julio 09, 2005

Un poco de Leonardo

Leonardo da Vinci es el ejemplo al que todo mundo acude como el clásico "hombre del Renacimiento", generalmente sin ver que fuera de Leonardo mismo no hay otro "hombre del Renacimiento" real, que abarcara cuanto abarcó el florentino.

Leonardo llama la atención no sólo por su genio artístico en el dibujo y la pintura, su dedicación a la anatomía o su habilidad como ingeniero diseñador (que nunca hizo realidad sus diseños), sino por numerosas intuiciones afortunadas que parecen revelar un conocimiento, o al menos una actitud, muy por delante de sus coetáneos.

No por eso, sin embargo, dejaba de ser un hombre de su tiempo. Más allá de los conocimientos que produjo y esas intuiciones, era un hombre de fines del siglo XV y principios del XVI y compartía muchas creencias no demostradas, como la teoría de los humores o la idea del "horror al vacío" para explicar el movimiento.

Leonardo tampoco fue del todo original, ya que adoptó con entusiasmo ideas ajenas que le parecían correctas y lógicamente defendibles. Algunos críticos usan esto como arma, cuando resulta en realidad especialmente asombroso no sólo que dijera cualquiera de las cosas que dijo, sino que dijera tantas, que tuviera una cosmovisión ordenada y razonada del universo a su alrededor, formada (como todas) de ideas propias y ajenas, y que reuniera muchas ideas, interpretaciones y datos en un cuerpo de obra imponente aunque desestructurado precisamente por su multiplicidad de intereses estéticos, científicos, tecnológicos y morales.

Evidentemente, no deja de llamar la atención que más de 550 años después de su muerte siga provocando envidias, que los más diversos grupos quieran afirmar su cercanía con Leonardo para participar de su inmenso prestigio, que sea pasto de bestsellers cuestionables y que, pese a todo, siga siendo un desconocido en lo que se refiere a su pensamiento y opiniones, los expresados en sus numerosos cuadernos de notas (en los cuales, habría que aclarar, no se hace mención a ningún grial, ningún "priorato", sea o no de Sión, ni ninguna fumada esotericoide).

Hablando de lógica y de intuiciones notables, vale la pena resaltar algunas de las afirmaciones de Leonardo, tomadas tanto de la edición de sus Cuadernos de notas de Edimat, 1999 como de los Aforismos publicados recientemente por Círculo de Lectores.

Leonardo intuye las relaciones filogenéticas de los primates:

En la descripción del hombre deben comprenderse los animales de la especie, tales como el mono, el babuino y muchos otros similares.

Sobre el autoengaño:

Más vale una pequeña certeza que un gran engaño.

Neurofisiología y ontología:

El alma no está toda en todo el cuerpo, como muchos han creído, sino toda ella en el cerebro, porque si estuviera desparramada en todas partes o toda en cada parte, los instrumentos de los sentidos no necesitarían concurrir a un solo lugar, antes bin bastaría que el ojo llenara el oficio de la sensación sobre su propia superficie, sin tener que mandar por la vía de los nervios ópticos, hasta el cerebro, la representación de las cosas vistas, pues el alma, por las razones dichas, podría sentirlas en la superficie del ojo.

Más neurofisiología:

Los músculos con sus tendones obedecen a los nervios...

Nota para los "himbestigadores" paranormales:

El que se enamora de la práctica sin ciencia es como el marino que sube al navío sin timón ni brújula, sin saber con certeza hacia dónde va.

La primera Ley de Newton:

Todo movimiento tiende a mantenerse.

Geología para principiantes, la erosión:

Los cursos subterráneos del agua, asó como los que se deslizan entre el aire y la tierra, desgastan y profundizan constantemente sus lechos.

Astronomía, primera lección:

La gran distancia que nos separa de (las estrellas) es realmente la causa de su proporcional disminución, por más que muchas de esas estrellas sean de magnitud infinitamente superior a nuestra Tierra.

Zoología marina:

Los mariscos son animales cuyo esqueleto es exterior.

