setiembre 19, 2009

La profesionalización del amarillismo: pseudoperiodismo en la Universidad de Sevilla

La Facultad de Comunicación de la Universidad de Sevilla está convocando al público a una actividad con el pomposo nombre de "I Jornadas de Periodismo de Misterio e Investigación", con cinco ejemplares del más desvergonzado pseudoperiodismo: Javier Sierra, Jesús Calleja, Nacho Ares, Francisco Contreras y Miguel Blanco. Tres días en los que se dilapidarán irresponsablemente los fondos de una universidad pública para promover algo que no sólo no es periodismo, sino que incorpora todos los elementos del antiperiodismo, de la ausencia de ética, del atropello de la deontología y de la falsificación de la realidad en aras del negocio.



Los grandes teóricos de la prensa española de los años 70 y 80, que convirtieron al periodismo español en referente mundial y materia de estudio en todas las escuelas de comunicación, establecieron que el periodismo tiene por objeto hacer efectivo el derecho de la gente a saber. Los periodistas y los periódicos, supuestamente, reúnen información, la contrastan, la amplían y la publican para que los lectores estén enterados y, con el poder que da la información, puedan actuar mejor en su realidad.

Esta idea choca con la visión neoliberal, comercial, eficientista y posmoderna según la cual el periodismo es una forma de espectáculo que manipula la información para atraer lectores y vender publicidad, sin importar la solidez de la información, sin necesidad de contrastarla y, mucho menos, de ampliarla. La visión del periodismo de William Randolph Hearst, pues, el "periodismo amarillista", que sustituye la información por titulares engañosos, exagera los acontecimientos, promueve el escándalo, atiza el sensacionalismo, busca proselitizar para vender productos diversos y oculta la información que podría moderar, aclarar o de otro modo desactivar el escándalo. Y ese periodismo amarillista, antiperiodismo puro, define las prácticas de exitosos empresarios como Enrique de Vicente, J.J. Benítez, Íker Jiménez Elizari, Javier Sierra, Bruno Cardeñosa y otras luminarias del negocio del misterio, que brindan gordos ingresos a sus empleadores o contratantes sacrificando en el proceso todo lo que podría conformar una ética periodística.

Nada de eso debería tener participación en una facultad donde supuestamente se enseña periodismo.

Esto nos lo cuenta el sensacionalista blog Las voces del miedo, alojado en los servidores de la Universidad de Sevilla y por tanto dependiente del dinero del contribuyente. En la entrada donde promueve este esperpento de la antiuniversidad, hace una presentación de los participantes muy acorde al antiperiodismo, celebrando logros dudosos mientras que oculta los aspectos más alarmantes de los trabajos realizados por estos cinco soles del embuste.

Nos dicen de Javier Sierra que es un "periodista, investigador y premiado escritor de best sellers". Concederíamos que tiene la carrera de periodista, pero sería de mínima decencia señalar que Sierra no practica el periodismo, y por tanto la definición es cuando menso engañosa. Sobre sus "investigaciones", sería interesante señalar, por ejemplo, que han incluido dar por cierta la filmación trucada de una autopsia a un supuesto extraterrestre, conocida entre los investigadores de verdad como la "muñecopsia" con la que Ray Santilli se metió un pastón al bolsillo.

No se advierte, tampoco, que las "investigaciones" de Sierra implican que él cree que hace 10.500 años terminó una era dorada de cierta humanidad superior y trata de demostrarlo sin haber conseguido ni una prueba de su afirmación. Tampoco se comentan las miles de mentiras que ha contado sobre temas de los que nada sabe, como la historia del arte, viendo tremendos platillos volantes donde hay sombreros, nubes y representaciones pictóricas simbólicas bien conocidas por quienes buscan el conocimiento en lugar de inventar falfias descabelladas para hacer negocio.

Por supuesto, si los promotores de este despropósito hubieran llegado a la dirección de la Facultad de Comunicación de la Universidad de Sevilla diciendo "queremos traer, hospedar, alimentar y pagar como ejemplo de periodismo a un señor que vive de vender cuentos de platillos volantes, que falsea la historia del arte y niega todos los conocimientos de la física, la historia, la biología y la química, quizá la dirección no lo habría considerado una acción académica recomendable. De modo que hicieron... pues amarillismo: falsear los hechos, torcer los datos, ocultar lo inconveniente, simular lo inexistente y exagerar lo que sí hay para presentar a este negociante del cuento como una especie de Ryszard Kapuściński merecedor de toda consideración.

