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El tal Pedro Amorós, que regenta el chiringuito ampulosamente autonombrado "el" Sociedad Española de Investigaciones Parapsicológicas (SEIP) nos amenazó y así nos invitó a que exploráramos un poco más a fondo las patrañas que escupe cada que puede. En nuestra entrada Del SETI Institute sobre Pedro Amorós dimos cuenta oportunamente de que el tal instituto dice que Pedro Amorós no era empleado ni miembro del instituto, pero que investigarían más para ver si al menos este personaje había soltado cincuenta miserables dólares para tener su credencial de miembro de TeamSETI (grupo de personas que apoyan a este instituto sin pertenecer a él) y al menos darle sustento a su historia de cowboys e indios en la que él, porsupuestamente, es el héroe que mordisquea una pipa y desentraña los misterios del universo desde su cochera.
El correo que le mandamos a Michelle N. Murray, del departamento de información del SETI Institute decía (como siempre, en inglés y en español):
Dear Michelle,
I have to draw your attention again to the claims of Mr. Pedro Amorós from Spain, who also claims to have had "SETI equipment" which he controlled during a "one night get-together" to look for UFO's (http://members.tripod.com/~Juper/alertacieza.html). This claim is repeated in http://www.ctv.es/USERS/seip/seip5.htm where we can read: "Con la ayuda Técnica del SETI Institute de California, se exploraron y analizaron miles de frecuencias de radio mediante una antena colocada en el lugar de investigación. (With the technical help of the SETI Institute of California, thousands of radio frequencies were explored and analyzad through an antenna located in the research site.)" This event is claimed to have happened the night of July 5, 1997. Is there any validity to this claim about the SETI Institute providing "technical help" for this event?
(Estimada Michelle,
Debo llamar nuevamente su atención a las afirmaciones del Sr. Pedro Amorós de España, quien también afirma haber tenido "equipo del SETI" que controló durante una "reunión de una noche" para buscar OVNIs (como dice aquí). Esta afirmación se repite en este sitio donde podemos leer: "Con la ayuda Técnica del SETI Institute de California, se exploraron y analizaron miles de frecuencias de radio mediante una antena colocada en el lugar de investigación." Se afirma que este suceso ocurrió la noche del 5 de julio de 1997. ¿Hay alguna validez en esta afirmación sobre que el SETI Institute ofreció "ayuda técnica" para este hecho?)
Hoy nos llega la respuesta de esta institución científica, a la que prometemos dejar en paz en el futuro porque hacen cosas importantes como buscar realmente señales efectivas de la presencia de otras inteligencias en el universo en lugar de ocuparse en soplapollescas "alertas OVNI". (Claro que, como siempre, vale la pena preguntarse si hay vida inteligente en la Tierra, para empezar, o al menos en los alrededores de Pedro Amorós y de su club de cuentacuentos.)
Nos dice la amable Michelle:
I apologize for the delay in responding to your email. Thank you once again for calling this to our attention. This person does not have any affiliation with the SETI Institute in any way. He is not an employee nor a TeamSETI member. The event you mention below did not occur. The SETI Institute has nothing to do with UFOs.
(Disculpas por el retraso en responder a tu correo electrónico. Gracias de nuevo por llamar nuestra atención sobre esto. Esta persona no tiene ninguna afiliación con el SETI Institute en modo alguno. No es empleado ni miembro de TeamSETI. El suceso que mencionas abajo no ocurrió. El SETI Institute no tiene nada que ver con los OVNIs.)
O sea, este personaje ni siquiera ha puesto 50 dólares (o sea, lo que cuestan tres de sus libracos) para fingirse miembro de SETI. Simplemente, con un descaro monumental y un desprecio olímpico por la inteligencia de los inocentes que caen bajo el influjo de sus cuentos, miente. Miente descaradamente. Miente de manera monda y lironda. Lo dije, lo digo y lo confirmo con datos de las personas e instituciones cuyos nombres emplea indebidamente este desvergonzado (y hasta con su propia confesión).
Seguimos en contacto con otras organizaciones, empresas e instituciones a las que Pedro Amorós asegura que "asesora" o en las que afirma que "colabora" para determinar si también utiliza sus nombres de manera improcedente, inadecuada, inapropiada, indecorosa y mentirosa para darle a su evidentemente triste ego un levantoncito sintiéndose importante.
Y la cosa sigue que sigue...
agosto 31, 2004
agosto 30, 2004
Un millón de dólares a disposición de los charlatanazos
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Los charlatanes tienen a su alcance un millón de dólares.
Sin trampa, sin cuento, sin más requisito que demostrar que alguna de sus patrañas, la que elijan, funciona.
Nada más.
Digamos que tiene usted los "dones" del zahorismo y puede encontrar agua haciendo el imbécil con un palito. Sólo tiene que encontrar el agua con el palito y zas, un millón de dólares.
O digamos que usted hace operaciones de remoción de billetes ajenos curando la diabetes con ajos o con agujitas o con chochitos homeopáticos. Pues lo único que tiene que hacer es curar a diabéticos con sus supersticiones bajo condiciones controladas y listo, a gozar de la sensación de ser milloneta.
Lo mismo va para los que hacen "crecer el pito" con hipnosis, los que aseguran que graban las voces del más allá, los que adivinan el futuro mediante cualquier desfiguro.
Claro que estas personas juran y perjuran que "no tienen interés económico", de modo que pueden emplear el millón de dólares para sus sociedades de investigación espiritifláutica o sus organizaciones mundiales de parapsicopatía o cualquier cosa así.
Es totalmente en serio.
Va de cuento: había una vez un mago de escenario bastante reconocido que se hartó de ver a un creciente número de miserables que usaban los trucos de ilusionismo para fingirse "videntes", "síquicos", "parapoderosos" y demás, vendiendo los resultados como "producto de poderes preternaturales" en lugar de los amables engaños que usan los magos para asombrarnos en el escenario.
Este mago, James Randi, llamado también en los escenarios "El Asombroso" (The Amazing) Randi, se cabreó además con el hecho de que numerosos falsarios engañaron durante un tiempo a algunos científicos en experimentos mal diseñados, mal controlados y totalmente manipulados por el "vidente" o "psíquico" con trucos de escenario.
Y dado que como escapista era heredero de Harry Houdini, tenía muy presente que el gran maestro de la magia también dedicó sus esfuerzos a demostrar el fraudazo del espiritismo a principios del siglo XX.
Se dio cuenta de que los científicos son gente más bien de buena fe que no espera que los engañen, y se dio cuenta de que la investigación seria sobre las afirmaciones referentes a lo paranormal no pueden ser llevadas a cabo sólo por científicos, sino que deben participar en ellos magos expertos en engatusar los sentidos de la gente.
Randi procedió a hacerse parte de un grupo de estudio sobre las afirmaciones referentes a lo paranormal (CSICOP) y se puso a realizar demostraciones y estudios que ponían en su lugar a charlatanes diversos, empezando por Uri Geller, hasta que alguien lo retó a que "le pusiera dinero" a sus críticas. De su bolsillo, Randi puso los primeros diez mil dólares de su reto paranormal, mismos que se comprometió a dar a cualquier "mente prodigiosa" que consiguiera demostrar sus habilidades y capacidades ultraterrenas en condiciones adecuadamente controladas para evitar el engaño.
Con los años, los diez mil dólares se convirtieron en cien mil, Randi hubo de dedicar tiempo y esfuerzo a ganarle demandas a Uri Geller (y las ganó), y la edad dejó de permitirle hacer los actos de escapismo que lo hicieron famoso. Creó la Fundación educativa James Randi para promover la enseñanza del pensamiento y métodos críticos y científicos y entre donaciones y apoyos varios reunió el millón que hoy está al alcance de cualquiera que pueda demostrar que sus afirmaciones no son engaños (o autoengaños, que no falta la gente de buena fe que cree en las locuras que promueven los charlatanes, a mí me tocó ver a Randi en una ocasión, en un café de la Zona Rosa de México, demostrarle a una buena señora cómo ella era la que movía la Ouija, y que cuando ella no podía ver las letritas del tablero, los espíritus dejaban de comunicarse en un claro español y barboteaban tonterías como "aweproj" y "zklixemnmpprot").
El millón de dólares existe realmente en la forma de bonos por esa cantidad a nombre de la fundación de Randi, y para optar al premio se firma un contrato verdaderamente serio y legal.
Hace años, un grupo de zahorís italianos se reunió con objeto de sacarle el dinero a Randi. Se sometieron a un experimento en el cual, en un terreno de cien metros cuadrados se dispuso una sencilla red de tuberías, grifos y válvulas, que luego se cubrieron de tierra. En cualquier momento, abrir un grifo u otro (decisión que se tomaba al azar) haría que el agua circulara por algunos tubos y por otros no, y ese elemento cambiaba a cada intento. Los cuatro zahorís fracasaron de manera absoluta.
Randi conservó lo que entonces eran sus diez mil dólares (el relato completo de este experimento está en el libro de Randi Flim.Flam! traducido al español como Fraudes paranormales y publicado por Tikal Ediciones, Girona).
En noviembre de 2002, un proponente de las maravillosas bases científicas de la homeopatía (a la que ya visitamos en nuestra entrada Homeopatía a petición popular) convenció al programa "Horizon" de la BBC de hacer una prueba con Randi para demostrar que la homeopatía funciona mediante la misteriosa "memoria del agua" y, de pasadita, embolsarse el milloncito en cuestión. No sé si la televisión en España nos mostrará el documental, pero la historia del mismo está en el sitio de la BBC de Londres.
(Uno se pregunta, claro, si Pedro Amorós "colaboró" con la BBC en este proyecto.)
Al final del experimento, uno de los más cuidadosos y serios jamás hecho para probar las afirmaciones delirantes sobre la "memoria del agua", el doctor David Reilly se tuvo que tragar sus afirmaciones, ya que no logró reproducir ninguno de los asombrosos efectos que decía haber conseguido cuando nadie lo estaba mirando (cosa por lo demás común en esta raza de orates). Esto, claro, no ha obstado para que los promotores de la homeopatía sigan repitiendo como pericos las maravillas del primer experimento no controlado del tal Reilly.
Desde que Randi ofreció por vez primera su reto, más de 100 afirmaciones o personas han sido probadas, todas afirmando que lo suyo "no fallaba", y todas han fallado. Muchas más han "aceptado" el reto para "poner en su lugar" al mago y desenmascarador de fraudes y luego no se han presentado, o han fingido total demencia (la más reciente, la psíquica, "maestra espiritual" y vendedora de comunicaciones con "el más allá" Sylvia Browne).
