos, una enfermedad benigna (aunque dolorosa y molesta) que desaparece a los 15 días. Sólo en algunos casos, especialmente cuando la infección es de Plasmodium falciparum, uno de los cuatro microorganismos que causan malaria, se desarrolla la malaria cerebral y la enfermedad avanza hasta causar la muerte. Por ponerlo en números, se calcula que hay 214 millones de casos nuevos de malaria al año en todo el mundo, causando 438.000 muertes. En simples números "sólo" muere el 0,2% de los infectados. Pero siendo tantos los afectados año tras año, el número de muertes es aterrador, sobre todo porque la gran mayoría de ellos (unos 306.000 según la OMS) son niños de menos de 5 años. Precisamente esos niños que tienen tratamiento gratuito incluso en Gambia.

Si Galindo, que evidentemente no sabe nada de medicina, infectología, epidemiología y biología, tiene un éxito del "noventa y tantos por ciento" está siendo menos eficaz que la media, ya que el 99,8% de los casos sobreviven a la malaria sin Xavi.

El parásito de la malaria, Plasmodium falciparum, en sangre humana.
(Imagen CC de Michael Zahniser, vía Wikimedia Commons)
Pero hay algo aún más grave: supongamos que algún bajo contenido de artemisinina en la pócima preparada por Galindo bajo las indicaciones de Josep Pàmies (un desenfrenado que hace giras para dar charlas pagadas donde vende sus productros, asegurando que puede curar el ébola, el cáncer y el SIDA sin haber nunca curado a nadie) tiene algún efecto en sus pobres víctimas gambienses. Lo que está haciendo Galindo es provocar la resistencia de los agentes patógenos a la artemisinina, además de que provoca una elevada tasa de recurrencia.

Desde 2006 (pero ni al supuesto salvador ni a su publicista les interesó averiguarlo), la Organización Mundial de la Salud, OMS, pidió que se dejaran de administrar medicamentos con artemisinina como único ingrediente activo, mismos que producen muchas empresas, dado que la artemisinina no está patentada. ¿El motivo? Los conspiranoicos dirán que la OMS es una máquina de matar que tiene como motivación el servicio a las farmacéuticas. Por desgracia para ellos, los estudios en los que se basa son conocidos, contrastables y certeros... la monoterapia de artemisinina debilita, pero no mata al parásito de la malaria, y por tanto permite que los parásitos más resistentes a la sustancia se reproduzcan y sean nuevamente absorbidos y transmitidos por mosquitos anófeles. Esta recomendación se repitió en 2014.

Esto debería saberlo cualquiera que se ponga a jugar con la malaria y sus víctimas. Que es lo que ha hecho Galindo.

Molécula de arteminisina. (Imagen D.P. vía Wikimedia Commons)
El tratamiento que se utiliza hoy (ése que le regalan a los niños de 0 a 5 años) es conocido como ACT, siglas de "terapia de combinación basada en la artemisinina", en la que se usan dos sustancias distintas, como la artemisinina u la mefloquina, o la dihidroartemisinina (un derivado de la artemisinina) y la piperaquina, con el fin de eliminar por completo al parásito. Los estudios que demuestran la eficacia de esta terapia son bastante contundentes, incluidos los que comparan la monoterapia de artemisinina con la ACT.

En resumidas cuentas, Galindo está administrando una pócima que no sirve, y que va en contra de las indicaciones científicas sobre el combate a la malaria. Pero él se siente muy bien en su papel de médico sin título, aunque el precio de su bienestar sea el interferir con las campañas en las que miles de personas, basadas en conocimientos y con las mejores herramientas de la ciencia están luchando día a día contra la malaria en todo el mundo.

Finalmente, la delirante acusación a una persona sin nombre de una supuesta multinacional farmacéutica (dicho como si eso por sí mismo fuera una condena) implica que la artemisinina y sus derivados, así como la ACT, son propiedad sólo de esa farmacéutica, que los vende vorazmente a los pobres africanos. La ACT de dihidroartemisinina y piperaquina es producida por GPSC (Guilin Pharmaceutical (Shanghai) Corporation de China), Holleykin, Genix Pharma, Sami Pharma, Sigma Tau y Holley Pharm, mientras que la combinación de artemisinina y piperaquina la producen Artepharm de China, Novartis y Sanofi-Aventis, que lo proporcionan al costo, no en el negocio que denuncian Galindo y su entrevistadora. ¿El precio, en dólares entre 0.9 y 1.40 para un tratamiento completo para un adulto y entre 0,30 y 0,40 para un niño. La cloroquina solía costar entre 10 y 15 céntimos de dólar por tratamiento.