Mecánica de fluidos:

Para exponer la verdadera ciencia del movimiento de los pájaros en el aire hay que empezar por exponer la ciencia de los vientos, la cual se demuestra mediante el estudio de los movimientos del agua en sí misma...

Cómo volar un ala delta:

El hombre, en su aparato volador, tendrá libertad de movimiento de la cintura para arriba, para poder balancearse como en un bote, de manera que el centro de gravedad de su cuerpo y el de su aparato puedan oscilar y cambiar de lugar cuando lo exija la alteración de su centro de resistencia.

Escepticismo en tres movimientos:

1
Circulan libros llenos de afirmaciones referentes a la acción de los encantamientos y de los espíritus que hablan sin lengua y sin aquellos instrumentos orgánicos indispensables para la palabra; y no sólo afirman que los tales espíritus hablan, sino que les atribuyen la capacidad de transportar grandísimos pesos, de provocar lluvias y tempestades, y de convertir a los hombres en gatos, lobos y otras bestias, ¡por más que en calidad de bestias deberían, en primer lugar, contarse los que semejantes cosas afirman!

2
No me ocuparé de la fisiognomía ni de la quiromancia porque no hay verdad en ellas, simples quimeras sin fundamentos científicos.

3
¡Oh, investigadores del movimiento perpetuo, cuántos vanos proyectos fraguásteis en su búsqueda! Idos en compañía de los inventores de la fabricación del oro.

Método experimental:

Un experimento debe repetirse muchas veces para que no pueda ocurrir accidente alguho que obstruya o falsifique la prueba, ya que el experimento puede estar falseado tanto si el investigador trató de engañar como si no.

Alquimia y química:

Los antiguos alquimistas, que nunca han conseguido, ni por casualidad ni por ensayo, crear elemento alguno de los que pueden ser producidos por la naturaleza, son mis testigos. Por el contrario, los inventores de compuestos químicos merecen unmensa alabanza por la utilidad de las cosas que han inventado para uso del hombre...

Espiritismo avanzado:

No puede haber voz donde no hay moción o percusión del aire; no puede haber percusión del aire donde no hay instrumento; no puede haber instrumento sin un cuerpo. Siendo esto así, un espíritu no puede tener ni voz, ni forma, ni fuerza.

Por supuesto, a muchos les falta llegar a donde empezó Leonardo...

junio 17, 2005

Tarot universitario

(Nota actualizada al 21 de junio, primeros minutos del día:
Acuso recibo del siguiente correo electrónico proveniente del ITESO respecto a la carta enviada:

Mauricio José Schwarz:

Agradezco la contribución que nos hace,su mensaje lo haré llegar a la Oficina de Educación Continua.

Sin más por el momento quedo a sus órdenes.
Atentamente
Adriana Aguilar Robles

--
Egresados ITESO
Edificio A 1er piso
Campus ITESO
Tel. 3669-3415
http://www.egresados.iteso.mx/


Esperemos qué más nos saben decir.)

Un miembro de la lista "Charlatanes" nos ha hecho llegar una URL que sería digna de burla, befa, mofa y pitorreo si no fuera tan grave, la de un curso llamado La sabiduría curativa del tarot y que se impartirá en la ITESO, universidad mexicana del clero.

Obviamente, el tarot no es ninguna fuente de sabiduría, curativa o no, como se ha demostrado cuando al cabo de casi 600 años de existir no ha servido para nada que no sea forrarle el bolsillo a una tropa interminable de desvergonzados.

No vamos a repetir aquí lo que ya contamos sobre el tarot en la entrada Tarotimos y tarotaradeces, por el contrario, invito a los lectores a vamos a ver a la luz de esa entrada el "plan de estudios" que nos ofrece la "facilitadora" Dra. Ma. Elena Contreras P., que es la encargada de tal delirio de curso universitario orientado nada más que a "Médicos, Psicoterapeutas, Médicos Naturistas, Holísticos y para todas aquellas personas interesadas en la salud propia y de su prójimo".

