julio 05, 2004

¿Tu teléfono te está dejando impotente?

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El mito de que las radiaciones electromagnéticas de los teléfonos celulares (o móviles) son más peligrosas que besar de lengüita a una víbora de cascabel adquiere fuerza entre diversas sociedades. Las comunidades de vecinos (incluida la mía) se alborotan como hooligans de fútbol cada vez que vislumbran en lontananza una "amenazante" antena de telefonía móvil. En la televisión, personas que gozan de una profunda y amplia ignorancia sobre el tema, hacen chistes diciendo que llevar el celular en el bolsillo lo deja a uno impotente, y no faltan las dulces viejecitas que, al ver que uno saca un móvil para llamar a la tía Emerenciana, hacen con la manita derecha el símbolo que antaño sus abuelas usaban para protegerse del mal de ojo.

Los terribles daños que supuestamente producen ciertas radiaciones electromagnéticas, en particular las que se emplean en la telefonía móvil tienen, sin que la gente lo sepa, las mismas firmes bases que tiene la creencia en el mal de ojo.

No que eso les importe a los mediopollitos que exhibiendo su falta de ocupación, emplean su excesivo tiempo libre en escribir boberías sin fin para asustar a la gente con cosas que no son ciertas mientras que, al mismo tiempo, cumplen la políticamente trascendente función de distraer a la gente para que no se asuste de cosas que sí son ciertas.

Veamos cómo funcionan quienes difunden esta idea.

Un sitio llamado El vigilante de seguridad (que por desgracia parece pertenecer a Comisiones Obreras, organización que no debería implicarse en la difusión de mentiras), dice lo siguiente:

Los malos efectos que producen estas radiaciones electromagnéticas en las personas están siendo objeto de investigación, y de momento no hay un acuerdo. Para algunos científicos no hay motivos de preocupación. Pero otros opinan que existen riesgos y peligros.

¿Se nota la trapacería de la redacción? Primero, se dan como un hecho comprobado "los malos efectos" y luego se dice que no hay acuerdo sobre ellos, es decir, se sugiere mendazmente que hay "malos efectos" y que algunos científicos (probablemente bastante hijos de puta o cuando menos pagados por los malvados del planeta) dicen que pese a esos "malos efectos", en realidad "no hay motivos de preocupación", cuando lo que realmente ocurre es que, estudiando los efectos posibles, la mayoría de los estudios dicen que no hay efectos negativos pero hay algunos que dicen que quizá si pudiera haberlos. Nadie está investigando los "malos efectos" porque no se ha probado que existan.

En pocas palabras, se pinta de entrada como miserables a las personas que no coinciden con la vacua alarma social encendida y atizada por soplapitos como el autor de la página.

En realidad, lo que hay son científicos (generalmente adscritos ideológicamente a algún grupo de naturistas) que dicen que hay "malos efectos" que no pueden probar, y otros científicos que han hecho investigaciones serias que indican que en la práctica, tal como lo prevé la teoría, tales radiaciones no tienen los atroces efectos que se proclaman.

Al final de su vago articulillo, el sitio insiste:

El problema de las ondas afecta a las personas que viven, duermen, juegan o trabajan horas, días, meses y años, cerca, muy cerca de esas antenas. No es nada bueno crear alarma social, pero tampoco es bueno esconder información.

Pero, tropa de macacos, ¿cuál información y cuál "problema" de las ondas? porque el sitio en cuestión no menciona un solo estudio que diga que hay "un problema", "malos efectos" ni cosa parecida. Se trata, claro, de que el lector no se dé cuenta para luego asestarle este monumento a la miseria moral:

Estas radiaciones podrían producir cambios en el ADN, cambios en la actividad eléctrica del cerebro, en la presión sanguínea, descenso de los niveles de melatonina y otras hormonas, depresiones, irritabilidad, dolores de cabeza, insomnio, fatiga, afectación del sistema inmunitario, enfermedades neurológicas y otras.

Todas las enfermedades que "podrían" producir estas misteriosas y malévolas "radiaciones" (la palabra radiación es clave, ya que debido a la radioactividad suena mucho más peligrosa que "onda") están resaltadas en color solferino jodemelarretina.

Tales "radiaciones" también "podrían" producir ascensos en el empleo, más vigor pulmonar, aumento de probabilidades de ganarse la lotería, alejamiento de las suegras o el crecimiento del pito y las tetas. Digo, de poder, "podrían". La lista, pues, no es informativa, sino asustativa.

Vaya con la seriedad.

Pero, ¿qué carajos es una onda electromagnética?

Una onda (o radiación) electromagnética es una forma de energía. De hecho, es una de las cuatro únicas formas de energía que hay en el universo. Las otras tres son la gravedad y dos energías que actúan sólo a nivel atómico: la fuerza nuclear fuerte y la fuerza nuclear débil.

Para decirlo sencillamente: en nuestro mundo observable, toda energía que no es gravedad es electromagnética.

¿La luz? Energía electromagnética. ¿Los rayos ultravioleta? Energía electromagnética. ¿Las microondas de los hornos? Energía electromagnética. ¿Las ondas de radio? Energía electromagnética. ¿Y las de la televisión? También. ¿Y la atracción de los imanes? Energía electromagnética. ¿Los rayos X? Energía electromagnética. ¿La onda corta de los radioaficionados? Energía electromagnética. ¿La electricidad que mueve a la tecnología? Pues también.

Es decir, todas esas cosas son "radiaciones".

En términos menos coloquiales, la energía electromagnética es la radiación que consta de ondas de energía asociadas con los campos eléctricos y magnéticos resultado de la aceleración de una carga eléctrica.

El "electromagnetismo" no es dañino de por sí, sin importar que tenga siete sílabas. Sin "electromagnetismo" no podríamos hacer nada, porque no existiríamos.

Ahora, toda la energía del universo macroscópico, aparte de la gravedad, es electromagnética, lo cual quiere decir que toda la energía se puede medir (con lo que se exhibe la mentira de los que hablan de "energías" vitales para vender remedios mamones).

La energía electromagnética tiene una determinada longitud de onda y una frecuencia. Las frecuencias de la energía electromagnética se pueden mostrar como un espectro, desde la menor a la mayor.

Véase una representación del espectro electromagnético picando aquí.

Si vemos este espectro, veremos que las energías de baja frecuencia no tienen efectos negativos, son la radio, las microondas, los rayos infrarrojos (calor), la luz visible, los rayos ultravioleta (ésos ya empiezan a causar problemas, pues pueden colaborar en la producción de cáncer), los rayos X (muy benéficos, pero no debe haber uan exposición prolongada a ellos) y los rayos gamma, o rayos cósmicos, que son bastante peligrosos.

Nótese que la frecuencia de los teléfonos móviles o celulares está entre las ondas de radio y las de microondas.

Nótese también que para evitar que cada antena (y cada teléfono móvil) usen una energía demasiado intensa, el radio de acción de cada antena es limitado, de modo que al llamar usted a su primo Epifanio su teléfono sólo transmite hasta la antena más cercana, misma que se conecta con la siguiente y ésta con la siguiente hasta llegar a la central de la que sale "en busca" del teléfono de Epifanio. Por eso en algunos países a la telefonía móvil se le llama "celular", porque cada antena es una célula que sólo se comunica con las adyacentes (véanse los diagramas aquí, aunque la página está en japonés, los dibujitos son clarísimos.

