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junio 06, 2013

Scooby-Doo en el pensamiento de hoy


El pasado 31 de mayo fui invitado a Santiago de Compostela a dar un par de charlas, "¿Cómo lo sabe?", la charla que frecuentemente doy en institutos y bachilleratos, para los chicos de 1º de la ESO en el Instituto Lamas de Abade, y una para la reunión "Escépticos en el Pub Compostela" a la que le pusimos por título "Scooby-Doo en el pensamiento de hoy: Racionalidad y vida cotidiana".

Éste es el audio de la charla con las diapositivas con los que se ilustró.


Gracias a todos en Santiago de Compostela por su hospitalidad, buena charla, buena comida y buena compañía.

abril 14, 2012

Morgan Freeman y la era del Ratoncito Pérez

Imagen promocional de la serie de
Morgan Freeman traducida como
"Secretos del universo".
Veía yo asombrado un capítulo de la serie "Secretos del universo" (Through the wormhole) con Morgan Freeman, en la que se afirmaba la existencia de un "sexto sentido". Esta serie documental supuestamente sobre ciencia, transmitida en el canal Discovery y producida por Revelations Entertainment, de la que el propio actor es cofundador y copropietario, abandonaba alegremente toda pretensión científica y daba total credibilidad a algunas afirmaciones cuando menos impactantes. Miembros del "Instituto de Ciencias Noéticas" diciendo que habían demostrado que se podía prever el futuro o afirmando que sus experimentos no dejaban duda de que los cerebros humanos se podían comunicar sin medios físicos detectables... Es decir, las mismas viejas historias de adivinación, telepatía y lectura del pensamiento que han cambiado de nombre al paso del tiempo... pero nada más.

Claro que sería fantástico que la existencia de alguno de esos fenómenos maravillosos se demostrara de modo claro y sólido. Al menos tan claro y sólido como se ha demostrado, por decir algo, la existencia del ornitorrinco, del electrón o de las lunas de Júpiter. Pero la verdad, por desgracia, es que ninguno de los señores que presentó en el programa dándoles calidad de serios científicos e investigadores, así como ninguno de los brujos, médiums, chamanes, adivinos y videntes conocidos hasta hoy, han aportado pruebas sólidas de la existencia de esos fenómenos, y sus trabajos, por ejemplo el muy traído y llevado Proyecto de la Conciencia Global de Roger D. Nelson, al que el programa da total credibilidad,  han sido criticados ya desde hace bastante tiempo (sin que por ello hayan mejorado sus procedimientos, sólo intensificado su publicidad) mediante análisis estadísticos sólidos incluso por creyentes en lo paranormal por tener errores metodológicos que los invalidan.

Lamentablemente, Morgan Freeman y su equipo evaden totalmente la responsabilidad de documentar las críticas a las maravillas que ofrecen. En el mejor estilo de Íker Jiménez o Eduardo Punset, mantiene al espectador al margen de los datos y hechos incómodos para así conseguir emocionarlo, asombrarlo y convencerlo... que parece mucho más importante que informarlo.

Quienes promueven el pensamiento crítico y racional, y en particular quienes se dedican profesionalmente a la ciencia, son con frecuencia acusados, sin bases, de tener prejuicios ante estos supuestos fenómenos. Si realmente se demostrara que existen estos fenómenos, o que existen las hadas, los pitufos o un ratoncito parlante que colecciona dientes y los paga con dinero, de apellido Pérez, sería un descubrimiento que cambiaría la historia radicalmente. Y, contrario a la caricatura interesada de las distintas corrientes anticientíficas (desde los misteriólogos hasta los esotéricos, desde las religiones tradicionales hasta el new age, desde el posmodernismo hasta las pseudomedicinas) los científicos estarían allí, con su curiosidad, sus aparatos, sus preguntas, sus conocimientos y su inquietud... y su vasta experiencia desentrañando lo desconocido, que es su trabajo.

De haber pruebas sólidas, claras, reproducibles y concretas como las que afirman tener los investigadores parapsicológicos hoy en día, por supuesto que habría escepticismo. Los científicos pedirían confirmación (lo que en ciencia se llama replicación), datos, verificaciones estadísticas... analizarían exhaustiva y rigurosísimamente (de eso se trata la ciencia, claro) las pruebas. Y si las pruebas sustentaran lo increíble, lo que harían los científicos, como han hecho siempre desde la revolución científica, es empezar a creer en lo increíble.