Los demás oficiantes de este aquelarre de orateces no son mucho mejores, pero sí mucho menos famosos. Lugar destacado ocupa en esta escalera real de expertos en nada don Miguel Blanco, al grado de que los autores del sensacionalista blog sevillano anuncian encantados que además de estar allí cobrando como el periodista que nunca fue, al final de la fiesta de periodismo sobrenatural se hará la "grabación en directo" del "mítico programa" de Radio Nacional de España Espacio en Blanco. El despiste es monumental, obviamente. Las grabaciones suelen hacerse en directo, lo cual no significa nada, el programa en cuestión no tiene nada de mítico y el hecho de que Radio Nacional de España se rebaje a emitirlo es, según nos dicen, que Miguel Blanco Medrano (no confundirlo con sus homónimos) es productor del dueto Gomaespuma, y para contratar a Gomaespuma al parecer es requisito darle un espacio radiofónico a su amiguete y socio.

Pero hay más: Miguel Blanco cree firmemente que ha visto al diablo en una ceremonia vudú en Haití (ceremonia que se le hace a cualquier turista despistado, con diablo incluido, por 50 dólares todos los días en Haití), cree firmemente y ha promovido la comercialización de "agua imantada" y que la física se dé una vuelta por Groenlandia, cree en los "poderes" (no explica cuáles ni los demuestra) de las pirámides, dice que se hicieron licuando las piedras y, en resumen, cree en toda la panoplia de tonterías que incluye esa masa amorfa que llaman los comerciantes "el misterio".

¿Tal es don Miguel Blanco? Eso y mucho más. ¡Nadie mejor para formar a los jóvenes en las lides del periodismo, para que mañana sean tan confiables como él y gente de su destacado nivel, digamos Lydia Lozano, Jesús Mariñas y Jorge Javier Vázquez.

Por último, los promotores de este cirquete aseguran que el objetivo del mismo es "crear un foro de debate a cerca de las competencias del periodismo de misterio dentro de la profesión".

¿Y qué es "periodismo de misterio"? Nadie lo sabe. Es indefinible y además cambia según las necesidades mercadotécnicas. Cuando a Íker Jiménez se le empezó a esfumar un público harto de que les repitiera los mismos casos de su primer libraco, y cuando sus "nuevos misterios" le empezaron a salir por la culata, optó por incluir como "misterio" a los sucesos, sangre, desmembramientos, tortura y asesinos psicópatas, de preferencia teniendo como víctimas a niños inocentes, en una mezcla odiosa, e incluso algo de la ciencia que en sus años mozos decía odiar con toda su alma. Si el "periodismo del misterio" es un animalito tan esquivo, sus competencias lo son más, porque a diferencia del resto de la profesión, su objetivo es mantener el misterio para ordeñarlo, no resolverlo, informar, pero no tanto como para que se cierre el negocio, lo cual se demuestra con el hecho de que personajes como Sierra y Blanco nunca han dado la primicia de ninguna resolución de un misterio, antes tienden a ponerse de pésimo humor cuando el conocimiento los arrincona un poco más y les quita algo que puedan vender, como la muñecopsia de Roswell.

Basta ver el resto del blog para darse cuenta de que sus notas provienen de la ciencia, en general, que es tema del periodismo científico, que sí existe, como el deportivo, y muchas veces con varios años de retraso, que los "misterios" acojonantes que son el pan y la sal de los cinco oficiantes de las jornadas sólo están en su programa de radio y en la columna de la derecha, dedicada a promover todo tipo de negocios paranormales. Lo que no hay en todo el sitio alojado por la Universidad de Sevilla con cargo al contribuyente es una sola página Web, ni un programa de radio, ni un libro dedicados a la ciencia, el pensamiento crítico y la develación de misterios. Nada. Ni una. Ni siquiera la mínima sugerencia de que allá afuera, en el mundo real, hay personas que no están de acuerdo con las extravagantes afirmaciones de los pseudoperiodistas del misterio, sea lo que sea el misterio.

Nada, silencio, ocultamiento, censura y la deontología bien, gracias, atada y en el calabozo de popa.

Y es que las páginas de ciencia y crítica al ocultismo, programas de radio, libros, secciones periodísticas y demás formas de información debidamente contrastada, tratada con seriedad, serían dañinos al negocio que está en marcha por parte de los creadores del blog, las jornadas y el programa de radio, que ya han probado las mieles de aprovechar el dinero público fingiéndose periodistas de algo que nadie sabe qué es, pero que si se trata con absoluta falta de rigor, mola que te cagas y deja pila pasta. Que lo digan si no sus ídolos y conferenciantes.

Les auguro un futuro de éxitos comerciales, viajes, comidas gratis regadas con buenos caldos y atención de un gran público. Serán incluso famosos y tendrán largas colas cuando sus libracos de refritos se presenten en la Feria del Libro de Madrid. Lo único que tienen que hacer es caso omiso a los hechos, la información y esos obstáculos incómodos que impone la ética periodística.