¿No le dijeron eso cuando se reunió con los que le están recomendando un abogado para demandar al vecino por poner una antena? No es raro. La idea que sugieren sin decir estos lameplatos es que cada antena tiene una enorme potencia para transmitir lejos, lejos, lejos, los mensajitos SMS de los adolescentes.

¿Cómo hacen daño las energías electromagnéticas de alta frecuencia?

Llegados a frecuencias por encima de la luz visible, de la región ultravioleta hacia arriba, la energía de las ondas electromagnéticas es tanta que puede provocar que se rompan enlaces químicos en el núcleo de nuestras células produciendo cadenas mutantes de ADN que, a su vez, pueden convertir en cancerosa una célula, provocando un tumor.

Pero por debajo de la luz visible no, es así de simple. No es opinión de los médicos o científicos, es un hecho físicoquímico establecido: se necesita una determinada frecuencia de energía para arrancar un electrón de un átomo, punto, y por debajo de esa frecuencia, sin importar la intensidad de la radiación, eso no ocurre. Por debajo, en el área de las microondas, éstas pueden calentar un tejido (por eso hay hornos de microondas) pero no destruir sus enlaces atómicos. Igual que se necesita una fuerza determinada para romper un muro (en cuyo caso, supongamos que algún meapilas sin cerebro decidiera que habría que prohibir la ropa de algodón porque el algodón "podría" romper las paredes de ladrillo).

Hace muchos, muchos años, que los seres humanos están expuestos a muchas de estas formas de energía. Hasta hoy, no se ha detectado que los trabajadores de las emisoras de radio y televisión caigan muertos como moscas, mucho menos la gente que vive cerca de estas emisoras. En cambio y por contraste, está más que probado que los tejidos expuestos a rayos gamma sí pueden desarrollar cáncer.

Cuando no había satélites, las ondas de televisión (que no rebotan en la atmósfera) se tenían que enviar más allá del horizonte mediante repetidoras de microondas. Tampoco hay informes de que la gente que vive cerca de tales repetidoras (todavía las hay) se convierta en monstruos de película.

Y, por supuesto, más allá del cáncer, la sugerencia de que otra enorme cantidad de enfermedades son "causadas" por la radiación electromagnética de la telefonía móvil no pasa de ser una ocurrencia sin bases serias.

¿Y cuánta plata puedo sacar por esto?

El mito de la malevolencia de las "radiaciones" de los teléfonos móviles nace, fundamentalmente, de la afición estadounidense a demandar al congénere como forma de ganarse la vida. El primero de ellos, en 1999, fue un viudo que, al ver el cadáver de su señora esposa, antes de pensar en cuánto la iba a echar de menos, pensó en cuánto podía comercializarla. Y como la buena señora murió de un cáncer cerebral que estaba en la zona de detrás de la oreja y en esa oreja se ponía el móvil, el viudo en cuestión ejerció de buitre rápidamente, demandó a la empresa de teléfonos móviles sacándose de la manga la idea de que el teléfono causó el tumor y salió prontamente en televisión (cobrando) en el amarillista y siempre disparejo programa de entrevistas de Larry King.

Y allí empezó la cobrada el cabroneo, la cobranza y el encabrone. Muchos buenos ciudadanos determinaron sagazmente que podían llenarse las alforjas con lo mismo y procedieron a demandar a todas las empresas de móviles de los Estados Unidos. Los medios de comunicación, siempre dispuestos al escándalo para vender unos ejemplares más o unas planas de publicidad adicionales, se hicieron eco. Los europeos leyeron estas tonterías y se asustaron y empezaron a reclamar "control" sin enterarse primero de si había o no algún "problema" qué "controlar". Y los mismos medios estadounidenses (incluido Larry King) se olvidaron oportunamente de informar que todos estos personajes perdieron sus demandas porque no tenían bases para ellas.

Hoy se habla irresponsablemente de una gran cantidad de enfermedades, síntomas o afecciones "causados" por las antenas de telefonía móvil. ¿Las pruebas que ofrecen? Que cerca de la casa de la persona enferma hay una antena de telefonía móvil. Por supuesto, esto no indica que haya una relación causal, sino que es una forma de la falacia post hoc, ergo propter hoc, madre de todas las supersticiones (véase el punto 13 de nuestra Guía para detectar a los pillastres y sus patrañas.

Los estudios

Pero, ¿hay estudios que dicen que las frecuencias electromagnéticas suponen un peligro? Sí, los hay. Uno famoso es el de Robert P. Liburdy, del Laboratorio Nacional Lawrence Berkeley en los Estados Unidos. Este estudio es ampliamente citado por quienes alborotan a la gente aprovechándose de su ignorancia.

Lo que no dicen es que, según informa C-Health News, el tal Robert P. Lidbury falseó los datos del estudio con mala fe, tanto así que fue obligado a renunciar. El científico chapucero había descartado los datos que no apoyaban su creencia, igual que lo hacen los astrólogos, los charlatanes médicos en general y los tarados que olvidan que fallan el 89% de sus "predicciones".

Una investigación a cargo de otros científicos demostró que Robertico falsificó y alteró los datos, suponemos que porque recibía dineros estatales para sus investigaciones y temía que le cerraran el grifo si no obtenía algo "espectacular".

Más de 20 estudios hechos desde que se publicó la mentira de Liburdy en 1992 han indicado que no hay indicaciones de que haya una relación causal entre las frecuencias electromagnéticas estudiadas por Liburdy (las de los cables de alta tensión) y ninguna enfermedad.

De todos modos, los gobiernos y la comunidad europea han dictado algunas precauciones razonables para calmar la ira popular atizada sobre todo por sitios charlatanescos.

Sitios como la revista Discovery DSalud, que promueve patrañas como el "fosfenismo" del doctor Lefebure o, de manera absolutamente contradictoria, el "casco alfa", gorro mágico que "genera campos magnéticos pulsantes sin conexión a red y estimula los centros nerviosos del cerebro de forma no invasiva e inocuo mediante baja frecuencia 8 Hz y 50 pT". Lo curioso acá es que las torres de alta tensión tienen más o menos la misma frecuencia. Claro, ésas no les dan negocio a estos mamarrachos.

Peligros reales, posibles, probables e imaginarios

Dicho todo esto, las hojas que se reparten en las comunidades de vecinos generalmente hacen gran alharaca sobre el hecho de que no está probado que las antenas de telefonía móvil sean seguras, ante lo que habría que preguntar: ¿qué clase de pruebas estarían dispuestos a aceptar los lidercillos de este movimiento neopastoril?

Porque, digamos, no está probado que el uso de zapatos sea seguro, ni está probado que el teléfono alámbrico mismo sea seguro, ni mucho menos está probado que la luz eléctrica sea segura.

Pero nadie parece preocuparse por eso. Les basta que la mayoría de estudios realizados con rectitud científica y la experiencia acumulada demuestren que los zapatos, el teléfono y la luz eléctrica no causan ningún daño demostrable conocido, mientras que sus beneficios son ciertamente medibles y demostrables.