¿Por qué no acuden a Randi para poner en su lugar a los escépticos y descreídos y, de pasadita, obtener dinero para poder seguir sus "investigaciones" sujetos como la Bruja Lola, Pedro Amorós y su tribu del "SEIP", Rappel, los hipnotistas que pastorea Javier Sierra, los "contactados" de Jaime Maussán con sus "aparatos extraterrestres", Paco Porras, Iker Jiménez, Carlitos Trejo y sus fantasmas amaestrados, Chumari Alfaro, Chaya Michán y sus correlatos y correspectivos émulos en todos los países del mundo? Una prueba clínica válida, una comunicación efectiva con los muertos, un aparatito extraterrestre, encontrar agua con un palito, hacer telepatía, telekinesis (o telequinesis), predecir con certeza el futuro... cualquiera de esas cosas por las que un enorme grupo de miserables cobra dinero tan bueno como el millón de dólares los haría ricos y famosos. O famosos y con recursos para investigar (no olvidemos que todos afirman que no tienen motivaciones económicas, jé).
Imagínese el prestigio que tendría quien demostrara realmente alguna afirmación paranormal. Debería interesarles, ¿no?
Nunca hubo un millón que pareciera tan fácil de ganar en un mundo en el que campean las más groseras supersticiones.
James Randi dice que su dinero nunca estuvo tan seguro.
Los charlatanes tienen a su alcance un millón de dólares.
Sin trampa, sin cuento, sin más requisito que demostrar que alguna de sus patrañas, la que elijan, funciona.
Nada más.
Digamos que tiene usted los "dones" del zahorismo y puede encontrar agua haciendo el imbécil con un palito. Sólo tiene que encontrar el agua con el palito y zas, un millón de dólares.
O digamos que usted hace operaciones de remoción de billetes ajenos curando la diabetes con ajos o con agujitas o con chochitos homeopáticos. Pues lo único que tiene que hacer es curar a diabéticos con sus supersticiones bajo condiciones controladas y listo, a gozar de la sensación de ser milloneta.
Lo mismo va para los que hacen "crecer el pito" con hipnosis, los que aseguran que graban las voces del más allá, los que adivinan el futuro mediante cualquier desfiguro.
Claro que estas personas juran y perjuran que "no tienen interés económico", de modo que pueden emplear el millón de dólares para sus sociedades de investigación espiritifláutica o sus organizaciones mundiales de parapsicopatía o cualquier cosa así.
Es totalmente en serio.
Va de cuento: había una vez un mago de escenario bastante reconocido que se hartó de ver a un creciente número de miserables que usaban los trucos de ilusionismo para fingirse "videntes", "síquicos", "parapoderosos" y demás, vendiendo los resultados como "producto de poderes preternaturales" en lugar de los amables engaños que usan los magos para asombrarnos en el escenario.
Este mago, James Randi, llamado también en los escenarios "El Asombroso" (The Amazing) Randi, se cabreó además con el hecho de que numerosos falsarios engañaron durante un tiempo a algunos científicos en experimentos mal diseñados, mal controlados y totalmente manipulados por el "vidente" o "psíquico" con trucos de escenario.
Y dado que como escapista era heredero de Harry Houdini, tenía muy presente que el gran maestro de la magia también dedicó sus esfuerzos a demostrar el fraudazo del espiritismo a principios del siglo XX.
Se dio cuenta de que los científicos son gente más bien de buena fe que no espera que los engañen, y se dio cuenta de que la investigación seria sobre las afirmaciones referentes a lo paranormal no pueden ser llevadas a cabo sólo por científicos, sino que deben participar en ellos magos expertos en engatusar los sentidos de la gente.
Randi procedió a hacerse parte de un grupo de estudio sobre las afirmaciones referentes a lo paranormal (CSICOP) y se puso a realizar demostraciones y estudios que ponían en su lugar a charlatanes diversos, empezando por Uri Geller, hasta que alguien lo retó a que "le pusiera dinero" a sus críticas. De su bolsillo, Randi puso los primeros diez mil dólares de su reto paranormal, mismos que se comprometió a dar a cualquier "mente prodigiosa" que consiguiera demostrar sus habilidades y capacidades ultraterrenas en condiciones adecuadamente controladas para evitar el engaño.
Con los años, los diez mil dólares se convirtieron en cien mil, Randi hubo de dedicar tiempo y esfuerzo a ganarle demandas a Uri Geller (y las ganó), y la edad dejó de permitirle hacer los actos de escapismo que lo hicieron famoso. Creó la Fundación educativa James Randi para promover la enseñanza del pensamiento y métodos críticos y científicos y entre donaciones y apoyos varios reunió el millón que hoy está al alcance de cualquiera que pueda demostrar que sus afirmaciones no son engaños (o autoengaños, que no falta la gente de buena fe que cree en las locuras que promueven los charlatanes, a mí me tocó ver a Randi en una ocasión, en un café de la Zona Rosa de México, demostrarle a una buena señora cómo ella era la que movía la Ouija, y que cuando ella no podía ver las letritas del tablero, los espíritus dejaban de comunicarse en un claro español y barboteaban tonterías como "aweproj" y "zklixemnmpprot").
El millón de dólares existe realmente en la forma de bonos por esa cantidad a nombre de la fundación de Randi, y para optar al premio se firma un contrato verdaderamente serio y legal.
Hace años, un grupo de zahorís italianos se reunió con objeto de sacarle el dinero a Randi. Se sometieron a un experimento en el cual, en un terreno de cien metros cuadrados se dispuso una sencilla red de tuberías, grifos y válvulas, que luego se cubrieron de tierra. En cualquier momento, abrir un grifo u otro (decisión que se tomaba al azar) haría que el agua circulara por algunos tubos y por otros no, y ese elemento cambiaba a cada intento. Los cuatro zahorís fracasaron de manera absoluta.
Randi conservó lo que entonces eran sus diez mil dólares (el relato completo de este experimento está en el libro de Randi Flim.Flam! traducido al español como Fraudes paranormales y publicado por Tikal Ediciones, Girona).
En noviembre de 2002, un proponente de las maravillosas bases científicas de la homeopatía (a la que ya visitamos en nuestra entrada Homeopatía a petición popular) convenció al programa "Horizon" de la BBC de hacer una prueba con Randi para demostrar que la homeopatía funciona mediante la misteriosa "memoria del agua" y, de pasadita, embolsarse el milloncito en cuestión. No sé si la televisión en España nos mostrará el documental, pero la historia del mismo está en el sitio de la BBC de Londres.
(Uno se pregunta, claro, si Pedro Amorós "colaboró" con la BBC en este proyecto.)
Al final del experimento, uno de los más cuidadosos y serios jamás hecho para probar las afirmaciones delirantes sobre la "memoria del agua", el doctor David Reilly se tuvo que tragar sus afirmaciones, ya que no logró reproducir ninguno de los asombrosos efectos que decía haber conseguido cuando nadie lo estaba mirando (cosa por lo demás común en esta raza de orates). Esto, claro, no ha obstado para que los promotores de la homeopatía sigan repitiendo como pericos las maravillas del primer experimento no controlado del tal Reilly.
Desde que Randi ofreció por vez primera su reto, más de 100 afirmaciones o personas han sido probadas, todas afirmando que lo suyo "no fallaba", y todas han fallado. Muchas más han "aceptado" el reto para "poner en su lugar" al mago y desenmascarador de fraudes y luego no se han presentado, o han fingido total demencia (la más reciente, la psíquica, "maestra espiritual" y vendedora de comunicaciones con "el más allá" Sylvia Browne).
¿Por qué no acuden a Randi para poner en su lugar a los escépticos y descreídos y, de pasadita, obtener dinero para poder seguir sus "investigaciones" sujetos como la Bruja Lola, Pedro Amorós y su tribu del "SEIP", Rappel, los hipnotistas que pastorea Javier Sierra, los "contactados" de Jaime Maussán con sus "aparatos extraterrestres", Paco Porras, Iker Jiménez, Carlitos Trejo y sus fantasmas amaestrados, Chumari Alfaro, Chaya Michán y sus correlatos y correspectivos émulos en todos los países del mundo? Una prueba clínica válida, una comunicación efectiva con los muertos, un aparatito extraterrestre, encontrar agua con un palito, hacer telepatía, telekinesis (o telequinesis), predecir con certeza el futuro... cualquiera de esas cosas por las que un enorme grupo de miserables cobra dinero tan bueno como el millón de dólares los haría ricos y famosos. O famosos y con recursos para investigar (no olvidemos que todos afirman que no tienen motivaciones económicas, jé).
Imagínese el prestigio que tendría quien demostrara realmente alguna afirmación paranormal. Debería interesarles, ¿no?
Nunca hubo un millón que pareciera tan fácil de ganar en un mundo en el que campean las más groseras supersticiones.
James Randi dice que su dinero nunca estuvo tan seguro.
agosto 26, 2004
Nos escribe un charlatán
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Hace algunas entradas, cuando hablábamos de El derecho a la información sobre la enfermedad, escribimos un parrafito, pequeño y escueto, a modo de ejemplo sobre las memeces que se divulgan sin ningún respeto a las personas que padecen enfermedades reales. Dijimos:
"Se dice" que el ajo "sirve para" la diabetes. Lugares sin ningún escrúpulo como el sitio chileno Servicioweb.cl en su sección "Plantas medicinales" se atreven a hacer aseveraciones como la siguiente: "Actúa eficazmente contra la diabetes y el exceso de azúcar en la sangre (hiploglucemia)".
(¿"Hiploglucemia"? ¡La madre..!)
Vaya, nada grave. Dijimos que afirmar que el ajo "actúa eficazmente contra la diabetes" es una irresponsabilidad gigantesca. Y que no existe la "hiploglucemia", sino la "hipoglucemia", aunque la diabetes no se asocia a esto, sino a la "hiperglucemia", que es lo contrario, el exceso de glucosa en sangre.
Pues a vuelta de email recibimos un bonito correo con el título "LE ESCRIBE UN CHARLATÁN". Compartidos y amables como somos, pasamos a invitarlos a disfrutar de las sentidas palabras de alguien que dice llamarse "Mario Silva G.", que podría ser sin duda otra persona o un hacker que abusa del verdadero don Mario. Sus palabras en cursivas, nuestra respuesta en negritas.
Espero que al recibir estas líneas, se encuentre bien para así no privar al mundo de sus exquisitas palabras cuando de críticas se trata. Soy Mario Silva webmaster de www.servicioweb.cl el sitio chileno que haciendo uso de la macabra charlatanería dio motivo a un artículo suyo.
A ver don Mario, no exagere. El motivo de mi artículo son los muchos desvergonzados que por todos lados andan presumiendo de saber medicina y farmacología de manera engañosa. Pero hablaba yo de la diabetes, que es una enfermedad sobre la que se ceban inmisericordemente todo tipo de sanguijuelas aprovechándose de la terrible tensión emocional que ocasiona esta afección a quienes la padecen. Así que busqué en la red "remedios" contra la diabetes en español y me encontré su sitio. Más que motivo, su sitio es un ejemplo menor en esa entrada. Ahora lo disecaremos más a fondo para tenerlo contento.
En un comienzo, al leer el artículo una ola roja me inundó pues a mis 67 años me cuesta un poco controlar ciertas cosas. Pero luego me reí y me dediqué a buscar algún correo donde escribirle. Me dolió lo de "tipejo" o que se acordara de "¡la madre...!" que afortunadamente aún goza de buena salud y de sumergirme en el "mundo siniestro de los charlatanes" sin antes haber echo usted algo , un intento al menos, por contactar a este paria que insultó al mundo con tamaño desacierto sobre las propiedades del mentado ajo.