Y, por cierto, científicos chinos están buscando mejorar la producción de artemisinina modificando genéticamente la Artemisa annua, es decir, creando plantas transgénicas que hagan aún menos costoso el tratamiento de la malaria. Supondré que eso no gustará a Galindo, a Pàmies y a sus animadores que son, esencialmente, enemigos de la medicina, del conocimiento, de la ciencia y de los hechos que demuestran que gracias a ello hoy vivimos el doble que nuestros bisabuelos.

Los tratamientos con ACT además están siendo financiados por diversas organizaciones, de modo que no tengan que pagarlos las víctimas. Hablamos de esfuerzos millonarios, integrales, basados en datos y no en fantasías naturistas de ignorancia que debería ser denunciada antes que elogiada. Hay organizaciones que estudian cercanamente y basándose en evidencias (y no en las recomendaciones de un usurpador médico) los resultados y avances de las terapias ACT. Son bastante mejor fuente y es lamentable que no se hayan consultado.

Gambia, por su parte, ha reducido notablemente la incidencia de la malaria utilizando técnicas preventivas, medicamentos y educación de la población. Si alguien quiere ayudar a Gambia, en 2017 decían que necesitaban donaciones por 25 millones de dólares para lograr el objetivo de erradicar totalmente la malaria para 2020. Si alguien quiere ayudar, no tiene que ir a hacerle al San Francisco, sino ayudar a obtener los fondos que el gobierno gambiense necesita. Solidaridad, no caridad para promover los embustes de Pàmies ante su público español, que le paga sus yerbas a precio de medicina real aunque no sirvan para nada.

Hablando de yerbas y negocios...

Como colofón, una nota sobre ANAMED, la proveedora de las semillas de Pàmies cuyas siglas significan Acción para la Medicina Natural. Se trata de una organización alemana que promueve la "medicina natural" y que tiene la misma desvergüenza potencialmente asesina de Pàmies al asegurar que su producto estrella (sí, lo venden), la Artemisa annua puede curar la artitis, el asma, la biolerrosis, la diabetes, la epilepsia, las hemorroides, los problemas menstruales, el cáncer, el SIDA, el ébola y, claro, la malaria. La clásica panacea de la que se puede decir lo que sea porque no tiene que probarse, una planta mágica que podía sustituir a todo el conocimiento médico de la historia, y que tienen ellos en exclusiva porque los tontos científicos no se dan cuenta o no les importa.

Captura de pantalla a día de hoy de una de las páginas de ANAMED.
Lista de precios de ANAMED.
La buena intención no vale por sí misma. Probablemente la tiene el rico "cooperante", que además ya desde 2005 está en relación con Gambia vamos, que tampoco es cierto que un día se fuera a la aventura con tres mil semillas, es un viajero bien curtido sino que ha sido parte de la bien financiada ONG Amigos de Diabugu, otra población en el otro extremo de Gambia.

La ignorancia mata. Aunque esté vestida de buena voluntad. Y cuando detrás está el negocio de un embustero como Pàmies, el resultado puede ser desastroso para vidas inocentes. ¿Cuándo actuará la ley en defensa de sus víctimas?

(Nota: me he tratado de poner en contacto con la autora de la entrevista vía Twitter, pero ha sido imposible. Si hay alguna conversación posterior, ya lo publicaré aquí.)

mayo 09, 2015

Activistas anticiencia amenazan a J.M. Mulet

El investigador y divulgador José Miguel Mulet está en Argentina presentando su libro Comer sin miedo. O intentándolo. Dado que Mulet divulga información sólida y fiable sobre aspectos de la biotecnología que han sido secuestrados por activistas desconocedores de los más elementales puntos de la ciencia, pero cada vez más agresivos, el investigador no sólo ha tenido que cancelar una charla que daba ayer 8 de mayo en la Universidad Nacional de Córdoba debido a las amenazas de los militantes violentos y ha sido escrachado por extremistas en la Feria del Libro de Buenos Aires, sino que, nos ha contado, ahora está siendo protegido por un escolta en prevención de mayores agresiones.
Actualización sábado 9 de mayo 21:00: El Dr. José Miguel Mulet escribió una carta abierta a los asistentes a la fallida charla explicando la cancelación por falta de garantías no sólo para él, sino para los organizadores y los asistentes. Esta fue la carta que se leyó en el acto, a la cual siguieron los acontecimientos que se detallan en el vídeo.
Federico Vergelli estuvo presente en la charla y grabó en vídeo los acontecimientos que se desarrollaron. Un testimonio elocuente que sugiere los extremos a los que se podía haber llegado si el ponente se hubiera presentado con su única arma, palabras, datos, hechos, estudios, ciencia.



