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A ver: el hombre va cada vez más rápido, ¿no? En la prehistoria, a pie, la velocidad media era de 4-5 kilómetros por hora para el cromañón común, que es lo que podemos caminar nosotros con entrenamiento. Luego se domesticó al caballo y el promedio subió a 6 km por hora, sin contar con que estos animalitos podían correr distancias razonables a 20 o 30 kilómetros por hora, lo que aumentó enormemente nuestra velocidad punta. Luego se inventó el automóvil, que se supone que anda a 50 kilómetros por hora en ciudad y a 120 en carretera. Vino el avión, que hoy nos permite viajar a 900 kilómetros por hora. Es lógico pensar que esta progresión geométrica algún día nos permitirá viajar en un plazo razonable a otras estrellas y otras galaxias, ¿verdad?
Pues no.
Otro ejemplo: las células de nuestro cuerpo tienen actividad electroquímica, ¿no? Las cargas eléctricas de los intercambios celulares se pueden medir, especialmente las que ocurren en nuestro cerebro, ¿verdad?. ¿Y no se usa precisamente la variabilidad de la carga eléctrica de un electroimán para emitir ondas de radio? Por supuesto que sí. Entonces, ¿no es lógico pensar que nuestro cerebro emite algo así como ondas de radio con su propia electricidad que pueden percibir otros cerebros, haciendo efectiva la telepatía?
Pues tampoco.
Estos ejemplos son muestra de un pensamiento desordenado que se apoya en unos pocos datos mal masticados al tiempo que niega una enorme cantidad de otros datos para concluir no lo que es razonable y lógico, sino lo que se le viene dando la gana (o lo que le conviene para aliviar a sus congéneres del peso de sus monederos, billeteras y cuentas bancarias).
La enorme variedad de estupideces que proponen los charlatanes se basan todas en distintas formas de pensamiento desordenado, de saltos lógicos sin sustento y de manejo convenenciero de los datos más elementales, al grado que el escéptico se ve agobiado cuando trata de explicar por qué alguna de las taradeces que sueltan los charlatanes es insostenible.
Pero hagamos un par de ejemplos ilustrativos.
Más rápido que la luz, o tan rápido como la prima Luz
Si antes era un problema enorme ir al pueblo de junto y ahora estamos pensando en poner un hombre en Marte, ¿por qué es tonto pensar que a la larga podamos ir a las Pléyades a cenar y volver a tiempo para ver las noticias de la medianoche en casita? Y lo peor, ¿por qué es tonto pensar que constantemente nos visitan seres de otros planetas que ya alcanzaron ese conocimiento inevitable y vienen con el noble propósito de permitir que una tribu de indeseables vivan del cuento?
Quienes plantean, con base en un puñado de fotos desafocadas y el testimonio de personajes de dudosa estabilidad mental o de desmedida ambición, que los viajes interestelares e intergalácticos son posibles, no saben o no quieren saber que el universo es grande.
No sólo es grande, es GRANDE.
Es más grande de lo que podemos siquiera imaginar.
Y su funcionamiento está descrito por leyes.
Esas leyes no las "inventaron" los científicos para desprestigiar a pajarracos como "Billy" Meier, el demencial Salvador Freixedo o sus patibularios cómplices. Son las mismas leyes que explican cómo los automóviles andan con gasolina, cómo la hemoglobina traslada oxígeno a nuestras células, cómo nos mantenemos unidos a la Tierra mediante la gravedad. La ciencia es un solo cuerpo de conocimientos y no está para que lleguen los vivarachos a elegir cuál parte les gusta y cuál no.
Y esas leyes dicen que hay un límite a la velocidad a la que puede llegar cualquier trozo de materia: la velocidad de la luz, que es del orden de poco más de 299,792 kilómetros por segundo.
Ese límite no existe porque se le haya ocurrido a Einstein hacerle difícil la trasquila de conciudadanos a Jiménez del Oso o a Juan José Benítez, sino porque cuando un objeto se acerca a la velocidad de la luz, su masa crece, cosa que está plenamente demostrada. Y su masa crecerá hasta volverse infinita si llega a la velocidad de la luz, pero para ello requiere de una energía infinita.
Necesita más energía de la que hay en todo el universo.
Y si su masa se vuelve infinita, ocupará todo el universo al mismo tiempo.
Esto es un hecho de la naturaleza que se ha descubierto, no algo que se haya inventado.
No hay forma de obtener energía suficiente para que un objeto físico viaje a velocidades siquiera cercanas a la de la luz, del mismo modo en que es imposible hacer muchas cosas que el universo nos impide. Por desgracia, no nos impide ser estúpidos.
Pero, dirá el místico holístico de turno: para una mente decidida "nada es imposible".
Suena muy bonito, pero es falso. Hay montones de cosas imposibles, y sólo un loquito podría negarlo. O un descarado de campeonato. Para empezar, es imposible convencer a un "verdadero creyente".
El problema real es que, para entender las leyes físicas que hacen imposible el viaje a velocidades como la de la luz o mayores, así como las demostraciones de que esto se una descripción del universo y no una ocurrencia de un matemático chiflado, hay que estudiar. Y ni los charlatanes ni sus víctimas suelen empeñarse demasiado en el estudio. De modo que acuden al pensamiento desordenado para justificar sus delirios.
Por ejemplo, ¿no sería posible que el día de mañana se descubriera alguna ley física que nos permita ir más rápido que la luz? Difícilmente, ya que hay otro montón de leyes físicas, que conforman todas una estructura sólida de conocimientos entretejidos y todos demostrados que lo hacen altamente improbable. Pero imaginemos que sí, ¿eso qué significa? ¿Que debemos creerle todas sus fumadas a los profesionales del embuste? Eso equivaldría a encarcelar a quien se nos ocurra pensando que es "posible" que mañana cometa un delito, o renunciar a nuestro trabajo y mearle el escritorio al jefe porque compramos un billete de lotería y es "posible" que mañana nos saquemos 10 millones de dólares.
El que un dato científico se revise a la luz de nuevos conocimientos no le da la razón a los cuenteros, por más que así les guste creerlo cuando les da por la pipa de opio. Hasta ahora, no hay motivos para creer que no sea cierto el dato básico: ningún objeto físico puede acelerar hasta alcanzar la velocidad de la luz.
Si hay gente que se va a tomar el café con los extraterrestres, bien podría preguntarles en qué leyes se basan para viajar más rápido que la luz y ya con eso demostrarían todas sus afirmaciones. En lugar de aguantar las taradeces de Javier Sierra, los delirios de Maussán y sus maussanitas, las fotos espectaculares o malhechotas, bastarían algunas ecuaciones en un papelito para asombrar y convencer a todos los científicos y escépticos del mundo.
Pero ninguno de los micos que cobran en los medios con sus historias de etés ha ofrecido nunca un conocimiento nuevo, sólo vagas y aburridas sentencias filosóficas light como las que destilan los más inútiles libros de "superación personal" o "misticismo sin neuronas" que usurpan, en las librerías, los espacios que deberían ocupar la ciencia, la literatura y los recetarios de comida vietnamita.