Falsea usted mis palabras y miente al sugerir que me metí con su progenitora, cuando se trata de una simple expresión de asombro e incredulidad ante la "hiploglucemia" que equivocadamente, más allá del error tipográfico, se asocia a la diabetes. Lo de "tipejo" no era exactamente para usted, pero si le queda el saco, no se lo voy a arrebatar. No tengo por qué ponerme a comunicarme con todos los promotores de mendacidades que hay para intercambiar recetitas ni tomar el té. Mi interés, como siempre lo he dicho, son principalmente las personas, en particular jóvenes, que se enfrentan a sus afirmaciones descabelladas, para que aprendan a hacer dos preguntas ante cualquier afirmación a la que se vean expuestos: ¿Cómo lo sabe? y ¿Puede probarlo? Si usted no sabía que eso es lo que hay que preguntar, pues eso es. Más datos en nuestra Guía para detectar a los pillastres y a sus patrañas.
En ocasiones he recibido de hombres legos criticas constructivas al contenido de mis páginas pues la mayoría de los artículos los encuentro por ahí... en la red.
Concederá usted que no es muy sólida forma de ofrecer información agarrar simplemente lo que haya "por ahí".
Es mi entretención, a mi edad, para no quedar obsoleto y estar vigente en lo que a computación, redes, programación, Internet, radio etc. Lamento no poseer todo el conocimiento y además en todos los diferentes caminos del saber para que todo lo que haga tenga la perfección digna de sólo elogios. Pero si he tenido la suerte de encontrar amigos en distintos lares que con sabiduría y mucha paciencia han colaborado con criticas constructivas directas antes de derramar el mar de epítetos que dañan.
Lo felicito por pasársela tan bien. Pero el noble y muy válido deseo de no quedar obsoleto no es excusa para ser desprolijo y difundir mentiras altamente peligrosas. Si se enmienda, verá cómo, a más de encontrar amigos, se siente usted mejor porque no daña a ningún crédulo en potencia que acepte como verdad sus palabras. Y no recibirá usted de este lado epitetos, sino un amplio reconocimiento tan full-contact como las críticas a las que tenemos derecho.
Bueno señor. Esta misiva tiene el objetivo de desahogarme solamente y ya lo he echo.
Lo felicito. Ahora, en lugar de desahogarse, sería muchísimo más ético que resarciera el daño que pudiera haber hecho.
Ah... por cierto... He eliminado el párrafo que originó su crítica.
Lo felicito aún más. Lástima...
... lástima que haya mucho más.
Don Mario, suena usted como una persona sensata y razonable, de buen talante y hasta simpaticona. Y además parece no ser proclive a la feroz dictadura que destrozó a su país y sin quererlo me dio a mí muchos buenos amigos chilenos, acogidos por México para salvarlos de la barbarie (y nos dio el dolor de no haber podido salvar a tantos que necesitamos para las batallas de hoy). Pero barbarie también es, toda proporción guardada, engañar enfermos con promesas falsas y crueles.
No es "un párrafo" lo que "motivó" mi crítica, es la actitud de promoción de falsas medicinas que tiene la sección de referencia. Y si usted quitó ese párrafo, siguen en su sitio Web mentiras como las siguientes:
"Se sabe que el ajo es un antidepresivo por excelencia, debido a que aumenta enormemente la vitalidad, y por consiguiente la calidad de vida."
Por favor, ¿cómo se sabe eso?, ¿quién lo dice?, ¿cómo se ha probado? ¿Cuál es su fuente? La inmensa sarta de mentiras sobre el ajo que sigue presente allí, donde cualquiera puede verlas, no tiene siquiera una mención a que tales afirmaciones extravagantes son creencias que nadie ha demostrado en un laboratorio y que hay quien sugiere que son peligrosas, y por supuesto que no sustituyen a un tratamiento médico y psiquiátrico con antidepresivos y terapia.
"Si queréis saber la dosis diaria recomendable sería un diente de ajo al día, pero en casos de dolencias graves, como reumatismo deben tomarse varios."
¿De dónde se sabe, de dónde se conoce o cómo se siente alguien calificado para dar como "dosis diaria recomendada" para una persona con reumatismo una vaguedad como "varios ajos" en lugar de un tratamiento serio? La artritis reumatoide puede ser una afección terriblemente incapacitante y desesperante. ¿Merecen sus víctimas falsas promesas y cuentos despiadados?
Pero no para allí la cosa. Recorriendo esa sección de su sitio se leen afirmaciones aventuradas, falsas, engañosas y desinformadoras sobre al menos otras siete plantas "medicinales" a las que les atribuye tal cantidad de capacidades milagrosas que lo dejan a uno turulato.
Sobre el áloe vera, una de las actuales modas de la falsedad médica, suelta, por poner sólo un ejemplo, lo siguiente:
"El Doctor Asai, descubrió que el Ging-Seng, las setas Shitake y el Aloe Vera, contenían fuertes propiedades de Germanio. También demostró que el Germanio es de una importancia capital para la propia vida de las plantas, debido a su papel catalizador. Es comparable al de la clorofila."
Suena como si allí sí tuviera usted una fuente sólida, nada menos que un doctor que descubrió el "germanio" en algunas plantas. Pero no.
El doctor Kazuhiko Asai, no es médico, sino que estudió jurisprudencia en Tokio a principios de siglo y minería y metalurgia en el politécnico de Charlottenburg, en Berlín, durante la Segunda Guerra Mundial. Se dedicó al estudio del carbón a su vuelta a Japón y recibió varios premios por su aportación tecnológica. Entre esos reconocimientos se le dio, en 1962, un doctorado de tecnología por la Universidad de Kyoto, no uno en medicina.
Ya mayorcito sufrió el delirio de que sabía fisiología y biología, además de medicina, creyó descubrir "un milagro" en el sesquióxido de germanio y escribió en 1980 un tamal llamado modestamente: Miracle Cure: Organic Germanium (Cura milagrosa, el germanio orgánico) que firmó usando engañosamente su doctorado como título. En él aseguraba que el germanio, cuando proviene de fuentes "orgánicas" en la forma del mencionado compuesto, tiene propiedades milagrosas al grado que, como todo bálsamo de Fierabrás inventado por irresponsables, "sirve para el cáncer". Léalo aquí, en traducción al inglés del tabique de Asai.
¿Lo supo acaso don Kazuhiko en experimentos controlados, con protocolos científicos y estudios de doble ciego? Para nada, lo que hizo fue, como Hahnemann con el cuento de la homeopatía, un par de experimentos incontrolados sobre sí mismo, un par de experimentos que nadie controló sobre unas ratas y zas, a escribir su libraco sobre la salud. Entre las barbaridades químicas que suelta en tal libro está que es un "sustituto del oxígeno" para unirse a "sustancias de desecho" del cuerpo que nunca identifica. Las "teorías" enloquecidas de Asai han sido recogidas con entusiasmo por todo tipo de charlatanes practicantes de las más diversas supersticiones seudomédicas económicamente rentables, en particular el impresentable Karl Loren, que distribuye el germanio "verdadero" que fabrica en Japón Tokai Sangyo bajo el nombre "Vibrant life" (vida vibrante). Es un negociazo que la ciencia real, la medicina, la biología molecular y la fisiología no toman en cuenta porque no sirve para nada.
Pero eso no es todo, el sitio Quackwatch del doctor Barret, en su sección sobre el cáncer nos informa: "Aunque estos compuestos (habla entre otros del sesquióxido de germanio de Asai) han sido objeto de investigaciones legítimas, hay poca o ninguna evidencia de que sean efectivos para el tratamiento de ninguna enfermedad grave, y todos han demostrado un potencial para ser dañinos. Los productos de germanio han causado daños renales irreversibles y muertes (Obara K. and others. Germanium poisoning: Clinical symptoms and renal damage caused by long-term intake of germanium. Japanese Journal of Medicine 30:67-72, 1992). La Agencia de medicamentos y alimentos de los EE.UU. (FDA) ha prohibido su importación y decomisado productos de varios fabricantes estadounidenses."
Jalando la hebra de una afirmación en apariencia inocente, se llega a la madeja de un abuso monumental que ha costado vidas humanas.
Por favor, don Mario, ¿qué importa si mis críticas son altisonantes o mis modotes no le gustan a usted? Estamos hablando de afirmaciones sobre pseudomedicinas que MATAN GENTE por sus efectos secundarios o al alejarlos del tratamiento médico, y que siguen allí, colgadas de la sección lamentable de "plantas medicinales" de su muy amplio sitio, que por otra parte no parece objetable.
(Para terminar, algunos auténticos miserables que se merecen epítetos realmente ofensivos, recomiendan el germanio contra el Sida, lo que es una forma de crueldad que me parece monstruosa.)
Se despide don Mario:
Y ahora para proporcionarle un instante de esparcimiento le invito a escuchar mi radio que es otro de mis amores, donde podrá escuchar además mi voz trasmitiendo a ver si le agrada. escuche la emisión con winamp instalado en http://200.104.31.14:8000/listen.pls. Un saludo ya en calma de un servidor
Venga, don Mario, yo también soy gente de radio, desde hace al menos veinte años. Quite usted sus páginas dañinas y peligrosas, o al menos anóteles a todas que contienen suposiciones y creencias no convalidadas científicamente, señale que el uso de las plantas que promueve puede tener efectos secundarios que los naturópatas siempre niegan, mentirosamente y aclare que no sustituyen la atención de un profesional de la salud... o, mejor aún, cámbielas por la promoción al pensamiento crítico, científico y cuestionador de cuanto se nos ofrece.
Es una mucho mejor manera de mantenerse fresco a su edad. Si usted cree que con esta promoción está haciendo el bien y está honradamente engañado, puede cambiar, darse cuenta de los peligros que encierra su buena fe, y acabar beneficiando a los sujetos de su comunicación. Si no, pues no.
Y manténganos informados sobre lo que pueda declarar el miserable Pinochet sobre el salvaje asesinato de Víctor Jara, cuya música y optimismo por un mundo mejor y más justo (que de eso también se trata todo este vals) sobrevivirán al dictador. Y yo quisiera escuchar aquélla de "El hombre es un creador", o la versión de Mercedes Sosa cantando "Te recuerdo, Amanda".
(Postdata al día siguiente: felicidades a todos los chilenos y a toda la gente de bien por el desafuero de Pinochet.)
Hace algunas entradas, cuando hablábamos de El derecho a la información sobre la enfermedad, escribimos un parrafito, pequeño y escueto, a modo de ejemplo sobre las memeces que se divulgan sin ningún respeto a las personas que padecen enfermedades reales. Dijimos:
"Se dice" que el ajo "sirve para" la diabetes. Lugares sin ningún escrúpulo como el sitio chileno Servicioweb.cl en su sección "Plantas medicinales" se atreven a hacer aseveraciones como la siguiente: "Actúa eficazmente contra la diabetes y el exceso de azúcar en la sangre (hiploglucemia)".
(¿"Hiploglucemia"? ¡La madre..!)