Origen del Tarot
El Tarot, la Psicología y la Metapsicología
El Tarot como medio de auto-conocimiento
Aplicación del Tarot en Psicoterapia
Conocimientos de numerología y los ciclos de vida
Distintos tipos de Energía basados en los cuatro elementos básicos del Tarot.
Arcanos I- XI, As, II y III, Valets, III-VII y Reinas, Reyes y Caballeros.


(Lo de "Energía" con mayúsculas grita a los cuatro vientos su militancia en el ocultismo, el esoterismo y la ignorancia interesada.)

En fin, que ante este panorama desolador, escribimos a la ITESO, universidad jesuita de Guadalajara, México, la siguiente carta, que esperamos (como esperanza, no como espera, que uno no es tan iluso) contesten:

Estimados señores,

Deseo dejar constancia de mi sorpresa y preocupación al enterarme que el ITESO está anunciando un curso llamado "La sabiduría curativa del tarot" promovido por su Oficina de Educación Continua.

La sola lectura de los temas a tratar, que, como es habitual en el mundo del ocultismo interesado, hablan de "energías" que no se pueden medir o definir, y cuya existencia no está siquiera demostrada, revela con claridad que estamos ante un fenómeno de pseudociencia que se inscribe dentro de las grandes patrañas del "New Age" y el pensamiento irracional.

Alarma que una universidad, cuya principal tarea es la difusión del conocimiento, se ocupe de difundir una creencia que va a contracorriente de todo lo que sabemos respecto de las cadenas causales, de la física, de la biología, de las neurociencias, del conocimiento de los hechos y, también, de los trucos empleados por los tarotistas para esquilmar a sus víctimas.

Como mexicano y como periodista dedicado desde hace muchos años a la divulgación científica y a la difusión del pensamiento crítico, considero que este tipo de actividades dan a las más bastas supersticiones un nivel de credibilidad inaceptable, inmerecido y ciertamente peligroso, ya que al promoverlas se dice implícitamente que son parte del conocimiento universitario y que por tanto el conocimiento científico no es válido.

¿Veremos mañana en el ITESO un curso sobre identificación de ovnis, sobre pseudomedicinas peligrosas, sobre viajes astrales, sobre magia negra y blanca, sobre pseudohistoria y pseudoarqueología?

México necesita que sus ciudadanos, y en particular los jóvenes y los profesionistas, tengan un conocimiento cada vez mejor acerca de su realidad, así como la enseñanza de un pensamiento crítico que sepa cuestionar inteligentemente, analizar desapasionadamente y utilizar el conocimiento para mejorar la vida de todos, no ilusiones y fantasías esotéricas promovidas desde las instituciones de cultura y educación.

Si desean conocer algo sobre la historia del tarot, me he ocupado del tema en un blog que escribo en la actualidad: http://charlatanes.blogspot.com/2004/08/tarotimos-y-tarotaradeces.html.

En lugar de promover creencias mágicas e irracionales, considero que el ITESO y las universidades en general deberían dedicar algún esfuerzo a promover la crítica del ocultismo, de lo supuestamente paranormal y del pensamiento mágico. Por desgracia no suelen hacerlo, y me gustaría saber por qué.

Esta carta se publica en el blog simultáneamente a su envío.

Agradezco su atención.

Mauricio-José Schwarz


Si alguien más desea hacerse eco de esta protesta, suscribiendo esta carta o mandando otra, la dirección de contacto es egresados@iteso.mx.

junio 02, 2005

Un olimpo sin héroes

Si usted es habitual de los programas de la radio ocultista nocturna, de la televisión ocultista o de las revistas y páginas web ocultistas, seguramente habrá notado una tendencia sumamente curiosa de los gurusitos (o sea, pequeños gurús) que nos ofrecen sus cavilaciones en estos medios: no tienen héroes.

Vaya, al menos no tienen héroes propios.

Cuando los ocultistas promotores del pensamiento irracional se enfrentan (según ellos) con el pensamiento racional (al que odian con denuedo), suelen echar mano de las afirmaciones de los científicos, de los descubrimientos científicos, del método científico y de los conocimientos científicos para tapar un poco sus lamentables vergüenzas.

