septiembre 16, 2006

Ovnis, sombreros, nubes y desvergüenza

Esta semana, Cutre Milenio, digo, Cuarto Milenio, ofrece un originalísimo refrito sobre los "ovnis" en las pinturas renacentistas, a cargo de Javier Sierra (el hombre que escribe que Leonardo nunca pintó una cruz, quedando en evidencia que no ha visto los grandes cuadros del genio al que parasita) y, en el papel de Íker Jiménez, el propio Íker Jiménez (como solía anunciarse la radionovela Kalimán en México cuando la tierra aún no se enfriaba).

Ojo, éste no es el mismo refrito que usted se encuentra en la red apenas busca "renacimiento" y "ovnis" juntos, ni es el refrito del foro "oficial" de J.J. Benítez, ni tampoco se trata del refrito que en su momento han hecho todas las revistas soplapiteras de medio planeta durante los últimos 36 años, ni el anterior refrito de Javier Sierra, nonono, se trata de un refrito totalmente nuevo y original.

Pero claro, los "ejemplos" serán los mismos de siempre, y es altamente probable que se le escamotee a usted, el "amado público" cuartomilenero que le compra la ropita a Íker y a Carmen, las explicaciones que ya existen hace años de estos misterios de top manta que le enchufa Cuatro a los televidentes españoles semana a semana.

Es un ovni porque yo no sé qué es


Los ejemplos son, compruébelo usted:

1. La pintura "La crucifixión" de 1350, que está en el altar del monasterio de Visoki Decani, en Kosovo, antigua Yugoslavia.

2. El fragmento "La Tebaide" del cuadro "Escenas de la vida monástica" de Paolo Ucello, de alrededor de 1460.

3. La pintura de Carlo Crivelli "La anunciación de San Emidio", de 1486, que está en la London Gallery.

4. La pintura "Exaltación de la eucaristía" de Ventura Salimbeni, de 1600, que está en la iglesia San Lorenzo en San Pedro, Montalcino, Italia.

5. La pintura atribuida a Sebastiano Mainardi o a Jacopo del Sellaio "La virgen con niño y San Juan", del siglo XV, que está en el Palazzo Vecchio de Florencia.

6. La pintura "El milagro de la nieve", de Masolino da Panicale, de alrededor de 1428, que está ahora en el Museo y Galería Nacionales de Capodimonte, en Nápoles.

7. Dos ilustraciones del manuscrito Annales Laurissenses del siglo XIV, sobre un "ovni" que se vio en el 776 (o sea, sólo 400 años antes, por lo que la representación es como una foto, vaya) durante el sitio al castillo de Sigiburg, en Francia.

8. Un grabado del libro francés Le el Des Bonnes Moeurs, de 1338; que está en el Museo de Chantilly Condé, Francia.

9. Un grabado alemán de 1561.

10. Una ilustración en el libro Prodigiorum liber, del historiador Julio Obsequens.

11. Dos tapices del siglo XIV "La vida de María" y "La Magnífica", que están en la Notre Dame en Beaune, Borgoña.

12. El tapiz "El triunfo del verano", realizado en Brujas en 1538, hoy en el Museo Nacional de Bayerisches.

13. La pintura "El bautismo de Cristo" de Aert de Gelder, pintada en 1710.

Los más cutres, encuentran alguna otra pintura en las que se pueden imaginar ovnis echándole mucha imaginación y mucho morro, o se conforman con maravillarse de que haya pinturas que representen "nubes lenticulares" (como si tales nubes se hubieran inventado después del avión).

Esto es resultado de un proceso muy revelador de cómo piensan (por decirle algo) los ufólogos de hágalo usted mismo: hace años algunos de los más babosos de su tribu se lanzaron a presentar fotos de nubes lenticulares como si fueran naves extraterrestres, pero de inmediato los meteorólogos los sometieron a carcajadas, porque las nubes lenticulares no tienen nada de misterioso, lo cual en los últimos 30 años no les ha causado vergüenza alguna, sino que han acabado decidiendo que las nubes lenticulares tienen sin duda una relación con los ovnis, aunque no lo sean. Es como demostrarle a alguien que un perro no es un apio y que sin embargo la unica conclusión que pueda sacar su abatido cerebro es que toda foto de un apio oculta a un perro.

Esto lo dice con más claridad Javier Sierra refiriéndose a la pintura que anotamos con el número 6, "El milagro de la nieve":


sentando cátedra de "experto" (por supuesto) en su página Web con esta asombrosa y maravillosa frase "Los OVNIS parecen aquí nubes de los que se desprende nieve. Pero, ¿son sólo nubes?"

Usted dígalo:



La respuesta es: Sí, Javiercito, son sólo nubes, no seas tonto. La frase que nos suelta es como decir que en "La rendición de Breda" (1635) de Velázquez "los ovnis parecen lanzas"... ¿o no?



¿Soy el único que piensa que además de ignorancia hay un descaro enorme y ganas de pitorrearse del público? Quizá.

Soy un experto... pues porque yo lo digo


El problema es que los "expertos en ovnis" (es decir, los "expertos en cosas que no están identificadas", válgame el imperio bizantino) no saben nada de los conocimientos reales aplicables al caso que fingen estudiar (cuando en realidad lo ordeñan a troche y moche) en este caso, los intrínguilis del arte medieval y renacentista.

Así, ven algo "raro" y sacan conclusiones sin saber ni pío de pintura (ni les interesa) y, claro, sin estudiar lo que han descubierto los verdaderos expertos en arte. Para estas almas no tan cándidas, estudiar está reñido con la labor esencial de "himbestigar y escribir un libro" y, además, ya sabe usted, los expertos son personas malvadas que pertenecen a la conspiración de la ciencia oficial ortodoxa y "fascista" (como suele rebuznar sonoramente Bruno Cardeñosa cuando lo dejan) y sus estudios no tienen ninguna validez cuando se les coloca ante las geniales ocurrencias de los Sierra, los Jiménez, los Benítez y otros maestros del vivir del cuento.

Quienes creen que saber es algo distinto de fantasear y tiene cierta validez, acuden a quienes sí saben de arte renacentista para preguntar si de verdad esas cosas tremebundas son ovnis=platívolos=naves extraterrestres tripuladas=uyuyuy o no.