Vaya, nada grave. Dijimos que afirmar que el ajo "actúa eficazmente contra la diabetes" es una irresponsabilidad gigantesca. Y que no existe la "hiploglucemia", sino la "hipoglucemia", aunque la diabetes no se asocia a esto, sino a la "hiperglucemia", que es lo contrario, el exceso de glucosa en sangre.
Pues a vuelta de email recibimos un bonito correo con el título "LE ESCRIBE UN CHARLATÁN". Compartidos y amables como somos, pasamos a invitarlos a disfrutar de las sentidas palabras de alguien que dice llamarse "Mario Silva G.", que podría ser sin duda otra persona o un hacker que abusa del verdadero don Mario. Sus palabras en cursivas, nuestra respuesta en negritas.
Espero que al recibir estas líneas, se encuentre bien para así no privar al mundo de sus exquisitas palabras cuando de críticas se trata. Soy Mario Silva webmaster de www.servicioweb.cl el sitio chileno que haciendo uso de la macabra charlatanería dio motivo a un artículo suyo.
A ver don Mario, no exagere. El motivo de mi artículo son los muchos desvergonzados que por todos lados andan presumiendo de saber medicina y farmacología de manera engañosa. Pero hablaba yo de la diabetes, que es una enfermedad sobre la que se ceban inmisericordemente todo tipo de sanguijuelas aprovechándose de la terrible tensión emocional que ocasiona esta afección a quienes la padecen. Así que busqué en la red "remedios" contra la diabetes en español y me encontré su sitio. Más que motivo, su sitio es un ejemplo menor en esa entrada. Ahora lo disecaremos más a fondo para tenerlo contento.
En un comienzo, al leer el artículo una ola roja me inundó pues a mis 67 años me cuesta un poco controlar ciertas cosas. Pero luego me reí y me dediqué a buscar algún correo donde escribirle. Me dolió lo de "tipejo" o que se acordara de "¡la madre...!" que afortunadamente aún goza de buena salud y de sumergirme en el "mundo siniestro de los charlatanes" sin antes haber echo usted algo , un intento al menos, por contactar a este paria que insultó al mundo con tamaño desacierto sobre las propiedades del mentado ajo.
Falsea usted mis palabras y miente al sugerir que me metí con su progenitora, cuando se trata de una simple expresión de asombro e incredulidad ante la "hiploglucemia" que equivocadamente, más allá del error tipográfico, se asocia a la diabetes. Lo de "tipejo" no era exactamente para usted, pero si le queda el saco, no se lo voy a arrebatar. No tengo por qué ponerme a comunicarme con todos los promotores de mendacidades que hay para intercambiar recetitas ni tomar el té. Mi interés, como siempre lo he dicho, son principalmente las personas, en particular jóvenes, que se enfrentan a sus afirmaciones descabelladas, para que aprendan a hacer dos preguntas ante cualquier afirmación a la que se vean expuestos: ¿Cómo lo sabe? y ¿Puede probarlo? Si usted no sabía que eso es lo que hay que preguntar, pues eso es. Más datos en nuestra Guía para detectar a los pillastres y a sus patrañas.
En ocasiones he recibido de hombres legos criticas constructivas al contenido de mis páginas pues la mayoría de los artículos los encuentro por ahí... en la red.
Concederá usted que no es muy sólida forma de ofrecer información agarrar simplemente lo que haya "por ahí".
Es mi entretención, a mi edad, para no quedar obsoleto y estar vigente en lo que a computación, redes, programación, Internet, radio etc. Lamento no poseer todo el conocimiento y además en todos los diferentes caminos del saber para que todo lo que haga tenga la perfección digna de sólo elogios. Pero si he tenido la suerte de encontrar amigos en distintos lares que con sabiduría y mucha paciencia han colaborado con criticas constructivas directas antes de derramar el mar de epítetos que dañan.
Lo felicito por pasársela tan bien. Pero el noble y muy válido deseo de no quedar obsoleto no es excusa para ser desprolijo y difundir mentiras altamente peligrosas. Si se enmienda, verá cómo, a más de encontrar amigos, se siente usted mejor porque no daña a ningún crédulo en potencia que acepte como verdad sus palabras. Y no recibirá usted de este lado epitetos, sino un amplio reconocimiento tan full-contact como las críticas a las que tenemos derecho.
Bueno señor. Esta misiva tiene el objetivo de desahogarme solamente y ya lo he echo.
Lo felicito. Ahora, en lugar de desahogarse, sería muchísimo más ético que resarciera el daño que pudiera haber hecho.
Ah... por cierto... He eliminado el párrafo que originó su crítica.
Lo felicito aún más. Lástima...
... lástima que haya mucho más.
Don Mario, suena usted como una persona sensata y razonable, de buen talante y hasta simpaticona. Y además parece no ser proclive a la feroz dictadura que destrozó a su país y sin quererlo me dio a mí muchos buenos amigos chilenos, acogidos por México para salvarlos de la barbarie (y nos dio el dolor de no haber podido salvar a tantos que necesitamos para las batallas de hoy). Pero barbarie también es, toda proporción guardada, engañar enfermos con promesas falsas y crueles.
No es "un párrafo" lo que "motivó" mi crítica, es la actitud de promoción de falsas medicinas que tiene la sección de referencia. Y si usted quitó ese párrafo, siguen en su sitio Web mentiras como las siguientes:
"Se sabe que el ajo es un antidepresivo por excelencia, debido a que aumenta enormemente la vitalidad, y por consiguiente la calidad de vida."
Por favor, ¿cómo se sabe eso?, ¿quién lo dice?, ¿cómo se ha probado? ¿Cuál es su fuente? La inmensa sarta de mentiras sobre el ajo que sigue presente allí, donde cualquiera puede verlas, no tiene siquiera una mención a que tales afirmaciones extravagantes son creencias que nadie ha demostrado en un laboratorio y que hay quien sugiere que son peligrosas, y por supuesto que no sustituyen a un tratamiento médico y psiquiátrico con antidepresivos y terapia.
"Si queréis saber la dosis diaria recomendable sería un diente de ajo al día, pero en casos de dolencias graves, como reumatismo deben tomarse varios."
¿De dónde se sabe, de dónde se conoce o cómo se siente alguien calificado para dar como "dosis diaria recomendada" para una persona con reumatismo una vaguedad como "varios ajos" en lugar de un tratamiento serio? La artritis reumatoide puede ser una afección terriblemente incapacitante y desesperante. ¿Merecen sus víctimas falsas promesas y cuentos despiadados?
Pero no para allí la cosa. Recorriendo esa sección de su sitio se leen afirmaciones aventuradas, falsas, engañosas y desinformadoras sobre al menos otras siete plantas "medicinales" a las que les atribuye tal cantidad de capacidades milagrosas que lo dejan a uno turulato.
Sobre el áloe vera, una de las actuales modas de la falsedad médica, suelta, por poner sólo un ejemplo, lo siguiente:
"El Doctor Asai, descubrió que el Ging-Seng, las setas Shitake y el Aloe Vera, contenían fuertes propiedades de Germanio. También demostró que el Germanio es de una importancia capital para la propia vida de las plantas, debido a su papel catalizador. Es comparable al de la clorofila."
Suena como si allí sí tuviera usted una fuente sólida, nada menos que un doctor que descubrió el "germanio" en algunas plantas. Pero no.
El doctor Kazuhiko Asai, no es médico, sino que estudió jurisprudencia en Tokio a principios de siglo y minería y metalurgia en el politécnico de Charlottenburg, en Berlín, durante la Segunda Guerra Mundial. Se dedicó al estudio del carbón a su vuelta a Japón y recibió varios premios por su aportación tecnológica. Entre esos reconocimientos se le dio, en 1962, un doctorado de tecnología por la Universidad de Kyoto, no uno en medicina.
Ya mayorcito sufrió el delirio de que sabía fisiología y biología, además de medicina, creyó descubrir "un milagro" en el sesquióxido de germanio y escribió en 1980 un tamal llamado modestamente: Miracle Cure: Organic Germanium (Cura milagrosa, el germanio orgánico) que firmó usando engañosamente su doctorado como título. En él aseguraba que el germanio, cuando proviene de fuentes "orgánicas" en la forma del mencionado compuesto, tiene propiedades milagrosas al grado que, como todo bálsamo de Fierabrás inventado por irresponsables, "sirve para el cáncer". Léalo aquí, en traducción al inglés del tabique de Asai.
¿Lo supo acaso don Kazuhiko en experimentos controlados, con protocolos científicos y estudios de doble ciego? Para nada, lo que hizo fue, como Hahnemann con el cuento de la homeopatía, un par de experimentos incontrolados sobre sí mismo, un par de experimentos que nadie controló sobre unas ratas y zas, a escribir su libraco sobre la salud. Entre las barbaridades químicas que suelta en tal libro está que es un "sustituto del oxígeno" para unirse a "sustancias de desecho" del cuerpo que nunca identifica. Las "teorías" enloquecidas de Asai han sido recogidas con entusiasmo por todo tipo de charlatanes practicantes de las más diversas supersticiones seudomédicas económicamente rentables, en particular el impresentable Karl Loren, que distribuye el germanio "verdadero" que fabrica en Japón Tokai Sangyo bajo el nombre "Vibrant life" (vida vibrante). Es un negociazo que la ciencia real, la medicina, la biología molecular y la fisiología no toman en cuenta porque no sirve para nada.
Pero eso no es todo, el sitio Quackwatch del doctor Barret, en su sección sobre el cáncer nos informa: "Aunque estos compuestos (habla entre otros del sesquióxido de germanio de Asai) han sido objeto de investigaciones legítimas, hay poca o ninguna evidencia de que sean efectivos para el tratamiento de ninguna enfermedad grave, y todos han demostrado un potencial para ser dañinos. Los productos de germanio han causado daños renales irreversibles y muertes (Obara K. and others. Germanium poisoning: Clinical symptoms and renal damage caused by long-term intake of germanium. Japanese Journal of Medicine 30:67-72, 1992). La Agencia de medicamentos y alimentos de los EE.UU. (FDA) ha prohibido su importación y decomisado productos de varios fabricantes estadounidenses."
Jalando la hebra de una afirmación en apariencia inocente, se llega a la madeja de un abuso monumental que ha costado vidas humanas.
Por favor, don Mario, ¿qué importa si mis críticas son altisonantes o mis modotes no le gustan a usted? Estamos hablando de afirmaciones sobre pseudomedicinas que MATAN GENTE por sus efectos secundarios o al alejarlos del tratamiento médico, y que siguen allí, colgadas de la sección lamentable de "plantas medicinales" de su muy amplio sitio, que por otra parte no parece objetable.
(Para terminar, algunos auténticos miserables que se merecen epítetos realmente ofensivos, recomiendan el germanio contra el Sida, lo que es una forma de crueldad que me parece monstruosa.)