Cuando un científico debe ser protegido por un guardaespaldas debido a que un grupo violento e irracional, sin más base que sus creencias y su activismo político quiere impedir que hable, es decir, cuando las palabras se responden con violencia, estamos hablando del regreso al medievo, de la cancelación de los más elementales valores de la Ilustración y de la imposición del fascismo.

La organizadora de los ataques en Córdoba es un personaje bien conocido en el mundo de la pseudoecología o el ecotalibanismo: Sofía Gatica, activista profesional, que en 2012 recibió el Premio Goldman de activismo ambiental, dotado con 175.000 dólares. Sus afirmacines son comunes en Argentina desde hace más de una década: acusa de todo tipo de atrocidades a los cultivos transgénicos y afirma que el glifosato (el pesticida más usado en todo el mundo para todo tipo de cultivos y que es de libre fabricación desde 2000) causa las más diversas y aterradoras enfermedades.

Pero no dan pruebas, nunca han dado pruebas. Confunden un problema económico y social de concentración de la propiedad de la tierra, explotación y prácticas reprobables de los grandes latifundistas con un problema relacionado con el tipo de cultivo y uno de los muchísimos productos que se utilizan para garantizar la productividad del campo y la calidad de sus cosechas.



Por supuesto, en España ha recibido el tratamiento de exaltación acrítica máximo para cualquier charlatán nacional y extranjero: ser entrevistada en "La contra" del diario La Vanguardia sin ningún interés informativo ni crítico, sólo promocional.

Todo ello sin un solo estudio que sustente sus afirmaciones. No los necesita. Tiene la violencia y la intimidación como armas.

Así amenazaba primero y celebraba después la mordaza censora que su organización impuso a la universidad y a José Miguel Mulet:





Norberto Gómez, asistente al acto, comentó:
"Vengo de la (fallida) conferencia del Dr JM Mulet, a propósito de su libro Comer sin miedo. La conferencia, que iba a llevarse a cabo en el pabellón Argentina de la UNC, fue suspendida por las amenazas de muerte que le efectuaron al Dr. Mulet. En el lento descenso al infierno al que nos llevan, los ecofascistas han ganado una batalla mas. ya no les alcanza con sus mentiras, sus remedos de ciencia, la continua siembra del miedo. Como se les ha permitido todo eso, hoy nos hacen descender un escalón mas. Hoy se permitieron acallar una voz, hoy negaron el disenso. hoy amenazaron de muerte al que piensa distinto... en mi universidad. Aunque estoy con pena, hoy han cruzado un límite. Hoy se han transformado en delincuentes. no tengo esperanzas de que los culpables lleguen a explicarle su conducta a un juez. no soy tan ingenuo. Pero sigo creyendo en las mismas cosas. Hoy, mas que nunca, cambiemos temor por conocimiento."
Actualización domingo 10 de mayo 12:30: JM Mulet ha escrito, en su blog Naukas "Tomates con genes" el relato de los escraches y ataques que ha recibido en Argentina (minoritarios, sin duda alguna, pero extremadamente ruidosos y escandalosos, y por tanto con gran capacidad de convocatoria hacia los medios), a los cuales responde con la mejor actitud: Si su arma es el miedo, la nuestra es la indiferencia.
Hace unos días, uno de los más reconocidos neurocientíficos europeos, el griego Nikos Logothetis, del Instituto Max Planck de Cibernética Biológica en Tübingen, Alemania, anunció que dejaría de trabajar haciendo investigación con primates debido al hostigamiento de grupos animalistas que en los últimos años han incluso filmado vídeos provocando a los animales de investigación para conseguir escenas que dieran la impresión de maltrato animal y denunciar al científico.

El trabajo de Logothetis no es trivial. Su labor ha permitido mejorar enormemente la capacidad diagnóstica de las imágenes de resonancia magnética o MRI, analizando los procesos cognitivos de primates con electrodos implantados en el cerebro. No hay otra forma, aún, de realizar esos experimentos. Pero tanto la Universidad de Tübingen como los colegas de Logothetis lo dejaron sin apoyo ante el hostigamiento de los activistas, y le obligaron a tomar la decisión de abandonar su trabajo.

Es el tipo de activismo que desprecia la verdad, los hechos y los datos, como el que lleva a cabo PETA (también conocido por falsear fotos y vídeos de presunto maltrato animal) o el de los animalistas italianos que brutalmente desearon la muerte de la joven Caterina Simonsen por el "delito" de decir que estaba viva gracias a la investigación con animales.