¿Qué cosas han sido increíbles en estos casi 500 años? Casi todo lo que hoy aprendemos en la escuela: que hay seres vivos invisibles que nos enferman (y nos curan, y fermentan el vino, la cerveza y la leche, y nos ayudan a digerir la comida y muchas cosas más), que la Tierra gira alrededor del Sol, que los seres vivos han evolucionado mediante un proceso de selección natural, que se puede mandar información a través de ondas invisibles (de radio, por ejemplo), que existieron los dinosaurios, que las estrellas que vemos son soles como el nuestro, que la materia y la energía son intercambiables (E=mC2)... prácticamente todo lo que es el conocimiento fue en el pasado ignorancia y por tanto increíble.

El cambio se debió a que los científicos son especialistas en cambiar de opinión según las pruebas. No se sorprenden por obtener nuevos conocimientos, como creen quienes tienen una idea más o menos caricaturesca de los científicos, al contrario, es la fuente de su felicidad, es su profesión y, en la mayoría de los casos, su pasión.

El caso del ornitorrinco

El ejemplar de ornitorrinco original de John Hunter
conservado en la Royal Society.
En 1798, el capitán John Hunter, segundo gobernador del estado australiano de Nueva Gales del Sur, envió a Gran Bretaña un especimen disecado de un extraño animal con pico de pato, piel y cola de castor, y patas palmeadas. Los científicos de la Royal Society pensaron primero que era un embuste. En palabras del científico George Shaw (que once años después publicaría la primera descripción científica del ornitorrinco dándole su nombre en inglés, platypus) era imposible no experimentar dudas respecto de su genuina naturaleza.

Esto ha sido con frecuencia presentado por los vendedores de misterios como prueba de la "cerrazón de la ciencia" o "de los científicos", cuando en realidad es exactamente como deben funcionar. ¿Nos parecería aplaudible que con pruebas insuficientes (un pellejo y un dibujo) creyeran cualquier cosa? Sería como aceptar que nos visitan los extraterrestres por una foto desenfocada y unos círculos en campos de trigo.

"Sirena" creada por taxidermistas orientales.
Y es que a fines del siglo XVIII (y desde tiempos de Marco Polo, al menos), existía una tradición de fabricación de falsos seres míticos a cargo de creativos taxidermistas orientales como hoy otros crean extraterrestres, fotos de fantasmas o vídeos de apariciones mágicas. El zoólogo escocés Robert Knox lo explicaba en 1823 diciendo "Es bien sabido que los especímenes de este extraordinario animal que se trajeron primero a Europa eran considerados por muchos como imposturas. Llegaban a Inglaterra en navíos que habían recorrido los mares de la India, una circunstancia por sí misms suficiente para levantar las sospechas del naturalista científico, conocedor de las monstruosas imposturas que los habilidosos chinos habían practicado con tanta frecuencia para los aventureros europeos. En resumen, el científico se sentía inclinado a clasificar esta extraña producción de la naturaleza junto con las sirenas orientales y otras obras de arte, pero estas conjeturas se vieron disipadas de inmediato al apelar a la anatomía" (negritas añadidas).

Es decir, ante las pruebas, los científicos siempre hacen lo mismo: discutir, debatir, cotejar y, si las pruebas son sólidas, por extrañas que parezcan, aceptarlas como hechos.

Simplemente evidencia

Pensemos en una habilidad de ésas que los investigadores parapsicológicos (que no son exactamente lo mismo que los cazafantasmas de ojos desorbitados y grabadores de psicofonías a los que se conoce como "himbestigadores" no sólo satíricamente, sino para diferenciarlos de los verdaderos investigadores, sean policiacos o científicos) consideran que ya han demostrado: la predicción del futuro.

No me refiero a la predicción en un sentido nostradamusesco, sino a algo extremadamente sencillo: predecir una sucesión de números aleatorios, como por ejemplo, los números en que cae un par de dados.

Esto es algo que los magos hacen sin despeinarse (con alguna excepción de magos con peinados creativos), pero sabemos que lo hacen con truco.

Digamos que un investigador parapsicológico encuentra a una persona que puede predecir el 90% de las veces los números en que caerá un par de dados. Al principio nadie le creería, se pensaría en un truco, se recordaría a Uri Geller y demás fraudes.

Pero supongamos que, a diferencia de Uri Geller y otros embusteros de su calibre, el parapsicólogo (el Doctor Cete, digamos) y su maravilloso sujeto, el señor Miraluego, desafían al mundo y aceptan desafíos para demostrar el fenómeno "donde quiera y cuando quieran" (como Luigi Galvani hacía demostraciones públicas de su increíble afirmación de que la electricidad hacía moverse a los músculos de un animal muerto). Van a la televisión (allí tragan todo, por favor, que tienen a Anne Germain de estrella) y retan a cualquiera a que descubra el truco, o a que imponga los controles que le parezcan convenientes, que traigan sus dados, que no permitan que Cete y Miraluego toquen los dados, que les impongan restricciones a montón... y sin embargo éste último siga acertando el 90% de las tiradas de dados.