Se despide don Mario:
Y ahora para proporcionarle un instante de esparcimiento le invito a escuchar mi radio que es otro de mis amores, donde podrá escuchar además mi voz trasmitiendo a ver si le agrada. escuche la emisión con winamp instalado en http://200.104.31.14:8000/listen.pls. Un saludo ya en calma de un servidor
Venga, don Mario, yo también soy gente de radio, desde hace al menos veinte años. Quite usted sus páginas dañinas y peligrosas, o al menos anóteles a todas que contienen suposiciones y creencias no convalidadas científicamente, señale que el uso de las plantas que promueve puede tener efectos secundarios que los naturópatas siempre niegan, mentirosamente y aclare que no sustituyen la atención de un profesional de la salud... o, mejor aún, cámbielas por la promoción al pensamiento crítico, científico y cuestionador de cuanto se nos ofrece.
Es una mucho mejor manera de mantenerse fresco a su edad. Si usted cree que con esta promoción está haciendo el bien y está honradamente engañado, puede cambiar, darse cuenta de los peligros que encierra su buena fe, y acabar beneficiando a los sujetos de su comunicación. Si no, pues no.
Y manténganos informados sobre lo que pueda declarar el miserable Pinochet sobre el salvaje asesinato de Víctor Jara, cuya música y optimismo por un mundo mejor y más justo (que de eso también se trata todo este vals) sobrevivirán al dictador. Y yo quisiera escuchar aquélla de "El hombre es un creador", o la versión de Mercedes Sosa cantando "Te recuerdo, Amanda".
(Postdata al día siguiente: felicidades a todos los chilenos y a toda la gente de bien por el desafuero de Pinochet.)
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pseudomedicina
agosto 25, 2004
La hora de la verdad y los minutos de la falsedad
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El hombre siempre ha tenido el sueño de poder detectar a los mentirosos con alguna certeza.
Deje usted de lado que mi abuela Sofía, mujer sabia si las hay, decía que más pronto cae un mentiroso que un cojo, el hecho real es que numerosos chapuceros pasan por la vida exhibiendo una cara de diamante, sin inmutarse cuando los atrapan faltando a la verdad y, sobre todo, reincidiendo en sus mentiras. Si no hubiera tal, el esoterismo sería un páramo y la paranormalología un vago recuerdo.
De hecho, cualquier detector de mentiras real se sobrecalentaría aplicándolo a cualquier área de las que son ocupación del charlatanaje.
Las formas de "sacarle la verdad" a una persona han sido tan variadas como inútiles, desde la escopolamina hasta el thiopental sódico (o Pentotal, que el hoy exjefe de la CIA quería usar en los internos del campo de concentración de Guantanamo) pasando por la tortura inquisitorial o conosuriana y llegando hasta la patraña llamada "detector de mentiras" o, más precisamente, "polígrafo". Todas fallan.
Y esto adquiere alguna relevancia porque el martes zapeaba yo por la tele cuando me encontré a Alicia Senovilla (al parecer ahora especializada en exhibiciones lamentables de tontería) en su programoide "La hora de la verdad" y, mientras una chavalilla afirmaba su inocencia de una determinada infidelidad, la presentadora dijo con aplomo: "El polígrafo no miente".
¿Eh?
Así, simplemente: "el polígrafo no miente".
A ver, Alicia, corazón, que calladita decoras bastante, el polígrafo no sirve para un carajo y tu guionista sí miente, como veremos a continuación.
Antes, dejo constancia de que es de desearse que los participantes en tan lamentable emisión sean tan falsarios como parecen. Es decir, que sean personas que actúan como "parejas en las que él quiere saber si ella le adornó la testa con una elegante cuanto viril cornamenta" pero que en la vida real ni se conocen o algo así, y que el enfrentamiento es producto de las relaciones de un guionista con el hachís. Porque si los problemas, broncazos, gritos, angustias, lloros, reclamos y hasta separaciones de parejas que atestigua el televidente en tan lamentable emisión son reales, los productores de la emisión están rozando los delicados terrenos del delito grave.
La historia del programa no es nada complicada. Antena 3, en su página Web, suelta la siguietne ristra de imprecisiones, falsedades, engañifas y tonterías con sabor a márketing:
"LA HORA DE LA VERDAD" es un talk show presentado por Alicia Senovilla, en el que personas anónimas con historias inusuales, se enfrentan cada martes a la verdad a través de diversos pruebas como el polígrafo, el test de la voz y de paternidad. Este programa producido para ANTENA 3 por Boomerang incorpora una novedosa modalidad: el test de voz, una nueva técnica para averiguar, mediante la variación de la voz, si el invitado miente o dice la verdad. Por su parte, el polígrafo, que es utilizado por la policía de más de 90 países, es un instrumento de gran sensibilidad y precisión, capaz de registrar en un gráfico los cambios que se producen en el organismo ante determinadas preguntas. "LA HORA DE LA VERDAD" también resuelve las dudas sobre su paternidad a aquellos hombres que lo solicitan.
Básicamente, lo que se exhibe ante la curiosidad del público son parejas de amigos, amantes, novios o esposos en las cuales uno desea saber si el otro dice la verdad (o el otro quiere demostrarle al uno que la dice, da igual) o determinar la paternidad de algún inocente.
El análisis de ADN no es, como quieren creer algunos, una especie de determinante mágico de la paternidad. En casos policiacos, cuando se tiene ADN de un sospechoso y al sospechoso, y se pueden comparar dos muestras de ADN, las probabilidades son tales que dan una certeza casi total. Pero en los casos de paternidad, el padre sólo pone el 50% del ADN, y por tanto la prueba tiene probabilidades de error, así sean de entre 98 y 99%.
Pero si la duda es de otro tipo, generalmente de un asunto decoración córnea en la frente de la pareja, entonces se acude al polígrafo y a un "análisis de voz" que, se implica, se asegura, son 100% infalibles.
Y no lo son.
El polígrafo lo inventó el creador de la Mujer Maravilla
En serio. Lo hizo en 1917 un psicólogo llamado William Moulton Marston, que luego fue el creador de la famosa Wonder Woman de los cómics. No precisamente un experto en fisiología, por cierto.
El polígrafo y las teorías que lo sustentan son ciencia basura (algo así como las paraciencias), que parten de una idea no probada para llegar a conclusiones absolutamente jaladas de los pelos.
Un polígrafo mide cuatro variables reales: la presión sanguínea, la frecuencia respiratoria, la frecuencia cardiaca y la resistencia galvánica de la piel. También es cierto que estas variables cambian conforme se modifica el estado emocional de una persona sometida a las mediciones. Y aquí empieza la estupidez: estas tres variables se relacionan más o menos con la ansiedad y la tensión emocional de la persona, de modo que quienes inventaron este negocito en los Estados Unidos decidieron ya divorciados de la lógica que cuando uno miente está más ansioso y tenso y que, por tanto, la variación de esas tres variables indicaría que una persona está mintiendo.
En principio "suena lógico", y como tantas cosas que "suenan lógicas" no soporta un análisis minucioso.
Por ejemplo, supongamos que cuando le preguntan a usted si mató a Carlomagno usted se pone muy nervioso porque teme que el polígrafo se equivoque, o simplemente teme que su mala suerte le haga una jugarreta, o en ese momento se acuerda de que dejó la fabada en la estufa. Pues aumentará su tensión sanguínea, aumentará su frecuencia respiratoria, aumentará la resistencia galvánica de la piel y el "experto" en el polígrafo podrá afirmar, equivocándose integralmente, que usted mintió cuando dijo que no, que no sólo no mató a Carlomagno sino que ni había nacido en aquellos años.
Ni la frecuencia cardiaca y respiratoria, ni la tensión arterial ni la resistencia galvánica de la piel están asociadas obligatoriamente al hecho de mentir, mucho menos de manera exclusiva, de modo que cualquier forma de nerviosismo, alteraciones emocionales durante la "entrevista" con el "experto", o incluso una memoria agradable o desagradable, pueden provocar cambios que se pueden interpretar como si se relacionaran con lo que le preguntan y lo que contestó.
Y el "expertazo" no tiene forma de saber si usted exhibió esa tensión por mentir o por lo que fuere. Eso es un invento charlatanesco.
El polígrafo es tan poco confiable que sólo se usa en algunos países (no en 90, como mendazmente dice la publicidad de Antena 3), y no ha logrado impresionar a las fuerzas policiacas ni judiciales de la gran mayoría de las naciones. Pero incluso en el país de su nacimiento, los Estados Unidos, se ha visto bajo tales ataques que el Congreso de los EE.UU. promulgó una ley que impide que los patrones sometan a sus empleados a pruebas de polígrafo.
Porque, más allá de la teoría que "suena lógica", el hecho real es que en pruebas con polígrafo estudiadas científicamente el examinador llega a una conclusión equivocada el 80% de las veces.
Para que usted lo entienda correctamente, si usted sólo adivina si una persona dice la verdad o miente, y lo hace al azar o echando al aire una moneda, las probabilidades son de que tenga razón el 50% de las veces. Es decir, un examinador "experto" dotado de una chimistreta llamada "polígrafo" se equivocará más veces que alguien que simplemente tome una respuesta al azar.
El polígrafo ni miente ni dice la verdad. El polígrafo registra variables que una teoría mal planteada dice que señalan cuando alguien miente, el "experto" examinador interpreta los datos y entonces da un dictamen que en el 80% de las ocasiones estará equivocado.
¿Por qué se sigue usando el polígrafo en algunos países como Estados Unidos, Japón, Canadá o Israel? Pues porque su promesa es demasiado seductora como para renunciar a ella. Lo mismo que pasa con otras formas de la charlatanería como los ovnis, el monstruo del Lago Ness, la telepatía o la mediumnidad (con o sin grabadora): son mentiras tan atractivas que la gente prefiere olvidarse de que hay datos que indican con toda certeza que son mentiras y no hay datos sólidos que las sustenten. Por fortuna, en la enorme mayoría de los casos, ni siquiera el sistema judicial estadounidense admite los estudios de polígrafo como pruebas en tribunales.
(Tan incierto es que algunos científicos lo asemejan a la frenología, mientras que hay suficiente información en Internet sobre cómo "engañar" al polígrafo (en inglés, aclaro).)
La "prueba de voz" y los estudios inexistentes
Ls "prueba de voz" es aún más extraña e incierta. Dado que el programa no se rebaja a explicarlo, no queda sino suponer que la productora o el "experto" en cuestión sacudieron 9 mil dólares para hacerse de un analizador de estrés de voz computarizado o CSVA por sus siglas en inglés.
La teoría detrás de este adminículo es que la voz cambia cuando mentimos. Probablemente. Pero la voz también cambia cuando comemos mucha sal, cuando pensamos en nuestros mitos sexuales, cuando queremos que cambie y por enemil razones aún más complejas que los cambios en las variables que mide el polígrafo. Y tenemos más control sobre ellas.
Nadie ha medido cómo exactamente cambia la voz cuando mentimos, y mucho menos se ha demostrado que ese cambio se dé si y sólo si mentimos.
Lo que afirman los fabricantes (que no iban a afirmar otra cosa porque lo que les interesa es vender aparatitos de CSVA) es que es "más confiable que el polígrafo".