La anticiencia está en acción. Por estos días, un grupo enemigo de la investigación con animales presentará una moción ante el Parlamento Europeo con objeto de prohibir la experimentación animal en toda Europa.

Todos los temas de los que se tratan estos enfrentamientos son no sólo susceptibles de ser debatidos, sino que se pueden resolver mediante estudios, demostraciones, pruebas y evidencias. ¿Los transgénicos son peligrosos (los estudios dicen que no)? ¿El glifosato causa o ha causado problemas de salud más allá de los de la exposición de los aplicadores para los cuales hay, como con cualquier veneno, un protocolo de protección y buenas prácticas? ¿Se puede sustituir toda la investigación animal o tenemos que seguir al menos un tiempo utilizándola para salvar y mejorar vidas humanas? ¿Realmente la investigación en animales es una brutalidad cruel e irracional como afirman los activistas o está sujeta a normas éticas cada vez más estrictas y se está eliminando progresivamente? Todas esas preguntas tienen respuestas.

Pero nada se puede debatir, nada, ni hay información ni estudios ni respuestas aceptables cuando se trata con fundamentalistas irracionales, violentos y dispuestos a amenazar a quienes opinan distinto... envidiosos del imperio de Daesh/ISIS, del totalitarismo y de la manipulación demagógica que sustituye la democracia con el gobierno por turbamulta linchadora, el debate por el grito y el puñetazo y el diálogo por la furia descontrolada.

Lo que se juega es, simple y llanamente, el futuro del conocimiento. No es que una investigación se detenga o que un libro no se presente, que son los síntomas. El mal es que la barbarie se apodere de la toma de decisiones para impedir la libre investigación del universo, el libre flujo de información, el cuestionamiento, la crítica y la pluralidad. Sin eso ciertamente no es posible la ciencia, pero, mucho más grave, tampoco es posible una vida digna de ser vivida.

Ya basta.

enero 17, 2015

La ignorancia envenena...

Los pánicos alimenticios se están convirtiendo en una verdadera plaga. Los conspiranoicos y sus amigos han decidido, al parecer, que todo lo que comemos nos hace daño, nos envenena, nos está matando y es parte de un horrible complot que nadie sabe para qué es, igual es para reducir la población (en cuyo caso es un fracaso enorme, cada vez somos más) o para enfermarnos (en cuyo caso también es un fracaso enorme, gracias a la prevención hoy el mundo en general es más sano que hace un siglo) o vaya usted a saber para qué.

El caso es que junto a los fritos de maíz que se queman (cosa nada asombrosa si pensamos en que tienen un alto contenido calórico, y el que no lo tenga claro que vea una explosión de harina de trigo, por ejemplo) y el queso que no se derrite y los supuestos "cinco venenos blancos" (mito que el blog Gominolas de petróleo ha desmontado de modo brillante), la carne, los embutidos, los refrescos y demás, últimamente ha estado rondando la red un vídeo sobre la cera que recubre a las manzanas y la tremenda conclusión de que "ellos" nos están envenenando.

Por esta ocasión, decidimos responder al vídeo con un vídeo y éste es el resultado:


enero 18, 2013

Claroscuros de la quinua, la moda de hoy

Evo Morales, presidente de Bolivia, se ha esforzado en promover muchos aspectos de la cultura indígena andina en todo el mundo, lo cual es en realidad parte de su labor como presidente de su nación. Una de las cosas que más entusiastamente ha dado a conocer es la quinoa o quinua, un pseudocereal propio de los Andes que ha sido durante siglos el alimento básico de los indígenas pobres y sometidos por propios y ajenos.

Campesinos peruanos trillando quinua a mano cerca de Puno
(Foto C.C. de Michael Hermann y Crops for the Future,
vía Wikimedia Commons)
Es una planta interesante, con un alto contenido en proteínas que tienen además la característica de ser proteínas completas, es decir, que tienen todos los aminoácidos que el ser humano necesita en su nutrición. Las proteínas están formadas de aminoácidos y al digerir las proteínas precisamente lo que hacemos es disgregarlas en sus componentes aminoácidos básicos para poder aprovecharlas fabricando nuestras propias proteínas. Tener los aminoácidos completos en la cantidad necesaria es uno de los problemas de los veganos, no irresoluble pero que demanda cuidadosa atención a su dieta para no sufrir ninguna deficiencia, ya que algunos aminoácidos básicos son escasos en el mundo vegetal.