¿Por qué no aplican la misma lógica que usan para organizar marchas y piquetes contra las antenas de telefonía móvil para hacer pliegos petitorios contra las bombillas de 60 vatios o los botines de fútbol?

Son docenas los estudios que se han hecho para determinar si estas radiaciones electromagnéticas de microondas causan efectos perjudiciales en la salud. Hasta ahora, ningún estudio es concluyente, lo cual no deja de ser raro si los estudios, por ejemplo, de los daños a la salud de las emisiones de los automóviles son totalmente concluyentes: una persona expuesta a emisiones de motores a explosión sufrirá daños en la salud. Sin duda alguna.

Pero el peligro real de los motores a explosión no parece preocupar mucho a los liderzuelos de esta "lucha popular" que algo tiene de cacería de brujas (de hecho, no deja uno de sentir que al difundir información está "defendiendo" a los proveedores de telefonía móvil, que son unas sanguijuelas que venden carísimo un servicio que les sale muy barato, pero el punto acá no es la cuestión sociopolítica, que corresponde a otro debate, sino la cuestión científica y el escándalo social artificialmente producido esperando presionar a jueces que no reconocerían al espectro electromagnético ni aunque los saludara en la calle).

Muchos peligros reales que son parte de nuestra vida quedan ocultos bajo la marea mediática y los charlatanes profesionales del miedo. No es seguro, y es perjudicial, comer comida basura; es perjudicial vivir en ciudades con automóviles que usan gasolina; es perjudicial trabajar en determinadas posiciones y condiciones (como verse obligado a estar de pie 8 horas, vía corta para las várices); es perjudicial votar por los partidos de ultraderecha, es perjudicial la telebasura... ¿por qué son tan selectivos quienes movilizan a la gente respecto de un peligro potencial que según los estudios es bastante improbable?

Esto no es decir que el peligro sea imposible, pero ateniéndonos a los estudios realizados, parecería que, de existir, sería pequeño y escaso. El peligro de electrocución es igualmente pequeño, y aunque cada año un determinado número de congéneres se fríen eficazmente al cambiar un enchufe sin cortar la electricidad, no se le ve como algo tan grave como para pedir que se prohíba la electricidad.

Y como el peligro es remotamente posible y muy poco probable, es razonable y defendible que se impongan reglamentos y límites a la capacidad de emisión de las antenas y los teléfonos móviles en función de los estudios que sí tenemos. Y tales precauciones tampoco deben hacer que se detengan estudios que podrían probar algún peligro real que debe prevenirse. Pero el peligro, las precauciones y los estudios no indican, hasta este momento, en modo alguno, que sea razonable el amarillismo, la alarma social y el escándalo vacuo que unos pocos irresponsables hacen alrededor del tema.

Si algún estudio sólido y contrastado probara lo contrario, lo razonable sería cambiar de opinión, como hoy parece razonable el oponerse a esta tarea de infundir miedo en la población.

El otro día hubo junta de vecinos en mi comunidad para protestar por una antena que pusieron en el edificio de enfrente. Se interrumpió cuatro veces cuando sonaron los móviles de algunos de los preocupados asistentes.

junio 30, 2004

Lo que la gente busca en Internet

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El servicio Sitemeter que nos proporciona el recuento de visitas a este blog (demostrando que tenemos más visitantes que, incluso, el sitio de Santi Molezún, con un promedio de casi 100 visitantes diarios) permite también ver qué búsquedas estaban haciendo los internautas en los más importantes motores (Google, Yahoo!, MSN, Altavista) para llegar a este cocedero de embaucadores.

A veces las búsquedas de la gente son bastante obvias. Palabras o conceptos simples como "auriculoterapia" o "jaula de Faraday" que arrojan entre sus resultados referencias a nuestro blog.

Pero en otras ocasiones las búsquedas son sumamente reveladoras. Por ejemplo, "cómo saber si poseo la habilidad de la telekinesis" (asunto que merece que un día le demos un repaso a J.B. Rhine, a su desorden experimental y a los vivales que siguen ordeñando el nombre del desprolijo investigador)

Otro busca "fotos del padre Marcial Maciel". Sí hemos mencionado a este gurú de la ultraderecha católica mexicana que tanto poder detenta en el Vaticano, en México y en España, pero resulta curioso que a alguien le interese conocer la faz de este personaje, misma que puede conocer aquí cuando era jovencito (actualmente tiene 84 años). Ahora que, si está interesado en las andanzas de este iluminado, bien puede también visitar esta página de Pepe Rodríguez donde se relatan las acusaciones de abusos sexuales que ocho alumnos de Maciel hicieron ante el Vaticano sin lograr conmover a Juan Pablo II, y recorrerse este sitio que detalla cómo el PP español le dio 4 millones de euros del erario al grupo (por algo a los Legionarios de Cristo, el grupo de Maciel, se les conoce también como los Millonarios de Cristo), o repasar este otro sitio que da cuenta de la vinculación entre Marcial Maciel Degollado y la esposa del presidente de México (y aspirante impaciente a sucederlo) Martha Sahagún.

Otra búsqueda que nos alucinó (o flipó, como se dice en España) es "viagra dilucion homeopatica". Tan curiosa búsqueda lleva a dos sitios que contienen esas tres palabras, nuestro blog y un artículo llamado "Psicosexología y homeopatía", incluido en el área de "Medicina natural" (por supuesto) de un sitio llamado "sexovida.com". En el delirante artículo que osan firmar el Lic. Norberto Litvinoff, psicólogo y sexólogo, y Alberto Chislovsky, analista junguiano (es decir, ninguno de los dos es médico), se suelta la siguiente vaguedad: "Se están por realizar estudios con la dinamización homeopática del Viagra, que no sólo exacerbaría sus potencialidades eréctiles, si no que además carecería de contraindicaciones, dada la naturaleza propia de la fabricación del remedio homeopático..."

Pues si se están por realizar les podemos ir informando que al diluir el o la Viagra pasa exactamente lo mismo que cuando se diluye cualquier cosa: sus efectos disminuyen.

De algunas cosas que la gente busca, los datos sólo los hay en inglés, así que aprovechamos esta oportunidad para trasladarlos al castellano. Tal es el caso del mayor experimento homeopático de la historia: el suicidio masivo por homeopatía de un grupo de ciudadanos belgas.