Pues vaya notición. Ya quedamos que el azar es "más confiable que el polígrafo", así que superar el lamentable desempeño de esa pamplina tampoco es como para impresionar a nadie. Claro que ellos aseguran que tienen una validez del 97%, lo que (si fuera cierto, porque la cifra la lanzan al mundo sin fuente alguna que la sustente) quiere decir que los practicantes de esta patraña pueden freír en una silla eléctrica a 3 inocentes por cada 97 culpables. O refundir en la cárcel a un ciudadano común por cada 35 culpables.
Las bases del CVSA son tan guangas e imprecisas como las del polígrafo: afirman que el aparatito en cuestión puede detectar modulaciones de frecuencia en la voz que supuestamente son involuntarias, y luego se saltan a asegurar que tales variaciones ocurren de manera única y privilegiada cuando la gente dice una mentira. ¿Cómo lo saben? No lo dicen. ¿Pueden probarlo? No. ¿Les importa? En lo más mínimo, y menos aún a nueve mil dólares el pepinazo.
Como todo charlatán que se precie, los fabricantes del CVSA no son una simple empresa, nonono. Son el "Instituto nacional para la verificación de la verdad" o NITV, de los Estados Unidos, cuyos anuncios hablan de "cientos de estudios" que los convalidan, pero sin mostrar ni uno de esos estudios hechos por científicos serios en instituciones serias.
¿Todos los seres humanos siempre que mienten tienen exactamente las mismas variaciones en la voz y este aparatejo mide exactamente esas variaciones? Pues no hay ningún dato que lo demuestre, y los que mercan el cuentito se guardan mucho de ofrecer tales datos.
Sobre estas bases inestables, burlescas, engañosas y bajo fuego, Antena 3 y la productora Boomerang usan en la televisión española tanto el polígrafo como el "análisis de voz" para dictaminar, con afirmaciones tajantes, si alguien "miente" o "dice la verdad" y, por tanto, le dicen al público, con base en eso se rompen o consolidan parejas, amistades, amores, matrimonios, etc. Ojalá no sea cierto, pues y todo sea actuación pura.
Pero lo que se le está diciendo al público en general, y eso es una irresponsabilidad gigantesca, no es sólo que alguna ciudadana inocente se metió a la cama con un señor que no era su marido, asunto que nos debería importar un carajo a menos que seamos la ciudadana, el señor o el marido, sino que se les está mandando el mensaje de que sí hay una forma de saber con certeza cuando alguien dice la verdad y cuando alguien miente. Y eso es desinformar al público, por decir lo menos.
"La hora de la verdad", pues, no es sino la hora de las mentiras, las exageraciones, la anticiencia y el embuste para consumo masivo. Nada de qué estar orgullosos.
Y nada muy lejos de "El castillo de las mentes prodigiosas" o de los más deleznables reality shows.
El hombre siempre ha tenido el sueño de poder detectar a los mentirosos con alguna certeza.
Deje usted de lado que mi abuela Sofía, mujer sabia si las hay, decía que más pronto cae un mentiroso que un cojo, el hecho real es que numerosos chapuceros pasan por la vida exhibiendo una cara de diamante, sin inmutarse cuando los atrapan faltando a la verdad y, sobre todo, reincidiendo en sus mentiras. Si no hubiera tal, el esoterismo sería un páramo y la paranormalología un vago recuerdo.
De hecho, cualquier detector de mentiras real se sobrecalentaría aplicándolo a cualquier área de las que son ocupación del charlatanaje.
Las formas de "sacarle la verdad" a una persona han sido tan variadas como inútiles, desde la escopolamina hasta el thiopental sódico (o Pentotal, que el hoy exjefe de la CIA quería usar en los internos del campo de concentración de Guantanamo) pasando por la tortura inquisitorial o conosuriana y llegando hasta la patraña llamada "detector de mentiras" o, más precisamente, "polígrafo". Todas fallan.
Y esto adquiere alguna relevancia porque el martes zapeaba yo por la tele cuando me encontré a Alicia Senovilla (al parecer ahora especializada en exhibiciones lamentables de tontería) en su programoide "La hora de la verdad" y, mientras una chavalilla afirmaba su inocencia de una determinada infidelidad, la presentadora dijo con aplomo: "El polígrafo no miente".
¿Eh?
Así, simplemente: "el polígrafo no miente".
A ver, Alicia, corazón, que calladita decoras bastante, el polígrafo no sirve para un carajo y tu guionista sí miente, como veremos a continuación.
Antes, dejo constancia de que es de desearse que los participantes en tan lamentable emisión sean tan falsarios como parecen. Es decir, que sean personas que actúan como "parejas en las que él quiere saber si ella le adornó la testa con una elegante cuanto viril cornamenta" pero que en la vida real ni se conocen o algo así, y que el enfrentamiento es producto de las relaciones de un guionista con el hachís. Porque si los problemas, broncazos, gritos, angustias, lloros, reclamos y hasta separaciones de parejas que atestigua el televidente en tan lamentable emisión son reales, los productores de la emisión están rozando los delicados terrenos del delito grave.
La historia del programa no es nada complicada. Antena 3, en su página Web, suelta la siguietne ristra de imprecisiones, falsedades, engañifas y tonterías con sabor a márketing:
"LA HORA DE LA VERDAD" es un talk show presentado por Alicia Senovilla, en el que personas anónimas con historias inusuales, se enfrentan cada martes a la verdad a través de diversos pruebas como el polígrafo, el test de la voz y de paternidad. Este programa producido para ANTENA 3 por Boomerang incorpora una novedosa modalidad: el test de voz, una nueva técnica para averiguar, mediante la variación de la voz, si el invitado miente o dice la verdad. Por su parte, el polígrafo, que es utilizado por la policía de más de 90 países, es un instrumento de gran sensibilidad y precisión, capaz de registrar en un gráfico los cambios que se producen en el organismo ante determinadas preguntas. "LA HORA DE LA VERDAD" también resuelve las dudas sobre su paternidad a aquellos hombres que lo solicitan.
Básicamente, lo que se exhibe ante la curiosidad del público son parejas de amigos, amantes, novios o esposos en las cuales uno desea saber si el otro dice la verdad (o el otro quiere demostrarle al uno que la dice, da igual) o determinar la paternidad de algún inocente.
El análisis de ADN no es, como quieren creer algunos, una especie de determinante mágico de la paternidad. En casos policiacos, cuando se tiene ADN de un sospechoso y al sospechoso, y se pueden comparar dos muestras de ADN, las probabilidades son tales que dan una certeza casi total. Pero en los casos de paternidad, el padre sólo pone el 50% del ADN, y por tanto la prueba tiene probabilidades de error, así sean de entre 98 y 99%.
Pero si la duda es de otro tipo, generalmente de un asunto decoración córnea en la frente de la pareja, entonces se acude al polígrafo y a un "análisis de voz" que, se implica, se asegura, son 100% infalibles.
Y no lo son.
El polígrafo lo inventó el creador de la Mujer Maravilla
En serio. Lo hizo en 1917 un psicólogo llamado William Moulton Marston, que luego fue el creador de la famosa Wonder Woman de los cómics. No precisamente un experto en fisiología, por cierto.
El polígrafo y las teorías que lo sustentan son ciencia basura (algo así como las paraciencias), que parten de una idea no probada para llegar a conclusiones absolutamente jaladas de los pelos.
Un polígrafo mide cuatro variables reales: la presión sanguínea, la frecuencia respiratoria, la frecuencia cardiaca y la resistencia galvánica de la piel. También es cierto que estas variables cambian conforme se modifica el estado emocional de una persona sometida a las mediciones. Y aquí empieza la estupidez: estas tres variables se relacionan más o menos con la ansiedad y la tensión emocional de la persona, de modo que quienes inventaron este negocito en los Estados Unidos decidieron ya divorciados de la lógica que cuando uno miente está más ansioso y tenso y que, por tanto, la variación de esas tres variables indicaría que una persona está mintiendo.
En principio "suena lógico", y como tantas cosas que "suenan lógicas" no soporta un análisis minucioso.
Por ejemplo, supongamos que cuando le preguntan a usted si mató a Carlomagno usted se pone muy nervioso porque teme que el polígrafo se equivoque, o simplemente teme que su mala suerte le haga una jugarreta, o en ese momento se acuerda de que dejó la fabada en la estufa. Pues aumentará su tensión sanguínea, aumentará su frecuencia respiratoria, aumentará la resistencia galvánica de la piel y el "experto" en el polígrafo podrá afirmar, equivocándose integralmente, que usted mintió cuando dijo que no, que no sólo no mató a Carlomagno sino que ni había nacido en aquellos años.
Ni la frecuencia cardiaca y respiratoria, ni la tensión arterial ni la resistencia galvánica de la piel están asociadas obligatoriamente al hecho de mentir, mucho menos de manera exclusiva, de modo que cualquier forma de nerviosismo, alteraciones emocionales durante la "entrevista" con el "experto", o incluso una memoria agradable o desagradable, pueden provocar cambios que se pueden interpretar como si se relacionaran con lo que le preguntan y lo que contestó.
Y el "expertazo" no tiene forma de saber si usted exhibió esa tensión por mentir o por lo que fuere. Eso es un invento charlatanesco.
El polígrafo es tan poco confiable que sólo se usa en algunos países (no en 90, como mendazmente dice la publicidad de Antena 3), y no ha logrado impresionar a las fuerzas policiacas ni judiciales de la gran mayoría de las naciones. Pero incluso en el país de su nacimiento, los Estados Unidos, se ha visto bajo tales ataques que el Congreso de los EE.UU. promulgó una ley que impide que los patrones sometan a sus empleados a pruebas de polígrafo.
Porque, más allá de la teoría que "suena lógica", el hecho real es que en pruebas con polígrafo estudiadas científicamente el examinador llega a una conclusión equivocada el 80% de las veces.
Para que usted lo entienda correctamente, si usted sólo adivina si una persona dice la verdad o miente, y lo hace al azar o echando al aire una moneda, las probabilidades son de que tenga razón el 50% de las veces. Es decir, un examinador "experto" dotado de una chimistreta llamada "polígrafo" se equivocará más veces que alguien que simplemente tome una respuesta al azar.
El polígrafo ni miente ni dice la verdad. El polígrafo registra variables que una teoría mal planteada dice que señalan cuando alguien miente, el "experto" examinador interpreta los datos y entonces da un dictamen que en el 80% de las ocasiones estará equivocado.
¿Por qué se sigue usando el polígrafo en algunos países como Estados Unidos, Japón, Canadá o Israel? Pues porque su promesa es demasiado seductora como para renunciar a ella. Lo mismo que pasa con otras formas de la charlatanería como los ovnis, el monstruo del Lago Ness, la telepatía o la mediumnidad (con o sin grabadora): son mentiras tan atractivas que la gente prefiere olvidarse de que hay datos que indican con toda certeza que son mentiras y no hay datos sólidos que las sustenten. Por fortuna, en la enorme mayoría de los casos, ni siquiera el sistema judicial estadounidense admite los estudios de polígrafo como pruebas en tribunales.