Los conocimientos nunca han salido de sus fumadas, sino del trabajo serio y ordenado de la ciencia.
Dicen que los extraterrestres "pueden" viajar más rápido que la luz. Interesante afirmación. ¿Alguna prueba sólida? Ah, no. Pero suena bonito.
Igual podrían decir cualquier estupidez. Y, de hecho, las dicen. Total, no tienen que dar pruebas.
Emitiendo incoherencias a un milímetro de distancia
El segundo ejemplo de pensamiento desordenado es incluso más sencillo de rebatir: quienes hacen tal paralelo retorcido para "justificar" su insana creencia en la telepatía evidentemente ignoran todo sobre la radiodifusión y sobre la electroquímica del cerebro. Una radiodifusora emite con una potencia de varios cientos de watts (o vatios), y hasta de diez mil o más watts. El cerebro no, su consumo de energía es de 25 watts. La radiodifusora usa toda la potencia mencionada en la radiodifusión. El cerebro se ocupa de un montón de cosas y de todas las funciones y percepciones del cerebro, y no tiene ningún área dedicada a transmitir por radio nada. Por eso, para recibir las emisiones de una radiodifusora se puede usar un radiorreceptor, mientras que para percibir los microvoltajes del cerebro es necesario pegar unos electrodos a la cabeza y usar amplificadores artificiales para poder registrarlos en un electroencefalograma.
¿Se va viendo alguna diferencia?
Una radiodifusora toma un tipo de información estructurada (los rollos demenciales de Iker Jiménez, digamos, o, mejor, el Concierto para violín y orquesta de Beethoven) la transforma cifrándola, usando aparatos eléctricos y electrónicos para modularla (por eso la radio puede ser de AM, cuando lo que se modula es la amplitud, o de FM, cuando se modula la frecuencia), de modo que sólo la puedan recibir los aparatos que sintonicen su demodulador en exactamente la frecuencia en la que se transmite. El cerebro no, ése pasa en segundos de funcionar (no transmitir, funcionar) de 5 a 40 hertz o hercios o herzios o hertzios o como se le ocurra a usted, sin modular ni transmitir ni sus muchas amplitudes ni ninguna de sus cambiantes frecuencias. Tan es así que los electroencefalogramas, con todos los avances de la ciencia, nos pueden decir apenas unas pocas cosas sobre el funcionamiento del cerebro y nada, absolutamente nada, sobre el pensamiento, las ideas o los conocimientos del individuo.
Pero, además, un radiotransmisor no es un radiorreceptor. Es decir, se trata de dos aparatos radicalmente distintos, que conviven, sí, en aparatos como los walkie-talkies. ¿Cómo es que un cerebro "superdotado" (según sus delirios) puede "percibir" las emisiones electromagnéticas telepáticas de microvoltajes con variados wattajes, frecuencias y amplitudes de otro cerebro alejado, separar o diferenciar las emisiones de ese cerebro de las de los otros 6 mil millones de seres humanos de los alrededores y reinterpretarlas para darles el mismo sentido que el pensador original? Al menos suena difícil, aunque bien visto es totalmente imposible.
Claro que ninguno de los tomadores de pelo dedicados a la telepatía está investigando tal cosa. O está cobrando por sus embustes o sigue en el laboratorio, empecinado en demostrar que la telepatía existe, y fracasando sin cesar.
Un cerebro se parece tanto a una radiodifusora o a un radiorreceptor como mi tía Nieves se parecía a una lancha rápida. La acumulación de ideas vagas, de medias verdades, de selección de la información y de convenencierismo codicioso, dan como resultado aparentes razonamientos que "no suenan del todo descabellados" hasta que se analizan con un poquito de seriedad y buscando datos reales.
Características del pensamiento desordenado
Cuando magos como James Randi y otros muchos demostraron que hay docenas de formas de duplicar el "fenómeno" de doblar cucharitas del singular miserable Uri Geller, los creyentes decididos dijeron que "ellos hacen trucos, pero lo de Uri es verdad".
Ante las críticas a las fotografías mañosas de Billy Meier, la respuesta de los creyentes ha sido el desafío a reproducirlas (claro que, si se reproducen, el razonamiento será que "ésas son trucos fotográficos, pero las de Billy son reales").
Cuando gente como Harry Houdini demostraba que los médiums de principios del siglo XX usaban trucos, el razonamiento de los fanáticos del espiritismo era que, bueno, en algunas ocasiones los médiums acudían a trucos porque se sentían muy presionados por su público, pero que "la mayoría de las veces sus efectos eran reales".
Cuando la falta de datos suficientes no permite a algún científico explicar de inmediato algún fenómeno que se observe en la atmósfera, los descerebrados concluyen a toda prisa que "la única explicación son las naves extraterrestres", aunque para decir tamaña barbaridad no tengan tampoco ningún otro dato además de su pasión visceral por creer en tal loquera.
Si un remedio tradicional, alguna planta, tiene un componente activo que se usa en medicina, saltan como orangutanes diciendo que "toda la medicina tradicional tiene bases científicas". Si un masaje logra disminuir un dolor, entonces chapurrean babosadas sobre el "drenaje linfático" o la "digitopuntura" (que no "puntura" nada, pero vaya usted a explicárselos). Si los oceanógrafos y biólogos marinos buscan al architeutis o calamar gigante, concluyen que seguramente el "monstruo del Lago Ness" también existe.
Sin ser exhaustivos, hay algunos signos reveladores del pensamiento desordenado.
1. El pensamiento desordenado es difuso. Se conforma con entender las cosas a grosso modo, porque el detalle fino que diferencia al conocimiento de la superstición exige pensar y detenerse en los detalles, y las similitudes vagas no bastan.
2. El pensamiento desordenado se enamora de las ideas interesantes. Los hechos le parecen bastos, groseros y poco cautivadores. La meadoterapia (u orinoterapia), el flujo constante de babosadas californianas como la "medicina cuántica" del insigne embustero Deepak Chopra (probablemente el charlatán más acaudalado del mundo, por haber tenido el tino se depredar víctimas llenas de dólares y que no tiene nada que ver con la cuántica real) o la infame quiropráctica (madre de más de un cuadripléjico), son, sin duda, ideas interesantes y no pocas personas inteligentes encuentran que su solo atractivo les confiere algún grado de verdad, aunque para ello se nieguen a conocer y criticar las bases teóricas que afirman tener los médicos brujos de su preferencia. (Claro que ante ideas como los unicornios y los duendes chocarreros son más críticos, haciendo diferencias entre supersticiones que consideran bastas y supersticiones mononas adecuadas para "gente pensante".)