Por ejemplo, los astrólogos suelen recordarnos que los cuerpos celestes ejercen una acción física medible sobre nosotros (gravedad, emisiones de calor, emisión o reflexión de luz) y de allí, en una pirueta mental de alto grado de dificultad y sin red, pasan a concluir que entonces si usted nació bajo el "signo" de Capricornio, será más lento de reflejos que los nacidos bajo los demás signos.

La lógica asombrosa de "como existe algo real, puedo afirmar cualquier mariguanada que se me ocurra" nos puede dejar estupefactos, pero lo que no solemos notar es que la gravedad, las emisiones electromagnéticas, la descripción de la luz y esas cosillas no fueron descubrimientos que se lograran haciendo el ritual de la carta natal, ni se obtuvieron mediante telepatía, ni nos los revelaron los espíritus ni los extraterrestres, sino que fueron producto de la aplicación del método científico, ese método del que tenemos declaraciones interesantísimas provenientes de los gurusitos del ocultismo irracional.

Critico el hecho de que alguien que propone una visión diferente sea menospreciado por ello. Le pasó a Miguel Servet, a Galileo, al mismo Darwin..., afirma sin despeinarse Bruno Cardeñosa, coequipero de una de las emisiones de la radio ocultista española. En su delirio cree que es menospreciado sólo por "proponer una versión diferente", como si el ser "diferente" tuviera algún valor intrínseco, y ocultando que en realidad la gente seria no le hace caso porque su visión, sin importar qué tan "diferente" sea (o qué tan parecida sea, digamos, a una obra de Michael A. Cremo), es tonta, es ignorante y niega conocimientos que sabemos que son certeros.

Por otro lado, oculta convenencieramente que el valor de las visiones "diferentes" de Servet, Galileo y Darwin se comprobó precisamente mediante la ciencia, esa ciencia a la que odia. Eso de ser "original" nomás por serlo es una pose, no una posición, ni sirve para nada. Más datos con las canciones de moda.

Sin embargo, en su infinita humildad, el misteriólogo de la mirada perdida (Bruno Cardeñosa, claro) considera que él, por el sólo hecho de escribir tochos de imbecilidades, merece las mismas consideraciones que Servet, Galileo y Darwin. Así quiere que lo vean, claro, no que lo vean con la condescendencia que merecen los desplantes de Enrique de Vicente, la ambición de Von Däniken, el ridículo de la Blavatsky, las falsedades del Cyril Henry Hoskins (Lobsang Rampa).

Quiere que lo aplaudan como a científicos de verdad que llegaron a darnos a todos los seres humanos verdaderos conocimientos que nos han beneficiado mucho más que, digamos, la exhibición de ignorancia brutal de Cardeñosa acerca de la diferencia que en la ingeniería tienen las cargas estáticas y las cargas dinámicas, todo para inventar un nuevo misterio incomprobable, cebándose como buitre sobre las víctimas del 11-S de Nueva York para forrarse los bolsillos a su costa.

Pero Bruno dice además sin pudor alguno: He recibido por parte de muchos científicos muchas cartas y comentarios que realmente me han animado a seguir en esta búsqueda.

Es decir, para darle visos de seriedad a sus rolletes de imprecisión y paranormalidad, acude nuevamente a "los científicos", sólo que, como suele ocurrir, no dice quiénes son los tales científicos, cuando lo más probable es que sólo existan en su febril imaginación.

Supongamos que no: desafío públicamente a Bruno Cardeñosa a que presente los nombres de los científicos que apoyan las tonterías ignorantes que presentó en su libraco El código secreto, que es del que habla en esa entrevista.

(Lo más probable, claro, es que diga que esos científicos no quieren que se den sus nombres porque "tienen miedo", por supuesto, mientras que él, el enigmatólogo, es valeroso, claro.)

La actitud que se ve en estos desplantes caguengues, por supuesto, no es científica, sino de fanatismo y conveniencia: ataquemos a "la ciencia" (total, dado que "la ciencia" no es una persona, no puede defenderse) cuando se opone a considerarnos tan geniales como nuestra megalomanía dice que somos... pero apoyémonos en la ciencia (que tampoco puede defenderse) para darle validez a nuestras milongas diciendo mentiras acerca de los científicos.