(Tan incierto es que algunos científicos lo asemejan a la frenología, mientras que hay suficiente información en Internet sobre cómo "engañar" al polígrafo (en inglés, aclaro).)
La "prueba de voz" y los estudios inexistentes
Ls "prueba de voz" es aún más extraña e incierta. Dado que el programa no se rebaja a explicarlo, no queda sino suponer que la productora o el "experto" en cuestión sacudieron 9 mil dólares para hacerse de un analizador de estrés de voz computarizado o CSVA por sus siglas en inglés.
La teoría detrás de este adminículo es que la voz cambia cuando mentimos. Probablemente. Pero la voz también cambia cuando comemos mucha sal, cuando pensamos en nuestros mitos sexuales, cuando queremos que cambie y por enemil razones aún más complejas que los cambios en las variables que mide el polígrafo. Y tenemos más control sobre ellas.
Nadie ha medido cómo exactamente cambia la voz cuando mentimos, y mucho menos se ha demostrado que ese cambio se dé si y sólo si mentimos.
Lo que afirman los fabricantes (que no iban a afirmar otra cosa porque lo que les interesa es vender aparatitos de CSVA) es que es "más confiable que el polígrafo".
Pues vaya notición. Ya quedamos que el azar es "más confiable que el polígrafo", así que superar el lamentable desempeño de esa pamplina tampoco es como para impresionar a nadie. Claro que ellos aseguran que tienen una validez del 97%, lo que (si fuera cierto, porque la cifra la lanzan al mundo sin fuente alguna que la sustente) quiere decir que los practicantes de esta patraña pueden freír en una silla eléctrica a 3 inocentes por cada 97 culpables. O refundir en la cárcel a un ciudadano común por cada 35 culpables.
Las bases del CVSA son tan guangas e imprecisas como las del polígrafo: afirman que el aparatito en cuestión puede detectar modulaciones de frecuencia en la voz que supuestamente son involuntarias, y luego se saltan a asegurar que tales variaciones ocurren de manera única y privilegiada cuando la gente dice una mentira. ¿Cómo lo saben? No lo dicen. ¿Pueden probarlo? No. ¿Les importa? En lo más mínimo, y menos aún a nueve mil dólares el pepinazo.
Como todo charlatán que se precie, los fabricantes del CVSA no son una simple empresa, nonono. Son el "Instituto nacional para la verificación de la verdad" o NITV, de los Estados Unidos, cuyos anuncios hablan de "cientos de estudios" que los convalidan, pero sin mostrar ni uno de esos estudios hechos por científicos serios en instituciones serias.
¿Todos los seres humanos siempre que mienten tienen exactamente las mismas variaciones en la voz y este aparatejo mide exactamente esas variaciones? Pues no hay ningún dato que lo demuestre, y los que mercan el cuentito se guardan mucho de ofrecer tales datos.
Sobre estas bases inestables, burlescas, engañosas y bajo fuego, Antena 3 y la productora Boomerang usan en la televisión española tanto el polígrafo como el "análisis de voz" para dictaminar, con afirmaciones tajantes, si alguien "miente" o "dice la verdad" y, por tanto, le dicen al público, con base en eso se rompen o consolidan parejas, amistades, amores, matrimonios, etc. Ojalá no sea cierto, pues y todo sea actuación pura.
Pero lo que se le está diciendo al público en general, y eso es una irresponsabilidad gigantesca, no es sólo que alguna ciudadana inocente se metió a la cama con un señor que no era su marido, asunto que nos debería importar un carajo a menos que seamos la ciudadana, el señor o el marido, sino que se les está mandando el mensaje de que sí hay una forma de saber con certeza cuando alguien dice la verdad y cuando alguien miente. Y eso es desinformar al público, por decir lo menos.
"La hora de la verdad", pues, no es sino la hora de las mentiras, las exageraciones, la anticiencia y el embuste para consumo masivo. Nada de qué estar orgullosos.
Y nada muy lejos de "El castillo de las mentes prodigiosas" o de los más deleznables reality shows.
agosto 22, 2004
Tarotimos y tarotaradeces
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(Corregido y aumentado el 22 de agosto a las 23:59)
Si acude usted a cualquier croupier de la desvergüenza ocupado en "echarle las cartas del Tarot" a sus víctimas y pregunta sobre el origen del jueguito de naipes en cuestión, lo más seguro es que le sacudan un cuento según el cual tal baraja procede del antiguo Egipto (pobre Egipto, cuánta raja le sacan éstos), y quizá susurren que la creó "el propio dios Toth" (cosa que nos obligaría a creer además que Isis, Osiris, Anubis y demás dioses egipcios no eran mitos, sino verdaderas deidades con existencia lo bastante corpórea para pintar barajas; si usted puede creer eso, quizá le interese comprar un puente que tenemos estorbando en la bahía de San Francisco).
Toda esa historia no es sino un collar de pamplinas primorosamente ensartadas en un hilo de fantasía desatada.
Los más descarados serán capaces de decirle que "las figuras" del Tarot, o al menos la de los llamados "arcanos mayores" están grabadas en un pasillo de la Gran Pirámide de Keops, lo cual es, simple y llanamente, una mentira del tamaño de la Esfinge. (A ver cómo le iban a hacer los egipcios para inventar la carta de "La Papisa", elemento claramente medieval).
La realidad es que las cartas de jugar, de adivinar o de hacer tonto al conciudadano no se inventaron en el Antiguo Egipto ni en el antiguo nada, sino que fueron creadas a petición de Huey Song (o Xuanzong), emperador chino de la dinastía Tang que en el siglo IX (medievo pleno) pidió que se inventara algo para entretener a su bien abastecido harén de esposas, queridas, concubinas, amantes, amigas con derecho a roce y desconocidas obtenidas quién sabe cómo. Alguno de los lambiscones que generalmente se encuentran por docenas en los palacios reales pintó unas tarjetitas de papel (invento chino, por cierto) y con ellas inventó un jueguito para que pasaran el rato las compañeras de cama del emperador.
Las cartas fueron a dar a Italia, como tantos otros inventos chinos, por medio de comerciantes como Marco Polo. Ya en 1227 se habla de que a los niños italianos se les instruye en las virtudes cristianas por medio de unos naipes llamados "carticellas". A la gente le da por inventar juegos con las tales cartas y a apostar en ellos, lo que atrae las furias de la iglesia católica y le da su carácter medio prohibido a tales trozos oblongos de cartulina. Las cartas llegan a los pueblos árabes, quienes nos devuelven el nombre "nayb", del que procede "naipe".
Y durante todos esos cientos o miles de años, ni un carajo sobre el "tarot" ni sobre adivinaciones ni adivinanzas.
Es hasta principios del siglo XV (en 1415 o 1430 o por ahí) que Filippo María Visconti, duque de Milán, manda a hacer un juego de cartas que se conserva hasta hoy y al que se llama "tarot italiano", aunque algunas de sus cartas sean distintas a las que se usan hoy (lo cual nos da la medida del "respeto" por la antigüedad que tienen los engañabobos, que cambian las cartas como les viene en gana y luego cuentan historias del antiguo Egipto). No hay nada que indique que el mazo de cartas de Filippo se haya usado para echarle la suerte a nadie, por cierto. Las referencias místicas del tarot comienzan en 1546 a cargo de Guillaume Postel.
O sea, que el Tarot es un invento bastante moderno si lo comparamos con otras "técnicas de adivinación" o "mancias" inventadas en el pasado, como las que implican interpretar el vuelo de los pájaros, las vísceras de animales sacrificados, los huesos, el I Ching y demás.
Por supuesto, si uno pregunta por el significado de la palabra "tarot" el tallanaipes de la adivinación pondrá los ojitos en blanco y dirá que significa "libro de Toth" en antiguo egipcio (idioma del que no sabe nada, claro), o que tiene que ver con tora, rota o ator, es decir, el tetragrámmaton o nombre de dios (que en realidad son las letras hebreas YHVH, de donde sale Yahvé, como todo mundo puede ver son igualitas a "ator"); o que se relaciona con la Torah judía y por tanto con la cábala, o nos ofenderá con alguna otra tontería igualmente imaginaria.
La realidad es que "tarots" era como se llamaba a los "triunfos" en francés y el juego de cartas y parlanchinería llamado "tarots" era popular en Italia en el siglo XV. Fin del misterio. El nombrecito viene del francés y de un juego de azar, nada de idioma egipcio, hebreo, dioses antiguos ni delirios cabalísticos.
El "tarot" actual en sus enemil variantes (ahora cada charlatanazo produce el suyo propio para venderlo en kioscos junto con manuales de uso que no sirven para nada) procede del de Marsella, que tiene la pavorosa antigüedad de quinientos años, más o menos. Consta de 78 cartas, 22 de las cuales son los "arcanos mayores" (suena impresionante) y tienen los conocidos dibujitos del diablo, la muerte, los enamorados, la rueda de la fortuna, etc, mientras que las 56 restantes ("arcanos menores") se parecen mucho a la baraja española, divididas en 4 palos pero con 14 cartas cada uno. Se numeran del 1 al 10 (como las de pókar) con cuatro figuras: rey, reina, caballo y sota.
Los exprimidores de congéneres suelen limitarse a los 22 "arcanos mayores" y con ellos pueden producir verdaderos milagros, como provocarle miedos irracionales a personas de aspecto normal, hacer que personas razonables actúen como bobos o producir dinero de la nada, mismo que se embolsan con gran regocijo.
La pregunta, claro, es si las cartas éstas o cualesquiera otras (incluidas las del Memorama) pueden "predecir" el futuro o "responder" a preguntas. La respuesta es no. Simplemente y sin más. Como todos los demás métodos adivinatorios, el tarot se basa en generalizaciones, en la lectura en frío que ya disecamos aquí, en respuestas buenas para cualquier circunstancia y en un descaro verdaderamente asombroso por parte del tarotimador.
Para el ritual, se supone que hay que barajar el tarot y luego el incauto lo debe cortar y luego se van sacando las cartas, disponiéndolas boca abajo en distintas formas, como la "cruz céltica", el "calendario", el "trisquel" o la "sencilla". Una vez puesto el solitario en su sitio, se van destapando las cartas una por una en un orden determinado y se supone que la relación entre el significado original de la carta y su posición respecto a las demás nos va diciendo si conviene o no dedicarnos a la pastelería fina o al regenteo de burdeles, si la sabrosa Jennifer se ha prendado de nosotros o si es mejor pedir el aumento de sueldo en viernes o en martes.
En todo ese proceso, ni el aprendiz de brujo ni su damnificado se preguntan (mucho menos se responden) cómo es que las cartas no sólo conocen el futuro, sino que reconocen que usted es usted y no alguien más, y saben que están respondiendo a una pregunta y no a otra.
Pero la prueba de fuego de cualquier tarotorpe es preguntarle algo concreto que esté fuera de su conocimiento. Porque lo más llamativo de esta forma de adivinación (y de todas las formas de adivinación, para el caso) es que ni las cartas del tarot ni la bola de cristal ni las hojas del té ni las runas ni los posos del café ni el zodiaco van más allá de los conocimientos precisos y medibles del adivino en particular.