Hace pocos meses, para protestar por la enorme estupidez de las aseguradoras belgas, que decidieron empezar a cubrir el 20% de los gastos homeopáticos de sus asegurados a costillas, por supuesto, de todos los asegurados del país, 23 belgas decidieron probar la falsedad de la fantasía homeopática de que "diluir y agitar" una sustancia la hace "más potente". Para ello, hicieron un coctel mortal que incluía veneno de víbora, belladona, arsénico y leche de perro (el riesgo acá estaba en ordeñar a un pitbull y salir con las dos manos enteras, al parecer). Dado que la disolución común en los pseudoremedios homeopáticos es la llamada 30C, decidieron diluir su atroz mezcla siguiendo las indicaciones que Hahnemann se sacó de la manga. Una dilución 30C significa que la sustancia (en este caso el veneno), se diluye 10^60 (10 a la 60 potencia) veces, es decir, un 10 seguido de 60 ceros. Para darse una idea de lo que significa esa dilución tan común en el delirio homeopático, vale la pena señalar que todo el planeta Tierra tiene solamente 10^50 moléculas (un 10 seguido de 50 ceros). Según los homeopateadores, esa dilución es tremendamente poderosa, y tal es el nivel de dilución al que venden mejunjes en sus tiendas de magia. Diluidos en alcohol (al modo homeopático) y debidamente agitados, los ingredientes del coctel mortal, según los homeópatas, liberarían sus espíritus enormemente potenciados, matando a quien los tomara con mayor eficacia que si se los hubieran tomado sin diluir ni dinamizar (o sucusionar). Allá fueron los escépticos y tras ellos la radio y la televisión. Se preparó el brebaje siguiendo las prácticas homeopáticas y los 23 salvajes cientificistas se tomaron cada uno el equivalente a varios comprimidos o gotas homeopáticas: un vaso del resultado. ¿Adivina usted lo que pasó después? Pues que los muy cabronazos no se murieron. Ni siquiera sintieron cosquillas en las tripas, sólo los naturales efectos de un vaso de alcohol puro.

Varios llegan por acá buscando las palabras "el retorno de los brujos", nombre de aquel famoso tamal de Louis Pauwels y Jacques Bergiere que tan famoso fuera en los años 60 y 70, y que hizo que muchos se interesaran en todo tipo de misticismos y esoterismo. El libro es un compendio de cosas que comparten la característica singular de no funcionar pero de ser "interesantes" a primera vista, desde catedrales hasta ovnis, desde Gurdjieff hasta la teoría de la Tierra cóncava, casi todas las charlatanerías conocidas entonces entraban en tal tabique. Obviamente, el título de este blog es un antihomenaje a las imbecilidades que coleccionaron los dos amigos.

Una cantidad asombrosa de visitas (al menos una docena de los más de seis mil visitantes que han pasado por acá en tres meses) buscan "las hadas de Cottingley", el famoso fraude de dos niñas aficionadas a la fotografía que llegó a creer incluso Arthur Conan Doyle, quien por desgracia nunca compartió la seria racionalidad de su creación, Sherlock Holmes. Para quienes están interesados en el tema, vale la pena que vean las fotos originales aquí (pueden hacer clic en cada una de las fotos para verla en grande) y después, ya habiendo constatado que las hadas parecen recortes planos, ir aquí para ver una de las ilustraciones del poema de Alfred Noyes "Un hechizo para un hada", publicado en 1914 en el libro Princess Mary's Gift Book de Claude Shepperson, uno de cuyos ejemplares, tres años después, recortaron, colorearon y dotaron de alas las hacendosas Frances Griffiths y Elsie Wright para verle la cara de bobos a los adultos que las rodeaban.

Al menos un visitante llegó acá buscando "fenómenos para anormales". Aunque no hay modo de saber si lo escribió así por malicia o por ignorancia, yo prefiero creer en la mala leche humana y opto por la malicia.

Otros ya buscan con clara intencionalidad, como el que llegó a estos lares con la búsqueda "quiropractica ¿ciencia o fraude?", pero algunas búsquedas tienen un cierto pathos que no puede sino preocupar a alguien con imaginación despierta. Búsquedas como "magnetoterapia infertilidad" nos hacen pensar en alguien, quizá una pareja, buscando ilusionadas algún remedio a su infertilidad (por supuesto, los vendedores de imancitos dicen que sus rayos mágicos "curan la infertilidad" sin importar a qué se deba, y por supuesto mienten), o alguien que buscó "sofrología éxito deportivo" y nos hizo pensar en un atleta decidido a triunfar como fuera, antes de enterarnos de que existe, realmente, un libro llamado Sofrología y éxito deportivo de una doctora Edith Perreaut-Pierre. Sería interesante saber a qué se refiere la doctora, pero no vamos a sacudir los 14 euros que cuesta el tomo.

Finalmente, hoy tenemos también a alguien que busca "qué enfermedades cura la orinoterapia". La tremenda cochinada de beberse uno sus propios meados (llevándole la contraria a su cuerpo, algo que suena bastante antinatural) metiéndose de vuelta lo que el cuerpo echa fuera es una práctica no del todo inocua, y menos si uno tiene problemas de exceso de ácido úrico, gota u otras afecciones, aunque los pipiterapeutas (o meadomédicos) digan que "no hay contraindicaciones". Quienes sufren insuficiencias renales pueden tener, sí, una pequeña reacción secundaria y morirse. El hecho real es que no hay ninguna base para las afirmaciones delirantes que hacen estos curanderos respecto de los beneficios de esta práctica. Claro que habrá que ver si los seguidores de la "medicina ayurvédica" que promueve la orinoterapia también abrazan encantados otros "remedios milenarios" del ayurveda, como comer heces de cabra para la indigestión.

Sólo vale la pena señalar que hasta proponentes de esta porquería como las "doctoras" Beatrice Barnett y Margie Adelman advierten que quienes beben su propia orina pueden sufrir efectos secundarios nocivos como náusea, migrañas, forúnculos en la piel, urticaria, espinillas, palpitaciones, diarrea, ansiedad y fiebre. Para que lo tengan presente antes de beberse ese apetitoso vaso de meados.

Tales son los enredados caminos por los que la gente aterriza en este blog. Todos, claro, son bienvenidos. Incluso los que vienen a hacer berrinche y a desearnos lo peor.

junio 27, 2004

La tensión kármica de la letra jota

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Jaime Maussán, Javier Sierra, Josep Guijarro, Fernando Jiménez del Oso, Iker Jiménez, J.J. Benítez... estos nombres y otros muchos tienen algo en común.

No, no sólo que denotan a rascabuches que ejercen, promueven y difunden el pensamiento desordenado y las pamplinas más absurdas para su mayor gloria.

Es algo mucho más esotericón y misterioso.

Todos tienen la letra "j".

Jo-er, ¿no?

Bueno, para la gente normal y sin problemas mentales demasiado severos, tal cosa sería una simpática coincidencia, nada que viole la ley de probabilidades. Y eso sin contar con que cualquiera que use la cabeza para algo más que ponerse el sombrero se apresurará a señalar los nombres de numerosos personajes de la parasitontería que no llevan la fatídica "j".

Pero hagamos un juego imaginando cómo podrían manejar este hecho (del que no se han dado cuenta, con su característica habilidad) los paranormalólogos de acuerdo a su retorcida, miope y boba forma de ver el mundo.

Abracemos por un rato el pensamiento desordenado de los charlatanazos, aunque admito que me es imposible imitar su espantosa ortografía y su tullida gramática.

La letra "j" y los hombres superiores

La presencia de la letra "j" en el nombre de los más destacados expertos investigadores de los fenómenos parapsicológicos o transcientíficos no puede, en concepto alguno, hacerse de lado como una simple coincidencia, como quisieran los científicos atados a los estrechos confines de la razón. Ante un hecho tan impresionante, es importante hacer las preguntas correctas: ¿Qué significado tiene la persistencia de esta letra? ¿Quién es responsable de este asombroso hecho? ¿Qué misterios expresa y qué mensaje está tratando de enviarnos?