De triunfar en estos desafíos, no faltarían científicos interesados en el caso, así fuera sólo para desenmascarar al Doctor Cete y a Miraluego. Y si pese a todas las precauciones, a todas las previsiones, a la supervisión de magos avezados, en condiciones estrictamente controladas (que son las únicas que sirven para hacer ciencia real), en varios laboratorios y con varios investigadores el señor Miraluego siguiera pudiendo predecir en un 90% los números de caída de un par de dados, habría una verdadera revolución mundial.

Para empezar, el Doctor Cete vería en su futuro un premio Nobel y otros muchos reconocimientos, una vida de lujos, aplausos y el más vertiginoso estrellato estilo cantante de rock. Y entraría de inmediato  en los libros de historia junto con Miraluego, quien sería exhaustivamente estudiado para tratar de determinar por qué él puede predecir el futuro y los demás no, se buscarían los neurotransmisores y centros en el sistema nervioso que podrían permitir su hazaña. Por supuesto, se harían algunos experimentos relevantísimos, como tirar al mismo tiempo dos juegos de dados, a ver si puede predecir los dos o si elige cuál de los dos puede predecir, entre muchas otras experiencias posibles. Se le sometería a estudios como se somete a los atletas privilegiados para conocer los secretos de su desempeño, pues, para potenciar sus logros pero también para que otras personas puedan aprovechar lo que se descubra... en este caso que pudieran predecir ya no algo tan trivial como la caída de un par de dados, sino el momento de erupción de volcanes o el acontecer de terremotos, salvando millones de vidas y reduciendo el sufrimiento humano como sólo lo han hecho la medicina y el pensamiento ilustrado.

El acontecimiento sería tal que alteraría la historia para siempre... Nada volvería a ser igual, las expectativas humanas se redefinirían, se podría conquistar el miedo. Vamos, que las colosales dimensiones de la visión del futuro (o de la telequinesis, la telepatía, la comunicación con los muertos, la existencia de inteligencias extraterrestres, las energías del chi o de los cristales y muchos otros iconos de lo paranormal, lo místico o lo misterioso) marcarían realmente un antes y un después.

Quienes afirman sonrientes que se ha "demostrado" que existe alguno de estos fenómenos simplemente no se ha detenido a pensar en las implicaciones de su afirmación, en lo que significaría que realmente existieran las maravillas que consideran que apenas dan para un show de televisión de baja estofa.

Y, por supuesto, quienes dicen haber demostrado algo así no suelen someterse al escrutinio de otros investigadores, escépticos o no. Y es que en ciencia el escéptico, el que no cree en los resultados, el que desafía, es el personaje más importante, porque ayuda a descubrir errores, fraudes y malas interpretaciones.

Y no lo hacen porque todas las disciplinas del "misterio" siguen sin demostrar que los fenómenos de los que hablan, que fingen estudiar, por los que cobran en consultas, conferencias, libros o programas de los medios de comunicación, existan siquiera. Ni J.B. Rhine (el más famoso), ni ningún miembro de la Society for Psychical Research durante los 130 años de existencia de la asociación (algunos de ellos científicos ciertamente serios), ni absolutamente nadie ha podido aportar pruebas de esos fenómenos. Algunos han afirmado haber obtenido resultados asombrosos (como el propio Rhine), pero nunca más nadie pudo obtener los mismos resultados. Un poco como el alquimista Albertus Magnus, si dijo haber producido la piedra filosofal para convertir el metal vil en oro... y luego en más de 750 años nadie ha podido reproducir sus resultados, quizá convenga ser escéptico ante su afirmación.

Creer poderosamente en algo no equivale a demostrarlo. Pero podemos estar razonablemente seguros de que si algún día se demuestra efectivamente la existencia de alguno de estos fenómenos, nos enteraremos prácticamente de inmediato. Será el día en que en lugar de que nos cuenten que alguien vio un ratoncito parlante que cambia dientes por dinero, ponga ante los ojos de todo el mundo, con toda honestidad, al ratoncito en cuestión, y éste hable y muestre su colección milenaria de dientes y la cuenta bancaria de la que saca el dinero para pagarlos. Allí, se acabará la discusión y empezará la ciencia.

Sería la Era del Ratoncito Pérez.

marzo 17, 2009

Sigue el Joe Dispenza Show

Informo a los lectores de este blog que el Ilustre Colegio de Médicos de Madrid (ICOMEM) ha acusado recibo de mi carta y la ha turnado a su Comisión Deontológica, cuyo secretario, Emilio Lizárraga Bonelli, hizo el correspondiente acuse de recibo hoy, y me dice que se me mantendrá "informado/a de las conclusiones finales a las que llegue esta Corporación".