En este caso, mi asesor ha sido Diego Cuoghi, que ha escrito un artículo definitivo sobre este tema, y quien amablemente me permitió usar su trabajo, ilustraciones incluidas, para solaz y esparcimiento de los lectores de este blog. Diego es un arquitecto italiano especializado en historia, diseñador gráfico y especialista en arte en 3 dimensiones por ordenador. Para su artículo, claro, acudió a su vez a los conocedores del arte de la época.

(Además, por su propia iniciativa al conocer las turulatas teorías leonardianas de Javiercito Sierra, Diego me ha regalado munición abundante para poner a secar el lamentable libraco con el que el paranormalólogo se está llenando de plata en el vagón de cola de Dan Brown sin ninguna vergüenza, pero eso será en otra ocasión. Los genuinos admiradores de Leonardo podemos ser despiadados cuando alguien pretende pasarse de lanza con el genio florentino.)

En el principio estaban el sol, la luna, y un ignorantazo


Fue en 1964 cuando el estudiante de arte Alexander Paunovitch vio esta pintura de la crucifixión de Cristo en el muro del monasterio de Visoki Decani, el referenciado arriba con el número 1:



A sus ojos de estudiante (seguramente reprobado constantemente), los dos objetos que aparecen arriba a ambos lados le parecieron "naves espaciales con tripulantes", cosa perfectamente razonable considerando que en 1964 las pocas naves espaciales que habían lanzado soviéticos y estadounidenses eran de un solo piloto. Un acercamiento nos muestra cuánto se parecen esos objetos a las naves espaciales:



Aunque algún aguafiestas podría decir que la "tremenda nave espacial" de la derecha tiene una forma como de luna menguante, y la de la izquierda, por tanto, con ese colorcito rojo, recuerda algunas representaciones del sol.

Y el aguafiestas tendría razón.

Porque en la Edad Media, uno de los modelos más comunes para la representación gráfica de la crucifixión de Cristo se componía de la cruz al centro, frente a ella los dolientes y los romanos, a la izquierda el sol y a la derecha la luna, como lo cuenta un tal James Hall, que sí es experto de verdad, en su libro Diccionario de temas y símbolos artísticos, publicado por Grupo Anaya en 2005 (traduzco del inglés): "El sol y la luna, uno a cada lado de la cruz, son un elemento constante en las crucifixiones medievales. Sobrevivieron hasta principios del Renacimiento, pero se ven raras veces después del siglo XV. Su origen es muy antiguo. Era costumbre representar al sol y a la luna con imágenes de los dioses solares paganos de Persia y Grecia, una práctica que se continuó en los tiempos romanos en las monedas que retrataban a los emperadores".

Dioses paganos, caras en el sol y la luna (¡qué idea tan original!)... Pues debería ser muy común, entonces. Y lo es, pero nuestros expertos de cartoncillo no lo saben. Usted lo sabrá viendo algunas de las cientos y cientos de pinturas, iconos, murales, cuadros, miniaturas, grabados y demás que los "expertos en ovnis" no se han preocupado en ver:


¿Confiaría usted en los "expertos en ovnis" para que le expliquen cuadros medievales si no conocen la diferencia entre una pintura al óleo y una escultura en mármol?

El simbolismo pictórico y el sombrero


Cada época y cada cultura tienen sus códigos visuales para contar historias por medio de las artes plásticas. Los colores, la posición de los personajes, los tocados, ropa, aditamentos, escenografía, etc. pueden estar cargados de significado en su lugar y momento y no tenerlo para una persona de otra cultura y otro tiempo, como ocurre con las representaciones del sol y la luna arriba ejemplificadas. Así, la representación de un dios maya que se encuentra en numerosísimas estelas y códices mayas puede parecerle, a un atolodrado hotelero y estafador convicto como Von Däniken "el humo" del "despegue" de una "nave espacial" que es en realidad la representación del maíz habitual en esa cultura mesoamericana.

En la pintura religiosa medieval y renacentista, estos códigos eran sumamente claros. Y los artistas tenían poca libertad de elección: tenían a los inquisidores y demás fauna siempre ojo avizor sobre sus trabajos, sin contar con que los que pagaban las pinturas no eran amigos de las zarandajas y además de mala uva tenían una cantidad de poder tremebunda. Los pintores eran artesanos más o menos calificados a los que se pagaba para hacer lo que les mandaban. En palabras de Cuoghi, los pintores renacentistas no podían editorializar libremente, como un notario no puede introducir sus chistes o comentarios personales en el testamento que le dictamos. Es decir, pues, no eran artistas con la libertad y pasión renovadora (a veces más falsa que un dólar anaranjado con la cara de George Bush) que supuestamente distingue a los artistas de hoy en día.

Un ejemplo nos lo da la pintura referenciada arriba con el número 2, "Escenas de la vida monástica" de Paolo Ucello.



Bueno, esto es lo que muy probablemente le presentarán a usted, aunque en realidad es un fragmento de una pintura bastante más grande, un montaje de aspectos de la vida de los frailes en aquellos años de 1460-1465.



En el minifragmento en cuestión, suelen decir los "expertos" (jejé) en "ovnis" (jijí) en sus "estudios" (jojó), hay "un personaje" que adora a Cristo, acompañado de un perro, y hay un platillo volante rojo puñeta abajo a su izquierda, que incluso tiene la estela de su humo cósmico o alguna majadería de altos vuelos por el estilo. Y sí, pues, hay un objeto discoidal allí, que ni qué.

Pero el caso es que no se trata de "un personaje" así nomás, sino que el fragmento representa, nos dicen los que sí saben, a un tal San Jerónimo de Estridón. Y San Jerónimo era un cristiano griego del siglo IV-V que es reconocido como "doctor de la iglesia" por el Vaticano, es decir, que se le da rango de cardenal aunque por entonces no habían inventado ese negocio. Lo convencional en la pintura religiosa era pintarlo generalmente como un penitente arrodillado y siempre, siempre indicando su nivel cardenalicio (como a San Pedro se le pinta con las llaves del paraíso, pues), y el símbolo cardenalicio de aquéllos años era, no me lo va a creer usted, un bonito sombrero rojo de plato.