Íker Jiménez, primadonna del joven ocultismo desvergonzado español también tiene su opinión: A mi determinado tipo de ciencia me la trae floja. Estoy harto de quienes consideran que lo científico y aprobado académicamente es todo. ¡Qué sandez!

Por supuesto, el cachetón que ahora también idiotiza gente en un programa mañanero, no se ocupa de definir cuál es ese "determinado tipo de ciencia" (digamos, la óptica, la fisiología de los neurotransmirsores o la aeronáutica) que se "la trae floja" (cosa que, en justicia, importa un pito... ¿se debe poner a llorar "la ciencia" porque Íker hace declaraciones así de acéfalas?). Pero además inventa una loquera, que alguien (no nos dice quién) considera que lo científico y aprobado académicamente "es todo".

Por supuesto, Íker Jiménez no podría jamás demostrar con citas y fuentes que tal posición exista y sea la predominante en la actividad científica, ni mucho menos. Su verborragia se demuestra falsa simplemente al ver que en la ciencia se sigue investigando porque nadie cree que lo que ya sabemos "sea todo", del mismo modo en que nadie puede negar las experiencias subjetivas. Y más adelante en la misma entrevista afirma tronante: No quiero ser científico. Me aburren los científicos ultra negativistas (sin explicar, otra vez, quiénes son esos "ultra negativistas" de sus alucinaciones y cómo los define, son tigres de papel para asustar a sus adeptitos).

Y todo eso no obsta para que el Íker Jiménez (el mismo, no un clon o un homónimo) reciba ilusionadísimo el "Premio Ciencia y Humanidad 2004" que ofrece la muy desconocida Asociación Profesional Libre de Periodistas, misma que no parece tener ni la más peregrina idea de lo que es eso de "ciencia". Y, por no dejar, el mismo Jiménez se apresura a invitar a astrónomos científicos a sus alertas ovni fracasadas y a promover que se lleven, supuestamente, muestras de las "caras de Bélmez" a uno o dos o tres laboratorios (nadie lo sabe); laboratorios, claro, científicos.

Y Jimenitos se ultraencabrona cuando los astrónomos y gente seria, advertida de lo que representa el periodista y su jugosa emisión radial, se niegan a hacerle el caldo gordo.

La disonancia cognoscitiva los tiene en vilo, de eso no cabe duda. ¿En qué quedamos?

El problema en todo este entramado de excusas disfrazadas de argumentos es que ninguno de los misteriólogos sensacionalistas que medran en los medios tiene a un solo héroe esotérico al qué acudir. Ninguno.

Y, va de nuevo, ninguno de los descubrimientos grandes o pequeños de la humanidad ha sido producto de las "investigaciones" de los misteriólogos utilizando sus chanchulleros e inservibles métodos (como el misteriosísimo "método paracientífico", del que dio una charla el infaltable Pedro Amorós, el rey del desfiguro, en las jornadas “Vida después de la vida” en 2003, gracias a los recursos que la SEIP le sonsacó al Ayuntamiento de Hellín y al Cultural de Albacete, lo que no obstó para que cobraran la entrada). Los "estudios" espiritistas, las fotos de teleplastias, los miles y miles de supuestas psicofonías, los miles y miles de fotos malas de platillitos volantes, los millones de sesiones de ouija, los otros millones de sesiones espiritistas, los abundantes rituales de "regresión hipnótica a vidas pasadas" y toda la parafernalia parapsicológica para anormales que suele adornar a estos divagantes nunca ha servido para nada y como resultado no nos ha dado ningún conocimiento.

Es más, cuando hay hechos detrás de las supersticiones (como ocurre con algunos conocimientos herbolarios tradicionales), resulta que quienes han desarrollado medicamentos debidamente probados, conocidos y dosificados que ayudan a prolongar o mejorar la vida de muchas personas nunca han sido los curanderillos y sanadores cobrones, los esotéricos ni los parapsicólogos, los reikiorates y los floreros bachianos, sino los bioquímicos, farmacólogos y médicos que se han aproximado a las afirmaciones herbolarias usando el tan denostado "método científico" para ponerlas a prueba, demostrarlas y explicarlas.