3. El pensamiento desordenado se decanta por el "principio de autoridad" selectivo. Si cualquier persona respetable, como un médico o científico (uno solo, solito, de preferencia simpático, agradable y buena gente) dice una cosa, tal cosa se convierte para los creyentes en dogma de verdad absoluta y de nada sirve que opinen lo contrario centenares o miles de otros médicos o científicos. Se asume, cuando conviene, que tal médico o científico habla como único portavoz autorizado de la medicina o la ciencia. El pensamiento desordenado busca una convalidación de sus prejuicios y desecha (incluso con violencia) los posibles datos que lo contradigan mientras eleva a calidad de verdad indiscutible aquello que va de acuerdo con sus personales creencias subjetivas y que, tal vez, posiblemente, quizá, según dicen algunos, podría ser verdad.
4. El pensamiento desordenado selecciona los datos que le gustan y desecha los que no le gustan. Es capaz de sobreinterpretar cualquier elemento al tiempo que ignora o minimiza otros, desprecia los mecanismos normales gracias a los cuales nuestra especie ha acumulado una asombrosa cantidad de conocimientos, pero al mismo tiempo los aprovecha ciegamente y sin ver su contradicción (como los "naturistas", "homeópatas" "cirujanos psíquicos" y otros sacaplata que usan gafas y van al médico cuando les duele el píloro).
5. El pensamiento desordenado, como los razonamientos de los esquizofrénicos paranoides, es capaz de generar fantasías bien estructuradas y de gran complejidad. Acude a explicaciones a partir de suposiciones y es incapaz de rendirse a la evidencia y cambiar de opinión cuando se demuestra que su edificio se apoya en cimientos falsos, en vez de lo cual acusa de "intransigencia" al pensamiento crítico y a la ciencia.
6. El pensamiento desordenado privilegia la evidencia anecdótica. renunciando a la lógica, suele regodearse en la falacia post hoc, ergo propter hoc (véase el punto 13 de la entrada de este blog Guía para detectar a los pillastres y sus patrañas) generalmente acompañándola de generalizaciones desaseadas del tipo: Paco Porras le curó un dolor de cabeza a mi prima Neptunia, y por tanto Porras y todos los curanderos algo de verdad deben tener.
Interesante bicho, pues.
De la solidez, inmovilidad y firmeza del pensamiento desordenado
Ser médico, físico nuclear, persona con un cociente intelectual de 120, famoso, astronauta o tener cualquier otra característica intelectual similar no es antídoto del pensamiento desordenado. Numerosas personas que, por otra parte, son razonables y racionales, que parecen manejar el mundo con adecuada objetividad, se despeñan por el abismo de la superstición si ésta "les parece" válida o toca de cerca sus problemas personales, en particular los relativos a la salud.
El pensamiento ordenado, crítico no es forzosamente asunto de cultura, de conocimientos ni de inteligencia (del mismo modo que ninguna de esas características es antídoto del riesgo de caer víctima de una secta, como lo demuestra el elevado nivel académico de los seguidores de Shoko Asahara, el siniestro gurú japonés asesino). Es una disciplina que se aprende y se ejercita en todos los aspectos de la vida, y debería ser la primera preocupación de un sistema educativo destinado al beneficio de los educandos.
Pero la educación sigue privilegiando, previsiblemente, la indoctrinación y el pensamiento difuso, con objeto de servir al partido, al gobierno, a los patrones, a la iglesia, al status quo o a cualquier ideología determinada.
Más aún, muchas personas inteligentes, cultas e informadas en algunas cuestiones son capaces de realizar verdaderas contorsiones mentales para justificar cualquier tontería que le sea cara a sus personales prejuicios. (No recuerdo, para su fortuna, el nombre del mastuerzo que afirmaba que las brujas tenían que servir porque líderes de la preclara talla de Ronald Reagan y Carlos Salinas destinaban dineros del erario a pagar a sus respectivas videntes, Joan Quigley y "La Paca".)
La existencia de civilizaciones extraterrestres que nos visitan o la validez curativa de cualquier terapia extravagante serían relativamente fáciles de demostrar de ser ciertas. Bastaría que se mostraran hechos observables claros, experiencias repetibles y un proceso de estudio aseado y coherente. Si la demostración es consistente, la ciencia, los científicos y quienes promueven el pensamiento crítico se convencerán con facilidad. Ya ha ocurrido. Muchas veces.
Pero vaya usted y trate de convencer a un creyente verdadero de que es víctima de un delirio y verá que es imposible convencerlo. No importa cuántos datos ofrezca, o a cuántas explicaciones acuda. La devoción religiosa del creyente es a prueba de bombas.
De allí que quienes viven del pensamiento desordenado de los demás, no estén, ni con mucho, en peligro de extinción, pues no les faltan víctimas peleándose por darles su dinero, su admiración y su defensa gratuita.
Darse cuenta de esta situación, sin embargo, es el primer paso hacia un pensamiento crítico y genuinamente cuestionador cuya utilidad, sin duda alguna, va mucho más allá de simplemente escaparse de llenarle los bolsillos a todo tipo de mamarrachos pretenciosos y mendaces.
junio 22, 2004
junio 18, 2004
A tomar los medios por asalto (consideraciones sobre la "Alerta sacaplata")
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Sólo falta una semana para que Iker Jiménez, conocido apéndice del "businessman de la chapuza", Javier Sierra, desprestigie a la Cadena Ser española con su "Alerta ovni" que pomposamente llama "Gran noche del misterio interactivo" y que bien se podría llamar "Gran noche de enganchamiento de futuros clientes para las estupideces que se nos ocurran luego".
Los sitios escépticos han puesto, naturalmente, el grito en el cielo. Que una emisora por otra parte seria y creíble decida revolcarse en el fango de la estupidez organizada da vergüenza ajena y provoca indignación, sin duda. Más cuando los organizadores de la megapachanga andan tratando de reclutar a científicos serios para proclamar falsamente que tienen el aval de gente que aporte esas tres cosas de las que adolecen estos orates: conocimientos, ética y uso de la razón.
Como ejemplo, trataron de reclutar a don Pez, Javier Armentia, como él mismo lo relata en su blog "Por la boca muere el pez".
Pero la realidad es que desde esta humilde trinchera y con la experiencia que tenemos en los medios (sobre todo casi tres años con un programa diario de radio a nivel nacional en México que demostró nuestra tesis: "la ciencia puede ser sexy"), creemos que el enfoque escéptico está siendo poco acertado.
Me explico: Iker Jiménez le genera dinero a quienes lo contratan, y el objetivo de esto es generar más dinero. A quienes lo contratan les da igual si vende tarugadas del corazón, si ofrece una selección de ópera punk caribeña o si comercializa análisis político profundo.
Por otra parte quienes se decantan, o nos decantamos, pues, por el pensamiento racional y las actividades menos de circo no hemos sabido hacernos atractivos y generar dinero para los dueños de los medios.
Antes de que se empiece a organizar el linchamiento masivo contra este inocente blogger, quiero dejar claro que entiendo la razonable contestación que se le puede hacer a mi crítica: el objetivo de la ciencia no es hacer dinero, el pensamiento racional tiene un valor enoprme por sí mismo en la vida de la gente y que hay una cuestión básica de ética y moral que es mucho más importante que cualquier cantidad de dinero.
