- Bin Laden murió antes de que los EE.UU. dijeran que lo asesinaron
- Bin Laden sigue vivo
- Amy Winehouse fue víctima de un asesinato ritual de los Illuminati
- Sabemos qué va a pasar exactamente el 21 de diciembre de 2012 (ya pasó en 1954)
- No discuta con fanáticos, en serio
Imagen de D.P. vía Wikimedia Commons |
En varias ocasiones hemos hecho el experimento (en la televisión mexicana en 1996 y en este blog en 2005) de anotar las predicciones de todos los que se apuntan cada cambio de año a decirnos lo que va a pasar. En ambas ocasiones demostramos contundentemente que, fuera de las predicciones más vagas y obvias (morirá un actor de cine, habrá terremotos y cosas así que pasan todos los años), los autoproclamados profetas no aciertan una. En ninguna de esas ocasiones conseguimos que nadie decidiera dejar de creer en las predicciones de los más estrafalarios, curiosos y desvergonzados personajes del planeta.
Hay un fenómeno que la psicología experimental conoce como "disonancia cognitiva", la incomodidad que sentimos cuando tenemos al mismo tiempo dos pensamientos, creencias o "cogniciones" diferentes. Una persona que defiende la pena de muerte y al mismo tiempo es un devoto cristiano que considera que "no matarás" es el quinto mandamiento de dios, palabra de la propia divinidad creadora, puede sentir incomodidad o tensión cuando se le hace ver esa contradicción, y trata de resolverla ya sea buscando más creencias de un lado que inclinen la balanza, reduciendo la importandia de la creeencia que genera el conflicto o cambiar y adaptar la creencia en conflicto para que se ajuste a las demás. Por ejemplo, esa persona puede recordar que en la Biblia ese mismo dios ordena diversas masacreas y él mismo ahoga a toda la humanidad en un diluvio, y puede decidir que "no matarás" se matiza con "no matarás inocentes, sólo pecadores, herejes y malvados". Así, resulta que matar a quien uno considera malvado ya no viola el mandamiento de la ley divina.
Pero muchas veces las personas pueden mantener creencias contradictorias sin siquiera saberlo. Así, los que creen en las "medicinas alternativas", en general y colectivamente, no se dan cuenta de que creen en teorías de la enfermedad incompatibles y en sistemas de curación que se contradicen de tal modo que si uno es real los demás no pueden serlo.