¿Dónde están el Einstein de la telekinesis (o telequinesia), el Galileo de la astrología, el Semelweiss de la acupuntura, la Marie Curie de la precognición, los Crick y Watson de la ufología, el Goddard del movimiento perpetuo, la Dian Fossey de la telepatía, el Michael Faraday de la psicofonía? ¿Dónde están los conocimientos derivados de alguno, cualquiera, de los muchos libros que son la fuente de ingresos (a veces plurimillonarios en euros) de todo el charlatanaje urbi et orbi?

No existen.

Por eso los charlatanes gustan tanto de compararse con los grandes científicos. No se pueden compararse con los grandes descubridores de lo paranormal, porque no los hay.

Lo cual puede explicar sus furibundos cabreos y sus pavoneos de gallo emasculado. Sus maravillosas disciplinas no han dado a un solo benefactor de la humanidad. Sólo sirven para engañar ingenuos, vender libros y publicidad e inflarle el ego a estos personajes.

(Oportunidad singular para recordar que ya hace 297 días que el mentiroso megalómano Pedro Amorós Sogorb, timonel del barco de embustes llamado SEIP, me mandó un correo electrónico amenazándome con una querella tremebunda. Vamos, Pedrillo, que la justicia es lenta lo sabemos, pero para lo que me acusabas (delitos contra el honor, cosa que yo dudo que tengas) hay ahora juicios rápidos. O tus abogados te están engañando o se ha demostrado públicamente que no tienes ninguna vergüenza. Y de pasadita se demostró que a la gente de bien, las amenazas mamonas de tipos intrascendentes no les asustan.)

mayo 31, 2005

Quo nos visita

Gregorio Morales (autor del blog Razones para dudar) nos informa de que la revista Quo nos ha incluido en su sección "Quonectados" de este mes, precisamente debajo de un invento falsario para "detectar fantasmas vía USB".



Sin duda es saludable esta atención a la crítica de la charlatanería en general (obviamente no sólo a este blog, sino al trabajo de muchas personas que activamente se oponen a las estafas de tanto cantamañanas, soportando además agresiones y ataques que incluso cruzan la raya de lo delictivo). El hecho mismo, que cualquiera puede constatar, de cómo los orates de costumbre que monopolizan los medios reciben con babeante furia esta atención a la promoción del pensamiento crítico es, sin duda, la mejor señal.

mayo 10, 2005

De medicamentos y pócimas

(Nota: El trabajo, un congreso de fotos, preparar una exposición, colaborar en la producción de una fotonovela y otras actividades absolutamente inaplazables y altamente absorbente, de las que ya hablaremos en su oportunidad, han hecho mella en las actualizaciones del blog, pero no en las visitas, ya que abril fue el mes de más visitas con casi 12 mil. Trataremos de enmendarnos, en lo posible.)

(Nota 2: Los comentarios a este blog deberán ser enviados, temporalmente, a la dirección nahual55@gmail.com.)


Al escuchar a los curanderos, médicos brujos y demás fauna despotricar contra la medicina con bases científicas (a la que llaman "medicina oficial" como si se tratara de un balón para el campeonato mundial de fútbol), es claro que pretenden ocultar el proceso que sigue un medicamento para llegar al mercado.

Como traductor, un buen pedazo de las últimas semanas lo he dedicado a la traducción al español del protocolo para un estudio clínico de un determinado medicamento del que, obviamente, no puedo decir mucho, salvo que se está haciendo con varios cientos de pacientes en todo el mundo y que sirve potencialmente para salvar vidas en un grupo de pacientes muy reducido que sufren, simultáneamente, dos afecciones bastante serias. El estudio durará varios años.

Un "estudio clínico" es algo que ocurre después de mucho tiempo de experimentos de laboratorio, principalmente con animales y en ocasiones con voluntarios selectos, que permiten determinar en principio si el medicamento sirve para algo y qué efectos secundarios tiene.