Y a ello respondo: sí, sí y sí. Tienen razón.
Pero tener razón no basta, y a la imbecilidad en los medios se le responde en los medios, y para llegar a los medios se requiere hacer trabajo mediático y atractivo, emocionante, lleno de una presentación adecuada de las maravillas del pensamiento que nos asombran, siempre manteniendo la seriedad, sustentando el valor del pensamiento y defendiendo la ética y la moral que desconocen del todo los sospechosos tipos que venden el traje invisible del emperador.
Si el niño que gritó a los cuatro vientos "¡El emperador anda en pelota!" hubiera escrito un blog, comentado su indignación en listas de correos sólo para miembros y se hubiera masticado el hígado a solas en su habitación, el emperador seguiría paseando en bolas y los sastres hubieran tomado las de Villadiego con las alforjas a reventar.
El niño, inteligente y mediático, dio el grito en medio de una multitud. Y armó un desmadre de tres pares de narices y tres pares de cojones, rejodió a los sastres y le enseñó al emperador a ser menos tarado.
Seamos niños, pues.
Antes que señalar con dedo flamígero a la SER por insistir en ganar pasta, lana, billetes, pachocha, moneda, parné o plata; antes de empezar a organizar una seria y meditada carta de protesta que servirá para dos cosas (para nada y para un carajo), lo que se debe exigir es, precisamente, lo único que los medios están obligados a dar cuando son parciales, sesgados, tendenciosos e inequitativos: TIEMPO EQUIVALENTE para la posición opuesta.
El circo del 25 de junio no lo para nadie. Burlarse de Iker Jiménez puede ser divertido (no mucho, porque es demasiado fácil) pero objetivamente no tiene mucho sentido, y aunque sabemos que el personaje de cuando en cuando visita blogs como éste, convulsiona un poco y arroja espuma por las comisuras de los labios mientras piensa en nuestra señora madre y en nuestra señora abuela, en el fondo le tiene sin cuidado porque no le afecta el bolsillo, que es donde tiene las neuronas, la ética y las ideas.
Pero un programa de tres horas de duración con toda la potencia de la misma Cadena SER dedicado a "Alerta contra los cantamañanas o Gran noche de revelación de misterios falsos" sí le pondría los pelos de punta a estos papanatas.
Y, si se hace bien, se pueden abrir los espacios necesarios en los grandes medios de comunicación, cosa indispensable para que la lucha contra los para anormales tenga frutos y no nos dediquemos a predicarle a los convencidos, que es una pérdida de tiempo bruta.
Propongo, basado únicamente en que me sale del forro de los dídimos, que a quienes igualmente les salga, ya sea de los dídimos o de los ovarios, procedan a hacer su versión de esta esta carta y mandarla a la Cadena SER, en papel para que no la borre algún simpatiquillo, a
Cadena SER
Gran Vía, 32
28013 Madrid
Soy oyente de la Cadena SER y me ha sorprendido enormemente que la difusora haya decidido promover de manera especial el pensamiento mágico y las más bastas supersticiones con una "Alerta ovni" a cargo del programa "Milenio 3" de Iker Jiménez.
Sabiendo que la Cadena SER se rige por la más elemental deontología periodística, me permito exigir que ofrezca a su público un programa de igual duración, en horario equivalente y con el mismo despliegue técnico, dedicado a la crítica contra las proposiciones irracionales, al análisis de las seudociencias y a la explicación seria de los paranormalismos perjudiciales, así como para promover una "Alerta contra los chapuceros" en favor del conocimiento científico y el pensamiento crítico y racional que tanto necesita nuestra sociedad en todos los órdenes.
Estoy seguro (segura) de que acudiendo a los centros científicos de toda España, a organizaciones como "Alternativa racional a las pseudociencias, Sociedad para el avance del pensamiento crítico (ARP-SAPC)" y a profesionales que ya han tenido presencia en los medios, se podrá hacer un programa igualmente atractivo y dar al público el tratamiento equitativo de la información que es la base de toda comunicación ética profesional.
Póngale sal y pimienta al gusto y mándelo.
Sólo falta una semana para que Iker Jiménez, conocido apéndice del "businessman de la chapuza", Javier Sierra, desprestigie a la Cadena Ser española con su "Alerta ovni" que pomposamente llama "Gran noche del misterio interactivo" y que bien se podría llamar "Gran noche de enganchamiento de futuros clientes para las estupideces que se nos ocurran luego".
Los sitios escépticos han puesto, naturalmente, el grito en el cielo. Que una emisora por otra parte seria y creíble decida revolcarse en el fango de la estupidez organizada da vergüenza ajena y provoca indignación, sin duda. Más cuando los organizadores de la megapachanga andan tratando de reclutar a científicos serios para proclamar falsamente que tienen el aval de gente que aporte esas tres cosas de las que adolecen estos orates: conocimientos, ética y uso de la razón.
Como ejemplo, trataron de reclutar a don Pez, Javier Armentia, como él mismo lo relata en su blog "Por la boca muere el pez".
Pero la realidad es que desde esta humilde trinchera y con la experiencia que tenemos en los medios (sobre todo casi tres años con un programa diario de radio a nivel nacional en México que demostró nuestra tesis: "la ciencia puede ser sexy"), creemos que el enfoque escéptico está siendo poco acertado.
Me explico: Iker Jiménez le genera dinero a quienes lo contratan, y el objetivo de esto es generar más dinero. A quienes lo contratan les da igual si vende tarugadas del corazón, si ofrece una selección de ópera punk caribeña o si comercializa análisis político profundo.
Por otra parte quienes se decantan, o nos decantamos, pues, por el pensamiento racional y las actividades menos de circo no hemos sabido hacernos atractivos y generar dinero para los dueños de los medios.
Antes de que se empiece a organizar el linchamiento masivo contra este inocente blogger, quiero dejar claro que entiendo la razonable contestación que se le puede hacer a mi crítica: el objetivo de la ciencia no es hacer dinero, el pensamiento racional tiene un valor enoprme por sí mismo en la vida de la gente y que hay una cuestión básica de ética y moral que es mucho más importante que cualquier cantidad de dinero.
Y a ello respondo: sí, sí y sí. Tienen razón.
Pero tener razón no basta, y a la imbecilidad en los medios se le responde en los medios, y para llegar a los medios se requiere hacer trabajo mediático y atractivo, emocionante, lleno de una presentación adecuada de las maravillas del pensamiento que nos asombran, siempre manteniendo la seriedad, sustentando el valor del pensamiento y defendiendo la ética y la moral que desconocen del todo los sospechosos tipos que venden el traje invisible del emperador.
Si el niño que gritó a los cuatro vientos "¡El emperador anda en pelota!" hubiera escrito un blog, comentado su indignación en listas de correos sólo para miembros y se hubiera masticado el hígado a solas en su habitación, el emperador seguiría paseando en bolas y los sastres hubieran tomado las de Villadiego con las alforjas a reventar.