La numerología

En principio, la "j" es la décima letra del alfabeto si no contamos la "ch", pero si contamos la "ch" se trata de la undécima letra del alfabeto. Restando 10 de 11, el valor numerológico que podemos obtener es "1", lo cual no deja de ser asombroso, pues este 1 nos habla con toda claridad de la unicidad del todo, del Tao y de la continuidad entre la ciencia de los atlantes y los descubrimientos de pirámides en Marte. Todo es Uno y Uno es Todo, nos dice.

Pero ahí no queda la cosa: en el sistema de Pitágoras a la letra I le corresponde el número 9 y a la letra J el número 1, como nos informan los numerólogos cabalistas más destacados de Internet.

Así, no cabe duda de que llevar la letra "j" en el nombre representa que su portador es único, extraordinario, conductor de hombres y personaje destinado a la fama.

¡Que es exactamente lo que pasa con los preclaros sujetos de nuestro análisis!

Investigadores de seriedad incuestionable como los que ofrecen su sabiduría en http://www.astrology-numerology.com/num-lifepath.htm o en http://members.aol.com/AspireA1/index5.html nos dicen que el 1 es el número de los líderes naturales, de los individualistas ambiciosos, destinados a grandes cosas y que generalmente alcanzan la fama por sus logros, algo que se comprueba con toda facilidad viendo la importancia mediática de los investigadores expertuales que nos ocupan en este somero análisis, incluido el padre adorado de la parapsicología de laboratorio, J. B. Rhine, el padre de la psicofonía transcomunicacional, Friedrich Jürgenson, y el padre de las hermanas Fox, las primeras médiums espiritistas, John Fox.

Vista la validez de la numerología en el análisis arquetípico de los elementos comunes a la personalidad, al aura y a las influencias planetarias sobre nuestros estudiados, vale la pena ahondar en las innúmeras variaciones de la jota.

Las pasmantes variaciones de la "j"

La letra "j" no existe en muchos idiomas, pero sí existe, misteriosamente el sonido o la pronunciación de la "j". Así, por ejemplo, vemos que extrañamente la "j" parece estar ausente del nombre del fundador de la astroarqueología, el venerable Erich Von Däniken.... ¡hasta que nos damos cuenta de que su nombre se pronuncia "Érij", con lo cual la "j" se hace presente nuevamente con su mensaje transdimensional! Y para refutar definitivamente a los fanáticos cientificistas que fungen de inquisidores contra el conocimiento verdadero que aquí ofrecemos, habría que recordar también que la omnipresente "j" no sólo está en los nombres de los más preclaros investigadores, sino que es una constante en los nombres de los grandes iluminados, como Giorgio Bongiovanni (cuyo nombre, para nuestra sorpresa, significa "Jorge" en español, y su apellido "Buen Juan" ¡dos jotas juntas!), Helen P. Blavatsky (cuyo nombre en inglés se pronuncia "Jelén"), el Sai Baba (ya vimos la identidad entre la "i" y la "j") y los primeros abducidos de la historia, Betty y Barney Hill... ¡¡¡apellido que, asombrosamente, también se pronuncia "Jil"!!!

El Tarot y la "j"

El divino Tarot, que es depósito de toda sabiduría como todo el mundo sabe, tiene también algo qué decirnos respecto a este misterio maravilloso. Al no poderlo mejorar, copiamos lo que nos dice el magnífico sitio "Lugar de conocimiento" sobre un aspecto asombroso de la carta tarótica de La Suma Sacerdotisa:


Representa el subcosciente. La intuición y los sueños. Esta carta nos habla de nuestra intuición y almacenamiento de todas nuestras vivencias, la memoria.

En esta Carta se representan los siete principios heméticos. La Ley de Polaridad, representada por las dos columnas, en la columna blanca se observa la letra J (Jakin) relacionada con la idea positiva y activa, y en lcolumnaq vemos la letra B (Boaz) que es lo negativo y pasivo. Estas dos columnas representan todo lo masculino y femenino.


¡La "jota", nuevamente, es lo positivo y activo, estrechamente relacionada con los personajes que analizamos!

¿Hace falta decir más?

La poderosa runa "Ger"

Pues por si los escépticos remisos y burritercos no tuvieran ya razones bastantes para postrarse a los pies de nuestros héroes, vale la pena recordar que el equivalente rúnico de la letra "j" es la importantísima runa "GER", de la cual este otro sitio maravilloso del muy serio Centro Natural de Técnicas Alternativas nos informa los siguientes datos trascendentales:


Relacionada con la cosecha, anuncia que es hora de recoger los frutos del trabajo bien hecho, de una relación, una meditación...

Significa "año próspero". Se dice jëran en germánico, gaar en gótico, oe en antiguo danés y aar en antiguo noruego. Corresponde a la letra J de nuestro alfabeto.

Interpretación: También se ve siempre en la misma dirección, es la runa de la prosperidad, de la riqueza y la fortuna, del éxito futuro, que llegará pero con esfuerzo. Representa a la cosecha, que llega después de un largo año de trabajo. Indica una situación que prospera y que mantendrá las promesas, pero teniendo la paciencia suficiente.

Palabras clave: Progreso, evolución, crecimiento, triunfo, prosperidad futura, trabajo, paciencia


¡Es como si fuera una radiografía de los tremendos investigadores que nos ocupan!

Ahora sí, ¿hace falta decir más?

Nuestra seria, objetiva y cuidadosa investigación sobre el verdadero significado de la letra "j" en la vida y obra de estos iluminados, sin embargo, no estaría completa si no desentrañamos el mensaje que las fuerzas universales nos están transmitiendo al darle a estos personajes, a éstos y no a otros miserables críticos pobretones y resentidos, la presencia hipomagnética de la letra "j".

El antiguo Egipto y la "j"

En el antiguo Egipto (que se puede escribir, claro, Ejipto, con la debida "j"), para aumentar nuestro sobrecogimiento, hay numerosas deidades cuyo nombre comienza con la letra "j", entre ellas Jefethernebes, Jentyamentiu, Jentijati, Jentisehneter, Jepri y Jnum.

Pero eso no es todo.

La pronunciación correcta del nombre del gran rey-sacerdote hereje, Akhenatón es "Ajnatón", mientras que el nombre de su hijo, el poseedor del mayor tesoro jamás descubierto en una tumba egipcia, Tutankamón es, increíblemente, Tutanjamón, ¡incluyendo también la letra "j", lo que bien podría indicar que era un iniciado!

La letra "j", la "jota" que adorna a los brillantes investigadores a los que hacemos referencia, todos ellos sacrificados estudiosos que han decidido entregar su vida al conocimiento real y sólido, es por tanto un aviso de que a ellos debemos seguirlos sin cuestionarlos, adorarlos sin criticarlos y apoyarlos sin esperar recompensa como las que ellos justamente disfrutan por su entrega y dedicación, y como hemos visto, esta conclusión la avalan las más diversas disciplinas paracientíficas.