Con base en los datos reunidos después de años de trabajo, se presenta una solicitud a las autoridades correspondientes para que autoricen un ensayo clínico. Esto implica involucrar a gran cantidad de médicos y hospitales que realizarán el ensayo, empezando por reclutar a una muestra estadísticamente representativa de personas que padezcan la afección a la que va destinado el medicamento.

Si usted nunca los ha visto, los formularios de "consentimiento informado" que firman los pacientes que participan en ensayos clínicos son documentos que describen, al máximo detalle, lo que se pretende conseguir y lo que puede pasar, los efectos benéficos del fármaco que se está probando y hasta los más infrecuentes y más nimios efectos secundarios que se han podido observar. El paciente puede hablar en cualquier momento con los médicos que realizan el estudio, con representantes del laboratorio y con las autoridades, además de que, por supuesto, puede retirarse del estudio en el momento en que le dé la gana y sin dar ningún motivo.

Los médicos reciben indicaciones precisas sobre cómo deben manejar a los pacientes, sobre cómo actuar ante cualquier reacción adversa y, sobre todo, tienen la total libertad de suspender el ensayo en cualquier momento si consideran que es lo mejor para un paciente. La supervisión del ensayo corre a cargo no del laboratorio que pretende hacer negocio, sino de auditores médicos independientes, estadísticos sin conflicto de intereses y autoridades.

Los pacientes se dividen al azar en al menos dos grupos, uno que recibirá el fármaco que se está estudiando y otro que recibirá un placebo o sustancia sin efectos. Aquí entra en juego el famoso procedimiento de "doble ciego", que quiere decir que ni el paciente ni el médico saben si el paciente está recibiendo una sustancia activa o un placebo. El médico o el hospital identifican a sus pacientes por números y reciben cajas identificadas con los números de los pacientes, sin saber cuáles cajas tienen una u otra sustancia.

Por supuesto, se puede "eliminar el ciego" si el paciente tiene un problema grave de salud que pudiera relacionarse con el fármaco en estudio, para poder atenderlo adecuadamente.

Durante estos años se hacen estudios de laboratorio, análisis clínicos, tomas de presión arterial, electrocardiogramas (todo esto sin costo para los pacientes) y demás análisis para ver qué efectos tiene o no el medicamento en cuestión.

Cada dato, cada peculiaridad, cada elemento relevante se consigna de forma documental y es analizado por personas que no tienen relación ni con los médicos ni con los pacientes. Los resultados generales se analizan con las mejores herramientas estadísticas, con dobles comprobaciones.

El esfuerzo es enorme, el gasto es serio, se tiene el máximo cuidado con los datos, con los pacientes, con los médicos. Todo para eliminar cualquier posibilidad de que los resultados obtenidos del ensayo estén contaminados o sean poco confiables por una u otra causa.

En muchos casos, se decide no llevar el fármaco al mercado porque sus efectos son pocos o sus riesgos resultan demasiado elevados. En otros, los estudios revelan que la relación beneficio-riesgo del fármaco es tal que amerita incluirse en el arsenal médico para alguna afección. Pero no sin que paneles de expertos independientes revisen los resultados y analicen cada detalle.

Por ejemplo, pueden preguntar: ¿qué diferencias tienen los efectos de este medicamento en las mujeres de Europa del Norte y en los hombres de ascendencia nigeriana?, ¿es igual de seguro para jóvenes y para adultos mayores?, ¿aumenta o no el riesgo de usarlo si el paciente además tiene un problema cardiaco?

Si el estudio no puede responder a ésas y a muchísimas otras preguntas, es posible que sea necesario repetirlo.

Los laboratorios actúan así no porque sean buenas personas, sino porque una metida de pata les puede costar verdaderas millonadas en demandas. Baste recordar el caso de la talidomida (actualmente uno de los fármacos prometedores en la lucha contra el SIDA) que no se estudió adecuadamente en mujeres embarazadas. Cuando salió al mercado y fue consumido por mujeres embarazadas, provocó terribles deformaciones en los hijos de estas mujeres (principalmente miembros faltantes o tremendamente subdesarrollados). El laboratorio en cuestión sigue pagándole pensiones a muchos afectados por la talidomida.