El niño, inteligente y mediático, dio el grito en medio de una multitud. Y armó un desmadre de tres pares de narices y tres pares de cojones, rejodió a los sastres y le enseñó al emperador a ser menos tarado.
Seamos niños, pues.
Antes que señalar con dedo flamígero a la SER por insistir en ganar pasta, lana, billetes, pachocha, moneda, parné o plata; antes de empezar a organizar una seria y meditada carta de protesta que servirá para dos cosas (para nada y para un carajo), lo que se debe exigir es, precisamente, lo único que los medios están obligados a dar cuando son parciales, sesgados, tendenciosos e inequitativos: TIEMPO EQUIVALENTE para la posición opuesta.
El circo del 25 de junio no lo para nadie. Burlarse de Iker Jiménez puede ser divertido (no mucho, porque es demasiado fácil) pero objetivamente no tiene mucho sentido, y aunque sabemos que el personaje de cuando en cuando visita blogs como éste, convulsiona un poco y arroja espuma por las comisuras de los labios mientras piensa en nuestra señora madre y en nuestra señora abuela, en el fondo le tiene sin cuidado porque no le afecta el bolsillo, que es donde tiene las neuronas, la ética y las ideas.
Pero un programa de tres horas de duración con toda la potencia de la misma Cadena SER dedicado a "Alerta contra los cantamañanas o Gran noche de revelación de misterios falsos" sí le pondría los pelos de punta a estos papanatas.
Y, si se hace bien, se pueden abrir los espacios necesarios en los grandes medios de comunicación, cosa indispensable para que la lucha contra los para anormales tenga frutos y no nos dediquemos a predicarle a los convencidos, que es una pérdida de tiempo bruta.
Propongo, basado únicamente en que me sale del forro de los dídimos, que a quienes igualmente les salga, ya sea de los dídimos o de los ovarios, procedan a hacer su versión de esta esta carta y mandarla a la Cadena SER, en papel para que no la borre algún simpatiquillo, a
Cadena SER
Gran Vía, 32
28013 Madrid
Soy oyente de la Cadena SER y me ha sorprendido enormemente que la difusora haya decidido promover de manera especial el pensamiento mágico y las más bastas supersticiones con una "Alerta ovni" a cargo del programa "Milenio 3" de Iker Jiménez.
Sabiendo que la Cadena SER se rige por la más elemental deontología periodística, me permito exigir que ofrezca a su público un programa de igual duración, en horario equivalente y con el mismo despliegue técnico, dedicado a la crítica contra las proposiciones irracionales, al análisis de las seudociencias y a la explicación seria de los paranormalismos perjudiciales, así como para promover una "Alerta contra los chapuceros" en favor del conocimiento científico y el pensamiento crítico y racional que tanto necesita nuestra sociedad en todos los órdenes.
Estoy seguro (segura) de que acudiendo a los centros científicos de toda España, a organizaciones como "Alternativa racional a las pseudociencias, Sociedad para el avance del pensamiento crítico (ARP-SAPC)" y a profesionales que ya han tenido presencia en los medios, se podrá hacer un programa igualmente atractivo y dar al público el tratamiento equitativo de la información que es la base de toda comunicación ética profesional.
Póngale sal y pimienta al gusto y mándelo.
junio 08, 2004
Los imanes mágicos (no, usted no es un clavo)
En el mundo de las tonterías médicas, merece lugar aparte la sublime estupidez que quiere cobrarle a usted por acercarle imanes, por la infundada superstición de que los imanes pueden tener un efecto sobre su salud.
Si usted no es un clavo, los imanes poco pueden hacer por usted. Pero si usted sí es un clavo, los imanes pueden atraerlo con una fuerza que responde a determinadas leyes de la física (disciplina que desprecian a lo tarugo los médicos brujos), pero no curarle nada.
El hecho de que no haya una sola demostración de que los imanes tengan algún efecto beneficioso sobre la salud humana, el que los que proponen esta brujería no tengan ni una investigación para apoyarse, no quita que haya salteadores de caminos vendiendo colchones con imanes, plantillas para zapatos con imanes, fundas de silla con imanes y, a poco que nos descuidemos, nos recetarán supositorios con imanes.
Por supuesto que para desarrollar adecuadamente el negocio del curanderismo, debe buscarse un nombrecito que termine en "terapia", ya que tenemos:
Nace así la "magnetoterapia", el tratamiento con imanes.
¿Tratamiento? Me quedo corto.
Como todos los embustes seudomédicos, la "magnetoterapia" promete todo tipo de orateces, entre ellas rejuvenecer a la víctima, cambiarle las canas por sedoso cabello oscuro sin necesidad de tintes, y curarle algunas pocas afecciones:
Absceso, Cefalea, Gastritis aguda y crónica, Orquitis, Agresividad, Circulación sanguínea, Gota (Artritis úrica), Páncreas, Anemia, Cistitis, Hemorragia, Piel, Angustia, Coágulos de sangre, Hemorroides, Prostatitis, Ansiedad, Colecistitis, Hepatitis, Quemaduras, Aparato respiratorio, afecciones del, Cólicos biliares, Hipertensión arterial, Reglas abundantes, Apéndice, Cólicos estomacales e intestinales, Hipotensión arterial, Reglas, ausencia (Amenorrea) e insuficientes, Artritis, Colitis aguda, crónica y ulcerosa, Impotencia masculina, Reglas con frecuencia o ritmo irregular, Asma respiratoria, Colon irritable, Infertilidad femenina, Reglas dolorosas (Dismenorrea), Atonía del colon o intestino perezoso, Diabetes, Infertilidad masculina, Taquicardia, Atonía estomacal o gastroatonía, Dispepsia e indigestión, Insomnio, Tensión, Bronquitis, Dolor de cabeza, Insuficiencia cardiaca, Tumores benignos, Calambres musculares o espasmos, Fibromas, Insuficiencia pulmonar, Úlcera, Cálculos biliares (vesiculares) o colelitiasis, Fisuras en el ano, Nefritis, Uretritis, Cálculos en los riñones (renales), uréteres y vejiga, Fracturas, Ojos, derrame sanguíneo, Várices, Cáncer, Frigidez, Ojos, dolor de, Vesícula biliar y conductos
Tan asombrosa cuanto evidentemente chapucera lista la sacamos de un sitio dedicado a las más diversas formas de sacarle dinero a la gente con el pretexto de ayudar a su salud.
¿Será posible tanta belleza? ¿Será posible que unos simples imanes puedan tratar con eficacia al msimo tiempo trastornos infecciosos, anatómicos, degenerativos, fisiológicos y sicológicos? Es que curar el cáncer con lo mismo que "cura" una fractura es toda una hazaña... o es un embuste del tamaño de la pirámide de Keops.
A ver: los imanes atraen al hierro, al níquel y al cobalto. Un imán natural es simplemente un mineral con iones de hierro. ¿Cuánto hierro tiene el cuerpo humano? Cuatro gramos, más o menos, el 65% del mismo en la hemoglobina de la sangre (cuatro átomos en cada molécula de hemoglobina).