El acojonovni es un sombrero, pues, y la "estela" son los cordones con sus borlas, que, por cursis que nos parezcan, eran lo más de lo más en el renacimiento. Y aquí, para su solaz y esparcimiento, San Jerónimo de Estridón visto por Peter Paul Rubens, portando el modelito:


El santo está medio desnudo porque San Jerónimo se volvió eremita y así se le representa con frecuencia, y el "perro" en cuestión es un león, parte de su leyenda y de la iconografía aceptada, que está establecida por una biografía de 1348, que ordenaba a los pintores represntarlo "con un sombrero, del tipo usado por los cardenales, no puesto, sino ubicado a un lado, y el león domado".

Algunos ejemplos clarísimos de esta representación de San Jerónimo (todas las ilustraciones basadas en el trabajo de Diego Cuoghi):


Éste "ovni" es tan chapucero que hasta Javier Sierra se niega a colarlo como real. Pero siempre lo mete en su rollo de renacentismo de cursillo por correo, para sustentar las otras tonterías que dice haciendo creer a su público que tiene algo de rigor.

El truco es no verlo de cerca


Un antiguo favorito de los expertos en cosas que no se sabe qué son (es que es de locos, piénselo usted un momento...) es la pintura "La anunciación" de Carlo Crivell, que en nuestra lista aparece con el número 3 y que así de lejos tiene este aspecto (con su "ovni" en un bonito círculo rojo):


Si usted es muy observador (o al menos más que los investigaduros de mollera que van sobre sus sufridos euros) verá que del "ovni" en cuestión sale un rayo de luz que atraviesa la pared, cruza a una sospechosa paloma e incide en la cabeza de una dama que, dado el título de la pintura, podemos suponer que es la virgen María.

Ahora, la reacción de cualquier ufólogo que se respete es llamar "ovni" cualquier cosa que tenga un aspecto más o menos discoidal. Eso, a ojos de los que cobran en la televisión, es muchíiiiiiisimo más importante que otras cosas, ya no digo estudiar pesados libros de historia del arte religioso, pero cuando menos ir a donde está la pintura para mirarla... o ya muy, pero muy jodidos, conseguirse una reproducción a más alta resolución, a ver si hay algún detallito que pudiera darnos una pista para identificar al tremendo ovni.

Un acercamiento así:



Donde se empieza a colegir que el ovni está integramente confeccionado con nubes y los dos círculos concéntricos dorados están formados por coquetos angelitos con sus halos y sus alitas (o dirán que son los etés tripulantes de la nave nodriza, con sus escafandras y sus cohetes, que es mucho más lógico, claro).

Estos angelitos, a cualquier persona normal le harían preguntarse si hay otras pinturas renacentistas que tengan las mismas asombrosas características o ésta es excepcional. Y si la pregunta se le hace a la gente correcta, la respuesta que se obtiene es clara y contundente: hay cientos y cientos de pinturas renacentistas se encuentran vórtices de nubes rodeados de angelitos que representan simbólicamente una puerta al reino de los cielos. Y, en la leyenda cristiana, la anunciación o aviso a María de que será la madre del redentor procede precisamente de los cielos, del propio demiurgo.

Simbolismo, pues. Los que le venden a usted espejitos y misterios de puesto callejero no creen que los artistas tengan esa cosa llamada "imaginación", o que acudan a "símbolos, metáforas, parábolas, representaciones icónicas", sino que aferran a su convicción de que cualquier cosa que una persona haya escrito o pintado es indubitablemente una representación precisa y confiable de la realidad.

Pero no. Así, el buen Diego Cuoghi nos pasea por la siguiente colección de anunciaciones y otras pinturas con vórtices de nubes rodeados de angelitos que no son ovnis, naves extraterrestres ni nada que le cuente a usted el dueto de cantamañanas en cuestión:



De izquierda a derecha y de arriba a abajo, trabajos de Luca Signorelli, Gustave Doré (que se dejó ir con todo), Coreggio, un autor no identificado (lo siento), Lorenzo Lotto y otro autor no identificado cuyos angelitos azules son alucinantes en serio.

(De nuevo, para ver tooooodas las fotos, más grandes y con explicaciones más detalladas, visite el sitio web de arte y ovnis de Diego Cuoghi. Hay versiones, hasta donde sé, en italiano, inglés, portugés y francés.)

Mira papá, un satélite de 1959


No voy a recorrer en detalle cuadro por cuadro de los mencionados porque acabaría haciendo picadillo el trabajo de Diego, y no se trata de eso, pero resulta absolutamente indispensable pasar rápidamente por la "Exaltación de la eucaristía" de Ventura Salimbeni, que visto con ganas de armar alharaca puede darle gas a más de un orate.



En este cuadro, los más afectos al consumo de psicodislépticos pueden ver una especie de retrato del "Sputnik I", el primer satélite que puso en órbita la Unión Soviética el 4 de octubre de 1957. Según estos personajes, se trata de una esfera brillante (con su reflejote amarillo) con dos antenas de las que se agarran el padre y el hijo celestiales, y hasta con la lente de una "cámara espacial" en el cuadrante inferior izquierdo.

¡Guau, qué heavy, qué grueso, qué duro, qué convincente!

Para empezar, cualquiera puede ver que la pintura y el "Sputnik I" son idénticos:


Bueno, idénticos salvo porque el Sputnik tiene cuatro antenas tangenciales, es plateado y no tiene "cámaras espaciales", mientras que la pintura en cuestión muestra al "globo de la creación", el mundo en versión libre, con el sol arriba a la derecha donde es de día y la luna abajo a la izquierda (no una cámara espacial, la luna), y las dos personas de la deidad cristiana sostienen sobre su creación dos cetros. Si uno se acerca lo suficiente, verá que el cetro que lleva el hijo, Cristo, a la izquierda de la pintura (a la derecha del padre) tiene en el extremo superior una pequeña cruz roja representando su sacrificio, misma que tampoco tenía el Sputnik. Por cierto, las "líneas raras" que se ven en el globo son una "T" invertida que solía usarse para representar al mundo, tal como lo sostenían en la mano los emperadores que se retrataban sintiéndose inmortales.

"Pero, por favor", dirá el creyente fiel, leal y contumaz, "¿por qué no hay cientos de pinturas similares?"

Pues las hay, aunque no las conozcan los héroes del silencio neuronal. A menos que usted crea que en éstas dos el padre y el hijo no traen cetros, sino que le arrancaron las antenas al Sputnik:



Y que en éstas pasa algo similar.



¿Será eso o es que los expertísimos no tienen idea de lo que dicen?