Escudo del Ilustre Colegio de Médicos
de Madrid (Foto CC de Raimundo Pastor,
vía Wikimedia Commons)
Dado el vertiginoso ritmo que parece tener la tramitología en el ICOMEM, mucho me temo que para cuando reaccionen ya se habrá realizado impunemente el "taller" de desplumamiento de ingenuos a cargo de Joe "Compramisproductos" Dispenza que provocó nuestra pregunta original.

Entretanto, el Joe Dispenza Traveling New Age Circus ha llegado a España con la registradora lista para llenarse con los euros de la buena fe y la ignorancia ibéricos. Alerta al timo, Fermín G.F. me escribe para informar que mañana, 18 de marzo, Joe Dispenza (que de repente dejó de ser "Dr." en su publicidad española o "Doctor Joe" como le pone su márketing) dará una "charla digital" (un vulgar chat) en la edición digital del diario El Mundo.

Este servidor le ha planteado a Joe Dispenza una pregunta que mucho me temo que no pasará los filtros censores de don "Pedro Jota", alias cariñoso del director de dicho diario. Fundamentalmente le pregunto a Joe cómo se atreve a hablar de llevar "décadas" estudiando la mente humana y diciendo cómo funciona, si no puede mostrar una sola prueba sólida de sus afirmaciones, ni él ha investigado nunca en ningún laboratorio, y menos ha publicado en alguna revista científica, ya no digo Science o Nature, sijno cualquier journal especializado en neurofisiología.

¿Usted quiere preguntarle algo a Joe Dispenza? ¿Cómo demuestra que su mente "crea el futuro" y cómo es que "pensando fuerte" se puede uno "curar" (no, no es lo mismo que decir que una buena actitud ayuda a la recuperación cuando hay tratamiento médico, ni mucho menos)? ¿Cómo se atreve a afirmar que la "mente" es "inmortal" y cosas similares? Afirmaciones delirantes sin pruebas es lo que le sobra a Joe: "genéticamente somos lo que pensamos" es una que me divierte bastante porque revela que, habiendo estudiado bioquímica, le importa poco lo que aprendió. O, pregunta uno, cómo se atreve a este tipo a presentarse como "el mayor especialista del mundo en funcionamiento cerebral" cuando no ha conseguido ni un solo descubrimiento como los que sí han hecho justamente famosos a neurólogos como Oliver Sacks o Vilayanur S. Ramachandran que en un mes hacen más por el conocimiento que Joe Dispenza en toda su vida.

Preguntas sobran, lo que no habrá, puedo anticiparlo, son respuestas. O como todos los negociantes de la soplapitería, su respuesta será: "Eso lo puede encontrar en mi libro, cómprelo".

marzo 06, 2009

Gol en propia puerta del Colegio de Médicos de Madrid

La gentil Arhis Simón Sanz, "directora de comunicación online" del Centro Nagual (o sea, la secre que manda los correos electrónicos) me envía una comunicación invitándome a forrarle el bolsillo con 185 euros a un tal "Doctor" Joe Dispenza. (Probablemente tomó mi correo de comentarios, nahual55(arroba)gmail.es como un aviso divino, pero lo uso porque la idea azteca del nahual o nagual me parece muy poética y bella en el contexto de una cultura neolítica, pero no porque crea en los naguales ni en los vivos que usan la palabra para vivir sin trabajar.)

El pájaro en cuestión es "doctor" en quiropráctica, que es una práctica curativa anticientífica que ya hemos analizado aquí. O sea, pues, que no es doctor en medicina. Lo que sí es es uno de los promotores de la religión new age que salen en la película "What the bleep do we know" ("Y tú qué sabes?", entre otras traducciones), producida por la médium y empresaria del embuste J.Z. Ramtha. En dicha película, Joe Dispenza, discípulo de la señora Knight y del supuesto espíritu que habla por ella, Ramtha, dice con toda desvergüenza que la mente humana puede cambiar la realidad físicamente. Es decir, que si usted necesita aparcar el auto puede crear un espacio de aparcamiento con la mente, cosa que de ser cierta sería maravillosa.

Uno se pregunta, sin embargo, por qué Joe Dispenza (perdón, el doctor Joe Dispenza) no se crea un tesoro de pirata escondido en lugar de cobrar por cada vez que respira, como se puede ver en su sitio Web que es un sitio de comercio electrónico donde no le da nada si usted no casca: CD y DVD de hasta 35 dólares, un libro, una suscripción a sus vídeos mensuales cobrándole para que le haga preguntas... ¿necesita esto un hombre que puede "inventar la realidad" con la creencia irracional de que la mente puede afectar a lo físico de modo mágico? Parece que sí.