Así que a ver si se dejan de estar jodiendo.

junio 24, 2004

Entremés sobre una engañifa menor de Ijota

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El ejemplo de la "seriedad" que tiene Iker Jiménez (Ijota) como "investigador" y de la "precisión" de que hace gala como "experto" (apenas una demostración de cómo se puede prostituir la noble profesión del periodismo arrastrándola por el cieno) que nos ocupa hoy, como prolegómeno al éxito fantástico, sensacional y supraterreno que va a disfrutar este especimen el día de mañana con su "alerta mentecata internacional", es un parrafillo que excreta referido a una foto que le mandaron unos crédulos a quienes su infantil fantasmagoria convirtió en "misterio" con cara y toda la cosa.

La realidad de esta tontería de foto, que sólo puede hacer babear como dragón de Komodo a un personaje de la escasa capacidad crítica o el descaro homérico de quien nos ocupa, se explica claramente en el blog Girl in black (que pese al sabroso título está en español) y no vamos a refritearlo ni a repetirlo, sino que lo invitamos a que lea la historia, vea la foto, visite los enlaces, vea cómo se plagian entre sí los profesionales de la memez y, mientras lo hace, preste atención a la siguiente frase de Ijota sobre la "asombrosa foto":

Nuestro experto en lides informáticas -José Manuel García Bautista- realizó un primer análisis en compañía de Rafael Cabello y no detectó señales de fraude por fotocomposición. El Pixelado verificaba una misma realidad.

Suena verdaderemente acojonante, ¿no? Todo un "experto" en "lides informáticas" (sean lo que sean) acompañado ni más ni menos que de otro tipo que no es absolutamente nadie hace un "análisis" del que nada se nos cuenta de una foto cuyas características se nos escamotean y este dúo de mentes superiores (o mentes prodigiosas que suspendieron el examen de admisión a tan memorable estulticia televisual de la parapayasada) "no detectaron señales de fraude por fotocomposición".

Pero no sólo eso, ¡oh, hermanitos!, sino que además El Pixelado (así, en mayúsculas reverenciales) "verificaba una misma realidad".

Putamá, como diría mi tío Carlos, el testimonio de José Manuel García Bautista, Rafael Cabello y El Pixelado (que tiene nombre de luchador mexicano enmascarado) debe ser suficiente para que cualquiera concluya que la foto debe ser considerada "misteriosa", si no es que directamente preternatural y acojonadora de multitudes.

Tal es la idea que nos transmite la tersa prosa hamburguesera de Ijota.

Ijota falta, por supuesto, a la verdad.

José Manuel García Bautista, como lo proclama engreídamente en su propia página de autobombo, es diplomado por la Universidad de Sevilla en electrónica industrial y telecomunicaciones (es la única persona en Internet que parece tener tal título, la Universidad de Sevilla no parece impartirlo ya, al menos con ese nombre), así como por el Ministerio de Energía e Industria en electricidad, está "especializado" en informática de programación e idiomas (especialidad que en Internet sólo aparece ligada a José Manuel, que será el único con tal especialidad, suponemos) y está estudiando relaciones laborales (otro diplomado) en la Universidad de Sevilla.

O sea, para que usted lo tenga perfectamente claro: este tío no tiene ninguna formación ni experiencia en cuanto a la generación de imágenes por ordenador o computadora, ningún conocimiento fotográfico del que presumir, nada de experiencia en el análisis de imágenes generadas digitalmente, y la informática le interesa tanto que ha cambiado de oficio.

Tremendo experto nos acecha.

La otra parte de esta yunta es Rafael Cabello Herrero, del que se sabe que al menos está consciente de que llamarse "investigador" es una exageración y que se metió en el cuento desde que le tomó unas fotos a algo en el cielo e, influido por el panfletoide Karma 7, decidió que esa cosa seguramente se trataba de una nave extraterrestre tripulada. De sus estudios no se sabe nada, pero al leer lo que escribe con su adlátere se deduce que son escasos y le hicieron poco provecho.

Desde hace años, estos dos espantapájaros se dedican a dueto (desprestigiando a los duetos serios como Martes y Trece o Rómulo y Madaleno) a promover la credulidad en fenómenos para anormales, con tan buen tino o tan mal sistema que siempre resulta que todo lo que "investigan" es un verdadero misterio. Dicho de otro modo, no descubren un embuste ni aunque les muerda una nalga.

A estos dos crédulos profesionales les llama un amiguete que vive del cuento y ocasionalmente los promueve inflándoles el ego, y les encarga averiguar si una foto es "real" o no... ¡y resulta que es "real"!

¡Asombroso! ¿Quién lo hubiera dicho?

El dueño de "Milenio 3" oculta estos datos y presenta al primero como "experto en lides informáticas" (al segundo ni lo presenta) en vez de confesar que se trata de habitantes de su peculiar zoológico de la zafiedad.

Lo que tampoco les dice Ijota a sus pobres lectores es que toda su parrafada es un embuste. Viendo una fotografía digital (tomada con cámara digital o posteriormente escaneada), no hay forma de descubrir más que las más burdas manipulaciones. Y si uno hace alguna manipulación digital en alta resolución (digamos, en una imagen de 6 megapixeles a 300 puntos por pulgada) y una vez terminada la reduce a un tamaño "de pantalla" de 800x600 (menos de medio megapixel) y además la comprime un poco con el algoritmo JPEG, no existe forma de detectar la manipulación que pueda haber habido antes.

(Todo esto no quiere decir que en este caso haya habido manipulación, como lo sabe usted si ya leyó el blog "The girl in black" y visitó sus enlaces, simplemente demuestra el basto y vasto nivel de mendacidad voluntaria en que se empeñan estos pelagatos para vender misterios inexistentes.)

La fotografía que nos ofrece para engatusarnos Ijota es de 723 x 890 pixeles (si uno la extrae de la página, porque en la página misma aparece reducida a 199 x 243). La imagen tiene una fuerte compresión jpg, como se ve por los "artefactos" en forma de cuadros que se ven al ampliarla, y que son una característica de esta compresión "con pérdida", que sacrifica información a cambio de reducir el tamaño. Pero lo importante es el "objeto misterioso" que según éstos tiene "un rostro", y ése sólo mide 160 píxeles de ancho por 270 de alto, demasiado poco para analizar nada en él. Para remate, nos cuenta Ijota, el cuadrito está tomado de una foto mayor donde aparecen personas que han sido oportunamente recortadas para asombrarnos con este detallito, así que puede ser incluso una interpolación (ampliación digital) de un original más pequeño. Su información está, pues, alterada por los algoritmos (sucesión de procesos matemáticos) usados para tratar la imagen.

Un cuento como el de caperucita, pues. Lo único claro que se puede deducir de la foto es que el objetivo usado en la cámara tiene una fuerte aberración cromática que hace sospechar que no es de muy alta calidad (véase la línea roja que corre en el borde izquierdo del trocito de capirote que se ve abajo).

Obviamente los expertos simuladores de Ijota no saben lo que se puede y lo que no se puede detectar en un cuadro de negativo o diapositiva de película fotográfica manipulado, en una copia y en una copia de copia, y menos sobre la información real que ofrece una imagen digital más allá de los cuentos desaforados que inventan el cine y la televisión.