La última y nos vamos


Los elementos que para los ufólogos son cuando menos "indicios" de que "en el pasado" hubo "ovnis" (es decir, naves extraterrestres en forma de platos soperos) son, todos, representaciones comunes en el arte religioso: nubes en forma de sombreros cardenalicios, la luna y el sol representados al modo pagano o, las representaciones de las "nubes luminosas" de varios evangelios apócrifos (como la de la pintura de la virgen con el número 5), y la "anunciación de los pastores" que relata Lucas evangelista en el capítulo 2, versículos 8:11, donde la gloria de dios "los envolvía con su luz". Si a eso uno añade que es práctica común en el medievo y el renacimiento represantar a los ángeles como medio humanos-medio nube, o de plano como nubes:



... el misterio desaparece. Igual que desaparece al ver el "Tapiz de Bayeaux" cuando se hace un pequeño cálculo y se determina que la luz asombrosa, misteriosa y acojonatarugos que se ilustra en él debe haber sido la aparición del cometa Halley.

En resumen: saber lo que uno está viendo hace fácil identificarlo, y sólo la ignorancia genera "ovnis" donde no hay nada raro, nada misterioso, nada para vender y nada para quitarle a usted el tiempo y convencerlo de la grandeza de estos tarambanas.

Por supuesto, ser ignorante no es nada "malo". Todos lo somos en alguna medida y respecto de muchas cosas, y todos lo aceptamos (bueno, menos el bobo de guardia del ocultismo español, Bruno Cardeñosa). Nadie lo sabe todo ni lo pretende, por mucho que los especialistas en desplumar congéneres ataquen a los descreídos como este brusco servidor acusándolos de que "creen que tienen la verdad agarrada de las gónadas" o alguna burrada similar. En realidad, antes que creer que uno tiene la verdad, lo que comete a ojos de estos personajes es el enorme pecado de dudar que ellos la tengan, o que siquiera sepan de qué rayos están hablando.

Pero hay dos cosas inaceptables.

La primera es que siendo un ignorantazo de tomo y lomo sin ningunas ganas de aprender nada que no sea cómo esquilmar al prójimo, usted tenga la infinita desvergüenza, caradura y arrogancia de presentarse como "experto" en algo, como "investigador" merecedor de respeto. Es el caso de gente como Íker Jiménez, Javier Sierra y la corte de impúdicos mentirosos que se dedica a hacerles el caldo gordo (incluido el programador de páginas Web Guillermo León, al que Carmen Porter vende como "experto informático" y "experto en análisis de fotografías" pese a que el tipo tuvo el cinismo de dar por "auténticas" las fotos de las niñas fantasmas de Ávila con las que su patrón estuvo embaucando a la gente durante año y medio, y no olvidemos que ninguno de los dos ofreció disculpas a sus víctimas).

La segunda es que es una total desfachatez y una falta de escrúpulos monumental abusar de la ignorancia de otros respecto de cierto tema para engatusarlos, venderles libros absolutamente imbéciles, asegurarles que existen misterios que sólo están en su mente, promover la idea de conspiraciones atroces y secretas (mientras a la luz del día ocurren verdaderas atrocidades en el mundo real que demandan nuestra atención y pasión), conducirlos a que odien la ciencia, la medicina y el pensamiento racional... todo, como el título de la película, por un puñado de dólares.

En todo caso, si se trata de poner dinero, que sea para pagarle un cursillo de historia del arte a los dos insignes "expertos".

septiembre 05, 2006

Verano charlatanesco

El verano me dejó poco tiempo para actualizar el blog, y no porque no hubiera de qué hablar, sino porque uno trabaja, a diferencia de los soplaflautas que refritean patochadas seudoparanormales tres días a la semana, cobran como si hicieran algo por sus congéneres y luego se van de vacaciones dos meses a descansar de la dura tarea de reírse de sus víctimas.

Pero en fin, va un resumen de algunas cosillas de las últimas semanas.

Encuentro de la ECSO


El 9 y 10 de septiembre se celebrará el encuentro anual del Consejo Europeo de Organizaciones Escépticas (ECSO) en Alfaz del Pi (Alicante), organizado por el Círculo Escéptico la nueva bestia negra de los chirimboleros profesionales y sus sujetavelas.

Por cosas del trabajo, yo no podré ir, pero seguramente en los blogs de Luis Alfonso Gámez y de Fernando L. Frías (Yamato) se encontrarán las crónicas sobre el encuentro.

El ECSO es una organización fundada en 1994 con la idea (repelente para todo embustero que defienda su derecho a sacarle a otros dinero y admiración a cambio de espejitos) de defender el pensamiento crítico, investigar las afirmaciones extravagantes del paranormalaje y promover políticas públicas alejadas de la superstición. Para ello se han unido 14 asociaciones, se han afiliado otras dos y participan once más. Esto da a los farsantes la oportunidad de insultar de modo babeante y tonto a personas de al menos 24 nacionalidades (hay países con más de una organización, lo que aumenta horriblemente la confusión de los cabecitas de oráculo).

Alerta ovni


Pues la alerta ovni anunciada en Gijón no ocurrió del todo, principalmente por falta de participantes entusiasmadísimos con la idea de mirar al cielo para ver cosas que no saben identificar y poder así celebrar que han visto "una nave extraterrestre".

Lo que sí se hizo fue un programa de radio, al que yo no llegué porque como las festividades se anunciaban para toda la noche, y empezaban a instalar el tenderete a las 9 de la noche, pensé que llegar a las 11 de la noche era razonable. Para nada. Ya se iban todos, siendo todos Pablo, su delegado en Asturias y seis chavalillos que me miraban como si fuera yo el hermano malvado del Anticristo y cuchicheaban entre sí.

Pero el margallate publicitario montado al respecto de la alerta ovni que no ocurrió (ya ni pregunte usted si hubo ovnis), sirvió al menos para que la gente de Pablo Moreira llamara la atención de su más admirado personaje, del hombre a emular, de ese Íker Jiménez Elizari que todos quieren ser. Así, ahora resulta que en el regreso triunfal de las niñas fantasmas del cement... digo, de Íker y Carmen a las pantallas caseras, en su emisión del próximo 17 de septiembre (salvo que ocurra alguna cuestión paranormal) se va a cobrar con un reportaje sobre cierta "investigación" que, sin saber investigar (según confesión propia que me hizo David), han hecho los del GAIPO en la Casa Cuartel de Gijón.