Por supuesto, sería maravilloso que el Dispenza (el doctor Dispenza, dispense, doctor) pudiera demostrar la realidad de sus afirmaciones. Yo sería el primero en apuntarme a sus cursos. Afirma que se puede curar el cuerpo pensando en curarlo, y además jura y perjura (como todos los curanderos) que hay "cientos de personas con enfermedades graves que han conseguido sanar por sí mismas gracias a que han cambiado su arquitectura neurológica" (cosa que afirma, no es raro, en la revista Más allá de la ciencia. Pero, como todos los curanderos ignorantes, no puede mostrar un caso clínico, ya no digamos un estudio científico controlado, que sustente esta afirmación.

No importa, lo que a la gente le gusta es escucharle decir eso y creerlo por un momento, especialmente si uno está afectado por algún mal de los que imponen una pesada carga emocional: asma, diabetes, dolores crónicos, cáncer, parkinson, huntington, crohn... Precisamente el tipo de personas emocionalmente vulnerables que suele depredar la "medicina" alternativa.

Ya sería más difícil que probara otras cosas que dice: que hay vida después de la muerte, que "la realidad irá en la dirección de nuestros pensamientos", y que él, y sólo él, tiene la clave para vivir bien y sin problemas. Vamos, lo que le promete cualquier santero, cualquier vidente, cualquier soplapitos de línea 806.

Pero éste se presenta como "científico" y por eso se cobra 185 euros (a repartir) por venir a impartir un taller a los adeptos del Centro Nagual. Nadie en su entorno le pide pruebas, no las da, cobra lo que quiere. Nos puede parecer poco ético y bastante sinvergüenza.

Lo que realmente me llamó la atención, sin embargo, fue el lugar donde se anuncia que tendrá lugar el acto de circo de Dispenza: el Colegio Oficial de Médicos de Madrid.



A mí me da la impresión, pero puedo estar equivocado, de que al colegio de médicos le contaron que un doctor iba a dar un taller y le cubrieron la tarifa de alquiler de dos días del foro, y los de dicho colegio ni se olieron que se trataba de una fiesta de la religión new age donde un quiropráctico daría un curso de magia basada en una serie de conceptos indemostrados. Para remate, dicho colegio no parece enterarse de que la gran mayoría de los "colaboradores" (es decir, los que ponen pasta para salir en el cartel, publicidad es ventas y todo eso) se especializan en decir que la medicina es inhumana, cruel, malévola, asesina, antinatural y odiosísima, y que por ello los enfermos deben ir con ellos, que son buen rollito y son naturales (no se pierda el resumen del asunto que nos regala Andrés Diplotti en "La pulga snob" dedicada a la "medicina" alternativa).

En resumen, que el Colegio Oficial de Médicos de Madrid se está metiendo un feroz gol en propia puerta.

Es por ello que les he escrito este pequeño correo al Colegio Oficial de Médicos de Madrid, esperando que me respondan. Espero sentado y con una cocacola bien fría en la mano, viendo la tele y pensando en mis cosas, porque mis correos no suelen tener respuesta, imagínese usted por qué. En todo caso, escribí:

Estimados señores,

He visto que los días 12 y 22 de marzo, el auditorio de su honorable colegio albergará un taller con cargo comercial impartido por Joe Dispenza, doctor en quiropráctica y adepto del new age y de la medium J.Z.Knight.

Con alarma, veo que los promotores de esta actividad comercial (con un costo de 185€ por persona) son en su mayoría grupos de "medicina alternativa" que se dedican, entre otras cosas, a denigrar el trabajo de los médicos, acusarlos de ser parte de una conspiración farmacéutica y afirmar que distintas formas de curanderismo son más efectivas que la medicina con bases científicas.

No sé si están conscientes de que "Centro Nagual", principal impulsor del acto, incorpora en su staff a una numeróloga y gente que hace "reflexología podal" con la idea de que todo el cuerpo está representado en los pies y al masajear los pies se puede curar el hígado, los riñones, etc., sin importar la etiología del mal. Todo ello mezclado con creencias diversas como el tarot, psicochamanismo, amuletos, feng shui, etc.

Es por ello que deseo preguntar si el Colegio Oficial de Médicos de Madrid está consciente de cuanto sustentan el quiropráctico Joe Dispenza y quienes promueven, difunden y apoyan el taller que se hará el 21 y 22 de marzo. En caso de estar consciente de ello, quisiera conocer si al albergar este taller el COMM está dando credibilidad, apoyo institucional y reconocimiento a lo antes mencionado o por el contrario solamente están prestando sus instalaciones, y si no les preocupa que la buena imagen de los profesionales de la medicina con base en evidencias se utilice para la promoción de negocios más cercanos al estoterismo que a la medicina.