Cuatro gramos en un cuerpo humano normal de entre 45 y 80 kilos es un porcentaje diminuto, muy importante desde el punto de vista de la química de nuestro organismo, pero intrascendente al nivel físico que es al que operan los imanes.
Y eso sin contar con que el hierro en nuestro cuerpo, los cuatro gramos de los que estamos hablando, no está en estado libre, sino en compuestos, y por tanto no reacciona ante los imanes, del mismo modo que el oxígeno y el hidrógeno no se comportan como tales cuando están en el misterioso compuesto llamado "agua".
¿No nos cree? Haga el experimento que propone Michael Shermer: píquese un dedo con un alfiler (puede alucinar que está haciendo acupuntura tántrica o alguna tontería similar), ponga en un platito unas gotas de su sangre y acérquele el imán más potente que tenga; podrá ver asombrado cómo a la sangre ni le va ni le viene la presencia del imán, ni se siente atraída ni se siente repelida ni se da por enterada, simplemente se empieza a coagular y secar con toda normalidad.
Además de asegurar que "cura" toda la lista de manicomio que reproducimos, el reclamo más común de los mercachifles de imanes es que "disminuyen el dolor". ¿En serio? Los estudios realizados al respecto por el Colegio de medicina podológica de nueva York poniéndole imanes en los talones a personas que sufrían de dolores demostraron que el mismo número de personas que usaron plantillas magnéticas y el de quienes usaron plantillas no magnéticas reportaron que sus dolores se reducían.
Efecto placebo, pues, del que ya hemos hablado en nuestro artículo sobre homeopatía.
¿Le importa eso a los buhoneros de la "medicina alternativa"? Para nada. Ellos son felices vendiendo colchones, somieres, brazaletes (¿se acuerdan de la modita de los brazaletes de cobre de hace unos años, que supuestamente eran lo máximo para la artritis y que al final fueron olvidados?, pues ahora vuelven los mismos brazaletes mamones pero "magnetizados"), anillos, collares y lo que a usted se le ocurra (y quiera pagar) con los "misteriosos" imanes.
Los ingenuos que se creen clavos se imaginan que el magnetismo es algo así como magia y palman con los billetes.
(Vaya y pase que quienes vivían en la ignorancia del pasado se asombraran de los imanes y creyeran que tenían propiedades mágicas. En otros tiempos no se les entendía, y por ello había prácticas mágicas inútiles como no llevar en los barcos cebollas o ajos porque los simples marineros de esos duros tiempos afirmaban que el mal aliento "desmagnetizaba" la aguja de la brújula... hasta que alguien se comió un kilo de ceboollas y medio de ajos y fue a eructarle encima a la brújula, que siguió, pertinaz, mirando al Norte.)
Ni qué decir que los imanes que venden las tiendas de "salud natural" cuestan bastante más que el precio comercial de la magnetita, como suele ocurrir con todo lo que ofertan esos desvergonzados, so pretexto de que "es natural".
Por ejemplo, el sitio del que sacamos la descarada lista de enfermedades supuestamente curables por "magnetoterapia", ofrece desde un "antifaz magnético" para dormir por sólo 120 pesos mexicanos (unos 10 euros), "aretes magnéticos para bajar de peso" por unos 4 euros, un asiento magnético de 22 euros, una "colchoneta magnética" por más de 40 euros, gorras, guantes, parches, pirámides, rodilleras, diademas, cubrealmohadas, chalecos y demás talismanes mágicos disfrazados de "magnetoterapéuticos".
Hay quienes, por no dejar, están haciendo investigaciones para determinar si los imanes tienen algún efecto real. Pero en cierta medida es también verdad que tales investigaciones son muy probablemente una pérdida de tiempo, pues no hay ninguna razón física, química, biológica o simplemente racional para suponer que los mecanismos del dolor, el cáncer (que estos imbéciles no han descubierto que no es una enfermedad, sino varias), las hemorroides, la ansiedad y la apendicitis tengan forma alguna de enterarse de que en los alrededores hay un imán, mucho menos que puedan reaccionar a dicho imán o, peor, que sepan reaccionar de manera distinta a los polos del imán.
Si usted tiene visión de futuro, tenga presente la estupenda videncia que le ofrecemos junto con el asombroso dato de que usted no es un clavo: la moda de la "magnetoterapia" desaparecerá como tantas otras panaceas (o "curalotodos") del pasado, dejando a los enfermos igual de enfermos o mucho peor (sobre todo si los convencen de no ir al médico) y a los dueños de los chiringuitos que venden tales irracionalidades más gordos, más ricos, más rozagantes y más prestos a subirse al barquito de la nueva moda que se le ocurra a otro bandido el día de mañana.
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| (Foto GFDL de Oguraclutch, vía Wikimedia Commons) |
El hecho de que no haya una sola demostración de que los imanes tengan algún efecto beneficioso sobre la salud humana, el que los que proponen esta brujería no tengan ni una investigación para apoyarse, no quita que haya salteadores de caminos vendiendo colchones con imanes, plantillas para zapatos con imanes, fundas de silla con imanes y, a poco que nos descuidemos, nos recetarán supositorios con imanes.
Por supuesto que para desarrollar adecuadamente el negocio del curanderismo, debe buscarse un nombrecito que termine en "terapia", ya que tenemos:
- la "aromaterapia" (curarse oliendo cosas, generalmente florecitas),
- la "cromatoterapia" (curarse viendo colorcitos, aunque nos seduce mucho la pretenciosidad bestial de cierto sitio que asegura que tal "disciplina" es un método terapéutico que utiliza unidades vibratorias de referencia llamadas "colores"; la mamonería de disfrazar el tema con extravagentes "unidades vibratorias de referencia" es de campeonato),
- la "hidroterapia del colon" (es lo que mi abuela llamaba "lavativas", algo por lo que nadie pagaría, pero cambiándole el nombre, por una salvaje "hidroterapia del colon" de 30 minutos, le mondan 45 euros o más),
- la "reflexoterapia podal" (forma del vudú absolutamente sin bases que asegura a los ingenuos que el cuerpo está "representado" en las plantas de los pies y que hacerle masaje a la parte del pie que representa "el hígado" es como hacerle masaje al hígado, taradez inmunda que no explica por qué no se hace el masaje directamente al hígado, ni explica por qué el hígado se podría curar con masajes; es exactamente el mismo razonamiento mágico que supone que clavarle agujas a un muñeco que representa a alguien le causará dolores a ese alguien),
- la "auriculoterapia" (la misma salvajada de vudú, pero ahora con el cuerpo "representado" en la oreja, sin que nadie lo haya tenido que demostrar para cobrar por ello)
- y, por supuesto, la "orinoterapia", la cerda, guarra, inútil y potencialmente peligrosa práctica de meterse en el cuerpo lo que el cuerpo echa fuera, es decir, beber la propia orina (y uno tiembla al pensar en que algún cantamañanas de cuarta categoría esté presto a lanzar muy pronto la "mierdoterapia", total ya qué).