¿Por qué cree usted que antes los embaucadores fotógrafos de platívolos sólo mostraban impresiones sacadas de un negativo tomado de la supuesta "foto original" de su maravilla, mientras el negativo original siempre se lo comía el perro, se perdía o se lo llevaban "los hombres de negro"? Esto se debía a que el grano de la película es sensible a manipulaciones y, con un microscopio o incluso una ampliadora para impresiones de buen tamaño, se pueden ver irregularidades en la continuidad del grano de la emulsión que les tiraban el negocio a los simuladores. Nada más. La información del grano original se pierde al hacer copias de copias o al digitalizar. Y lo saben.

La fotografía digital es, amiguitas y amiguitos, otra historia. A diferencia del "grano" de la emulsión fotográfica, que es irregular y por tanto resulta observable cuando se pega una foto encima de otra, los píxeles de los sensores de escáners y cámaras digitales están alineados con absoluta precisión, sin ninguna irregularidad. De modo que aunque los dos cuentistas citados como "expertazos" por Ijota lo fueran realmente, aunque hubieran trabajado con George Lucas en Industrial Light and Magic creando efectos especiales y se hubieran pasado el tiempo necesario conociendo las capacidades de programas como PhotoShop o 3DStudio, y hubieran visto de cerca muchos trucos, no tendrían modo de decir con certeza que una imagen no haya sido manipulada a menos que la manipulación fuera muy burda y si tuvieran acceso al archivo digital original. Todo lo cual significa que muy probablemente convalidarán cualquier tontería si les conviene a sus delirios.

Es de dudarse que los dos "analistas" de fotos conozcan el resultado del trabajo de los verdaderos creadores de imágenes digitales que se presentan no ante hordas de plativololólogos ignorantes, sino en CGI, SIGGRAPH y similares reuniones de verdaderos expertos.

Llegamos así a la mariguanada de alto rendimiento que implica atribuirle poderes parapatochescos a una chimostreta llamada "El Pixelado".

Pamplinas. "El Pixelado" no es más que el conjunto de pixeles que forman una imagen digital, y que están distribuidos con plena regularidad, como ya dijimos. Si tal conjunto es sometido además a cualquier forma de interpolación, reducción o compresión con pérdida, cambia radicalmente y no da información útil. Esto Ijota no lo sabe, o lo sabe y lo oculta, o le tiene sin cuidado mientras sus damnificados paguen oportunamente. Eso lo sabrán Ijota y su conciencia (sí, estoy suponiendo aventuradamente y sin base alguna que este chavalote tiene conciencia).

A partir de la fantasía de Ijota, podemos concluir que está vendiendo como "misterio" una foto que no pudieron analizar como dicen dos tipos que no parecen ser expertos en imágenes digitales y su manipulación, y que además no resulta creíble que estén dispuestos a que los resultados sean contrarios al negocio. De de tal no análisis se derivan conclusiones aventuradas, excesivas y francamente desorientadoras y engañosas.

Así "investigan" estos papanatas. De tal tamaño es su irresponsabilidad en cada textículo que vomitan como cebo para desinformar a gente de buena fe.

Para que usted evalúe el éxito del cacharro mediático mediatizador que parirán mañana.

junio 23, 2004

La "alerta platívola" triunfará, ra ra rá

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Todo el gallinero anda alborotado porque un mercachifle sin ninguna formación científica (y sin escrúpulo discernible alguno, tampoco) decidió que para ganar más plata iba a realizar una "alerta ovni" el día 25 de junio.

Quienes ejercen el pensamiento racional y crítico demandan seriedad y se dedican a difundir las verdaderas características de esta gilipollez monumental, sobre todo entre los científicos a los que el programa que lleva el dicho mercader ha tratado de engañar en las últimas semanas para engancharlos, utilizarlos vilmente y ungirse con el prestigio de verdaderos astrónomos y astrofísicos (los mismos astrónomos y astrofísicos a los que el mercachifle en cuestión trata de desprestigiar en sus escritos, en su lista de correos y en otros medios, para que se vea cuán sólidas son sus convicciones).

Los ufólatras y los mediopollitos de la paratontería, por su parte, se sienten reivindicados porque han logrado colectivamente embaucar a una organización seria como es, o sigue siendo en parte, la Cadena SER.

Iker Jiménez se compra una billetera más grande para meter allí lo que le pagará TVE (vaya forma estúpida de aumentar el endeudamiento de una televisión pública que debería hacer todo menos promover la mentira, que para eso ya tuvieron con Urdaci) más lo que sacará de este cirquichuelo por concepto de libracos ensartados a ingenuos, ventas en su tienda virtual y nuevos medios de comunicación que, dirigidos por empresarios plenamente ignorantes, verán el filón que es esta forma de embuste y le contratarán sus tarugadas.

Nosotros, que somos los únicos que mantenemos la serena ecuanimidad que nos da la experiencia en el tratamiento de estos ponzoños animalitos, desde aquí, y con la máxima seriedad predecimos, sin ningún pudor UN ÉXITO FANTÁSTICO, SENSACIONAL Y SUPRATERRENO a la mamarrachada colectiva del próximo día 25.

No lo olvide, lo leyó aquí primero.

¿Qué es un éxito "fantástico, sensacional y supraterreno"?, preguntará la gente inteligente que sabe que la lógica demanda que se definan claramente los términos que usamos para no acabar en un embrollo bruto de semántica.

Expliquemos (con fondo de Pompa y circunstancia de Sir John Elgar, que total para pendejadas similares se le usa todos los días) qué queremos decir al afirmar que esta oratez será un ÉXITO FANTÁSTICO, SENSACIONAL Y SUPRATERRENO.

Un éxito de tales características, por supuesto y perobutofcourse tiene como métrica fundamental la de que sus seguidores, participantes, allegados, curiosos, candidatos a compradores de estupideces, peatones despistados y negociantes diversos VEAN OVNIS, ¿no? O sea, que no resulte como otras "alertas ovni" que sólo han servido para que unos amiguetes se tomen unos vinos, se enfríen durante una noche y acaben ateridos, pedos y en la bolsa de dormir de quién sabe quién.

O sea, los participantes en la "Alerta ovni" ésta VAN A VER OVNIS.

Eso queremos decir al hablar de su éxito.

En serio, seguro que sí, la certeza es casi total.

Me explico antes de que alguien llame al siquiatra:

Si usted junta a diez astrónomos y los pone a escudriñar el cielo en una "alerta ovni" de diez días, no obtendrá ninguna observación interesante de objetos asombrosos y desconocidos para la ciencia.

Si junta a cincuenta soplagaitas que gustan de sentirse "expertos" en fenómenos para anormales y los deja una noche al sereno, lo más probable es que tampoco obtenga nada. Los sucesivos y consecutivos desprestigios a los que su especie se ha visto sometida con cada foto de globo aerostático, con cada "avistamiento" de Venus, con su confusión ante configuraciones desusadas de toberas de salida de aviones caza, con las nubes lenticulares que algunos vivillos siguen mercando como "ovnis" cuando se trata de "ovis", los han vuelto cuando menos levemente cautos.