A la espera de su atenta respuesta, quedo de ustedes

Atentamente,
Mi nombre y mis datos


Ya les contaré si me contestan. Y si no, no.

septiembre 30, 2006

Íker Jiménez promueve... ¡agua a 140 dólares el litro!

Si usted no sabe quién es "Ramtha", no está consciente de uno de los más jugosos, desvergonzados y militantes engaños del "New Age" o niuéich, que diría mi tía Sofronia.

En caso de que no conozca a "Ramtha", lo más seguro es que no sepa quién es Masaru Emoto. Y si todavía no sabe quién es Masaru Emoto, está usted maduro para que Íker Jiménez y su tropa de presuntos allanadores y mentirosos certificados lo desplumen este domingo como a un pavo en vísperas de Navidad, contándole una milonga monumental.

Masaru Emoto en uno de sus muchos
vídeos promocionales diciendo: "Y también,
el agua es un espejo de usted mismo..." lo cual
no significa nada.
Lo que se dice de Emoto

Lo primero que probablemente escuchará usted es que Jimenitos o el empleadillo al que le haya mandado bordar este cuento hable de un tal "doctor" Masaru Emoto, que ha "demostrado científicamente" que el agua entiende varios idiomas y posee memoria. Para impresionarlo, le mostrarán unas fotos de unos cristales de agua muy bonitos, que se supone que se forman cuando uno pone cerca del agua un letrerito que diga "amor" o música de Mozart, o reza intensamente, y luego lo impresionarán mostrándole unos cristales todos chuecos y feos, que se forman (sigue suponiéndose) cuando uno pone un letrero como "mal rollo potente" o música de "Mago de Oz", grupo que además de heavy tiene el defecto de criticar a las religiones, o sea que son más malos que bañarse en ácido sulfúrico, y el agua lo sabeeeeeee (acá le subirán a la música de película mala que tanto le gusta a Íker).

A partir de esas afirmaciones absolutamente sin sustento (como veremos), procederán a contarle el siguiente cuento: a) que el agua "se acuerda" de la estructura cristalina que tuvo antes, b) que esto se relaciona de alguna forma misteriosona con la homeopatía y la salud, c) que "demuestra" el poder de la oración, d) que tiene que ver con la "física cuántica", concepto del que no entienden ni la mitad de un pepino Íker Jiménez ni ninguno de los miembros de su lamentable troupe, pero que usan porque sienten que les da credibilidad y legitimidad científica.

Y de allí se concluirá que todo eso, que no se sabe si pasa, que si pasa no se sabe cómo pasa ni por qué pasa, es "importante".

Misterio misterioso, varios minutos de televisión basura, suena la registradora y usted se queda con la idea de que ese presentadorcillo de voz de pito que pierde el pelo a velocidades asombrosas lo ha puesto en contacto con una verdad fantástica que unos señores muy malísimos le quieren ocultar a usted. Íker el héroe, usted la doncella boba salvada y los demás los villanos de la peor película de la cinematografía mundial.

Y este bulo se lo contará a usted Íker Jiménez sin informarle de las abundantes críticas que se han hecho a Masaru Emoto, confiado en que esta vez no se verá obligado a desdecirse, así fuera con la mendacidad y retorcimiento que usa cada vez que se le atrapa con la mano en la jarra de las galletas, que viene siendo tres o cuatro veces por semana cuando no está de vacaciones.

El empresario sonriente


Vale, Masaru Emoto sí es doctor, ésa es más o menos la única verdad en este cuento.

Página donde usted puede estudiar el "doctorado"
en medicina alternativa que tiene Emoto. Todo
por correspondencia, sin ninguna
validez y sin ninguna utilidad.
Pero es doctor en relaciones internacionales y eso era, nada más, cuando se le ocurrió este bonito negocio. Ya después, en 1992, la Open International University for Alternative Medicines de Calcuta le concedió un título de "doctor en medicina alternativa", lo que equivale, claro, a que Pedro Amorós le hubiera dado seis de sus inservibles diplomas como máster en parapsicología avanzada, porque ese título de una universidad por correspondencia que no reconoce nadie no vale ni el papel en el que se lo escriben.

Bueno, pues el doctor Emoto dice que hace todo eso. ¿Lo ha demostrado? Pues por desgracia no. Como suele ocurrir con todos los brujos y magos que comercian con maravillas, sólo a él y a los miembros de su empresa les salen las fotos que demuestran que el agua hace "figuras bonitas" si se le pone cera una palabra "buena" (en cualquier idioma, claro, el agua es políglota) y que hace "figuras feas" con palabras "malas".