Si el GAIPO recibe pago por el trabajo, será claro que sí tienen intereses monetarios, pese a declaración en contrario. Si no, serán los únicos que no le saquen raja a este nuevo misterio que, si uno atiende a lo que se comenta en su propia página Web, tiene de misterioso más bien poco: las sicofonías de rigor y unos papeles raros que sus lectores ya identificaron desgraciando la intriga...

Este programa les ha sido traído por las palabras misterio "Mata" y "Poago"...

Esa historia, para después. Pero señalo que David sí cumplió su compromiso de incluir un enlace a este blog en la sección de enlaces de su página. Vaya hasta abajo, después del enlace a "Amigos de Ochate", y verá el banner de este blog. Si llega al anuncio comercial (¿será gratis?) de la megatienda "mágica" "Swami", de Gijón y Oviedo, se ha pasado.

Los caras encuentran más caras


Coincidiendo con el 35 aniversario del día que se "descubrieron" las primeras caras de Bélmez, para júbilo de quienes en lo sucesivo han ordeñado el tema aparecieron "nuevas caras"... o más bien "nuevas nuevas caras", porque las "nuevas caras" a secas son las de la "nueva casa" de donde salieron las muestras de cemento que sugieren que al menos las "nuevas" fueron hechas a lápiz (o al carboncillo). En cambio, las "nuevas nuevas caras" todavía son de origen desconocido para los que no las hicieron, aunque es de suponerse que esta vez se guardarán mucho de andar haciendo los análisis en los que los embarque Jimenitos (quien, por cierto, no los pagó).

Eso sí, pese a todo, el monopolio sobre las caras, las casas, las monedas que aparecen y las apariciones televisuales sigue siendo del SEIP, que es una forma abreviada de decir "Pedro Amorós Sogorb".

Por cierto, viene a toda velocidad la sentencia de la jueza en el juicio civil (no penal) que promovió contra Javier Cavanilles. Y a estas alturas ya a todo mundo le resulta claro que la jueza los va a mandar a paseo, una vez que le paguen las onerosas costas de la defensa de Cavanilles, del diario El Mundo y de Pedro J. Ramírez, todos ellos demandados civilmente (no penalmente) por Pedro Amorós (no por el SEIP).

¿Recurrirán la sentencia?

agosto 17, 2006

Más alerta ovni

Como resultado de mi entrada anterior sobre la "alerta ovni" del sábado en Gijón, ciudad noble y de gente buena y trabajadora, me escribió, primero, David González García, jefe de GAIPO y delegado de "Mundo parapsicológico" en Asturias, además de organizador de la alerta ovni, para asegurar que no está haciendo negocio ni lo pretende, y que no actúa de mala fe, que la "alerta ovni" es una simple "quedada" de amigos para hablar de cosas que les interesan a todos, y quejándose por sentir que mis comentarios parecían un ataque personal.

Personalmente no conozco a David, aunque siendo Gijón relativamente pequeño, no es extraño que diga que al menos lo conozco de vista. Y tenemos conocidos en común, según me entero ahora. Y evidentemente no tengo ninguna intención de atacarlo en lo personal, sólo me interesa cuestionarlo por cuanto a la alerta ovni en particular y la difusión del ocultismo en general, de lo cual no se desprende ningún otro juicio.

Reunirse con los amigos para cualquier cosa lícita, ciertamente, no sería criticable, ni siquiera tema para que se metan terceros. De modo que le expliqué que lo que a mí me preocupa, de manera legítima, es que una "alerta ovni" que se hace en suelo público, con publicidad en televisión y carteles, con expositores e invitación al público en general ya no es una quedada de amigos, sino una forma de difundir las creencias de dicho grupo de amigos entre otras personas. Y el problema grave es que tales creencias se presentan sin dar ningún dato que pueda ponerlas en cuestión, como hechos y no como creencias.

Yo, para reunirme con mis amigos a jugar al pókar, hablar de literatura o política, o hacer cualquier cosa que nos gusta a todos, nunca he hecho carteles, ni he invitado al público en general. Eso sólo lo hago cuando queremos difundir algo, como un desplegado político, la presentación del libro de algún colega o una conferencia sobre las barbaridades con las que Dan Brown se ha hecho de oro. Seré muy raro, pero incluso cuando las fuerzas del espionaje interno estatal mexicano supervisaban las conversaciones telefónicas que sostenía con otros escritores o periodistas, yo me sentía incómodo.

Me remito a la página Web del Grupo de amigos de investigación paranormal y ocultista del propio David González. Allí, por ejemplo, en la sección de "transcomunicación", se destacan enormemente los "trabajos" de Pedro Amorós, presidente de la SEIP (o como se llame esta semana, porque el SEIP como tal, lo sabe usted, nunca existió legalmente), sin siquiera mostrar un mínimo espíritu crítico ante sus más estrafalarios desfiguros (caras en botijos, plantas de plástico que crecen...), sus delirantes mentiras sobre sus "logros" y su usurpación de títulos que no le corresponden, mucho menos señalando las críticas serias que se han hecho a las supuestas "psicofonías" ni indicando que psicólogos y especialistas las explican como pareidolias, errores de buena voluntad y fraudes con ganas de cobrar más que como "comunicación" con "algo".

Basar en esta actitud acrítica la presentación de un rollo sobre "ovnis" ante un público que poco o nada sabe de los ovnis, de su estudio, de las propuestas de los creyentes, de los megafraudes como el de Ummo o el de Billy Meier, de las pamplinas tejidas alrededor de casos perfectamente explicados como el "ovni de Puebla", etc., se convierte en la difusión de desinformación, en la promoción del pensamiento mágico y en la búsqueda de otros "amigos" que se conviertan en creyentes sin permitirles acceso a datos, hechos, investigaciones y explicaciones alternativas y, generalmente, más rigurosos y demostrables.

Eso es lo grave. Si se hace con afán de protagonismo, con ansias de dinero o con la mejor voluntad del mundo y sin ninguna mala fe, sigue siendo irresponsable y merece ser cuestionado porque al afectar a terceros se vuelve asunto de interés público.

Me escribe también Pablo Moreira, que encabeza Mundo parapsicológico, principalmente para asegurar que él nunca ha ganado "ni un euro" con el misterio.