Con todo ese cuidado, con todas esas salvaguardas médicas, bioquímicas, clínicas y estadísticas, llega a ocurrir que algún medicamento resutla tener efectos que no se midieron o no se detectaron, por error en el protocolo experimental o por cualquier otra causa. A veces estos efectos son buenos, a veces son malos. Si son malos, salen en los periódicos.

Compárese eso con la forma en que los curanderos y médicos brujos lanzan al mercado sus ocurrencias: encuentran algo que según algunas personas sirve "para algo" (ese algo puede ser "la diabetes", "las quemaduras", "el cáncer", "la constipación" o cualquier otra afección definida de manera imprecisa y precientífica), lo registran a su nombre como pócima y lo venden en tiendas naturistas o en sus consultorios y otros morideros de ingenuos.

¿Funciona? ¿Para quién? ¿Bajo qué condiciones? ¿Se puede usar si se tienen otras afecciones? ¿Reacciona o no con tales o cuales hormonas, enzimas, neurotransmisores, proteínas, células, tejidos?

Ni puta idea.

Así de fácil.

¿Que la raíz de chaparrolina es "buenísima para la diabetes"? Pues no pregunte usted si es para la diabetes de tipo 1 o de tipo 2, porque allí ya se encuentra de frente con la colosal ignorancia de estos tipejos. ¿Es buena para la diabetes aunque el paciente tenga una disfunción renal y tendencia a acumular potasio? Pues no lo saben, ni les importa. "La diabetes", en el mundo desordenado de los curanderos, es una sola cosa, y se atiende así nomás. Las palabras "creatinina" o "lipidiasis" los dejan con cara de más pendejos que de costumbre.

Pero, ¿cuáles son los efectos secundarios de la raíz de chaparrolina?

Tampoco lo saben.

Lo que suelen decir es que, como es "natural", no tiene efectos secundarios. Cualquier pócima naturista que uno busque en Internet trae aparejada la afirmación de que "no tiene efectos secundarios".

¿Cómo lo saben? No lo saben ¿Qué estudios han hecho? Ninguno. ¿Cómo pueden asegurar tal cosa? Con el descaro propio del timador.

No hay nada que uno consuma que no tenga efectos secundarios en mayor o menor medida, y dependiendo de una multitud de factores que los practicantes de las pseudomedicinas ignoran del todo y omiten aprovechando que la mayoría de sus víctimas también ignoran. Todas las sustancias, incluso las "puras" tienen más de un efecto en el cuerpo humano. Esto, hábilmente, lo ocultan. "Es bueno para el hígado", dicen y estiran la manita para cobrar.

Cualquier cosa "natural" puede tener gravísimos efectos secundarios para algunas personas, dadas las condiciones adecuadas y dependiendo de su propia fisiología y bioquímica. Y lo "natural" no siempre es "bueno" por definición, aunque así nos lo vendan. La muy natural Amanita muscaria es el clásico hongo o seta venenoso, e igualmente "naturales" son el veneno de víbora de cascabel y la hiedra venenosa. Y "naturalísimo" es el polen responsable de alergias que pueden ser de naturaleza francamente alarmante.

Así que lo "natural" no es "bueno" ni viceversa.

¿Por qué confiar más entonces en lo que dice un ignorante de tomo y lomo, que de anatomía no sabe más que de fisiología, al que la química le es ajena y la biología celular le resulta algo que no puede ni pronunciar?

Ciertamente, los laboratorios en ocasiones, violentan la ética para obtener dinero. Es entonces, cuando los laboratorios se comportan como lo hacen los curanderos, que se les debe someter alguna a todas las acciones legales que correspondan. Igual que a los curanderos que, en base a ocurrencias y tradiciones no demostradas en lo más mínimo, sin supervisión, sin la obligación de hacer estudios de ningún tipo, sin tener que preocuparse por nada que no sean sus delirios y sus deseos de llenarse el bolsillo, ponen sus productos al alcance de cualquier persona en pseudofarmacias "naturistas".

Y yo regreso al trabajo.