Claro que habría que ponernos a pensar si lo de "bonito" y "feo" o "bueno" y "malo" no son categorías demasiado subjetivas como para hacer un estudio. Por ejemplo, pienso yo, si se pone la palabra "Malo", ¿el agua puede saber si yo quería decir la palabra "malo" en español, que obviamente es mala, o me refería a Malo, comunidad de la provincia italiana de Vicenza cuyos 12.200 habitantes son en general buenas personas (como ocurre en todo el mundo)?

Y eso sin considerar que no todo el mundo estará de acuerdo en que una pieza de buen rock pesado sea más mala o fea que una clásica por pura definición, ya que para evitarse esas angustias, Emoto no mete definiciones en ningún lado de su sarta de ocurrencias indemostradas.

El problema para aceptar las afirmaciones de Masaru Emoto es que nunca han sido sometidas a un estudio científico. Él mismo, que evidentemente es menos tonto que los misteriólogos que lo parasitan para sacar raja, se guarda mucho de afirmarlo: "Emprendí la investigación del agua en todo el planeta no tanto como investigador científico sino como pensador original, como ser humano". Claro, Masaru no es investigador científico, pero tiene ocurrencias (pensador original) que le dejan un dineral sin dar un palo al agua. Y ése es el punto.

Y en otra entrevista, muy orondo reconoce que no entiende muy bien qué es eso del "estudio de doble ciego" (usado en la investigación científica todo el tiempo para evitar que los prejuicios del investigador afecten los resultados).

Claro que a Masaru Emoto, que tanto le gusta el dinero, debería interesarle el tema, porque James Randi le ha ofrecido el premio de un millón de dólares si en un estudio controlado de doble ciego se demuestra que pasa lo que Masaru dice que pasa. Masaru Emoto no ha dicho ni "sí" ni "no" ni "lo estoy pensando".

A ver, que no es malo ganar dinero, ni quererlo, ni ganar mucho, lo criticable es hacerlo con engaños. Ya veo venir a tontos irredentos como Bruno Cardeñosa chillando que no debo criticar si yo también cobro dinero por mi trabajo para vivir. Estos pobres no entienden que lo criticable no es el dinero, sino cómo se obtiene, que si Íker Jiménez se estuviera llenando aún más de plata con algún trabajo que no implicara expeler mentiras a velocidades asombrosas victimizando a cientos de miles de personas que sufren de mala información, no me metería yo con él.

Masaru Emoto no esperó a que la ciencia corroborara sus extravagantes afirmaciones. Siguiendo el sagrado camino del embaucador, escribió un libro, se apuntó a la mafia del niuéich, inventó un rollo místico aburridísimo (el "Hado") y puso una empresa para cobrar por todo eso.

Es decir, que las palabras "buenas" y las formas "bonitas" son las que dice Emoto que lo son, y todo el rollo sobre que el agua "capta" las "vibraciones energéticas" de las palabras buenas mediante la cuántica y los campos de conciencia no está basado más que en las ocurrencias del señor éste y de quienes se suben a su tren.

De allí a afirmar que se puede "purificar" el agua contaminada rezando no hay más que un paso. Y Emoto da el paso con firmeza (pero sin beberse el agua, claro).

Don Masaru actualmente cobra por sus libros, por sus seminarios, por sus conferencias, por cursillos de instructores de Hado, por sus cedés (y los cedés de "música curativa" de otros) y botellas de agua "tratada" para que tenga la "geometría correcta" con el asombroso precio de 35 dólares por 8 onzas o 0,237 litros, o sea más de 140 dólares el litro (más gastos de envío). Eso es lo que promueve este domingo Íker Jiménez en su programa.

De hecho, si compramos todo lo que se anuncia en la página arriba enlazada (y de ello sólo 8 onzas del agua mágica del caradura Masaru), tendríamos que soltar 876,30 dólares más gastos de envío.

Y eso no es nada si nos vamos a buscar sus nuevos y delirantes aparatos como este Sistema de hidratación de la energía del sonido que se usa para "crear" agua tratada para que usted ponga su propio chiringuito por sólo cuatro mil dólares.

No me resisto a traducir un pedacito de la sarta de sandeces que se usan para promover la venta de este adminículo: "Con nuestras formas de Scalarwave MiraCoil [bobinas de alambre], somos los primeros que integran todas las formas sólidas platónicas que están situadas al final de la tabla periódica de los elementos. Hemos meido en una caja las bobinas con formas redonda, de triángulo, de cuadrado, de pentágono y de hexágono alrededor de de tubos de cristal de cuarzo, y estamos usando las formas geometricas para proporcionar campos de energía coherente para estimular los niveles celulares".