(Actualización: Tenía datos de que Pablo había colaborado en Más allá, cuando la dirigía Javier "la hipnosis hace crecer los pechos" Sierra (el hombre que escribe una novela sobre Leonardo da Vinci sin haber visto una de las máximas obras del florentino, su San Juan Bautista, o mintiendo descaradamente al respecto, da igual), y concluí que no le habían pagado, pero Pablo Moreira asegura que nunca colaboró con dicha publicación. Aclaración hecha.)

El debate, pues, se ha mantenido con un lado afirmando que no hay afán crematístico ni mala fe, cosa que admito sin problemas que puede ser cierta, y con el otro lado, o sea yo, aclarando que en todo caso eso es episódico, que lo relevante en este debate es que resulta irresponsable y cuestionable hacer una actividad propagandística ocultándole al público incluso que está sujeta a un debate serio, y mi creencia firme en que las personas que asistan a tan extravagante quedada tienen derecho a saber muchas cosas que se les escamotearán.

Y como ejemplo de esto último viene a colación uno de los documentos que me envió Pablo Moreira, intitulado "Científicos y OVNIs ¿Porque se niegan a estudiarlos?"

Deje usted de lado las patadas a la gramática y la ortografía (no pueden ni escribir bien el nombre del astrónomo William Herschel)... el documento es una colección de fantasías con más mala leche que un miura con dolor de huevos, según el cual hay una serie de motivos estúpidos que los científicos aducen (nunca dicen de dónde sacan sus datos, ni qué científicos dijeron tales pavadas, porque de decirlas habría que zumbarles) para "negarse" a estudiar lo que los creyentes llaman "fenómeno ovni" o "fenómenos aéreos no identificados".

¿Eh?

Miles y miles de científicos se dedican todos los días a estudiar "fenómenos aéreos no identificados". Por poner sólo un ejemplo, los relámpagos en chorro llamados "blue jets" y "red sprites" que salen hacia arriba de las nubes de tormenta fueron "fenómenos aéreos no identificados" que no fueron explicados y caracterizados sino hasta 1995, un gran momento en la meteorología.

Eso no lo hicieron los ufólogos, ovnílogos o platillólogos con sus supuestos "estudios" de fenómenos raros, por supuesto. Es más, desde que Donald Keyhoe medio inventó la "ufology" para arrimarse unos dolarucos, ningún ufólogo creyente ha conseguido jamás ofrecer a la sufrida humanidad ni un solo conocimiento nuevo.

Y los ufólogos tampoco suelen descubrir fraudes y engaños, eso casi siempre lo han hecho científicos, aficionados críticos o periodistas con formación científica, como se puede demostrar fácilmente.

Porque los ufólogos u ovnílogos, digan lo que digan, no estudian "ovnis", porque no los tienen para estudiarlos... estudian testimonios, fotitos borrosas, marcas en el suelo que atribuyen a objetos voladores y otras cosas que, aseguran sin probarlo, están relacionadas todas con objetos voladores que son, todos, un solo fenómeno, el mismo, "ovnis". Y eso pese a que a lo largo de la historia, al convertirse en "ovis" u objetos voladores identificados, los tales "ovnis" nunca resultaron ser "el mismo fenómeno", sino cosas tan distintas como fraudes, relámpagos, reflejos en los elementos de los objetivos de las cámaras, aviones, helicópteros, Venus, Marte, Júpiter, nubes, basura espacial y un montón de cosas más que, por supuesto, no son un solo fenómeno, sino varios, que estudian distintas disciplinas.

(De lo que se trata, al "investigar" o himbestigar misterios no es de resolverlos, claro, sino de mantenerlos en el misterio. En eso se especializa el ocultismo moderno y eso lo diferencia del estudio científico, que busca respuestas.)

Así vemos que los "ovnis" o "fanis" según la nueva nómina que propone la alerta ovni de esta semana, no están siquiera definidos. Son cualquier cosa "máomenos rara" que el espectador "no identifique", y la medida de la ignorancia del espectador se vuelve la base para definir al fenómeno. Son cosas que no se sabe qué son pero que algunas personas dicen haber visto. ¿Cómo se estudia lo no identificado que no se sabe qué es pero algunas personas dicen haber visto como dicen haber visto a Elvis Presley retacándose de hamburguesas? Pues no se puede. Es como estudiar a los dragones, ¿no es así? No se les ha identificado, pero hay muchísimas personas que dicen que los vieron, y dibujitos y leyendas a puñados.

Pero aún cuando no se puede estudiar el fenómeno porque como tal no existe, hay casos específicos (la llamada "casuística" ovni) que se presentan como pruebas del supuesto fenómeno (generalmente tendiendo a la "explicación extraterrestre", claro). Y el hecho es que hordas de científicos de verdad han estudiado los casos específicos que los creyentes presentan como "ovnis", "fanis", "veds" (el nombre que se le ocurrió a Jacques Vallee, una de las mayores fortunas sacadas de la platillología), platívolos y demás.
son todos científicos que han estudiado "ovnis". En México habría que destacar al doctor en física Rafael Fernández Flores, al ingeniero químico Luis Ruiz Noguez, al finado y queridísimo astrofísico Miguel Ángel Herrera. Ellos y muchos otros han investigado casos de "ovnis" que se afirma que son de origen preternatural o extraterrestre. Pero como sus conclusiones no le gustan a los creyentes, es más fácil afirmar, ante un público inocente y desinformado que "los científicos" se niegan a estudiar esa cosa tan interesante que nadie puede definir.

Es más que lamentable, es irresponsable que se le presente al público un documento lleno de mentiras sobre ciertos "científicos" que sólo existen en su imaginación.

Por otra parte, y para terminar, Pablo Moreira me remitió un documento con la solicitud que, asegura, se presentó al ayuntamiento de Gijón. Si tal es la que se presentó (cosa rara, porque la autorización no se le dio a GAIPO ni a Mundo Parapsicológico, pero bueno), el ayuntamiento no fue engañado ni engatusado, se le dijo directamente, que un grupo ocultista y "parapsicológico" hacía una "alerta ovni" en forma, y en esos términos se le pedirá a la corporación que explique por qué se le otorga el uso de suelo público a una actividad de estas características. Sobre todo porque el artículo 20 de la Constitución Española garantiza la libertad de opinión, pero no la de desinformación (y los documentos de la "alerta ovni" no se presentan como "opiniones"), y porque parecería que se vulnera el derecho, consagrado en el mismo artículo, a "recibir libremente información veraz por cualquier medio de difusión".