Por ejemplo, si usted le pregunta a un tarotonto quién va a ganar el partido de fútbol que se celebrará el domingo en el Estadio Mayapán de México entre las Avispas de Zumpango y los Albigranas de Tingüindín, la respuesta variará mucho dependiendo de lo que sepa el tarotimador en cuestión.
Si no es mexicano, probablemente haga mucha parafernalia para salirle con una vaguedad como "las tendencias cósmicas parecen favorecer a las Avispas, pero deberán tener mucho cuidado para evitar que los Albigranas aprovechen su influencia afortunada". (¿Verdad que parece una respuesta sin responder nada?)
Si el tarotarado es mexicano, le dirá que no sea payaso, que no existen ni esos equipos de fútbol ni el tal estadio, información que todo el esoterismo del universo no puede transmitirle al tarotrucador de otro país.
Igualmente, pocos taroteros (si no es que ninguno) podrán responderle si fue Bob Bakker o Jack Horner el que afirmó que las aves actuales proceden de los dinosaurios. Esa respuesta, tan sencilla que la encuentra en cualquier lado (fue Bakker) está más allá del tarot porque está más allá del conocimiento del supuesto esotérico "superior iniciado en los misterios cabalísticos de los templarios y los rituales egipcios" (mamada que no significa nada, por cierto).
Porque si el tarot sirviera de verdad para ver el futuro y aprender respuestas a las grandes preguntas, los científicos estarían echando las cartas alegremente en lugar de quemarse las pestañas en sus laboratorios para encontrar la cura del catarro común, mientras que los tarotriviales seguramente se dedicarían a algo más honrado, sobre todo porque se enseñaría el tarot en las escuelas como fuente de sabiduría y ellos resultarían obsoletos.
Y pese a que este mundo es de locos, todavía no llega a tanto, para desgracia de los tarotarugos.
(Por cierto, Lola, en su blog Uno por uno, uno; uno por uno, dos; uno por uno... hace otras consideraciones entretenidas sobre el tarot esta semana.)
(Corregido y aumentado el 22 de agosto a las 23:59)
Si acude usted a cualquier croupier de la desvergüenza ocupado en "echarle las cartas del Tarot" a sus víctimas y pregunta sobre el origen del jueguito de naipes en cuestión, lo más seguro es que le sacudan un cuento según el cual tal baraja procede del antiguo Egipto (pobre Egipto, cuánta raja le sacan éstos), y quizá susurren que la creó "el propio dios Toth" (cosa que nos obligaría a creer además que Isis, Osiris, Anubis y demás dioses egipcios no eran mitos, sino verdaderas deidades con existencia lo bastante corpórea para pintar barajas; si usted puede creer eso, quizá le interese comprar un puente que tenemos estorbando en la bahía de San Francisco).
Toda esa historia no es sino un collar de pamplinas primorosamente ensartadas en un hilo de fantasía desatada.
Los más descarados serán capaces de decirle que "las figuras" del Tarot, o al menos la de los llamados "arcanos mayores" están grabadas en un pasillo de la Gran Pirámide de Keops, lo cual es, simple y llanamente, una mentira del tamaño de la Esfinge. (A ver cómo le iban a hacer los egipcios para inventar la carta de "La Papisa", elemento claramente medieval).
La realidad es que las cartas de jugar, de adivinar o de hacer tonto al conciudadano no se inventaron en el Antiguo Egipto ni en el antiguo nada, sino que fueron creadas a petición de Huey Song (o Xuanzong), emperador chino de la dinastía Tang que en el siglo IX (medievo pleno) pidió que se inventara algo para entretener a su bien abastecido harén de esposas, queridas, concubinas, amantes, amigas con derecho a roce y desconocidas obtenidas quién sabe cómo. Alguno de los lambiscones que generalmente se encuentran por docenas en los palacios reales pintó unas tarjetitas de papel (invento chino, por cierto) y con ellas inventó un jueguito para que pasaran el rato las compañeras de cama del emperador.
Las cartas fueron a dar a Italia, como tantos otros inventos chinos, por medio de comerciantes como Marco Polo. Ya en 1227 se habla de que a los niños italianos se les instruye en las virtudes cristianas por medio de unos naipes llamados "carticellas". A la gente le da por inventar juegos con las tales cartas y a apostar en ellos, lo que atrae las furias de la iglesia católica y le da su carácter medio prohibido a tales trozos oblongos de cartulina. Las cartas llegan a los pueblos árabes, quienes nos devuelven el nombre "nayb", del que procede "naipe".
Y durante todos esos cientos o miles de años, ni un carajo sobre el "tarot" ni sobre adivinaciones ni adivinanzas.
Es hasta principios del siglo XV (en 1415 o 1430 o por ahí) que Filippo María Visconti, duque de Milán, manda a hacer un juego de cartas que se conserva hasta hoy y al que se llama "tarot italiano", aunque algunas de sus cartas sean distintas a las que se usan hoy (lo cual nos da la medida del "respeto" por la antigüedad que tienen los engañabobos, que cambian las cartas como les viene en gana y luego cuentan historias del antiguo Egipto). No hay nada que indique que el mazo de cartas de Filippo se haya usado para echarle la suerte a nadie, por cierto. Las referencias místicas del tarot comienzan en 1546 a cargo de Guillaume Postel.
O sea, que el Tarot es un invento bastante moderno si lo comparamos con otras "técnicas de adivinación" o "mancias" inventadas en el pasado, como las que implican interpretar el vuelo de los pájaros, las vísceras de animales sacrificados, los huesos, el I Ching y demás.
Por supuesto, si uno pregunta por el significado de la palabra "tarot" el tallanaipes de la adivinación pondrá los ojitos en blanco y dirá que significa "libro de Toth" en antiguo egipcio (idioma del que no sabe nada, claro), o que tiene que ver con tora, rota o ator, es decir, el tetragrámmaton o nombre de dios (que en realidad son las letras hebreas YHVH, de donde sale Yahvé, como todo mundo puede ver son igualitas a "ator"); o que se relaciona con la Torah judía y por tanto con la cábala, o nos ofenderá con alguna otra tontería igualmente imaginaria.
La realidad es que "tarots" era como se llamaba a los "triunfos" en francés y el juego de cartas y parlanchinería llamado "tarots" era popular en Italia en el siglo XV. Fin del misterio. El nombrecito viene del francés y de un juego de azar, nada de idioma egipcio, hebreo, dioses antiguos ni delirios cabalísticos.
El "tarot" actual en sus enemil variantes (ahora cada charlatanazo produce el suyo propio para venderlo en kioscos junto con manuales de uso que no sirven para nada) procede del de Marsella, que tiene la pavorosa antigüedad de quinientos años, más o menos. Consta de 78 cartas, 22 de las cuales son los "arcanos mayores" (suena impresionante) y tienen los conocidos dibujitos del diablo, la muerte, los enamorados, la rueda de la fortuna, etc, mientras que las 56 restantes ("arcanos menores") se parecen mucho a la baraja española, divididas en 4 palos pero con 14 cartas cada uno. Se numeran del 1 al 10 (como las de pókar) con cuatro figuras: rey, reina, caballo y sota.
Los exprimidores de congéneres suelen limitarse a los 22 "arcanos mayores" y con ellos pueden producir verdaderos milagros, como provocarle miedos irracionales a personas de aspecto normal, hacer que personas razonables actúen como bobos o producir dinero de la nada, mismo que se embolsan con gran regocijo.
La pregunta, claro, es si las cartas éstas o cualesquiera otras (incluidas las del Memorama) pueden "predecir" el futuro o "responder" a preguntas. La respuesta es no. Simplemente y sin más. Como todos los demás métodos adivinatorios, el tarot se basa en generalizaciones, en la lectura en frío que ya disecamos aquí, en respuestas buenas para cualquier circunstancia y en un descaro verdaderamente asombroso por parte del tarotimador.
Para el ritual, se supone que hay que barajar el tarot y luego el incauto lo debe cortar y luego se van sacando las cartas, disponiéndolas boca abajo en distintas formas, como la "cruz céltica", el "calendario", el "trisquel" o la "sencilla". Una vez puesto el solitario en su sitio, se van destapando las cartas una por una en un orden determinado y se supone que la relación entre el significado original de la carta y su posición respecto a las demás nos va diciendo si conviene o no dedicarnos a la pastelería fina o al regenteo de burdeles, si la sabrosa Jennifer se ha prendado de nosotros o si es mejor pedir el aumento de sueldo en viernes o en martes.
En todo ese proceso, ni el aprendiz de brujo ni su damnificado se preguntan (mucho menos se responden) cómo es que las cartas no sólo conocen el futuro, sino que reconocen que usted es usted y no alguien más, y saben que están respondiendo a una pregunta y no a otra.
Pero la prueba de fuego de cualquier tarotorpe es preguntarle algo concreto que esté fuera de su conocimiento. Porque lo más llamativo de esta forma de adivinación (y de todas las formas de adivinación, para el caso) es que ni las cartas del tarot ni la bola de cristal ni las hojas del té ni las runas ni los posos del café ni el zodiaco van más allá de los conocimientos precisos y medibles del adivino en particular.
Por ejemplo, si usted le pregunta a un tarotonto quién va a ganar el partido de fútbol que se celebrará el domingo en el Estadio Mayapán de México entre las Avispas de Zumpango y los Albigranas de Tingüindín, la respuesta variará mucho dependiendo de lo que sepa el tarotimador en cuestión.
Si no es mexicano, probablemente haga mucha parafernalia para salirle con una vaguedad como "las tendencias cósmicas parecen favorecer a las Avispas, pero deberán tener mucho cuidado para evitar que los Albigranas aprovechen su influencia afortunada". (¿Verdad que parece una respuesta sin responder nada?)
Si el tarotarado es mexicano, le dirá que no sea payaso, que no existen ni esos equipos de fútbol ni el tal estadio, información que todo el esoterismo del universo no puede transmitirle al tarotrucador de otro país.
Igualmente, pocos taroteros (si no es que ninguno) podrán responderle si fue Bob Bakker o Jack Horner el que afirmó que las aves actuales proceden de los dinosaurios. Esa respuesta, tan sencilla que la encuentra en cualquier lado (fue Bakker) está más allá del tarot porque está más allá del conocimiento del supuesto esotérico "superior iniciado en los misterios cabalísticos de los templarios y los rituales egipcios" (mamada que no significa nada, por cierto).
Porque si el tarot sirviera de verdad para ver el futuro y aprender respuestas a las grandes preguntas, los científicos estarían echando las cartas alegremente en lugar de quemarse las pestañas en sus laboratorios para encontrar la cura del catarro común, mientras que los tarotriviales seguramente se dedicarían a algo más honrado, sobre todo porque se enseñaría el tarot en las escuelas como fuente de sabiduría y ellos resultarían obsoletos.
Y pese a que este mundo es de locos, todavía no llega a tanto, para desgracia de los tarotarugos.
(Por cierto, Lola, en su blog Uno por uno, uno; uno por uno, dos; uno por uno... hace otras consideraciones entretenidas sobre el tarot esta semana.)
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