(Harían falta páginas y páginas para deshilar esta colección de mamarrachadas: es falso que haya "formas sólidas platónicas" en la tabla periódica de los elementos, como es falso que haya "grupos de música de cámara" metidos en una moneda de un euro. Pero el uso del "cuarzo" (piedra mágica del niuéich, seleccionada porque es baratísima y se puede vender carísimo, como el agua) y lo de los "niveles celulares" nos da la pista de que esto es para embaucar a personas enfermas y desplumarlas sin consideración alguna por sus verdaderos problemas de salud.)

Ramtha, en riguroso efectivo


La asociación de Masaru Emoto y sus locuras con el niuéich logró sus mayores frutos cuando se encontró con una señora que se solía llamar Judith Darlene Hampton, luego se casó con un señor y pasó a llamarse Judy Z. Knight (o J.Z. Knight) y actualmente actúa y cobra con el nombre de Ramtha. Ramtha es, se supone, un guerrero espiritual de Lemuria, de 35,000 años de edad que la posee (o del que ella es médium o "canalizadora", como dicen en el niuéich), y que lo hace desde que en 1977 la señora se puso una pirámide en la cabeza (lo que se conoce como "fase piramidiota del niuéich"). Ramtha tiene un mensaje muy importante para la humanidad, que Judith nos puede dar a mil dólares la conferencia y que no pasa de ser la misma papilla blanducha de "buena onda", "civilizaciones anteriores" y "vibraciones cósmicas" del niuéich de antes, pero más estilo Hollywood y, por tanto, más caro.

Judy-Ramtha ha amasado millones de dólares contando historias que no pueden sustentarse en absolutamente ningún conocimiento, y que no se pueden poner a prueba. Tiene su escuela, la Ramtha School of Enlightenment su empresa editorial y sus presentaciones en persona y en los medios, siempre bien cobradas y no de modo espiritual, sino groseramente material. Además Ramtha le dio el místico "toque terapéutico" para que pudiera curar a la gente tocándola, y cobrar por ello, y todo esto tiene que ver (¡por supuesto!) con los OVNIs, el aura y los chakras.

El mayor intento por conseguir adeptos de Judy fue la producción de la película "¿Y tú qué sabes?" o "¿Qué diablos sabemos?" (What the bleep do we know?) falsamente presentada como documental, con la participación de varios doctores tan falsos como Masaru Emoto y la manipulación denunciada de la participación de un científico de verdad. Todo su rollo pretende ligar la física cuántica, de la que no saben nada, con el rollo místico. Y para conseguir adeptos, se intentó ocultar que quienes produjeron y escribieron la película fueron adeptos de la semisecta de Judy.

Si usted no sabe nada de cuántica, al menos mantenga esto presente: los principios de la mecánica cuántica, los fenómenos de los que habla la teoría cuántica y las ecuaciones de la mecánica cuántica sólo son válidos a nivel atómico y no se les puede extrapolar al nivel macroscópico en el que vivimos nosotros. Para entender esto, basta un ejemplo: Einstein demostró que si viajamos a una gran velocidad, muy cercana a la velocidad de la luz (300.000 kilómetros por segundo), el tiempo transcurrirá más lento para nosotros que para una persona que no viaje a esa velocidad... pero no se puede decir que andar muchas horas en motocicleta a 100 KPH le haga vivir más porque a las velocidades a las que vivimos nosotros, esa característica de la materia no nos afecta. Lo mismo pasa con la cuántica. A nivel atomico y subatómico pueden pasar cosas asombrosas, pero eso no significa que le pueda pasar lo mismo a un florero o a una persona, y todo intento por mezclar la cuántica en la vida a nuestro nivel tiene por objeto separarlo a usted de sus billetes.

La película fue el gran lanzamiento de Emoto al mundo donde se cobra de verdad, mucho y sin trabajar nada. Pero tras su prestigio y fortuna no hay ni un estudio científico que pueda comprobar que ocurren las cosas maravillosas que Emoto dice que pasan.

Pero eso no importa, lo que importa es que usted crea y pague. Después de todo, el mundo esotérico del niuéich adoptó todas y cada una de las afirmaciones de Emoto sin someterlas a prueba... ¿acaso usted se va a creer que es más inteligente e importante que un guerrero lemúrico de 35.000 años de antigüedad? Todos los sitios esotéricos, todas las revistas soplapiteras, todos los misteriólogos profesionales repiten como monos lo dicho por Emoto... ellos no necesitan comprobarlo... ¿para qué querría comprobarlo usted?

Para que no quiera, los salteadores de caminos espirituales cuentan con la complicidad desbordada y entusiasta de personajes como Íker Jiménez y su circo volador de desvergüenzas.