Los aficionados a la comida vegetariana y vegana adoptaron rápidamente la quinua como adoptan distintas modas alimenticias y supuestamente curativas, con una enorme pasión y un enorme poder adquisitivo, puesto que se trata principalmente de opulentos habitantes del Primer Mundo acostumbrados a (y felices de) pagar más por alimentos con menos controles sanitarios pero que cumplan los requisitos para obtener la certificación de "orgánicos" o "ecológicos".

Evo ha dicho que podría ayudar a paliar el hambre en el mundo, y quizás tenga razón en alguna medida, independientemente de los vuelos líricos que en ocasiones han dado al traste con la credibilidad del presidente boliviano. Integrada a la producción (aunque su cultivo en otras latitudes ha sido problemático) y sometida a estudios que permitan obtener variedades de gran rendimiento, poco uso de agua y formas de aumentar la productividad reduciendo el uso de pesticidas, podría ser un arma importante en la lucha contra el hambre.

Por ello, en este tema la ONU y la FAO le dieron la razón a Evo Morales y declararon a 2013 el año de la quinua, en una ceremonia hace unos pocos días a la que asistió el propio mandatario andino.

Todo muy bien, pensaría uno que considera a Norman Borlaug uno de los grandes benefactores de la humanidad, cuya Revolución Verde que evitó el desastre alimentario de la década de 1970 que se aleteaba sobre buena parte de la humanidad (y del que no se informa a los jóvenes en las escuelas, por cierto).

Pero no. Según informa la periodista especializada en alimentación Joanna Blythman en el diario británico The Guardian, el éxito que ha alcanzado la quinua desde 2006 entre los vegetarianos y otros militantes del New Age en su vertiente ecológica y bucólica ha tenido un efecto por otra parte esperable pero que no casa con los ideales generalmente propuestos por estos potenciales consumidores de quinua en grandes cantidades: el precio de este cultivo, debido a la demanda, se ha elevado tanto que ya no lo pueden comprar los peruanos más pobres.

"El apetito por este grano de países como el nuestro", dice Joanna hablando del Reino Unido, claro, "ha disparado los precios en tal medida que los más pobres de Perú y Bolivia, para quienes fue alguna vez un alimento básico nutritivo, ya no pueden permitirse comerlo. La comida basura importada es más barata. En Lima, la quinua ahora cuesta más que el pollo."

El precio original de la quinua, de hecho, se triplicó entre 2008 y 2010, pasando de 1.100 dólares la tonelada a 3.000. La inasequibilidad de la quinua no es un delirio de alguna periodista británica probablemente pagada por algún cartel de malvados de ésos que se invocan para evitar cualquier argumento más o menos razonable y basado en hechos. Por estos mismos días, han levantado la voz de alarma diarios como La República, mientras que asociaciones peruanas de pequeños empresarios como Pymex han acentuado que los largos y costosos procesos de certificación "ecológica" u "orgánica" ayudan a inflar los precios del grano que en 2006 era la forma más barata de comer en Los Andes.

En Bolivia, el precio por quintal (algo más de 46 kg) subió de 280 a 800 bolivianos, es decir, de 29 a 84 euros. Esto se traduce en 1,82€ o 2,42 dólares el kilo, un precio inalcanzable para el 26% de los bolivianos que viven con menos de 1 dólar al día.

Otro aspecto en el que el éxito de la quinua ha resultado indeseable es que los campesinos se ven animados a abandonar sus cultivos variados y dedicarse a esta planta como monocultivo para saciar a occidente, al menos mientras dure la temporada de la quinua (que tuvo como predecesora notable, curiosamente, a otra planta de su misma familia, el amaranto, que era el alimento milagro de los años 90).

Este mecanismo no es nuevo por desgracia en los países más desfavorecidos. Grandes extensiones de tierra se emplean en África para producir alimentos "orgánicos" de alto precio de venta en Europa, dejando de lado las posibilidades de tener alguna seguridad alimentaria para millones de africanos, que se ven reducidos a una agricultura miseria de subsistencia, sin ninguna herramienta tecnológica que les permita mejorar sus rendimientos, algo que han denunciado en varias ocasiones expertos en biotecnología como J.M. Mulet.

Quizá si los entusiastas antitecnológicos que se pueden permitir el lujo de pagar por sus alimentos cantidades inimaginables para los 2.800 millones de seres humanos que viven con menos de dos dólares al día se tomaran el tiempo necesario para cotejar sus creencias con la realidad, si se ocuparan de leer algo de biología, ciencia agrícola, genética, hibridización, química y geología, podrían encontrar mejores formas de vivir su estilo de vida con base en las evidencias del conocimiento.

Vamos, una forma larga de decir "soñar es gratis" (pero despertar suele ser costoso).