Nace así la "magnetoterapia", el tratamiento con imanes.
¿Tratamiento? Me quedo corto.
Como todos los embustes seudomédicos, la "magnetoterapia" promete todo tipo de orateces, entre ellas rejuvenecer a la víctima, cambiarle las canas por sedoso cabello oscuro sin necesidad de tintes, y curarle algunas pocas afecciones:
Absceso, Cefalea, Gastritis aguda y crónica, Orquitis, Agresividad, Circulación sanguínea, Gota (Artritis úrica), Páncreas, Anemia, Cistitis, Hemorragia, Piel, Angustia, Coágulos de sangre, Hemorroides, Prostatitis, Ansiedad, Colecistitis, Hepatitis, Quemaduras, Aparato respiratorio, afecciones del, Cólicos biliares, Hipertensión arterial, Reglas abundantes, Apéndice, Cólicos estomacales e intestinales, Hipotensión arterial, Reglas, ausencia (Amenorrea) e insuficientes, Artritis, Colitis aguda, crónica y ulcerosa, Impotencia masculina, Reglas con frecuencia o ritmo irregular, Asma respiratoria, Colon irritable, Infertilidad femenina, Reglas dolorosas (Dismenorrea), Atonía del colon o intestino perezoso, Diabetes, Infertilidad masculina, Taquicardia, Atonía estomacal o gastroatonía, Dispepsia e indigestión, Insomnio, Tensión, Bronquitis, Dolor de cabeza, Insuficiencia cardiaca, Tumores benignos, Calambres musculares o espasmos, Fibromas, Insuficiencia pulmonar, Úlcera, Cálculos biliares (vesiculares) o colelitiasis, Fisuras en el ano, Nefritis, Uretritis, Cálculos en los riñones (renales), uréteres y vejiga, Fracturas, Ojos, derrame sanguíneo, Várices, Cáncer, Frigidez, Ojos, dolor de, Vesícula biliar y conductos
Tan asombrosa cuanto evidentemente chapucera lista la sacamos de un sitio dedicado a las más diversas formas de sacarle dinero a la gente con el pretexto de ayudar a su salud.
¿Será posible tanta belleza? ¿Será posible que unos simples imanes puedan tratar con eficacia al msimo tiempo trastornos infecciosos, anatómicos, degenerativos, fisiológicos y sicológicos? Es que curar el cáncer con lo mismo que "cura" una fractura es toda una hazaña... o es un embuste del tamaño de la pirámide de Keops.
A ver: los imanes atraen al hierro, al níquel y al cobalto. Un imán natural es simplemente un mineral con iones de hierro. ¿Cuánto hierro tiene el cuerpo humano? Cuatro gramos, más o menos, el 65% del mismo en la hemoglobina de la sangre (cuatro átomos en cada molécula de hemoglobina).
Cuatro gramos en un cuerpo humano normal de entre 45 y 80 kilos es un porcentaje diminuto, muy importante desde el punto de vista de la química de nuestro organismo, pero intrascendente al nivel físico que es al que operan los imanes.
Y eso sin contar con que el hierro en nuestro cuerpo, los cuatro gramos de los que estamos hablando, no está en estado libre, sino en compuestos, y por tanto no reacciona ante los imanes, del mismo modo que el oxígeno y el hidrógeno no se comportan como tales cuando están en el misterioso compuesto llamado "agua".
¿No nos cree? Haga el experimento que propone Michael Shermer: píquese un dedo con un alfiler (puede alucinar que está haciendo acupuntura tántrica o alguna tontería similar), ponga en un platito unas gotas de su sangre y acérquele el imán más potente que tenga; podrá ver asombrado cómo a la sangre ni le va ni le viene la presencia del imán, ni se siente atraída ni se siente repelida ni se da por enterada, simplemente se empieza a coagular y secar con toda normalidad.
Además de asegurar que "cura" toda la lista de manicomio que reproducimos, el reclamo más común de los mercachifles de imanes es que "disminuyen el dolor". ¿En serio? Los estudios realizados al respecto por el Colegio de medicina podológica de nueva York poniéndole imanes en los talones a personas que sufrían de dolores demostraron que el mismo número de personas que usaron plantillas magnéticas y el de quienes usaron plantillas no magnéticas reportaron que sus dolores se reducían.
Efecto placebo, pues, del que ya hemos hablado en nuestro artículo sobre homeopatía.
¿Le importa eso a los buhoneros de la "medicina alternativa"? Para nada. Ellos son felices vendiendo colchones, somieres, brazaletes (¿se acuerdan de la modita de los brazaletes de cobre de hace unos años, que supuestamente eran lo máximo para la artritis y que al final fueron olvidados?, pues ahora vuelven los mismos brazaletes mamones pero "magnetizados"), anillos, collares y lo que a usted se le ocurra (y quiera pagar) con los "misteriosos" imanes.
Los ingenuos que se creen clavos se imaginan que el magnetismo es algo así como magia y palman con los billetes.
(Vaya y pase que quienes vivían en la ignorancia del pasado se asombraran de los imanes y creyeran que tenían propiedades mágicas. En otros tiempos no se les entendía, y por ello había prácticas mágicas inútiles como no llevar en los barcos cebollas o ajos porque los simples marineros de esos duros tiempos afirmaban que el mal aliento "desmagnetizaba" la aguja de la brújula... hasta que alguien se comió un kilo de ceboollas y medio de ajos y fue a eructarle encima a la brújula, que siguió, pertinaz, mirando al Norte.)
Ni qué decir que los imanes que venden las tiendas de "salud natural" cuestan bastante más que el precio comercial de la magnetita, como suele ocurrir con todo lo que ofertan esos desvergonzados, so pretexto de que "es natural".
Por ejemplo, el sitio del que sacamos la descarada lista de enfermedades supuestamente curables por "magnetoterapia", ofrece desde un "antifaz magnético" para dormir por sólo 120 pesos mexicanos (unos 10 euros), "aretes magnéticos para bajar de peso" por unos 4 euros, un asiento magnético de 22 euros, una "colchoneta magnética" por más de 40 euros, gorras, guantes, parches, pirámides, rodilleras, diademas, cubrealmohadas, chalecos y demás talismanes mágicos disfrazados de "magnetoterapéuticos".
Hay quienes, por no dejar, están haciendo investigaciones para determinar si los imanes tienen algún efecto real. Pero en cierta medida es también verdad que tales investigaciones son muy probablemente una pérdida de tiempo, pues no hay ninguna razón física, química, biológica o simplemente racional para suponer que los mecanismos del dolor, el cáncer (que estos imbéciles no han descubierto que no es una enfermedad, sino varias), las hemorroides, la ansiedad y la apendicitis tengan forma alguna de enterarse de que en los alrededores hay un imán, mucho menos que puedan reaccionar a dicho imán o, peor, que sepan reaccionar de manera distinta a los polos del imán.