Porque con base en los mismos documentos que me remiten los organizadores, es claro que en la "alerta ovni" del sábado 19 en Gijón puede haber buen rollo, buena voluntad, sinceridad, ganas de hacer cosas y ninguna intención de engañar o lastimar... pero lo que debería haber y no habrá es, precisamente, información veraz.

Y ése es el problema, nada más y nada menos.

agosto 08, 2006

Alerta ovni estilo Jimenitos, en Gijón

Unas semanas atrás, un grupo de desocupados que se llaman a sí mismos "investigadores" con la misma precisión con la que se podrían llamar "premios Nobel de cien metros libres" o "medallistas olímpicos de oro en levantamiento de tarro cross country", que tanto da, enviaron un email a la Sociedad Astronómica Asturiana Omega invitándolos, munificentemente, a participar en una actividad de observación de los cielos la noche del 19 de agosto en el mirador de La Providencia, en la noble Villa de Gijón.

La jornada en cuestión no es más que una "alerta ovni", es decir, un guateque montado para captar adeptos so pretexto de "ver ovnis", cosa que nunca se consigue en tales pachangas. Utilizando el mismo truco que le falló patéticamente a Íker "er niño de las fantasmas" Jiménez, trataron de implicar en el tema a una organización de astrónomos de verdad y al observatorio del Monte Deva, escenario de largas noches en las cuales se estudia el cielo de verdad y donde nunca ven los ovnis que los negociantes del misterio encuentran hasta en la sopa. Como nos dice el director de dicho observatorio, José Ramón Vidal: "Desde el Observatorio, en más de once años de funcionamiento, nunca se ha visto un OVNI".

Ojo que dice que no se ha visto un "ovni", es decir, ningún objeto no identificado, ya no digamos una meganave nodriza extraterrestre secuestrando una banda de gaitas para animar los aburridos viajes intergalácticos, ni depositando etés grises y ojones deseosos de conocer los misterios insondables de la sidra o de empujarse una fabada o un centollo del Cantábrico con todas las de la ley.

Pero los organizadores de este aquelarrito (los de Mundo Parapsicológico, esa web de Pablo Moreira que se hizo famosa en sus inicios, cuando confesó que retrasaba su arranque de modo que todos pudieran "ganar más dinero") se fueron con todo. Embarcaron a una serie de patrocinadores de Gijón que pusieron dinero (¿para qué? se preguntan los preguntones, si el lugar lo ponen los sufridos gijoneses) y procedieron a engatusar al Ayuntamiento gijonés para que les autorizara el uso de suelo público para el magno acontecimiento.

Supongo que el ayuntamiento actuó embaucado porque David González García pidió "permiso para instalar una exposición astronómica y sobre ovnis" en el parque de la Providencia desde las 9 de la noche del día 19 hasta las 7 de la mañana del 20, y eso fue lo que se le concedió al solicitante.

Pero en la solicitud no aparecen los nombres de "Mundo Parapsicológico" ni de "GAIPO Asturias", un grupo de amiguetes comandados por quien es, por una celestial chiripa y casualidad coincidente, el delegado de Mundo Parapsicológico en Asturias, el propio David González García. Astutos, seguramente calcularon que el ayuntamiento quizás no los vería con mucha simpatía de llegar presentándose como "Mundo Parapsicológico" con su sensacional página Web (que incluye un área "escéptica" al estilo de Sheldrake) o como un tal "Grupo de amigos de investigación paranormal y ocultista", que habla acríticamente de "casas encantadas", con sus falsas fotos de fantasmas en cementerios de ciudades sin nombre (ah, Íker Jiménez, cuánto te deben los engañabobos), "viajes astrales" (con instrucciones sobre cómo realizarlos), mentiras sobre los científicos de verdad, promoción desaforada de las fantochadas psicofónicas del excelso mentiroso Pedro Amorós, y etcétera..

Porque, como dice a pregunta nuestra José Ramón Vidal, del observatorio y sociedad astronómica que no cayeron en el garlito: "Por desgracia se da mucha infomacion sobre temas que nada tienen que ver con la ciencia haciendolos pasar como si lo fuesen". Y los ocultistas y espiritistas se han especializado en disfrazarse de científicos, de serios y hasta de "investigadores", aunque su idea de "investigar" no tenga nada que ver con el rigor de la ciencia, del periodismo o de la decencia mínima.

Vaya, recorra usted el sitio web del GAIPO, el típico y aburrido "cuarenta principales" de todas las boberías de la paranormalología, antiguas y modernas, con la falta de rigor que caracteriza a estos sitios de aficionados con ganas de escandalizar para ver si algún día acceden al olimpo de "los que cobran" (Cardeñosas, Carballales, Jiménezes, Benítezes y demás): musiquita misteriosona mamerta con truenos al estilo jimenitos, ovnis, fantasmas, espiritismo con las hermanas Fox como gurús (ni una palabra de la confesión de Margaret ni de los estudios científicos serios sobre los trucos de estas dos), vampiros, hombres lobo, advertencias de que el sitio no es "para gente sensible y discapacitados psíquicos", tremebundísimas conspiraciones (HAARP ocupa su lugar, por supuesto, en cualquier momento añadirán al Grupo Bildberg y las conspiraciones judeomasónicocomunistas, no lo dude), templarios (en Asturias, claro, pero a montones), fotos trucadas (no se pierda ésta, más vieja que mear sentado), ocultamiento de todo dato que no les guste, en fin, todo lo que reciclan sin cesar los expertos en todo aquello de lo que se puede sacar raja.

¿Cuál raja? Cito de nuevo al director del Observatorio Monte Deva: "Creo que es una forma de engañar a la gente y lo triste es que intenten hacerlo pasar como ciencia aunque no tenga nada que ver con ella". Engañar ¿para qué? Pues no es necesaria mucha imaginación para saber que es lo de siempre: sentirse importantes y admirados sin estudiar y aunque no sean más que unos pelagatos, ligar de alguna forma porque se les dificulta conseguir pareja hasta en un puticlub con un billete de mil euros pegado en la frente y, en las inmortales palabras de Pablo Moreira, "ganar más dinero".

Por supuesto, "Mundo Parapsicológico" y "GAIPO" sí aparecen en el cartel y en la publicidad que les están dando los medios. Y claro que no le dijeron al ayuntamiento que su pachanga era una "alerta ovni" que incluye charlas sobre "fenomenología paranormal" (en las que no se definirá qué quieren decir estos aventaos con la palabra "paranormal", claro) ofrecidas por dos "expertos" que lo son porque lo dicen ellos, joer.