Pero si usted, avispado traficante de turulateces, logra juntar a algunos miles de personas que "creen en los ovnis" pero que casi nunca miran para arriba sin tener techo encima, los ovnis le van a salir hasta por las orejas, se verá inundado de ovnis, tendrá ovnis para regalar y prestar y se multiplicarán las llamadas de personas con los ojos vidriosos y las manos temblorosas que llaman diciendo que han visto una luz "que no saben qué es".

Y al día siguiente, después de un desayuno opíparo por cuenta de sus víctimas, proclamará su triunfo a los cuatro vientos.

(Te ganamos la delantera, mercader, aquí lo dijimos antes.)

¿Por qué va a pasar tal cosa? ¿Es que más ojos escudriñan mejor los confines de nuestra atmósfera buscando cosas que llaman "ovnis" (cuando ellos y nosotros sabemos que lo que quieren decir con esa clave no es "objeto volador no identificado", sino "nave extraterrestre a la que le saco de menos dos mil euros")? ¿Es que estarán más atentos y llevarán menos vino.

Pues no. La causa más sencilla es que la gran, enorme mayoría de los seres humanos normales y corrientes, especialmente si se trata de urbanitas o urbanícolas, no suelen mirar al cielo, y menos de noche.

Por ponerlo en términos científicamente precisos aunque quizá un tanto bastos: la mayoría de la gente no tiene puta idea de cómo se ven los "objetos voladores identificados" en el cielo nocturno, y no podrían identificar uno ni aunque les cayera encima.

Los astrónomos, esas personas que estudian de verdad los cielos, y que por decenas o centenares de miles se pasan todas las jodías noches de todos los años, año tras año precisamente mirando al cielo, conociéndolo de verdad, estudiándolo y compartiendo conocimientos, que no fantasías,saben cosas que los ikerjiménezpuntocomercialistas quieren que usted ignore. Saben, por ejemplo, cuándo son visibles las "lluvias de estrellas" como las Perseidas y cómo se ven desde acá abajo, saben distinguir la entrada de un meteorito en la atmósfera de la estela de un F-100, cuentan con información sólida sobre las rutas de aviación, saben a qué horas pasa por el cielo tal o cual satélite (y, ahora, la Estación Espacial Internacional, visible a simple vista) y, curiosamente, casi nunca ven ovnis. Cuando los ven, claro, los investigan de verdad, los identifican y determinan si vieron un cometa, un meteorito o algún otro objeto real, observable, medible y sólido como la sesera de los ovnilocos.

A los astrónomos, pues, no los asombrarían los fenómenos que moverán a muchas personas a llamar a la cabina de transmisión, desde la que el directorcillo muy posiblemente se carcajeará de los crédulos, y anunciar que han visto "un disco luminoso muy grande que volaba muy lento".

(Para juzgar la distancia, tamaño y velocidad de un objeto en los cielos, demasiado lejos para que funcione nuestra percepción visual tridimensional, es necesario conocer datos sobre él, es decir, no podemos saber si es "grande" o "pequeñajo" si no conocemos su distancia de nosotros, y no podemos saber si va rápido o lento si no conocemos su tamaño y su distancia de nosotros, igual que no podemos saber a qué distancia está si no conocemos su tamaño, de modo que alguien que habla feliz de "objetos de veinticoño metros de diámetro que volaban como a jodecientos kilómetros por hora" no está sino fantaseando, tratando de interpretar subjetividades que en realidad no pueden informarnos nada sobre los objetos. Es más, si les pregunta usted el tamaño en metros de un Boeing 747 y un helicóptero Sikorsky de transporte de tropas, descubrirá que no tienen ni la más peregrina idea.)

Si usted junta a tres mil personas que:

a) prácticamente nunca ven el cielo y no saben lo que pasa allí todas las noches, por lo que cualquier cosa que se mueva un poco las llamará al asombro,

b) son, al menos en principio, ya creyentes en la realidad de las visitas de naves extraterrestres y muy probablemente ya clientes de pasquines inmundos como Más allá (de la razón) u oyentes de "Milenio 3" (originalísimo nombre si recordamos que el programa de televisión del orate Jaime Maussán en México se llama "Tercer milenio"), por lo cual su interpretación de lo que vean está debidamente condicionada, y

c) están predispuestos a ver "cosas raras" esa noche porque, total, si Iker Jiménez, que asegura mendazmente que es "experto" en esta pazguatería, señaló el 25 de junio para realizar su show, seguramente "sabe" que ese día vienen los marcianos a bailarse un chachachá (sin contar con las ganas que se fomentan entre todos los ciudadanos de salir en los medios así sea diciendo cualquier tontería, como enseñan los programas "del corazón"),

la conclusión es inescapable: el 25 de junio habrá ovnis a tutiplén, ovnis como para parar un tren, ovnis como granos de arroz en una boda, ovnis a carretadas, ovnis en abundancia generosa y munificente, ovnis como granos de arena en las playas de Acapulco.

Ovnis como para garantizar otro libro con el cual seguir parasitando incautos, otra alerta ovni (quizá ahora patrocinada por TVE, tirando a lo bobo el dinero de los contribuyentes a las insaciables fauces de estos cuenteros) y un aumento en las ventas de las publicaciones en las que estos personajes medran, sin necesidad de haber siquiera estudiado para llamarse, con la arrogancia del suplantador más vil: "investigadores".

Por supuesto, Iker Jiménez y su banda de cuatreros del esoterismo saben perfectamente que este show no puede fallar.

Imagínese que empieza la "alerta platívola" (basta de hacerles el jueguito con las siglas que malutilizan) y pasan diez, quince, veinte minutos sin que ninguno de sus "corresponsales" (adoquinazos que se pavonean de pertenecer a "organizaciones" de caricatura) anuncie que ha visto "una luz misteriosa"... ¿cree usted que se pudiera llegar a los treinta o cuarenta minutos, ya no digo a la hora, antes de que algún bienintencionado, deseoso de mantener su fe religiosa en los seres ultraterrenos llame e invente cuando menos que acaba de ver una luz que en realidad vio cerca del Aeropuerto de Barajas una noche hace seis años en la que andaba de copas, o que alguien "se percate" de que hay una luz anormalmente brillante y llame para denunciar a Sirio como nave inteligente tripulada?

Porque, claro, el megasespectáculo multimedia lo tiene todo para vender, pero ninguna forma de verificar de manera independiente y confiable los "reportes" que saben que van a recibir (y eso si no tienen ya preparados algunos cómplices a modo que llamen diciendo que están viendo en persona a Jabba The Hut).

Inteligentes los organizadores, ¿no?

Así que el triunfo es seguro, como seguros (y de igual nivel ético) son los triunfos de la manipulación a cargo de la publicidad, la mercadotecnia, los discursos de los tiranos, los medios de comunicación cuidadosamente vigilados, el neoliberalismo globalizador de capitales y la educación deficiente que ofrecen nuestros sistemas de formación a los niños y jóvenes.

Una victoria, sin duda, del abuso de la ingenuidad y la buena fe de personas comunes y corrientes a las que se les dan las cuentas de vidrio de las fantasías más alucinógenas y desvergonzadas a cambio del oro producto de su honrado trabajo diario.

Un éxito, pues, fantástico, sensacional y supraterreno de la mentira y el descaro.

Congratulations, míster Jiménez, como diría George Bush.