Si usted tiene visión de futuro, tenga presente la estupenda videncia que le ofrecemos junto con el asombroso dato de que usted no es un clavo: la moda de la "magnetoterapia" desaparecerá como tantas otras panaceas (o "curalotodos") del pasado, dejando a los enfermos igual de enfermos o mucho peor (sobre todo si los convencen de no ir al médico) y a los dueños de los chiringuitos que venden tales irracionalidades más gordos, más ricos, más rozagantes y más prestos a subirse al barquito de la nueva moda que se le ocurra a otro bandido el día de mañana.
junio 02, 2004
La verdad verdadera sobre Jaime Maussán
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¿Quiere saber cómo empezó su negocio Jaimito Maussán? ¿Desea asombrarse ante la cantidad de bobadas que ha expulsado por la boquita durante ya trece añitos? Ciertamente la historia es conocida por muchos mexicanos, sobre todo los que ya peinan canas, pero no está de más recordar aquél eclipse maravilloso que lanzó a Maussán al estrellato.
Haga clic de inmediato en la lista de correos del escéptico digital y apúntese en tan entretenido boletín, en cuyo más reciente número (el 10 de 2004), además de disfrutar de "Génesis, desarrollo y perfeccionamiento de un embaucador", la historia de este blogger full-contacta con Maussán, puede conocer cómo treinta audaces emprendieron un suicidio colectivo siguiendo las "leyes" homeopatéticas de Hahnemann, además de otras sabrosas notas.
(Pero si usted no está consciente de las loqueras que implica la homeopatía, antes de divertirse con ese artículo tiene que pasarse por nuestro artículo dedicado a las extravagantes creencias de los homeopatones para estar en antecedentes.)
¿Quiere saber cómo empezó su negocio Jaimito Maussán? ¿Desea asombrarse ante la cantidad de bobadas que ha expulsado por la boquita durante ya trece añitos? Ciertamente la historia es conocida por muchos mexicanos, sobre todo los que ya peinan canas, pero no está de más recordar aquél eclipse maravilloso que lanzó a Maussán al estrellato.
Haga clic de inmediato en la lista de correos del escéptico digital y apúntese en tan entretenido boletín, en cuyo más reciente número (el 10 de 2004), además de disfrutar de "Génesis, desarrollo y perfeccionamiento de un embaucador", la historia de este blogger full-contacta con Maussán, puede conocer cómo treinta audaces emprendieron un suicidio colectivo siguiendo las "leyes" homeopatéticas de Hahnemann, además de otras sabrosas notas.
(Pero si usted no está consciente de las loqueras que implica la homeopatía, antes de divertirse con ese artículo tiene que pasarse por nuestro artículo dedicado a las extravagantes creencias de los homeopatones para estar en antecedentes.)
junio 01, 2004
El circo Maussán sigue
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Adobando el camino para traer a Jaime Maussán a dar algunas de sus conferencias y llevarse su parte, los ovnilocos de todo el mundo están haciendo interesantes ridículos. Y Maussán disfruta como enano. Le declara una cosa un día a Josep Guijarro en la radio y un par de días después declara lo contrario a Javier Sierra en su nuevo y fantástico programa en Telemadrid, donde Javier pone a prueba los conocimientos de los que trabajan con él en su revistucha y determina que todos son geniales.
¿Qué ha pasado con los ovnis de Campeche? ¿La Secretaría de la Defensa Nacional de México ya le entregó los vídeos y los datos solicitados a los científicos de verdad? No. ¿Ha hecho algo Maussán aparte de denigrar a los científicos mexicanos y asegurar, nos imaginamos que con base en lo que fuma, que las lucecitas eran "inteligentes" y de una "avanzada tecnología" pues "presentan invisibilidad"? Pues tampoco.
En fin, que con este caso va a pasar lo que siempre pasa: la tribu vividora del cuento se apuntará en masa al asunto, gente que apenas ha visto unos segundos de la videograbación opinará, la gente inteligente se sentirá ofendida y el asunto servirá para llenarle más de plata los bolsillos a Maussán y a la tropa loca de su calaña. Y se usará una de las hipótesis expresadas por los científicos (la de las centellas) como si fuera su dictamen definitivo, y se procederá a criticarlas con una saña que no se le dedica a orateces tales como que por ser infrarrojas las lucecitas de Campeche "prueban una avanzada teconlogía" pues "presentan invisibilidad".
Si a usted le interesa algo más serio sobre el tema, lo que debe hacer es visitar Por la boca muere el pez, blog de Javier Armentia donde se especula sobre el tema con bases un poco más serias y se comentan las muchas tonterías que los "investigadores" ovnilátricos han soltado sobre el tema con la irresponsabilidad que los caracteriza.
Y, por cierto, esténse atentos al próximo número de El escéptico digital donde relatamos la historia de Jaime Maussán y nuestros encuentros y desencuentros con él desde que se subió al carro de la paranormalología hace unos quince añitos.
Adobando el camino para traer a Jaime Maussán a dar algunas de sus conferencias y llevarse su parte, los ovnilocos de todo el mundo están haciendo interesantes ridículos. Y Maussán disfruta como enano. Le declara una cosa un día a Josep Guijarro en la radio y un par de días después declara lo contrario a Javier Sierra en su nuevo y fantástico programa en Telemadrid, donde Javier pone a prueba los conocimientos de los que trabajan con él en su revistucha y determina que todos son geniales.
¿Qué ha pasado con los ovnis de Campeche? ¿La Secretaría de la Defensa Nacional de México ya le entregó los vídeos y los datos solicitados a los científicos de verdad? No. ¿Ha hecho algo Maussán aparte de denigrar a los científicos mexicanos y asegurar, nos imaginamos que con base en lo que fuma, que las lucecitas eran "inteligentes" y de una "avanzada tecnología" pues "presentan invisibilidad"? Pues tampoco.
En fin, que con este caso va a pasar lo que siempre pasa: la tribu vividora del cuento se apuntará en masa al asunto, gente que apenas ha visto unos segundos de la videograbación opinará, la gente inteligente se sentirá ofendida y el asunto servirá para llenarle más de plata los bolsillos a Maussán y a la tropa loca de su calaña. Y se usará una de las hipótesis expresadas por los científicos (la de las centellas) como si fuera su dictamen definitivo, y se procederá a criticarlas con una saña que no se le dedica a orateces tales como que por ser infrarrojas las lucecitas de Campeche "prueban una avanzada teconlogía" pues "presentan invisibilidad".
Si a usted le interesa algo más serio sobre el tema, lo que debe hacer es visitar Por la boca muere el pez, blog de Javier Armentia donde se especula sobre el tema con bases un poco más serias y se comentan las muchas tonterías que los "investigadores" ovnilátricos han soltado sobre el tema con la irresponsabilidad que los caracteriza.
Y, por cierto, esténse atentos al próximo número de El escéptico digital donde relatamos la historia de Jaime Maussán y nuestros encuentros y desencuentros con él desde que se subió al carro de la paranormalología hace unos quince añitos.
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