A saber si tan sabrosos datos cayeron en manos de los demás promotores privados de la fiestuca (atapear.com, la sidrería La Llosa, el Di Vino, el Hook [agradable sitio, por lo demás], el pub Hathor, el Bar Galicia o el Bohemios), habrá que preguntarles, ya que sus logotipos adornan el cartel oficial presidido por el escudo del Excelentísimo Ayuntamiento de Gijón.

Siendo hora de las preguntas, preguntas haremos al Ayuntamiento, a Televisión Local Gijón y a Canal 10 (las dos televisoras locales que le dan juego a David), a Radio Peñes (que grabará la perdedera de tiempo para ayudar a captar jóvenes inquietos a los que se les llenará el cráneo de tarugadas sin permitirles acceder a una posición crítica y a datos en contrario del dogma paranormalero) y a todos los preguntables.

Luego venimos con las respuestas.

Ah, por cierto, pasaremos por La Providencia el sábado, con cámara de fotos y todo. El que avisa no es traidor.

julio 27, 2006

Da Vinci en la Semana Negra

Como saben algunos lectores de este blog, hacia fines de junio suelo desaparecer por ser parte de la organización y realización de la Semana Negra de Gijón, que este año fue especialmente exigente por diversos problemas, algunos que nosotros nos buscamos (como el de inaugurar la fiesta con tres elefantes), otros que nos causaron terceros y finalmente otros que agradecimos mucho, como la visita impromptu de Miguel Ríos para participar en la habitual lectura de poesía, leyendo, cantando un poema de Luis García Montero que musicalizó y despidiéndose con "Todo a pulmón". Para cuando terminó la fiesta, los pendientes acumulados pusieron el blog en la lista de pendientes durante otros diez días. Disculpas, pues.

Pero ya que hablo de la Semana Negra, no es que no tenga nada que ver con este blog. Al contrario, paso a contarle, relatarle y fabularle...

Quienes hacemos este festival somos declarada y furibundamente leonardianos (por Da Vinci, que quede claro). Hace tres años, por ejemplo, la Semana Negra publicó y regaló el libro Compañero Leonardo, con trabajos de destacadísimos dibujantes, artistas del cómic, cuentistas y ensayistas (y tres fotomanipulaciones de un servidor). Ese mismo año, nuestro escenario cultural principal, el de la Carpa de Encuentros cuyas actividades coordino, estuvo presidido por una reproducción a tamaño delirante del cuadro "La batalla de Anghiari" del genio florentino. El director del festival, mi compadre Paco Ignacio Taibo II, es además autor de la recomendabilísima y premiada novela La bicicleta de Leonardo, y así varios miembros del equipo son leonarderos sin condiciones por una u otra causa.

Por ello, cuando a principios de mayo aterrizó por acá Paco para empezar a armar el tinglado, era inevitable que saliera a colación el desaguisado de El código Da Vinci de Dan Brown y que varios expresaran su molestia ante tal utilización de la figura del pintor-anatomista-ingeniero-inventor-pensador-arquitecto-escultor-geómetra-músico-físico-protogeólogo-etcétera... Cinco minutos después, habíamos decidido realizar, dentro de la Semana Negra, la mesa redonda "Recuperando a Da Vinci, una perspectiva escéptica", como forma de denuncia de las tonterías de Brown pero, sobre todo, como reapropiación de la figura del toscano de las garras del paranormalería internacional (no olvidemos que Javier Sierra, con ese aire de buitre malcomido que lo distingue a quince calles, ya cayó también a alimentarse de los restos del distinguido Leonardo di ser Piero da Vinci).

Vaya, que Da Vinci se pitorreaba de los que leían la mano y de los que conversaban con espíritus, de los necromantes y de los alquimistas, cosa que puede ver cualquiera que se acerque a sus cuadernos de notas, que era un faro de racionalidad que exaltaba la experiencia práctica, el experimento y la observación objetiva, que es uno de los precursores del pensamiento científico y racional contra quienes exaltaban la autoridad de los antiguos y contra quienes creían que el sentido común llevaba a la verdad (igual que los soplaflautas que hoy pueblan el mundo del esoterismo reconvertido en "parapsicología" porque suena más respetable... sin serlo)... en resumen, que el hijo predilecto de Anchiano era todo lo contrario al atarantado esotérico "iniciado" y chifladito que pinta Brown.

Para poblar la mesa redonda invitamos a Fernando Frías, presidente del Círculo Escéptico y a Luis Alfonso Gámez. Sin embargo, los solidarios trabajadores de Iberia optaron por los mismos días de la Semana Negra para realizar una huelga oponiéndose a una línea aérea barata de su propia empresa (asombra esa identidad con los intereses de los demás currantes-trabajadores que pagan fortunas por ir de acá a allá), Fernando acabó siendo baja por falta de conexiones en los vuelos que lo harían cruzar la península, de modo que quedamos cuidando el fuerte Luis Alfonso y este bloguero descarriado.


(Foto de Marta Menéndez)


Público lo hubo, interesado y dispuesto a reírse conforme se develaban temas como la bobada de etimología-ficción de hacer surgir "grial" de "sangue royal" (tema que ya tratamos aquí) o la demolición de la solemne oratez de Javiercito Sierra de que Leonardo Da Vinci "nunca pintó una cruz"...


(A ver, niño Javier, si encuentra la cruz le toca un caramelote... ¿Quiere una pista? Mire para donde señala el personaje... No, no es cantante de un grupo heavy, es Juan Bautista, o bueno, es Il Salaino, aprendiz y amigo íntimo de Leonardo, que posó para el cuadro... pero siga el dedito... ¿ve la cruz? ¿No? ¿Hace cuánto se revisó la graduación de las gafas, dice..?)

La entrada completa de lo que dijo Luis Alfonso la ha puesto en su blog Magonia.

Y, ya más o menos recuperado, yo vuelvo a la regocijada labor de gritar que el emperador y el astrólogo, y el piramidiota, y el ufólogo, y el esotérico, y el vendedor de milagros, y el iluminado, y el locutor de radio y televisión, y el director de revista soplapitera y el autor de libros misteriosones van desnudos, y no de ropa, sino de ideas, que es más jodido.